Cuando el dinero no distrae

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Cuando no se tiene un peso para donarle a las marcas, el alma reacciona y las máscaras que nos preceden, pierden poder frente al espejo. El otro, ve tu esencia y lo fundamental de esa presencia. En contraprestación, descubres, eso sí, quién es ese otro que te observa y te acompaña. Cuando no se tiene un peso, por múltiples razones, se domina al mercado y al consumo con un poder que surge desde el interior.

La mirada se fortalece, mientras se ignoran los escaparates -Vitrinas- que intentan atraparte con des-almados maniquís. Te ves a ti mismo en el otro y percibes cómo deambulamos bajo la hipnosis de los mensajes que bombardean tu mente queriendo atraparte y asirte hasta sacar tu último centavo con la promesa de hacerte dueño del mundo, con conceptos inventados para que cuando te mires al espejo, veas a un ser de éxito en el campeonato del consumo.

Si se tiene un interés marcado por conocer al navegante del alma, notarás que aquel vocabulario, que incluye palabras como competitividad y eficiencia, parece más un intento de hackearte. Quizás el alma prefiera términos como contemplación e ineficiencia, dejando atrás indicadores, estadísticas y objetivos inmediatos. La naturaleza lo hace: es lenta en dar su fruto, es lenta en producir un tallo grande qué admirar, es lenta en cavar un camino por el cual sus aguas serpenteen, es lenta en generar esa belleza admirable ¡En fin! El tallo del alma reverdece en la carencia y la flor aparece cuando la distracción se apaga. Pero esta es solo una cara del icosaedro de la vida. Hay otras visiones ¡Es verdad!

Fotos: Municipio de Caldas, Antioquia. Las asociaciones las hacen ustedes.

 

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