“Últimos segundos de vida del café”

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La frase del título, la escuché hace poco, en el Primer Encuentro Departamental de Baristas y Catadores, organizado por el proyecto de la Gobernación, Antioquia, origen de cafés especiales. Se la escuché a José Zapata, barista de Cariñito Café y, la verdad, se quedó anotada en mi agenda. Zapata, hablaba de ella, para ilustrar el cuidado con el que hay que servir la bebida luego de que el grano haya atravesado toda una cadena de tratamiento.

Muchas personas ignoran o no tienen consciencia de la cantidad de trabajo manual que hay detrás de la taza de café que tienen al frente cada día. Ignoran o no perciben que la tintura o extracción que tienen en sus tazas, provienen de granos que fueron arrancados manualmente de la planta y, que luego de otros procesos, fueron tostados con cuidado, si es que estamos hablando del buen café. Así que no es exagerado decir que nos estamos tomando el fruto del trabajo del hombre, como se escucha de la vid en cada misa.

“Los últimos segundos de vida del café”, deben, por tanto, ser una experiencia de tal magnitud, que no opaquen el esfuerzo realizado por cada una de las personas que intervinieron en su producción. Los últimos segundos de vida del café, deben ser de un residual agradable, que invite a volver, a regresar, a repetir y a invitar.

Sé que muchos lectores se identifican con las malas experiencias en renombrados restaurantes en sus ciudades, cuando, luego de una exquisita comida, culminan el ritual social con una taza de café que, en muchos casos, borra la agradable experiencia con un pésimo sabor a jarabe quemado, y que por obvias razones, rompe la experiencia dejando un mal recuerdo, solo porque se trataba de un tinto malo gratis.

Aunque la vida del grano de café termina cuando entra en la tostadora y su germen muere para dar paso a una deliciosa caramelización, esos últimos segundos de vida, deben dejarnos antojados a repetir la experiencia, que más que gastronómica, es social, que es, para mí, lo relevante de nuestra bebida: “…Seamos amigos”, remata el copy de una tradicional marca.