Una mirada al interior

interior_jardin_carlos_munera

Una pregunta para los lectores ¿Cuando miran al interior de los recuerdos, como quien mira esa casa desde afuera, qué se les viene a la mente?

“Estaba esperando a que llegara el día,
en que todas la nubes… desaparecieran.
Ahora estoy contigo,
ya puedo decir tu nombre.
Ahora podemos oirnos… otra vez”.

Pink Floyd (1996). Wearing the inside out. The Division Bell. [Acetato]. Inglaterra: EMI Music.

…”¡Instinto! Lo pide el alma. Lo reclama. Podría preguntarse por qué no, por qué no saber de dónde venimos, cuál es nuestro origen, cuál es el sustrato económico y social que nos antecede. Como un médico que escribe una historia clínica y pregunta por las enfermedades familiares y generacionales, deberíamos trazar la nuestra en ese ancestro, pues, somos el producto de esa cadena de acontecimientos que hoy nos tienen construyendo la vida, sanando el alma, creando quizás un nuevo código genético, reparándolo y escribiendo un nuevo comienzo. Algún sentido tiene el hogar que acogió nuestra alma, algún sentido debe tener cada uno de esos episodios que nos contextualizan. Es en una búsqueda permanente del alma y en un encuentro con ella cada vez. No intranquiliza esa curiosidad permanente, le da sentido de vida por el contrario ¡alegra cada pieza del rompecabezas con la que me encuentro”.

Extracto del libro no publicado: “No me llames papá”. Foto: Carlos Múnera. Jardín – Antioquia.

Esos noviazgos de antes…

¿Qué? ¿Es que usted creía que antes era como ahora?

Mijo bendito, pa tener un novio, por aquellas épocas, se necesitaba hasta un milagrito. Nuestras mamás no son como esas zumbambicas de ahora, que se retuercen con un beso, se manosean por todas partes, se limpian esos dientes y hacen la cochinadas en frente de una.

Mijo, querido, a una, le tocó recibir el novio en la ventana, por el pestillo, porque estaban prohibido los besos, los manoseos y todo lo demás. Eso de ir al centro comercial “má, ya vengo, no demoro, llego a las dos, no me esperes, duerme tranquila…” Ja, uno ques boba y lo deja, alcahuetes que nos volvimos.

Por eso ya no hay moral, ya no hay respeto. El novio de una lo esperaba toda la vida. Ahora se comen el “bizcocho” antes de la fiesta y por eso resultan piponas.

¿Qué cómo te tuve yo a ti? Una ques boba y le come cuento a toda esas promesas y vea… ahí te tuve yo a vos, hecha por ventanita y todo.

Imagen de una Jericoana. Jericó, Antioquia.