Tan íntimo y tan público… como el café

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Cuatro mujeres se deleitan en una calurosa tarde citadina. Son profesionales y decidieron celebrar el cumpleaños de una de ellas en un café. Los bolsos ocupan una silla, y los celulares están prohibidos; quien conteste paga la cuenta, a menos que sea para selfies ¡Cómo no hacerlo cuando estamos más bonitas!, comentan. El café, como lugar, es acogedor y los capuccinos, aunque no tienen esas figuras hechas con la crema de la leche, están ricos ¡Parece que es buen café!

Dos de ellas, van al baño, las restantes se ríen en complicidad y revisan sus celulares, tuitean, envían, replican, mandan mensaje: “Hoy no regresamos”. Las que visitaron el servicio se devuelven espantadas y haciendo bromas ¿la causa? El baño. Lo que debería ser un buen remate de atención se tiró hasta en la propina y en una segunda ronda de pasabocas con más café. Crean más chistes, piden la cuenta y salen, despavoridas.

Y es que tal cuarto no puede ser el último en diseñar, en atender y en ambientar. No es el cuarto de rebujo y mucho menos el guardadero de escobas e inventario del local ¿Han entrado, alguna vez, al baño de una sala de manicure? Cada espacio está atacado con toallas y toallitas que cuelgan por doquier absorbiendo el aire para intentar secarse. ¿Con cuál de ellas me seco luego de usar el lavamanos? ¡Cualquiera, qué cuenta se van a dar!

Es así como el baño, de cualquier establecimiento comercial, debe ser el primer espacio en quedar resuelto para la necesidad de clientes y visitantes. Debe ser el lugar “secreto” para mirarse, peinarse, acicalarse, pues, no es exclusivo de lo físico. El baño es, también, lugar de la vanidad y el descanso, lugar del escape y la sonrisa frente a un espejo y, ellas lo saben, lugar de muchos secretos y chismes.

El festejo no terminó. Sugirieron un nuevo lugar que, aunque un poco más costoso, daba la garantía que la mejor mesa del establecimiento podría ser ubicada en los baños. Suena exagerado, pero estos sí saben cómo mantener y ambientar un espacio tan íntimo y tan público a la vez.

Foto: venta de segundas en el Centro Comercial Medellín.

Sinéctica: “Atracción de cosas diferentes en una única conexión”. Este concepto, creado por el psicólogo William J. J. Gordon alude a la unión de elementos distintos y en apariencia irrelevantes o ilógicos; para crear nuevos conceptos, aparatos, innovación o solución a planteamientos y problemas.