¡Vení dame una ‘palomita’!

Palomita: oportunidad de montar en un tipo de transporte móvil ajeno.

Tipos de bicicletas hay muchas: cross, ciclismo, ruta, todoterreno. Las hay de frono de mano, a contrapedal. Las hay con flecos en los manilares, con ruedas auxiliares para los principiantes. Hay con rines de teflón, con radios. ¡Ah! qué tal aquellas con sillín para tres pasajeros con imitación de piel de vaca, con pito de pera, con luz generada por un dínamo. Qué tal las ciclas que usaban los adultos en cuya parrilla trasera ubicaban un sillín adornado con flecos.

Fuere cual fuere, montar en cicla era un placer, y digo era porque, por lo menos yo, llevo años de no sentar mis nalgas en un sillín de bicicleta. En tierras planas es una bondad usarlas, ir como preso hecho libre rodando por toda la ciudad, conociendo los rincones más desapercibidos, transitando zonas prohibidas, llevando alguna pasajera enamorada.

A muchas de ustedes, sus novios las paseaban en cicla, o el doncel llegaba a la visita de ventana en ella, la dejaba parqueada o amarrada con cadena y en la sala, tomados de la mano y vigilados por decenas de ojos, se desarrollaba el sano contubernio. “‘¿Me das una ‘palomita’?”, sugería ella; “Sacá una almohada y montate, pues”, terminaba él.

Imagen tomada en Amagá, TomaTodo 4

Sudor y piel – TomaTodo en Amagá

El vestuario del minero es la piel, que con sudor en la superficie, cubre del frío y del abandono de la mirada de los otros. El ripio, el carbón, la tierra, el olor, el sudor, se pasean sobre el corazón abandonado del minero. Juntos, se internan en la selva profunda de las tinieblas, socavón maldito que se ha tragado a muchos. Justamente, después de llegar de TomaTodo, muere esta semana un minero cercano a la mina que visitamos, una peña se le vino encima estando adentro.

“No conozco más que esto”, recitan casi todos los mineros, “No me dí cuenta de lo que les pasó a los mineros de Chile”, confiesa Guillermo. “No sé qué más hacer”, dicen muchos. “Un familiar mío murió en una mina”, se escucha con frecuencia en el pueblo.

Por último, reza un Tip de ElColombiano.com:  “Mina de Angelópolis le robó el sueño de profesional a Guillermo”

Ir a Amagá con TomaTodo, era el intento por decirle a la comunidad virtual, a los lectores, al mundo, que existe un municipio con necesidades de empleo, diversión, lúdica, ocupación del tiempo libre, espacios urbanos: AMAGÁ, “Puerta del Suroeste”, una puerta en ciertos temas desportillada que necesita una gran reparación, sobre todo, en el alma herida de tantas personas que han dejado a sus muertos en las entrañas de la tierra, allí mismo donde vivían por horas sacando carbón.

En respeto y homenaje a los muertos de la tierra de Amagá.

Todos Ponen – TomaTodo en Amagá

Un éxito la Toma en Amagá el sábado 20 de noviembre de 2010. 35 participantes partieron desde Envigado hasta la vereda La Mina en el municipio de Amagá. Algunos, ingresaron a la mina La Hornilla, otros, se regaron por el terreno buscando imágenes que los obreros no entendían. “Pa’ qué me va a tomar una foto así tan feo”, increparon muchos mineros; no entendían que lo que buscamos es la naturalidad de la cotidianidad.

Para no hablar mucho, por lo menos hoy, el resto del mes les estaré compartiendo las imágenes de algunos que ya comenzaron a publicar el material en www.TOMATODO.net

Ver imágenes de:

  1. Adriana Quiroz
  2. Alejandro Henao Loaiza
  3. Alejandra Puerta
  4. Ana María
  5. Argenis
  6. Ariakas -Carlos Marín- (véalo también en Flickr)
  7. Carlos Esteban Orozco (Vea más material en su blog)
  8. Jonathan
  9. Juan José Ospina
  10. Sandra Milena Ramírez
  11. Sofía Ospina Ruiz (10 años de edad)
  12. Wilson
  13. Wilson Flórez
  14. Yuliana Betancur (véala también en Flickr…)

Amagá, vista por Argenis

Argenis, aficionada de la fotografía, interesada en la escritura narrativa y el periodismo, gusta la música reggae y rock de grupos locales. Vea más de su trabajo en http://www.flickr.com/photos/argenis231/

Monigotes: Gramática visual de un garabato

Texto publicado originalmente en Generación, suplemento de El Colombiano, el domingo 28 de octubre de 2007

  • Los dibujos realizados por los niños encierran un mundo particular, sin esquemas ni reglas.

Papá es un gigante que no cabe por la puerta y tendrá que dormir afuera de la casa, porque mide tres veces lo que la mamá. El bombillo ilumina todo el día. Los carros rastrillan sus latas desplazándose de lado. Los hombres son más grandes que los árboles, las flores más altas que las casas. Los aviones tienen alas arriba y abajo. Un hombre no sólo está secuestrado, está sitiado por decenas de rejas que coartan su libre movilidad.

Pudiera ser una escena a todo color del Guernica, de Pablo Picasso, o las formas al gouache de Matisse en su última etapa, pero son las bellas y espectaculares representaciones de la vida real, que los niños hacen cuando se abre algún concurso de pintura infantil, cuando ociosos descubren las misteriosas últimas hojas de los cuadernos o simplemente cuando su alma quiere crear.

Obras éstas exhibidas en escritorios de trabajo que se transforman en galerías debajo de los vidrios, pegadas itinerantes en la nevera de la casa o colgadas sobre mamparas de centros comerciales o desechadas en las calles.

Acercarse a los dibujos de los niños, es adentrarse al interior de su familia y las relaciones simbólicas o de poder que allí se desarrollan. Color, intensidad del trazo, ubicación en el papel, tamaño de los elementos; son variables que permiten entrever más allá del simple monigote, apreciado por unos y desapercibido para otros.

De manera natural, los infantes pintan su familia, las vacaciones inmediatamente terminadas, los paisajes “naturales” o la típica casa de techo a dos aguas con el bombillo prendido, así el sol esté en su máximo esplendor, un sol con pelos parados que nunca se queman. ¡Qué inteligencia! Proyectar en el papel, los rayos de luz que emanan invisibles desde el sol, representados por unas cuantas líneas con simetría radial alrededor de una circunferencia. Con el mismo principio se ilustra el crecimiento del cabello. Pasado un tiempo, pone de manifiesto, la Ley de la Gravedad y comienza a peinar cabellos. Curioso también la valoración masculina que adquiere el astro mayor, al tomar cara de hombre en complemento con la feminidad de Selene. Es chistoso ver dichas exposiciones en cualquier centro comercial y adentrarse en hogares donde el papá tiene barba y usa bolígrafos en el bolsillo de la camisa, la mamá usa gafas y tiene ese vestido de flores. Unos se pintan pequeños y dejan ver a sus padres como héroes. En los barrios populares expresan de mejor manera la violencia que en estratos más altos, pero todos ellos ilustran caras con sonrisas. Todos ellos saben cómo dibujar la amistad y las mascotas no pasan desapercibidas.

Despojados de cualquier conocimiento previo, estos pequeños dibujantes realizan garabatos basados en su propia percepción, que a la vista de muchos adultos, se convierten en la ilustración de mundos fantásticos por el despojo de reglas visuales y alimentadas más bien por sus propias interpretaciones, inconscientes a veces. Son complejas escenas basadas en la realidad circundante y en las valoraciones simbólicas de cada elemento. Es una gramática visual que se cocina permanente en la mente del niño, una gramática que se presta a códigos aprendidos de otros niños, códigos que ya no le son propios y terminan a veces por entorpecer el lenguaje personal; otras veces por la instrucción insana de los padres queriendo corregir en los niños, pictogramas que no corresponden a las convenciones sociales y que ya se los quisiera Joan Miró. Éste último, se detuvo una vez a ver un inédito rayón infantil hecho de tiza en una pared cualquiera, en algún lugar de España. Observó aquel trazo muy parecido a los de su obra. Se detuvo, admiró, se reconoció.

En esta amalgama de estilos, es posible ver una gramática formal alimentada por perspectivas renacentistas, perfiles con profundidad egipcia, profundidades al estilo clásico. Picasso y Miró entre otros, exploraban las formas para llegar a una síntesis como en el Toro, del primero; por el contrario, algunos regañan, castigan y retuercen el lenguaje propio de cada pequeño individuo, guiándolo a prototipos ya establecidos y poco originales, como ciertas muñequitas que dibujan las adolescentes en sus cuadernos. Por mucha tecnología que exista en cada época, por demasiadas que sean las herramientas de diseño, el mundo entero y lo porvenir, están contenidos en una barra de grafito.

No dudo del amor que Yeferson Estiven tiene por su madre cuando en una biblioteca de la ciudad le puse a dibujar su familia (imagen anterior). Comenzó por ella, siguió con otra figura y terminó con un último personaje más pequeño que los anteriores, no me sorprendí ante su confesión de que aquel pequeño monigote no era su representación, sino la de su padrastro; ubicado por demás, al lado opuesto que la de él. Yeferson valoró simbólicamente a los integrantes de su núcleo y estableció las relaciones que se dan allí. ¡Eso sí, borró cantidades!

Para los que saben, entre mis cartas del suelo, tengo varios garabatos y rayones abstractos, típicos de cuando se conversa por teléfono o no se pone atención en clase. ¿Le suena familiar?

Amagá, vista por Alejandro Henao Loaiza

Participante de TomaTodo, en Amagá, suroeste antioqueño. Pueden ver más de su trabajo en http://www.flickr.com/photos/ahenaol

Dé click en las fotos para ampliarlas.

La Plaza Minorista de Medellín, un sábado

Colaboración de Juan David Escobar, en la TomaTodo de la Plaza Minorista. Febrero 6 de 2010

Juan David Escobar. Un sábado a mitad de la mañana, hice flotar mi cámara entre señores y señoras que arreglan y ponen bonitas las cosas que para muchos de nosotros ya son feas y llegaron a su final. La plaza Minorista José María Villa, es una galería de tres pisos donde los compradores caminan escogiendo lo necesario para pasar los días y no quedarse pelados para volver en bus, o mejor, en taxi a casa.

Desde ropa usada -en buen estado-, pasando por los granos recién despegados de la mata, la legumbre fresca de todos los colores y los abarrotes con los precios más bajos del mercado. La carne, de primera; las hierbas, para terminar de enamorar a ese hombre que tanta brega te da; la mascota que tu hija quiere desde hace mucho tiempo, y la bicicleta, que sabiendo que es robada, sale barata para ir y volver del trabajo. La herramienta para la obra civil a precios irrisorios, el surtido completo para tu negocio de esquina, los dulces al por mayor para que ningún niño en la fiesta se quede sin chupar. La Plaza Minorista, una ciudad dentro de otra ciudad. Febrero 6 de 2010.

La mirada de un brasilero en Marinilla

Colaboración de João, desde Brasil.

Oreja y  pelanga, fritanga y pachanga. Por este post que publicaste en tu blog, te mando unas  foticas que tomé en Marinilla, en agosto cuando fui a Medellín. Te debo unas cervezas con enpanaditas bien calentitas…
Agora vou escrever em português para não passar tanta vergonha, cierto? Hum! Pues!
Essas fotos são tiradas (tomadas), segundo a mirada de  um estrangeiro, de alguém que não tem esses costumes, pelo menos aqui no litoral  de São Paulo, (tão moderno, tão perto da capital São Paulo) não temos mais esse  comercio ambulante.

Sou apaixonado por Colombia e principalmente por Medellin e não vejo a hora  de voltar. UM ABRAÇO SUPER FORTE EM VOCÊ E TODOS OS  SEUS!

Ciclas a la vera del camino

Pausas. En esas andan estas ciclas o bicicletas. Reposo. Contemplación. Las ciclas no reposan increpan algunos. Pero ellas tienen su propio cansancio y se hacen las que se le zafa la cadena, se pinchan, rechinan y no ruedan más; son estrategias de los objetos, de las substancias inertes. Mecanismos de defensa para evitar el abuso y la depreciación contable.

Las pausas, más que buenas, son obligatorias. Permiten ver lo inesperado, nos roban la mirada a cosas que nunca observamos. “Siempre llegamos a donde nos esperan”, Saramago en El viaje del elefante. A muchos nos fascina terminarde comer, sea noche, sea día y reposar la comida, “¡Ay, que lo llame más tardecito que él está reposando el almuerzo, que le deje razón”.

Pausas en el viaje para estirar el cuerpo y liberar la vejiga; para recoger Diente de León, maleza bendita; para otear en balcones naturales; para bañar en niño en aquella cascada. Pausas en el trabajo para tomar tintico (café) y desatrazarnos del fin de semana con aquel o aquella, para hablar de todo menos de trabajo, para llamar mil veces a la casa si se es mujer “¿Y el niño? ¿y la casa? ¿quién ha llamado? ¿y sí cojió la plata que había en la mesa? ¿sí le empacó yogurt?”, y de nuevo “¿ya llegó? pásemelo…”

Además de las pausas para morir…

Imágenes tomadas en La Ceja del Tambo.

Oreja y pelanga, fritanga y pachanga

No es comida Kosher, es más, está prohibida en las comunidades judías. Para otros en cambio, este tipo de comida es el paraíso hecho substancia. Oreja y trompa de marrano, entrañas del cerdo hecho picadillo para rellenar sus tripas y una vez fritas en su misma manteca, se hace delicia en el buche de ajenos caminantes que pasan por la caseta de ventas.

Algunos le llamarían eficiencia a tal rendimiento del cuerpo del cerdo. “¡Todo sirve, todo se come!”, diría el señor aquel de panza llena que asoma por fuera de la camisa, palillo entre dientes, erupto fogoso, ajo en el ambiente. El comenzal de tremendas viandas se deleita en la grasa amortiguada por la arepa simple y absorbente, a menos que la misma esté ungida de mantequilla.

Foto tomada en La Ceja, oriente antioqueño.

La foto que nos tomaban en Junín

Muchas veces reflexiono y dudo en escribir acerca de mi abuela, porque no me gusta dejar a mi madre por fuera, pero es que mi madre, como madre soltera que fue, trabajó duro y permaneció más ausente de la casa. Cuando estaba pequeño, en el barrio Manrique, me preguntaban a quién quería más, si a la abuela o a mi madre, y sé que de manera ignorante respondía que la abuela. Ojalá que mi madre aún no se coma ese cuento porque siempre me he sentido mal con esa respuesta porque no refleja la realidad. Madre: siempre te he amado.

Esta introducción es para equilibrar esta publicación, donde traigo estas fotos de la abuela. No es gratuito que sea un ‘paticontento’, que me fascine salir, viajar, caminar; mi ‘abue’ también lo era, o lo es, pues hace poco viajó a Guaduas, Cundinamarca y se quedó un mes. Juana, Juanita, Anita -como la llaman otros-, Mita, Nita, Güelis, como le digo actualmente, fue campesina, cocinera, coció, lavó, fue panadera, fumó Lucky, fue católica, vivió en varias ciudades de Colombia. Hoy, la ‘Güelis’ vive sus días con su hija, mi madre, en plena tranquilidad, esperando que sea viernes para prepararle almuerzo al nieto (yo), para después hacer lo que ha hecho por años, carga impuesta por la vida: rascarle la cabeza. ¿Usted tan grande y todavía le tienen que rascar la cabeza? -Pa’ que vea, dichoso yo que aún me rascan la cabeza, vicio bendito-.

Estas fotos recuerdan a Junín, que anda tan feo hoy por cuenta del cambio de alcantarillado, al otrora Junín, al del paseo, la vitrina, el encuentro, la foto contacto, la foto imprevista, tomadas por fotógrafos de oficio que registraron para la historia el caminar de una época y su moda, con sus marcas y sus colores, sus esencias, sus texturas y demás. La foto inferior provoca risa y curiosidad, costumbre frecuente esa de ‘matar’ al otro en la foto, sepultarlo en el olvido mutilando la foto. “Güela ¿quién estaba a tu lado ahí? Hum, quién sabe, mijo”. Le faltó decir “Eso fue hace tanto tiempo”, frase con que rematan cualquier comentario del álbum de familia.

Rituales del álbum familiar

Extracto del trabajo de investigación de “Rituales del álbum familiar”, por: Mario Palacios y Carlos Múnera (Foto superior: Luz Marlene Abreo, mi madre)

Analizados varios álbumes, analizadas las fotos una por una en su temática y en los elementos que la componen; comenzamos a diseñar varios modelos en los cuales pudiéramos clasificar o indexar las fotos que integran un álbum familiar. Estos modelos sirven para inscribir todas las fotos que componen un álbum, clasificación que ayuda a analizar las prácticas fotográficas comunes en los álbumes. Varios modelos fueron creados para dividir capitularmente a los álbumes y aquí cabe decir que esta clasificación corrió por cuenta de la investigación, que no es originada por los creadores de los álbumes, es decir, las familias o la persona encargada de estos, que por lo general, es un miembro de la familia. Es decir, las familias no son del todo conscientes de esta división por capítulos, que esa división la hacemos para hacer más expedito el análisis y más transparente la composición.

Después de realizar varios modelos en un primer examen, encontramos que la siguiente división, es la más adecuada para abarcar todos los temas de las fotos que componen un álbum. Los anteriores modelos no funcionaron puesto que había temas que contenían a otros.

Una primera división es la que aquí llamamos SACRAMENTAL, la cual merece una mención especial puesto que alguien podría increpar, en que este capítulo, bien podría estar dentro del capítulo EVENTUAL. Hay que observar que esta investigación se circunscribe al contexto del Valle de Aburrá, Subregión del Departamento de Antioquia reconocida por su afiliación a la religión católica. Siendo católica la mayoría de la población que es objeto de nuestro estudio, los álbumes familiares están compuestos en gran cantidad, por fotos donde su tema se da por las prácticas religiosas conocidas como sacramentos y que el común de la gente tiene como costumbre registrar en fotografías. Esa división SACRAMENTAL contiene fotos que dan testimonio de las personas en los siguientes momentos: bautismo, confirmación, primera comunión y matrimonio.

Sin importar el orden, una segunda división es la que aquí llamamos EVENTUAL, que comprende las fotos cuya temáticas son los eventos que las personas registran con sus cámaras y que son coleccionados en sus álbumes. Eventos como celebraciones de bodas, cumpleaños, triunfos. Homenajes, graduaciones, paseos populares, familiares, viajes y excursiones. En este capítulo incluimos los nacimientos, que si bien podrían ir en el capítulo GENERACIONAL, lo ubicamos aquí porque se trata de un evento particular, con fecha precisa y con una limitación en el tiempo de celebración.

Otra división capitular es la GENERACIONAL. En esta división incluimos aquellas imágenes que no correspondían a ninguna celebración, ritual religioso o celebración alguna. Se trata sí, de aquellas fotos que se toman con el único objetivo de registrar a una persona en particular, como una instantánea en el tiempo, para preservarlo en la memoria visual del álbum, una manera de capturar el instante en la vida de alguien.

En esta división incluimos retratos de personas, momentos de la cotidianidad como el caminar, el comer, el reír. Aquí caben imágenes naturales o con poses creadas. Detrás de la intención de tomar la foto de cualquier momento de la cotidianidad, está el registro visual de los cambios físicos de las personas fotografiadas, está el registro de del crecimiento, acto del que no somos conscientes en el diario vivir, así que la imagen, nos da testimonio de los cambios imperceptibles, que por su lentitud, no somos concientes de él.

Una última división capitular es la REFERENCIAL, que incluye las fotos de personas junto a objetos, construcciones, obras; que son referentes de lugar, de presencia, de estancia en algún lugar determinado que es ícono o mojón de identificación.

Las imágenes de personas junto a grandes construcciones, iglesias, estatuas, personajes destacados, junto a objetos con un significado especial; tienen en esta división su cabida. Se incluyen aquí mojones turísticos, personas junto a carros, objetos de alta recordación e identificación, entre otros.

A continuación listamos de manera ordenada, la división capitular que arrojó nuestra investigación y los contenidos de la misma:

Sacramental

  • Bautismo
  • Confirmación
  • Comunión. Esta práctica se convierte en capítulo con las fotos tomadas en el evento de la Primera Comunión, en matrimonios y en la confirmación.
  • Matrimonio

Eventual

  • Nacimiento
  • Grados
  • Paseos (Local, nacional, internacional):
    • Excursiones
    • Paseos familiares en días festivos
    • Luna de miel
  • Fiestas
  • Cumpleaños
  • Disfraces
  • Eventos:
    • Congresos
    • Seminarios
    • Reuniones

Generacional

  • Crecimiento
  • Cambios físicos
  • Familiares

Referencial

  • Junto a monumentos
  • Junto a grandes construcciones seculares
  • Junto a grandes construcciones religiosas
  • Junto a mojones en lugares turísticos

“Aquellos diciembres que nunca volverán…”

Lleno de rituales es el diciembre católico. Rituales religiosos y mundanos. Como lo muestra la imagen, la elevada del globo era uno de ellos: El ritual comenzaba con la elaboración del engrudo, pegamento hecho con insumos de la cocina, luego la compra, corte y unión de los papeles ‘globo’. Una vez elaborado el globo, los expertos realizaban la mecha, elemento necesario para el ascenso del juguete que invita al fuego a la fiesta de corte mundano.

Hecho el esqueleto de alambre donde va la mecha, se unía papel y mecha y se esperaba el momento. “Traé la tapa de la olla pa calentar el globo”, rezaba el líder de la manada, y la olla tapaba el único orificio que debería tener el globo. Una voz externa -con varios tragos encima- intervenía para añadir al ritual otro elemento: un billete de cinco pesos con una nota escrita en él, era pegada con un hilo y asida al globo: “A ver quién se los lleva ijueputa”, recitaba el ‘prendo’.

Una vez lleno el globo de aire y humo calientes, se comenzaban a soltar las aristas del mismo a la vez que el joven, que estaba encaramado sosteniendo la cima del globo, descendía para ver la hazaña. Unos gritos rompían la calma; el globo se había enredado en unos cables -siempre pasa-, nada pasó, el globo continuó, tímido al principio, seguro luego.

Más arriba, el globo se iluminó más de lo normal, las llamas se asomaron, vistieron al globo, lo quemaron. Un papelito cayó resistido por el aire, era el billete de cinco, cayó a los pies del borracho que manifestó de inmediato: “Qué ijueputa tan de buenas…”.

Comentario de Diana López: “En la foto: quien tiene el globo de la parte superior, Rodrigo Blandón Correa QEPD. Señora cargando la niña: Luz tangarife Sánchez. Niña en brazos: Lina Maria Blandón Tangarife. Niño de sudadera roja: Emerson Blandón Tangarife. Señora de pantalon bota capana: Fabiola Tangarife Sánchez. Señor de camisa terracota: Conrado Tangarife Sánchez. Señor de camisa azul clara: Alfredo López Trujillo. Y yo (Diana López -mi esposa-) estaba en la barriga de mi mama jajajajaja. Se alegraron mucho de ver esta foto en el blog”.

Hay cocinas de cocinas…

Imagen de Daniel Romero.

Cachivaches abundan en el más pisado lugar de la casa, donde la trapeadora sale más sucia, donde los trapos se tiñen rápido, donde la mosca prefiere esperar: la cocina.

Ya escucho las quejas: En mi casa no hay moscas. Casi no entro a la cocina. Qué pena pero mis trapos son impecables. Entre otras voces de protesta. No lo tomen a mal, es quizá, la recopilación que mi lenguaje hace de la experiencia pasada de cualquier casa y que comparto en estas líneas.

A mi la cocina me encanta: poyo amplio, trapo disponible, orden, especias naturales, pimienta para moler, buen cuchillo. Pero no siempre las cosas son como se sueñan. Cocinas hay con pocillo de peltre roto, cedazo remendado, olla a presión (atómica o pitadora) sin mango, cuchillo sin filo cuyo único encargo es partir la panela dura.

Cocinas hay con fogón de leña, que algunos tildan de cancerígena. Negras de humo, con garabato para colgar el racimo o curar el chorizo. Con parrilla hecha a mano para las asar las arepas, con valde abajo para echar la basura y recojer la ‘aguamasa’ pa’ los marranos.

Cocinas de lujo existen, impecables, inhabitadas, sin sabor, sin olor, con exceso de enlatados, con alimento artificial, nevera de marca y gas purificado. Cocinas sosas, donde nada se inventa, nada se revuelve, ningún humo se pasea.

Los Silleteros – Daniel Romero

Trabajo ganador de una de las BECAS PARA LA CREACIÓN ARTÍSTICA Y CULTURAL DE LA ALCALDIA DE MEDELLIN 2010, en la modalidad danza folclórica.

El montaje tiene por nombre “LOS SILLETEROS”, que rinde homenaje y exalta la tradición de nuestros campesinos silleteros. El montaje incluye danzas folclóricas como el  pasillo, las vueltas, redova, bambuco; ritmos populares como el porro y la salsa. Se hace un recorrido por el proceso de siembra, cultivo, recolección, elaboración de silletas, fiesta en Santa Elena, para culminar con el evento más representativo de nuestra cultura: el Desfile de Silleteros.

El grupo responsable de este trabajo es la Corporación Cultural Hojarasca, entidad sin ánimo de lucro dedicada por 15 años a la conservación de la tradición dancística de Colombia, los acompañan musicalmente la estudiantina “Los Silleteros de Santa Elena” conformada por campesinos silleteros de este corregimiento, quienes celebran 25 años de su fundación.

En mi galería Flickr se encuentran alguna tomas de dicho trabajo y otras más están en: http://picasaweb.google.com/tipsir2005 / http://www.flickr.com/photos/dafero/ Video en: http://www.youtube.com/watch?v=vEF_IU_CkDw

Sin cámara

Solo puedo decir que ya estoy aburrido sin cámara. Ando sin ella desde hacer tres meses. ¿Ya se imaginan ustedes la tortura mía? Se dañó y no pienso arreglarla nuevamente. Tocará una nueva… pero ¿cuándo? Así quién se inspira.

¿Dónde está Javier? comiendo pizza

Historia narrada por los caracteres gráficos del texto “pizzas” de la imagen:

  • P (Cabello tuso): Hoy es viernes. Tengo como un antojito pero no sé de qué. Algo como saladito.
  • I (Calvo): ¡Ah ya! Una pizzita bien rica, home.
  • Z (Cabello largo): Me voy pa onde Patricio que ese man me fía hasta el otro mes.
  • Z (Gorra): ¡Ey! Patricio, ¿toes qué parcero, una fiaíta hasta el otro mes o qué?
  • A (Calvo): Mmnndd aahhmm.
  • S (Cabello rubio, corto): Barriga llena, corazón contento.

Home: Hombre / Onde: donde / Toes: entonces (saludo) / Imágenes tomadas en Guaduas, Cundinamarca. Abajo: Javier (El Espectador) comiendo pizza con luna de fondo.

Aquellas tiendas de antes

Una bella tienda exhibe su mercancía en Guaduas, Cundinamarca. En ella me compré un objeto en vía de extinción para mi colección de carajadas: la vela de sebo.

Un expendedor de cuchillas Gillette también llamó mi atención, pero el señor, como supuse, no lo vende. Una tienda de las de antes, una tienda típica del cuadro “Yo vendí a crédito, Yo vendía al contado“.

Perdón por tan horrible foto (vela de sebo) pero no tengo otra mejor.

Casas con espíritu, esencia, carácter y recuerdos

Me encantan las salas, los cuartos, las cocinas de las casas donde vive gente común y corriente. Entre más populares sean más me divierto observando el acervo de artefactos que cuentan la historia familiar de cada hogar. Una composición que se me presenta como Kitsch, divertida, compleja, llena de detalles particulares, de pequeñas historias, de objetos que guardan relatos por narrar, de clavos que los soportan, de cables, carpetas de crochet, almanaques vencidos y vigentes, vida y colección compulsiva.

Estas fotos, tomadas en Guaduas, Cundinamarca, me hablan de la construcción, ya no de vigas, muros y cemento, sino de carácter, esencia y recuerdo, de interpretaciones, de categorías. La casa no se configura solo de sus materiales, sino de los objetos, artefactos, fotos, imágenes, afiches, cuadros, adornos, adaptaciones, modificaciones que le van dando una configuración personal o familiar que diferencian a cada construcción de las demás casas, incluso de las construídas de manera sistemática.

Muchas casas, diseñadas por arquitectos y ambientadas por diseñadores de ambientes o decoradores, hacen uso de objetos que pasan inadvertido incluso para sus mismos dueños. Objetos sin sentido, sin una historia qué contar, floreros mudos, artefactos de buena línea y pobre narración. No estoy en contra de las tendencias minimalistas ni del diseño depurado, me encanta el buen diseño y éste mismo cuesta el proceso de proyección que tuvo, pero quiero resaltar el valor de esta estética cotidiana que se presenta en los barrios obreros.

Un Regalo. Artistas por Medellín – video oficial

Más de cuarenta artistas, representantes de cinco generaciones de músicos y provenientes de diversas corrientes musicales quisieron decirle gracias a Medellín por la vida compartida bajo el mismo cielo sobre este suelo. Su talento está aquí. Su generosidad también.

Lucas Arnau + Lelo + 3 de Corazón + Darío Gómez + J. Balvin + Naki + Piso 21 + Jorge Uribe + Entre3+ Delcy Janeth Estrada + Grupo Suramérica + Carlos Arturo + Fausto + Pipe Bueno + Fernando Gonzalez + Grupo Gale + Pasabordo + Lilith + Alejo Garcia + Yina + John Harold Davila + Pala + Nepentes + Laberinto + Zona Prieta Reikon +Pipe Angel + Camilo Orozco + Marcela Pulgarin + Sandra Moore + Sara Delgado + Ana Lucia Moreno + Lulú Vieira + Juliana Bonett + David Rivera + Juan Antonio Murillo + Pablo Uribe + José Lopera + Grupo Cantoalegre + Saray Castrillón + Red de Escuelas de Música de Medellin

UN REGALO
Música y Letra: Camilo Rios
Producción: Daniel Escobar, Camilo Rios, Camilo González y Nicolás Ramírez,
en estudiouno, Medellin-Bogota.
Dirección, arreglo y producción musical: Daniel Escobar
Arreglo Orquesta: Camilo González
Producción Ejecutiva: Milena Serna y Analuisa Vieira
Producción Video: Chaman Films +Telemedellin + Agatas Films
Dirección Video: Juan Mosquera Restrepo

Para las lombrices: ajo

El mozuelo Carlos Mario era levantado por su abuela para recibir una pócima preparada de manos de ella, un bebedizo horrible cuya receta detallo:

  • Medio pocillo de leche.
  • Uno o dos ajos criollos machacados.
  • Media copita de aguardiente.
  • Zumo de limón.

Mezclados los ingredientes en un pocillo de peltre -con su aporrión típico-, era dado al paciente con lombrices en el estómago para esperar una paulatina mejoría. Esas eran algunas de las mañanas de mi niñez, acojiendo desprevenido dizque unas lombrices. Debo confesar que alguna vez pasé mi noche con un collar de ajos colgado de mi cuello. No sé la efectividad de tal collar, pero para la estética popular valdría la pena fotografiarlo.

Y A VOS ¿TE DIERON ALGO PA LAS LOMBRICES? ¡Comenta!

Comenta Alberto Mejía: En mi tiempo sentíamos pavor ver llegar a nuestros padres uno con una cuchara y el otro con la taza de aguadulce a nuestra cama. Le tapaban la nariz y le hacían tomar todo el contenido del quinopodio, que era tan efectivo, que de inmediato salíamos a la carrera en calsoncillos para el escusado (el baño era para otra cosa) y lo lo peor Carlos del alma,  ese día que nos daban el vermífugo, no se podía comer nada de sal y a nuestra bella mamá, le daba por hacer los mejores fritos para los demás y uno chupando naranja encerrado en la pieza, de botas y en pantaloncillos, pero a pesar de la tortura, jamás dejamos de amar a nuestros padres.

Munich – Alemania

Sigue la colaboración de Cristian Sucerquia de su periplo por Europa. Las dos primeras imágenes corresponden al barrio francés y las dos últimas a la Plaza de María, todas en Munich, Alemania.

Homenaje de La Tropibanda a Gustavo ‘El Loco’ Quintero

La Tropibanda (la del suegro) quiso rendir tributo a uno de los grandes exponentes de la música tropical, Gustavo “El Loco” Quintero. Contiene los discos: Carita de ángel de Enrique Agilar; Para Santa Marta de Adolfo Echevarría; Ramita de Matimbá, de Samuel Rosento Martínez; Ese Muerto no lo cargo yo, de Graciela Arango de Tobón. Los arreglos y la dirección son de Carlos Mario Ortiz y la producción de Pedro Muriel.

Varsovia – Polonia

Como dice mi esposa Diana, “yo quisiera tener plata pa’ viajar”. Querida esposa, date cuenta que mantenemos viajando, solo que las latitudes en que mantenemos están comprendidas entre los municipios de Antioquia y algunos municipios de otros departamentos. Claro, sería encantador comenzar a conocer Suramérica y pasar a Europa, Asia, África. De todas maneras no te quejés, que hemos ido a Támesis, Jericó, Valparaíso, La Unión, La Ceja, Santa Fe de Antioquia, Sopetrán, Angelópolis, Sonsón, Urrao, Andes, Puerto Berrío y otros más.

Al que sí envidio de momento es a mi ex alumno de Diseño Gráfico, Cristian Sucerquia, quien se ha dado buenos gustos viajando por algunos países en compañía de su padre. Imágenes de Varsovi en Polonia.

Aprovecho para agradecer a todos los que me siguen regalando prensa del mundo: Gloria Zapata con un suplemento en hebreo, de Israel; Mario Correa, con periódicos de Alemania; Elivaos, prensa de Holanda, Sandra (Cuñis), con prensa de Puerto Rico y Miami; Doralba, periódicos de Venezuela; Ángela, diarios de Florida; Patricia Lebrum, Alemania, España, Francia, Argentina, Perú, Bolivia, Praga; Luisa Uribe, Argentina; Patricia Botero, España; Émerson Blandón, periódico de Brasil y Panamá; Alexánder Lucio, Curazao; Vanessa Ríos, Kazajistán, Praga, Checa; Luis Fernando Jaramillo con periódicos de China y Francia; Claudia Ávalos con uno de Shangai. Y a quienes no haya mencionado que se me pasen de momento… ¡GRACIAS! Sigo recibiendo… jejejeje

El Festival Vallenato

Fiestas, revolcones, piñatas, festejos, festivales, reuniones. Todos ellos rituales ancestrales que unen al hombre con sus antepasados. Hombre ritual, religioso, mundano. La comida se cocina de manera individual o en grupo, rito que une con la tierra, que recuerda las deiferentes fiestas por la cosecha. El trago se bebe y se recuerda a Baco y se busca entrar en comunión con el hombre interno, con sus demonios, con el subconciente o con el conciente colectivo de Jung.

El trabajo cesa, se detienen las manos, reposan la pica y la pala, el sudor se extingue y llega la fiesta, la bacanal, la orgía de colores y ruidos se mezclan y crean un contexto estético para todos los sentidos. El hombre se une al hombre, pero no en el sentido homosexual, sino en la búsqueda de sí mismo, de su sangre, se une a su ser histórico, al aborigen, a su génesis. El hombre se une al recuerdo de sí mismo en la persona de los que ya no existen.

Foto: Carlos Alfredo López, director de La Tropibanda y Los Decanos.

Las muñecas de la mafia

Imagen: colaboración de Carlos Alfredo López, suegro del mismísimo administrador de este blog. (Como pa’ quedar paraos con él). Es de valorar, cómo se va para el Festival Vallenato y toma estas fotos pensando precisamente en el blog.

Una gran mayoría, para no decir todos, hemos soñado con ganarnos una lotería. En nuestras mentes nos hemos ganado la lotería de cuatro cifras, de tres, de seis, de cuatro con serie, un quintico, un chance, una rifa, y hemos hecho feliz a decenas de personas a nuestro alrededor. Si nuestros familiares y amigos supieran que los hemos incluído en la lista de beneficiarios en la repartición de la ganancia después de descontados los impuestos. ¡Si supieran!

Si supieran que hemos pagado la deuda de aquella. Le dimos capital a aquel para que montara su negocito. Si supieran que montamos una empresa y le vamos a dar empleo a Fulana que tanto lleva sin conseguir ‘coloca’ (empleo). Si supiera Mengano que le tenemos un chequecito para que no lo sigan molestando los cobradores. En fin, sanamente nos hemos imaginado reparticiones ficticias de grandes sumas de dinero. Pocos sueñan con trabajo duro y ganancia lenta.

Acosados por la presión del capitalismo, la publicidad, la baja autoestima, la compulsión y la envidia, algunos (ojalá pocos) acuden a los dineros calientes, a los ‘polvitos mágicos’ que los harán ricos al instante, a la mafia, a la deshonra de tomar dineros públicos, siguiendo un carrusel de vida y de muerte. Son incapaces de amasar capital de manera normal, a ritmo diario, con paciencia. Son incapaces de valorar la propia existencia exponiendo la vida a la ausencia o a un tiro de gracia que pueda matarlo, a una venganza o la cárcel. No me imagino a esos mismos llegando a casa y hablando de trabajo duro, de valores y de honra con sus hijos.

Hojas de primavera, hojas de literatura

Viajar en bus o en metro es una delicia cuando se descubren imágenes o historias que hacen del viaje algo placentero.

Colaboración de Elivaos, colombiana cursando un doctorado en Holanda.

“Niños leyendo: tomada en el metro de París, mayo 2010.  Lo más gracioso es que la niña tenía su propio libro, pero al final le gustó más el del hermanito”.

“La foto de las hojas fue tomada a finales de primavera, principios de verano: junio 24 2010.
El arbolito es de avellanas (de lo que hacen la Nucita). Rotterdam.

“Queremos regresar a Colombia”

Escribe Dora Galeano, 20 octubre 2010

“¡Me encanta este tema! Qué se siente el estar fuera de tu país. Sientes que no estás completo, es como si hubieras dejado el corazón en Medellín. Llevo más de la mitad de mi vida en este país, 30 largos años, y no ha existido un día en el que no quiera regresar.

Cuando voy a MEDELLÍN, quiero llevarme la piel saturada con olor de gente amable, de vecinos que has conocido por toda la vida, de paisajes que solo en Medellín puedes ver, del perro callejero que hace que me detenga a darle una caricia, del anciano que ayudo a cruzar la calle, de nuestra variedad de sabores en la mesa, solo por mencionar unas cuantas cosas.

Lo que se siente vivir fuera de nuestra tierra: nostalgia, dolor, deseos de que los años pasen y cumplir 55 para regresar a mi rinconsito paisa. Te doy a ti mil gracias porque día a día me haces sentir, con tu blog, que sigo siendo antioqueña y que allí hay un lugar esperando por mí. A todos los que como yo, estamos fuera: ¡TENEMOS QUE REGRESAR A NUESTRA COLOMBIA BELLA!

El odio de los que se fueron

Cosas malas hay en el mundo y en abundacia, por esa misma abundancia es que prefiero distraerme y distraerlos en otros temas: positivos, estéticos, urbanos, entre otros.

Sigamos hablando de los que alguna vez partieron pero con ira y dolor. Algunos, solos o en familia, se largaron del país dejando una estela de ira e intenso dolor. Corrieron amenazados, huyendo de la muerte, con la baba escurrida de quien está que pasa al otro lado, cuidando a sus críos, mamíferos con instintos de supervivencia.

Hay algunos que escupieron esta tierra antes de partir, maldijeron y prometieron jamás volver, heridos de muerte, sofocados, hartos de odio por la sangre negra de la tierra que los formó en el vientre de sus madres.

Las maldiciones fueron arrojadas a la tierra, al aire, a quien las escuchara, y se fueron hacia tierras con visa, con pasaportes que exhiben rostros capados y sin risa. Se fueron a conseguir trabajo, salud, vivienda, se fueron a buscar comodidad, belleza, civilidad, honestidad, buen salario, se fueron a buscar ‘pispirispis’… y encontraron…

Muchos encontraron lo que buscaban. Encontraron estética, belleza, paz, montaña, desierto, dinero, riqueza, labor, oficio, automóvil, autoestima y mucho de lo que anhelaban.

Otros, encontraron mierda, baños sucios, plato usado, pocillo con mancha, mal de ojo, bolillo oficial, xenofobia, palo, patada, muerte. Algunos, oficios dignos pero inesperados. Enviaron divisa, ahorraron, sudaron humillación, callaron.

No todos los que se fueron quieren volver, lo juraron…

…aunque existe el perjurio.

Paraíso Travel – Esa nostalgia de estar por fuera de Colombia

Cuando El Colombiano.com me invitó a ser parte del área de blogueros, mi blog tenía como público primario a docentes, investigadores, periodistas y amigos cercanos, ese blog aún existe y está en la dirección www.carlosmunera.blogspot.com.

Cuando comencé este que ustedes leen, se fue configurando de manera diferente, ya que el público se tornó distinto, siendo la mayoría, colombianos que están por fuera del país.

Así que he tratado de mantener un equilibrio entre el trabajo que vengo desarrollando con la imagen y la estética de una manera muy digerible, las crónicas o textos cortos que recuperan la memoria de la ciudad y contenidos que, al parecer, mantienen aferrados a los colombianos radicados en el exterior con su tierra.

Con varias personas he comentado que ni yo mismo sé lo que significan mis fotos y mis textos para esos lectores que me leen desde fuera de Colombia. Lo presiento, lo atisbo, pero hasta que no esté por fuera durante años no sabré el significado que tiene para esos lectores.

Expongo esto, para escribir una serie de pensamientos alrededor del tema esta semana y que espero sean comentados por ustedes, lectores que me leen desde fel exterior. Escribo motivado por las palabras y la invitación a tratar este tema que me hace Juan Celis, de quien dejo visible su comentario y participación para con el blog.

15 de octubre de 2010 “Pues, don Carlos, comienzo diciendo que uno cree que lo de afuera (en mi caso, USA) es una vida mejor, y deja uno una ciudad donde lo tenía todo, especialmente VIDA, para venir uno acá a trabajar duro, tener “comodidades” que nunca se habían necesitado, buscando las similitudes con la tierra de uno en cada cerro, cada calle, y todos los días viendo que todo es muy diferente.

Comienza ese presentimiento de que uno se equivocó, justo cuando ya tus hijos se adaptan al lugar. Empieza la dualidad de casi todos los que vivimos afuera: ¿nos quedamos, nos vamos, me voy se quedan? Además del miedo de llegar a Colombia y no encuadrar ya por la edad, la falta de oportunidades. Porque ir de vacaciones dos semanas y pasar rico no es lo mismo que quedarse del todo. Pensar que te vienes solo porque tu familia no quiere ya volver, en fin, creo que somos muchos los que tenemos ese dilema. Cada vez que llegamos a Medellín se nos intensifica el deseo de quedarnos del todo.

Quisiera recordarle a cada paisa, que viven en un paraíso, que la felicidad está en las cosas simples, en los detalles comunes que se ven todos los días, (que no se perciben hasta que están por fuera),o como su sensibilidad que nos hace ver la esencia en cosas tan simples como un matero, una silla, etc., esas cosas que vemos nosotros cuando estamos allá, el sentarse en una cafetería en la carrera Junín con Sucre (Donde el pan es rico) para ver pasar gente, carros y sacarle ‘jugo’ a ello. Son cosas que uno no se imagina cuando vive allá, hasta el acento de un paisa, don Carlos, es increíble cómo percibe uno todo eso…”.

Así, con estas palabras de Juan Celis, invito a todos esos lectores que han comentado y que aún no lo han hecho, a que participen contándome sus experiencias, su nostalgia, su dolor o su alegría estando afuera de Colombia. Toda esta semana estará dedicada a sus comentarios acerca del tema. ¿Qué tienes para decirle a los que nunca hemos vivido por fuera de Colombia?

En la imagen, unos sencillos cuadros de varios paisajes y un matero con carpeta y croché como soporte. Pertenecen a una señora, retirada de su trabajo, en Valparaíso, Antioquia.

Los colores del valParaíso

La ventana se abría para dar paso al amor, que de visita, se había acercado ese sábado por la noche. Marlene, mozuela bella, recibía a su novio donde las mamás lo permitían: en la ventana. La razón era la misma de todas las mamás: que pa’ que no hagan cochinadas, que pa’ que la culebrita del amor no picara sin estar bendecidos por el santo matrimonio, que pa’ que después no le resultara pipona la muchacha.

Afuera, con calambre llanero y dolor de novio, visitaba el novio a la novia, le llevaba una flor, le llevaba un chocolate casero, colaciones y corozos, romántico y amable, paciente con la suegra que los separa con rejas de amor. “Los hombres no buscan sino eso, mijita, la minita del amor, el tesoro cuidado, el pañuelo intacto, la pruebita. ¡No los conociera yo, ay Dios mío”. “Yo por boba que le creí los cuentos a su papá y vea, se voló el muy sin verguenza”.

Pinte, Marlene, esa ventana bien bonita, pa’ olvidarme de una vez por todas de este dolor que nunca se ha marchado. ¡Échele color a eso!

¿TE TOCÓ VISITA DE VENTANA? CONTAME…

Puerta y ventanas de Valparaíso, Antioquia.

¡Feliz Niversario, Má!

Madre de mi alma que nací de tus entrañas.. No, eso está muy mañé. Madre, poco espacio me ha dado el administrador de este blog, padre mío, para contar mis cosas, Aduce él, que este no es un espacio para ventilar ‘los chiros de la casa’, sino para educar el ojo de cuanto visitante entre al blog y recuperar la memoria de la ciudad y bla, bla, bla; ya tendré tiempo de entender esas cosas que se me antojan lentas y aburridas.

Solo quería aprovechar la bondad del administrador, para decirte que aunque no pude estar estos años que celebras hoy en tu aniversario, la verdad no sé dónde estuve antes, apenas llevo en la Viña del Señor un año y pocos meses más, me alegra saber que has vivido bien: te llevan el café a la cama, te dan plata y no te piden explicaciones, cosas así. Dime a mí que me visten, me bañan, me dan tetero, soy el centro de esta galaxia familiar. De mi parte, perdona que te dañe tus cremas, tus polvos, me pare a bailar en la mesa; perdona que me monte a caballito encima de ti y cosas así.

Lo que sí me encanta mucho, es cuando bailamos todos los días con el cidí de ‘chucuchucu’ de la orquesta de mi abuelito Alfredo, porque si espero aprender a bailar por mi padre, hum, me quedaré encalambrado como él. ¡Qué tronco eres papá!

¡Feliz Niversario, Má!

‘Toña': ¡Feliz Aniversario!

¡Qué pena con ustedes!, estimados lectores, amigos, si me lo permiten, vengo por aquí ofreciendo disculpas ante tan personal entrada esta que leen ustedes, pero es que hoy es el aniversario de nuestra boda (señora Diana & señor Carlos) -suena eso muy serio-. Veo en la mente algunas preguntas, la principal: ¿Qué tiene que ver ‘Toña’ con Diana? Efectivamente nada, pero es que por cuatro años he sido objeto de sobrenombres por parte de mi esposa: ‘Fonso’, ‘Critojesú’, entre otros que han pasado de moda en la casa.

La cosa es que este es un detallito, que no por salirme gratis, deja de ser valedero. Hagamos, pues, de esta entrada, un homenaje a mi esposa Diana -esta vez no le digamos ‘Toña’- y felicitarla además, por ser una mujer: casera, hacendosa, de buenos modales, muy querida, cocina bien y no hecha tanta cantaleta. No quiere decir eso que Diana vaya pareciendose a los ángeles inmaculados; defectos los tiene, pero si los nombramos me estaría señalando a mi mismo en los míos y no sería este un homenaje.

‘Toti’ -permítanme este-, Feliz Aniversario, es este un homenaje a ti y un GRACIAS, ya que yo no digo ‘dioslepague’. (¡Eh!, me salió barato este regalito. Jejeje y con eso quedo bien, jajaja).

Para recoger la basura con alegría – De la ciudad oculta que recojo

Este recogedor de basura me hace reflexionar en la manera en que asumo a la ciudad, la percibo y la aprehendo. En el marco de la VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo, Medellín-Colombia, 2010, me pongo a pensar en mi manera de interactuar con la ciudad y su población. Recojo cartas del suelo, ya muchos lo saben, recojo lápices gastados por manos y dientes de estudiantes ansiosos, recojo fotos perdidas en el asfalto, tomo fotos y escribo cualquier cosa.

Y no es que la imagen me recuerde que soy un recolector de basura, más que el recogedor, es el color el que me sorprende, pues, es la ciudad oculta, la ciudad menospreciada, la ciudad no observada la que yo descubro, observo y valoro cada día. Es la ciudad a ras de piso, la ciudad botada, la ciudad encriptada la que yo recojo, levanto y resignifico.

Así que me identifico con el recogedor de basura de la imagen, que levanta objetos una vez muertos y valorados para nueva vida y significado. Traigo a memoria un recuerdo de barrio, cuando lo motilaban a uno en la propia casa, sentado en burro o butaco de madera, sin camisa y capa de súper heroe; una vez peluquado el paciente, el pelo sobrante y tirado en el suelo se recogía mojando los bordes arrugados de una prensa vieja, se estiraba en el suelo y se adhería a él, para con la escoba montar el pelo en la hoja de prensa, cerrarla y llevarla hasta la bolsa de basura -y sáquela rápido, Jacinto, que hoy pasa la basura-. ¿Pasa la basura o el carro?

Venta de brujería en Nueva York

Leer en tono culebrero: Acérquense todos los que me leen, les tengo el remedio, el santo remedio que buscaban. ¿quieren hacerle el mal, quieren atraer el bien? sígame , pues, usted, las siguientes palabras que son como oración y no se asuste mi señora, mi señor, que la culebra no pica a la primera. Pregunte, no más, qué quiere, si el bien, si el mal. Le tengo, entonces, el remedio casero que buscaba, sin rocíos, sin baños de hierbas ni menos de siete yerbas; no necesita tabaco, tampoco sahumerios, la receta es sencilla y se las voy a decir.

Remedios caseros:

  • Contra la envidia: aceptación.
  • Contra el mal de ojo: mirar lo propio.
  • Contra la soledad: un libro.
  • Para dominar al otro: abrazos sinceros.
  • Para la paz del hogar: vivir sin machismo al interior de él.
  • Para la armonía del hogar: el orden.
  • Para la prosperidad: trabajar honestamente.
  • Para atraer a un ser querido que está alejado: pedir perdón.
  • Para atar a su ser querido: llévele el cafecito a la cama.

Imágenes tomadas por Rodolfo Pabón en supermercado de Nueva York.

De pollos y del descaro de sus semejantes

Como lo señala la mano del pollo, perdón con los ortodoxos el pollo no tiene mano, entonces, como lo indican las dos plumas del pollo, guarniel al hombro, cresta de moda y ruana costeña; este bombón de pollo es delicioso. Sádico él que gusta comer de sus semejantes, y si no es él quien come, descarado que avisa a futuros comensales que sus congéneres tienen buen sabor.

Jamás posaría yo en caseta de venta, vendiendo muchacho ahumado, no muchacho la carne, sino el jovenzuelo que esté a la venta después de despellejado el hombre. Parece que estas aves no tienen escrúpulos con sus semejantes. Allá ellos.

Venta de pollo en Valparaiso.

Lo lógico sería bajarle al rojo

De cuándo acá se necesitan sacrificios humanos para tener contentos a los dioses, los que creen en la multiplicidad de ellos. No es necesario aplacar tormentas, derrumbes, incendios y fuegos internos mediante el sacrificio humano. Lo lógico sería mermarle al rojo de nuestro escudo, color primario y vituperado, ropaje del amor y la pasión.

Bajo el reflejo rojo de su luz han caído aficionados del deporte, irracionales algunos, inocentes, otros. Bajo la calidez extinta de la sangre han quedado inmóviles algunos padres de familia, trabajadores algunos, sicarios, otros pocos. Lo lógico sería que el amarillo, primario y empalagoso, dejara la estela de riqueza sobre nuestras casas después de un brillo de sol.

El cielo y las aguas del mar se visten de variados azules teñidos de verde. El amarillo brincó salta de la tierra igual, hermoso, titilante, llamador. Pero el rojo, una vez sale del continente cálido del cuerpo humano, se torna vetusto, otoñal, como tierra removida de una matera, se envejece y pierde su fulgor. Lo lógico sería bajarle al rojo, bajarle al sicario pago, al encargo demencial, al disparo, a la muerte prematura.