Una mirada, a la mirada

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Desde niño, Jacobo, mi hijo, me ha visto tomar fotografías y, cada vez que solicita la cámara, se presta a tomar las suyas. Por supuesto que he guardado su acervo visual a sabiendas de que ha iniciado un camino de registro: el registro de su mirada. ¿Qué ve? ¿Cómo lo ve? ¿Cómo lo captura? ¿Qué le interesa registrar?

No son estas letras una mirada sobre mi hijo, sino, sobre la mirada, cualquiera que sea el observador. En dónde, por ejemplo, ubicamos la mirada cuando creemos que no estamos viendo nada. Cuando nos quedamos en “blanco”, inexistente por demás. Cuando hablamos con alguien, ponemos nuestra mirada en su boca, saltamos a un ojo e intentamos ver ambos, infructuosamente.

Cuando tomamos fotos, creemos que lo que vemos depende de la calidad del aparato al que tuvimos acceso en la compra, a saber que la cámara es nuestra mente y el ojo, su aparato; lo demás, es el dispositivo de almacenamiento y transporte. Jamás enseño a mi hijo el “Cómo tomar una foto”, sería un gran error en lo que respeto de él. Estas fotos, tomadas a los cinco años, son el fruto de su experimentación, el de voltear “patas arriba”, la configuración de la cámara en búsqueda de sorpresas y técnica; sin embargo, lo que se me antoja observar, es su mirada.

¿A ustedes qué les gusta ver?

Foto: Jacobo, 5 años 2014

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¡A punta de machete! fui testigo

El primero, reposaba como muerto, como herido, sus músculos no soportaron más el peso de su cuerpo y esperaba tumbado en una banca de cemento.

El segundo, cabilaba en lo inmediatamente realizado. Lo hecho, hecho está. No hay atrás. Su mirada se confundía entre la templanza y la admiración por la dureza del verdugo de metal. Caminaba descalzo mientras revisaba continuamente el temple del machete, machete que había cegado, en otras ocasiones, la vida de pastos maduros.

Yo estaba lejos, con mi cámara y un objetivo prestado de buen alcance. Yo mismo fui testigo, así sobre el “yo mismo” que con “fui testigo” ya va el pronombre. El del machete nunca me vio, esperaba que no me viera. Fui testigo. No podía moverme, no podía perderme la foto.

El primero, dormía una siesta en una mañana de sábado soleado en Amagá. El segundo, no tenía más qué hacer, caminaba inoficioso, vacante, sin más pensamiento que revisar el metal de la herramienta montañera que segundos antes cortó alguna espiga de maleza. Al primero, le tomé la foto de segundo; al segundo, le tomé la foto de primero. Ambos son amigos, son vecinos, simplemente pasaban el rato cada uno. ¿Qué se estaban imaginando pues?

¡Así comienzan los chismes!

Los niños hacen juguetes de cualquier cosa

El concepto de marca en un juguete solo complace al dadivoso y no al infante que gozará con él. Por eso, los pequeños, gozan con cualquier objeto que se les presente interesante y que sugiera componentes a descubrir: un radio malo, una vasija que hace bulla, un cajón lleno de chécheres, una caja de cartón con objetos adentro que produzcan bulla, dos tapas de olla de aluminio, un artefacto extraño y hasta un torototó, aquel tubo donde se envuelve el papel higiénico que al agotarse, sirve para emitir sonidos semejantes a los de trompeta: “torototóooo, torototóooo”.

Así son los niños: despojados de vanos conceptos. Aún no ha llegado a ellos la vanidad.

Tocando puertas para un sitio, El Sitio

Les dejo un mensaje de Luis Fernando Jaramillo, quien es el director y realizador del programa que yo conduzco en Televida, El Artesano, una solicitud que toca a la solidaridad de todos. Doy fe de su trabajo desinteresado y de la transparencia del material entregado:

“Escribo para tocar los corazones de quienes, por esta época del año, deciden compartir algo para los hermanos más necesitados.

Les cuento que en noviembre tuve la fortuna de viajar a El Sitio (El Sitio de los Pérez) donde Natalia, mi novia, debía ir para concluir un sueño de navidad promovido por Televida y terminamos cumpliendo dos sueños de navidad.

Tocando puertas, se les regaló la última catequesis y la fiesta de Primera Comunión a 45 niños de de este lugar en Sucre. Desde hace tres años no recibían este sacramento en el pueblo, pues la presencia de la iglesia es poca y el sacerdote solo celebra la misa si hay difunto.

Mi compromiso es volver con las manos llenas. Muchas personas se han vinculado de diferentes maneras. Hay una figura de aporte y es apadrinar un niño, con el único compromiso de alegrar la navidad con una prenda de vestir, un juguete y útiles escolares, con un alimento nutritivo como Chocolisto o leche en polvo.

¿Cómo saber quién es el futuro ahijado?  Confirma si quieres apadrinar y te asignamos uno de los casi 120 niños que hay con necesidades.

Somos aproximadamente 80 personas que conocemos la alegría de nuestros ahijados cuando recibimos sus cartas de agradecimiento, pues Beatriz Ochoa, prima de mi novia, es la abanderada de este hermoso sueño de compartir con nuestros hermanos de El Sitio. Ella fue por primera vez como misionera. Cuando se apadrina un niño, el compromiso es enviarle algo en diciembre hasta cuando tu ahijado crezca y salga del colegio.

Les dejo algunas imágenes para que tengan una idea de las condiciones de vida de estos hermanos que necesitan ser recordados. Como dijo la Madre Teresa “Dar hasta que te duela y cuando duela dá todavía más”

Viajaremos el próximo 25 de diciembre de 2009 con lo recogido. Llama para contarte más detalles”. Luis Fernando Jaramillo A. / Cel: 310 407 84 01

El Sitio, vereda El Roble, Corozal. Sucre

Alegatos matutinos. Pelea de todos los días

* ¡Jeferson Hernando, cómase esa arepa pues!
– No quiero.
* Culicagao, comete eso que después estás chichando del hambre.
– No quiero.
* Jeferson Hernando, te vas a hacer dar una pela.
– No quiero.
* Voy a llamar a su papá a la obra, pa que venga y lo regañe
– No quiero.
* Ay mi mijo, ya viene el papá, ahí se puso todo bravo
– Demalas
* Jeferson Hernando de Jesús , comete esa arepa por Dios y por la virgen, no te hagás dar una pela como ayer. Y quitate esa pijama que son las doce y vos todavía como un pordiosero y a su papá le aterra verlo así.
– No.
* Vé culicagado que no es lo que vos querás, tomá este chancletazo por contestón y desobediente, veh (pela editada por el autor debido al grado de violencia)

Mañanas barriales

* Mauricio vaya a la tienda y me trae un cuarto de quesito
– ¡Ah Amá!
* ¿Amá qué? Vaya póngase la camisa, se calza y va a la tienda. Dígale a don Genaro questa semana le abono
– ¡Ah Amá! Mande a Sulay, ¡siempre yo!
# ¡Venaeste y por qué yo!
* (Chancleta en mano) ¿Quiubo pues? se vistió ya y se fue por ese quesito
– ¡Ah Amá!
* ¡No señor, y a pie limpio no se va a ir. ¡Eh, qué cosita pues con este muchachito. Me pierde el año y quiere mantenerse jugando todo el día en esa facha. ¡No señor! Hasta tres pa que me traiga ese quesito.
– ¡Ah! ssssssss
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– Má, que no hay quesito y que hasta que no le abone la mitad, no le fía más
* ¡Hum, póngase a estudiar más bien!
– ¡Ah Amá!

Casa en ruinas en Jericó, Antioquia. Más imágenes de Jericó y otros municipios de Antioquia…

Sonrían pues, digan güisqui a ver

Tímidas ellas, muñecas tristes, relleno de trapo, un ojito “apachurrado”, puchero enojado. Un policía desarrapado, mostacho cincuentero, atalaje casero. Bailarina de dos velos, de cabello rebelde. Un súperman ajeno y una religiosa monalisa…

No te limpiés la boca carajo que te borrás el mostacho. Ponete sandalias que a pie limpio no salís. Quitate esa carajada de la cara que no sos nevera pa pegarle pendejadas. Peinate verónica, qué son esas mechas. ¿A vos también te dio por pegarte chicles en la frente?. – No es un chicle. La misma vaina, no sé quién te enseñó esas mañas.

¡Ay Zoila, dejá esa cantaleta! Mirá esos pobres que ni sonrisa mantienen. Si los vas a sacar, sacalos bien… y no los zarandiés que ellos no caminan como vos. Mirá ques el único día que se les puede dar dulcesitos. Consideralos boba, que no van a pagar ellos, por solterona vos.

Plaza de las “Luces” (Qué risa) / Hermosos niños de linda alma, bajo el cuidado de dos madrinas. Sólo extrañé la sonrisa en cada uno de ellos. Aún así son bellos. Octubre 31 de 2008

¿Qué se hicieron los niños?

¿Qué se hicieron los infantes que chupaban y mamaban las mieles de la madre? ¿Para dónde se fueron a jugar que ya no los veo transportar teteros? ¿Qué se hicieron las edades mozuelas inocentes de tanta mentira, de tanta verdad? Estos berriondos ya nacen aprendidos, conectados a un computador, nacen dentro del video juego. Ya no son ignorantes, saben más que sus padres, en mounstruos intelectuales se han convertido.

¿Qué se hicieron los que jugaban con bolas, con taquitos de madera, con crayones y con pintelas? ¿A dónde fueron a parar las mentes vacías ativas para aprender? Ya nacen imponiendo, exigiendo atención, ya no se les puede dar la pela, ya no se les puede dar con verbena. Ya no chupan teteros sino que ponen tutelas, nacen agremiados, manipulan y se ríen.

Estos pelaos ya no son nuestros y nosotros ya no somos de ellos. Estamos en otro estadio de la historia. El mundo aún no es de las máquinas, las máquinas son de ellos.

En la imagen: Carrito de bebé adaptado para las ventas ambulantes, una tendencia nacional. Me pregunto, ¿quién sería el primero en imponer esta tendencia? – Amagá, Antioquia.

Es que no me dejan salir

Las caras están lánguidas, los ánimos en el solar. Ya me bañé pero aún así no me dejan salir. Mis amiguitos juegan y se burlan de mí. Yo hago la estrategia de decirle a uno de ellos que vaya y pregunte a mi mamá que si me deja salir, y él muy obediente para completar el juego, llama a doña Rita, “Oña Rita, que si deja salir a Mariana, ah venga, es un ratico no más, ¿Y es que se portó mal? – Mariana que no, que no la dejaron salir, que usted sabe porqué. ¿Y por qué?

Daniel, el perro de que vela cada día en la carnicería también está aburrido, él sabe que sin Mariana no juega.

Amáa, venga, un ratico no más. Yo no le vuelvo a contestar así, venga. / Imágen en Sopetrán, municipio de Antioquia.

Se hace escuela al andar

Colaboración de Carlos Torres, del Departamento Administrativo de Planeación de la Gobernación de Antioquia. Imagen tomada en Arboletes, Antioquia.

No importa si hay zapatos o no, no importa si las ropas uniformadas están, no importa si la panza está llena, porque estos arrieros de la educación están dispuestos a llevar escuela donde sea. Tanto los niños que llevan material, como los docentes de Antioquia, que así tengan que viajar en chalupa, lomo de mula o a pie largas jornadas, están dispuestos a enseñarnos los secretos de las letras y los abstratos números.