Jugársela a pesar del miedo

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

Si en tu vida está claro un sueño que te genera vibración, pasión y tienes la fortuna de una oportunidad de ir por el a  pesar de existir un riesgo latente de fracaso por factores propios o por factores externos, es preferible  en un futuro contar la historia de que lo intentaste con los recursos que tenías disponibles a que cuentes la historia de que tuviste la posibilidad de  intentarlo y te dejaste llevar por el miedo o por evitar el dolor de una posible perdida, algo que también es entendible.

 

¿Y si lo intentas? haz que sea algo inolvidable, con todo lo que tienes para que no existan arrepentimientos, que tenga muchísimo significado para ti, si vas a intentarlo que sea con una convicción gigante, con mucha pasión, con mucha energía, que no sea a medias, que sea con toda para que valga la pena, cuando esa convicción está presente el cerebro de manera inconsciente busca los mejores recursos, los caminos más viables,  las ideas, las acciones  y las palabras para triunfar.

 

Cuando tomas esa decisión tan poderosa pueden pasar dos cosas, ganas o pierdes. Ganas una gran felicidad si logras  algo que habías querido, o pierdes y es posible que salgas mal librado(a)  moral y anímicamente, sin embargo en ambos casos tienes la satisfacción que con miedo y todo te lanzaste con toda, luego analizas que sucedió dependiendo de lo que obtengas y que te sirva de experiencia para el próximo intento

 

¿y si no lo intentas? te quedarás con la duda de haber dejado pasar la oportunidad que tal vez jamás vuelva a llegar, con la sensación incomoda  que el miedo te pudo, sin intentarlo lo diste por perdido de entrada.  Es muy normal  escuchar a  mucha gente que cuenta con nostalgia “deje pasar una gran oportunidad, la tuve al frente y algo me detuvo”, y seguro con el paso de los años preferirían  contar con una sonrisa en el  rostro, lo intente, y valió la pena hacerlo, valió la pena jugársela, valió la pena intentar montar esa empresa, intentar sacar adelante ese proyecto, intentar conquistar a esa persona que movía cada célula de mi  mente y mi  corazón.

 

Métele emoción a tus sueños si lo logras lo que querías, ganaste, si no lo logras, ganaste, porque queda esa satisfacción de perder intentándolo hasta el último suspiro y hasta la última posibilidad y que te creíste capaz.

 

Hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com
cerebroenpractica@gmail.com
Móvil: (57 4) 3004221515

 

En el mundo comercial lo que nos mueve es la emoción

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

¿Qué pasaría si nos quedamos sin la capacidad de sentir emociones? Los neurocientíficos han demostrado que si los centros emocionales del cerebro se dañan perdemos la capacidad de tomar decisiones.

Por ejemplo el neurocientífico Donald Calne lo cuenta de una forma muy llamativa.

“La diferencia esencial entre emoción y razón es que la emoción nos lleva a la acción, mientras que la razón nos lleva a elaborar conclusiones”.

Si bien la emoción y la razón están entrelazadas cuando entran en conflicto la emoción va a ganar siempre, además sin esa especial presencia de las emociones, el pensamiento racional se debilita bastante.

Los consumidores no son ajenos a esto, existen algunos que toman las decisiones basadas en hechos y datos, los cuales  representan una minoría de la población mundial, estas personas argumentan que  tienen pocos sentimientos, que dejan las emociones en el congelador cuando salen de su casa y las retoman cuando vuelven, pero incluso para ellos, siempre hay algún producto o servicio que compran por impulso o emoción.

No obstante, la mayoría de la población consume y compra con la cabeza y el corazón, o mejor dicho  con emociones, puede que busquen argumentos y bases racionales para apoyar sus decisiones y se hagan preguntas como ¿Qué hace el producto y por qué es la mejor elección? Pero su decisión es emocional,  al comprar la gente piensa en  me gusta, lo prefiero, me produce una buena sensación.

La mayoría de veces, antes de ver algo con muchos detalles, nos hemos hecho una idea previa de lo que es, antes de comprender, sentimos, esta es la razón por la cual es esencial lograr que las personas se sientan bien con las marcas y que estas despierten sensaciones positivas, eso es lo que hace la diferencia.

Lamentablemente se ha vuelto muy difícil introducir emoción en las organizaciones en tiempos donde uno de los objetivos  más importantes es reducir costos y ese tipo de estrategias que generan conexión de las marcas con las personas requieren inversiones que son difíciles de medir, sin embargo la emoción siempre es  enriquecedora en el corto  y el  largo plazo, porque inspira,  conecta y  apasiona, no solo a los consumidores sino a los mismos colaboradores de las organizaciones.

 

La marca más que un logo.

 

Muchos gerentes confunden la marca con un logo, pero la marca va más allá, es una conducta, es una promesa, y cuando una empresa está cumpliendo con los compromisos adquiridos con los consumidores, con buenas prácticas comerciales, institucionales y culturales, está construyendo marca, está generando una recordación positiva en el largo plazo, está generando emociones y por lo tanto llevando al consumidor a tomar decisiones a favor de su organización, no solo en cuanto a compra y recompra sino en un voz a voz constructivo, podría decirse entonces que, una marca que domina de manera extraordinaria la comunicación con el cerebro de las personas es aquella que cumple sus promesas,  es aquella que recauda afectos, que genera emociones muy positivas con solo ser mencionada.

Ignorar lo que siente la gente nos puede llevar a una dirección equivocada, tal vez en las empresas hace falta eso, pensar en que las personas están llenas de sentimientos  que quieren canalizar hacia una marca, por eso las emociones son una magnífica oportunidad para entrar en contacto con los consumidores y lo mejor de todo, es que las emociones son un recurso ilimitado, siempre están ahí, esperando ser estimuladas por nuevas inspiraciones, nuevas ideas y nuevas experiencias,   ¿Será que lo aprenderemos en el corto plazo para dirigir nuestras estrategias comerciales y organizacionales al éxito? Es una buena pregunta para responder desde nuestras labores.

 

Hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com
cerebroenpractica@gmail.com
Móvil: (57 4) 3004221515

¿Qué tienen en común las relaciones comerciales y el amor?

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

Usted necesita  más de sus clientes que los clientes de usted… sufrimos por una falta de diferenciación y los clientes nos ven como commodities fácilmente sustituibles.

 

Cuando un cliente quiere comprarle a una organización no es suficiente con unos buenos anuncios publicitarios, eso no disparará su botón de compras, es demasiado rápido y le harán falta elementos para poder tomar una decisión.

Una relación comercial se asemeja demasiado a una relación de pareja, las dos personas deciden hacer una vida en común basada en las expectativas de cada uno y tomando como base lo que  pueden ofrecer, por lo cual surgen varias cosas interesantes para tener en cuenta.

 

Todo parte de enamorarse.

 

Cuando dos personas deciden estar juntas hay una fase de enamoramiento donde se conocen y sacan conclusiones si son tal para cual. Antes de que un cliente decida comprar a su compañía, necesita estar seguro que su producto, su servicio y su marca son la elección correcta, por lo cual unos buenos mensajes publicitarios no son suficientes  para seducir la mente de los consumidores que hoy por hoy son cada vez más exigentes,  escépticos e informados.

Así como uno cuando conoce a alguien primero lo invita a un café, a cine, a conversar, a disfrutar de su compañía, a conocer sus amigos y su familia para que lo vean como una opción a escoger, igual pasa en el mundo de los negocios, hay que invitar al cliente a ferias comerciales, a las redes sociales, a un producto o servicio de prueba  y exponerle todos los beneficios de estar con su compañía, por lo tanto, pretender que un cliente le compre la primera vez que lo conoce es lo que hace la publicidad sin impacto y sin objetivos,  déjese conocer poco a poco.

 

Las relaciones deben cultivarse continuamente.

 

Tal  y como sucede  en las relaciones de pareja, el amor se cultiva todos los días y si no, se muere todos los días, no hay amor eterno sin cultivarlo con cuidado y con dedicación. Sorprende mucho ver organizaciones  totalmente confiadas de sus ventajas comparativas al punto de olvidarse de sus clientes una vez han alcanzado su amor y se han posicionado en su mente, es común ver que dedican mucho más esfuerzo en  atraer y conquistar  nuevos clientes que en  cultivar aquellos que ya compran y confían en la marca, se trata de enamorar todos los días, los detalles continuos siempre serán importantes, no hay amor que aguante la despreocupación y la indiferencia, por grande que sea, y en las relaciones comerciales pasa exactamente lo mismo.

 

El que da todo por sentado pierde.

 

En  el amor nada Pese puede dar por sentado, no se puede permitir que la monotonía se apodere de la relación.   alguien sea cliente hoy, no garantiza que sea  cliente mañana, siempre hay que estar haciendo los méritos para merecer el amor, por ejemplo,  ser detallista y manifestar amor de manera constante, con el cliente sucede lo mismo, hay que consentirlo, tratarlo bien, ser especial, así como la persona que amamos y nos ama espera que le demos lo mejor y le demostremos amor, el cliente solicita exactamente lo mismo, que nos portemos bien , que no olvidemos los pequeños detalles  y que todos los días pensemos en hacerlo feliz, como haríamos con alguien que amamos.

 

No hay fidelidad por precio, sino por emociones.

 

Si un cliente le compró solo porque le dio buen precio, tenga la certeza que si un competidor de unas características de producto y calidad similares a las suyas le ofrecerá un buen precio y descuentos especiales, en ese orden de ideas la probabilidad de que permanezca con usted es demasiado baja, así que tiene que hacer cosas que generen impacto en la mente del consumidor y no creer que tiene todo ganado con el cliente, construya buenos momentos, hágase recordar por las buenas sensaciones que deja su producto o servicio, genere emociones positivas que perduren en el tiempo y salgase gradualmente de la guerra de precios que todos hacen.

 

Las relaciones se basan en la confianza.

 

Si no ha generado confianza con sus clientes difícilmente generará una venta. Con toda seguridad su compañía tiene muchas cosas buenas que ofrecer, su producto puede ser excelente y su servicio insuperable, pero de nada sirve si su cliente no lo reconoce y aun no confía, el cliente necesita saber que está tomando la decisión correcta, él no quiere equivocarse y tener cosas que lamentar.

 

Relaciones que perduren en el tiempo.

 

No hay nada   más agotador que salir todos los días a buscar nuevos clientes y comenzar relaciones de cero, tener que estar constantemente mostrando sus atributos y beneficios para convencer a ese prospecto de cliente que usted es un buen partido, las compañías y organizaciones que están posicionadas en la mente del consumidor son aquellas que entienden el valor de los clientes en el tiempo y se esmeran día a día por mantener una relación hasta que la muerte los separe.

 

Que te den el sí, no solo una vez  sino muchas veces.

 

Las relaciones comerciales son la consecuencia directa de cultivar con amor y dedicación la confianza suficiente para que el cliente de el sí, pero lo que más importa es que el cliente continúe dando el sí, no es que la publicidad sea mala, pero debe tener un objetivo,  querer al cliente, tratarlo bien, mimarlo, divertirlo, las relaciones comerciales conllevan cortejo, seducción y disfrute. Tal y como  pasa en las relaciones, hay que conocerse, conversar y enamorar, ¿Por qué razón? Habiendo tantos pretendientes acechando y mostrando sus mejores atributos usted tiene que darle argumentos racionales y emocionales al cliente para que se queden con usted.

 

Hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com
cerebroenpractica@gmail.com
Móvil: (57 4) 3004221515

El software mental se fabrica a través de experiencias

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

Hace más de dos millones de años el Homo Habilis sobrevivió, mientras que sus primos, los parantropos, no lo lograron. La razón no fue otra que el hecho de que el primero desarrolló un cerebro más eficiente.

La tarea de sobrevivir tiene mucho que ver con la capacidad de resolver problemas, tomar decisiones, afrontar obstáculos y aprender de los errores. Nuestra capacidad de observación y análisis combinada con las facultades de la inteligencia, la memoria,  la imaginación y la creatividad es la base que necesitamos para hacer frente con eficiencia a los desafíos que la vida nos presenta. Sin embargo, todas esas facultades y capacidades son de muy poca utilidad si frente a los retos nos llenamos de ansiedad, de miedo o de angustia. Nos guste aceptarlo o no, una persona bloqueada emocionalmente está anulada intelectualmente y el miedo es una de esas emociones básicas que cuando no se gestiona trae serios problemas y hace perder lindas oportunidades, desde grandes negocios, hasta grandes amores.

Las emociones que sentimos y que tienen tanta importancia a la hora de resolver problemas no surgen de la nada, sino que tienen una fuente de procedencia muy clara y específica. Conocer los orígenes de dichas emociones es muy importante si queremos gestionarlas de forma adecuada. Esto tiene una especial relevancia cuando nos encontramos en situaciones muy difíciles, donde estamos sometidos a mucha presión y en las que nuestras decisiones pueden tener importantes consecuencias.

Cuando tales emociones como el miedo o la desesperanza se apoderan de nosotros, se produce un auténtico “secuestro de la mente” y no importa lo inteligentes que seamos; nuestra inteligencia no brillará por ninguna parte. Lo que hace insoluble la mayor parte de los problemas no es la dificultad del problema, sino nuestra sensación de pequeñez al momento de hacerle frente, por eso la verdadera capacidad para resolver problemas de una manera creativa pasa por lograr que cuando nos aproximemos a dichos problemas nuestro cerebro tenga el grado de equilibrio que es necesario tener para que funcione de manera óptima y encuentre una alternativa de solución que sea estratégica.

Aunque a veces no es muy conveniente hacer la analogía entre un computador y un cerebro, es útil para hacer ciertas cosas. Nuestro cerebro se asemejaría parcialmente a un complejísimo computador capaz de hacer muchísimos cálculos complejos y encontrar soluciones innovadoras, sin embargo, al igual que un computador, funciona de acuerdo con un programa, con un software, nuestro cerebro responde también a un software que estaría situado en el plano de la mente. Un ordenador superpoderoso con un software mediocre genera resultados mediocres, un cerebro excepcional con un software mental limitante producirá procesos limitados.

El software mental se fabrica básicamente de experiencias, las cuales se convierten en puntos de referencia que deciden la manera en la que el cerebro operara en el futuro. Parte de las experiencias que hemos acumulado en la vida son esenciales para la supervivencia y están muy bien, sin embargo, otras experiencias son profundamente limitantes e impiden la adaptación ante entornos inciertos y cambiantes, es  precisamente este tipo de experiencias las que nos debe interesar comprender, porque cuando las cambiamos nuestro cerebro también cambia y es más capaz, por eso, si podemos cambiar el software mental que no funciona bien, por uno que funcione mucho mejor, se produce un claro impacto incluso en la estructura física del cerebro.

Tal vez por eso Santiago Ramón y Cajal Nobel de medicina en 1906 decía… “todo ser humano puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro” y ahí es importante entender que Cajal no hablaba metafóricamente sino literalmente. Esto nos puede llenar de ilusión a todos aquellos que aspiramos a hacer crecer y evolucionar nuestra inteligencia y nuestra capacidad de aprendizaje y a la vez pone en nuestras manos una gran responsabilidad, la de descubrir qué es lo que necesitamos hacer y entrenar para reinventarnos a nosotros mismos.

Si quieres iniciar un camino hacia el bienestar de tu vida, enfócate en lo que quieres y no en lo que temes, finalmente si logras tus objetivos laborales, sentimentales y sociales será un golazo porque estarás donde quieres y posiblemente con quien quieres, y si no, lo peor que puede pasar es que si caes en el intento  te paras, te limpias el polvo, sonríes y quedas con la satisfacción de haber dado lo mejor en intentarlo y más satisfacción  aún  si le pusiste el corazón y diste lo mejor que tenías.

El miedo no es un buen aliado porque a veces por evitar un posible sufrimiento o un posible fracaso,  terminas escondiéndote  como el avestruz cuando clava la cabeza en la tierra creyendo que es una excelente estrategia, pero sigue estando en la realidad de todos modos… y cuando se trata del amor sí que vale la pena arriesgar e intentarlo y dejar las malas experiencias atrás,  ya que  la mayoría de cosas que hacemos en la vida convergen hacia alcanzarlo, conservarlo o aumentarlo,  y cuando el amor está en nuestras vidas sí que da felicidad, y a veces para encontrarlo solo basta aceptar un café, una sonrisa y un abrazo sin prevenciones.

 

Hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com
cerebroenpractica@gmail.com
Móvil: (57 4) 3004221515

Los cambios en la mente pueden elegirse

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

Mi vida estuvo llena de desgracias, muchas de las cuales jamás sucedieron.
René descartes, filósofo y matemático francés.

 

La ansiedad es un estado de inquietud curioso porque empezamos a sufrir en el presente por algo que ni siquiera sabemos con certeza que se va a manifestar en el futuro.

Ante los cambios profundos que se están produciendo en las sociedades y la enorme incertidumbre en la que vivimos, los cuadros de ansiedad no paran de aumentar en todo el mundo. Una de las formas para generar un estado de ansiedad es imaginar que en el futuro nos van a aparecer una serie de problemas y que seremos incapaces de resolverlos, algo que es muy normal evidenciarlo cuando la mente está conectada y focalizada con demasiados aspectos negativos, muchos de esos problemas tal vez jamás sucederán y los vivimos en nuestro interior de manera innecesaria, sin embargo existe otro escenario posible, y es que nuestra mente tiene tanto poder que se busca la forma de crear los problemas que imaginamos confirmando la expectativa negativa, unos llaman a eso ley de la atracción, otros dicen que cada persona atrae las fuerzas del universo, yo digo que la mente tiene el poder suficiente para crear muchas realidades, que pueden ser positivas o negativas dependiendo de la capacidad de decisión que desarrollemos y de lo que queramos para nuestra vida.

 

Trascender los límites de la mente
Decía Albert Einstein, “ningún problema importante puede ser resuelto desde el mismo nivel de pensamiento que lo generó”, la explicación a lo que nos pasa difícilmente la vamos a encontrar dando vueltas y vueltas en nuestra aturdida mente, sino buscando en un lugar completamente diferente, no está mal buscar ayuda de algún curso, seminario o profesional que nos ayude a observar las situaciones desde un punto de vista distinto.
Si la mente tiene tanta capacidad para generar la preocupación ¿Cómo vamos a ser capaces de resolver una situación utilizando el mismo instrumento que ha creado el problema? Si queremos aumentar nuestra capacidad de resolver problemas y deseamos potenciar nuestra competencia a la hora de descubrir oportunidades, necesitamos aprender como trascender los límites que nuestra propia mente nos está imponiendo.

Tal vez a veces pensamos que no tenemos capacidad o nos faltan conocimientos, pero eso no es cierto, si bien aprender cosas nuevas ayuda el cambio personal no es un asunto de conocimientos o erudición sino de motivación, esa es la que debemos trabajar concentrando nuestra atención, intención y voluntad en lo que nos gusta, en nuestras pasiones, en nuestros sueños más anhelados, ya que solo nos sentimos verdaderamente motivados haremos el esfuerzo necesario para hacer aflorar las cosas positivas que permanecen ocultas e inexploradas en nuestro interior, es solo un tema de querer comprender de manera progresiva que lo que hay dentro de nosotros es un espacio sorprendente y mágico.

Aunque parezca muy complejo, cuando tocamos un poquito más nuestra propia realidad  nos daremos cuenta que gran parte de la angustia y el sufrimiento que experimentamos en la vida es opcional, y que nuestra naturaleza fundamental es fuente de energía, sabiduría, serenidad, alegría, creatividad y sobretodo, amor, tan es así que estamos aquí vivos leyendo esto, tan es así que la vida es un regalo por todas las condiciones especiales que deben reunirse al mismo tiempo en este planeta para que suceda y si buscamos las razones adecuadas vale la pena vivir el momento presente y cambiar para mejorar un poco cada día.

 

hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com
cerebroenpractica@gmail.com
Móvil: (57 4) 3004221515

Enamora a tus empleados y ellos enamorarán a tus clientes

Por:

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing

Cerebro en práctica

www.cerebroenpráctica.com

 

No puede esperar que sus empleados excedan las expectativas de sus clientes si no excede las expectativas que los empleados tienen de sus directivos.

Howard Schultz

 

 

Hay una correlación totalmente directa entre la experiencia de los empleados y la experiencia con los clientes. La premisa es muy fácil, “cuida de tus empleados y ellos cuidarán de tus clientes”, nada evidencia más una insatisfacción laboral que la actitud y el comportamiento de los empleados frente al trabajo.

Los primeros “clientes” de tu organización  son aquellos que cuidan de los clientes, directa o indirectamente. Empleados comprometidos construyen clientes leales, lo que a su vez crea empleados felices.

 

 

¿Qué estás haciendo para que tus empleados estén bien?

 

 

Si quiere cambiar el mundo, vaya a su casa y ame a su familia.

Madre Teresa de Calcuta.  

 

Antes de conquistar a tus  clientes conquista a tu equipo de trabajo,  porque ellos son los que hacen que las cosas pasen, son los que están al pie del cañón día y noche y son los que darán lo mejor por tu compañía como 300 guerreros espartanos dieron lo mejor contra los persas, si tu compañía tiene problemas con el servicio tiene que ver con la gente que trabaja en ella, el principio es bien conocido hace mucho tiempo “tu gente trata a los clientes con el mismo aprecio que son tratados al interior de la compañía” son tus empleados quienes con cada interacción tocan la vida de las personas , sacan una sonrisa y le ponen color al mundo.

Normalmente se dice que las compañías deben poner primero a los clientes, yo pienso que las compañías deben poner de primeros a sus empleados porque el verdadero valor agregado está dado por la interacción emocional entre el  cliente y el empleado,  al poner a los empleados primero puedes crear y entregar un gran valor a tus clientes y diferenciarte de tus competidores, cuando una compañía pone a sus empleados primero, al final es el cliente quien viene primero y recibe el mayor beneficio.

 

Motiva a tus empleados con algo más que dinero.

 

Puedes comprar el tiempo de una persona, puedes comprar su presencia física, pero nunca podrás comprar su entusiasmo, nunca podrás comprar su lealtad, no se puede comprar la devoción de su corazón, su mente y su alma, eso hay que ganárselo.

Clarence Francis.

 

El dinero es una variable importante, la gran mayoría trabajan en una organización por eso, pero hay otras cosas igual de  importantes  que el dinero, incluso más importantes, mencionaremos algunas.

Buen trato: Si los empleados de tu compañía  son bien tratados ellos saldrán a dar lo mejor por la misma y a tratar a los clientes de la misma manera que son tratados.

Reconocimiento: Reconoce los logros de las personas, hay que ir más allá de solo pagar, hay que hacerle sentir a las persona que son  importante para la compañía y que son mucho más que un número en una tabla de Excel que suben las ventas.

Significado: Las personas van a trabajar por mucho más que un salario, ellos quieren tener propósitos mucho más altos, descúbrelos y haz que la compañía haga parte de sus sueños, y si no tienen sueños, pues… haz que los construyan…

¿Vale la pena? Como directivo o dueño de una compañía haz la prueba y siéntate a observar los resultados…

 

hasta la próxima…

 

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing

Cerebro en práctica

www.cerebroenpráctica.com

Móvil: (57 4) 3004221515

Una mejora diaria, de lo pequeño a lo grande para lograr propósitos poderosos.

Por:

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing

Cerebro en práctica

www.cerebroenpráctica.com

 

“Céntrate en el viaje, no en el destino, la alegría no radica en concluir una actividad sino en hacerla”.

Greg Anderson.

 

Nos encanta ponernos metas grandes y sentirnos orgullosos de lograrlas, pocas cosas son mejores que eso, es algo muy bueno porque eso reta la mente a generar resultados poderosos. En esta ocasión voy a compartirles parte de la experiencia con mi familia, algo demasiado sencillo y fácil de ejecutar para el cerebro que hicimos parte de nuestros hábitos, sin dejar de lado lo potente de pasar a la acción.

Cuando queremos hacer un cambio nos hacemos propósitos grandes y ambiciosos que en ocasiones  no son fáciles de ejecutar y tienen muchas acciones, razón por la cual es probable que nos abrumemos de tanto que tenemos en la cabeza y terminemos logrando mucho menos de lo planeado originalmente, esto nos puede llevar a pensar que no somos capaces de hacer algo o que nos queda muy difícil, no es un tema de capacidad,  es que al cerebro le cuesta hacer un cambio fuerte y salir de la zona de confort y más si ese cambio lleva muchas acciones que no son habituales,  por eso hay que facilitarle las cosas, y es por una razón muy simple, el cerebro tiene una tendencia biológica a economizar energía vital porque es un administrador inteligente, si lo recargamos él nos va a decir de manera inconsciente “no me presione tanto que yo no estoy acostumbrado a eso” y  comienza a buscar formas de postergar y de evadir, algo muy pero muy normal.

 

Una mejora diaria es clave para ponérsela fácil al cerebro.

Cuando nos paramos a ver la lista de propósitos que tenemos (sobre todo a principios de año) es normal preguntarse ¿Cuándo se hará todo eso? si la cantidad de cosas nos proponemos es demasiado grande el cerebro se verá desbordado y así pierde capacidad de  enfoque, y pues… “el cerebro necesita enfoque para lograr objetivos importantes”

Hace unos años antes de ser coach  yo me planteaba objetivos muy grandes, muy buenos, con las mejores intenciones para mi vida pero muy complejos, me di cuenta que por más que quisiera me costaba ejecutarlos y me sentía totalmente culpable, un día  me senté con mis padres a hablar de los negocios familiares y  nos dimos cuenta que estábamos abrumados, que se nos estaban quedando un montón de cosas sin hacer, entonces decidimos pensar en  pequeño para hacer lo grande, partiendo de cosas sencillas, tareas que se pudieran realizar de manera diaria con facilidad para activar el cerebro paso a paso y no generarle incomodidad.

 

“Quizá nunca sepas cuáles serán los resultados de tus actos, pero si no haces nada no habrá resultados”.

Mahatma Gandhi.

 

Sin perder de vista los objetivos bien pensados nos hicimos la siguiente pregunta ¿Qué pasaría si hacemos una mejora diaria en nuestra vida y vamos sumando paso a paso? pasamos a la acción a ver que sucedía, cambiar un aspecto sencillo que seguro aportaría algo al logro de algo más estratégico. Pareciera no ser muy significativo pero cuantitativamente serán 30 mejoras en un mes, 360 mejoras en un año, cuando comenzamos a dividir las grandes cosas en pequeñas vimos unos resultados espectaculares,  pongamos algunos ejemplos cotidianos.

 

Hacer cambios en tu lugar de trabajo: Mejorar  procesos en nuestro lugar de trabajo implica tomar muchas decisiones, revisar formatos, recopilar mucha información, planear, hacer muchas cosas nuevas que normalmente no hacíamos, eso asusta, es entendible, si ya estamos cansados con lo que tenemos, ¿qué va a pasar si hacemos más cosas?

Comenzar a hacer una mejora nueva cada día nos dará una sorpresa gigante porque al final del año veremos que logramos paso a paso un montón de cosas que nos habrían llevado mucho cansancio si las hacíamos en bloque, sin embargo se nos hará más fácil un logro cada día y químicamente nuestro cerebro reacciona muy positivamente a las pequeñas recompensas, lo cual por defecto nos hará sentir mucho mejor, más positivos y más productivos, algo que mejorará nuestra calidad de vida en diferentes entornos.

Leer un libro: La mayoría de nosotros tenemos un libro grande que nos queremos leer, vamos lo compramos y a los 5 meses, el libro va en la página 20 de 340, acompañado de un gran sentimiento de culpa.

¿Cuánto te demoras en leer una página comprendida? Cada persona tiene su ritmo, pero si lees una página en 3 minutos leerte 10 páginas solo te tomará 30 minutos de enfoque y leerás un libro de 300 páginas en 10 días, que es un objetivo grande y bien interesante, ya sea por aprendizaje, por crecimiento personal o simplemente por placer, alguien me preguntó hace algún tiempo en una conferencia ¿cómo has hecho para leer tantas cosas? Bueno, les acabo de dar mi respuesta, y si además se hace por pasión y no por obligación, esa tarea se acaba mucho más rápido y la percepción del tiempo es totalmente distinta.

Desarrollar un nuevo producto en nuestro trabajo o nuestro emprendimiento: ¿Cuántas veces tenemos en la cabeza una idea espectacular y hasta los recursos para desarrollarla pero se nos pasan los meses y los años en lograrla o simplemente no se logra?

Esto le ha pasado a pasado a muchas personas y es porque simplemente desarrollar un nuevo producto tiene muchísimas variables implicadas, pero si comenzamos a crear un mapa mental y a visualizar todas las acciones, desarrollándolas paso a paso, una por una, veremos que sacaremos ideas adelante con muchísima facilidad y que era más fácil de lo que parecía, pero si dejamos las ideas en la cabeza y no comenzamos a realizar acciones que le den forma a lo que queremos, la vida va pasando y pasando…  ¿vamos a esperar a tener el tiempo suficiente para dedicarle? Tal vez ese tiempo suficiente jamás llegue en un mundo que va tan rápido y esa idea se quede en el olvido, comienza ahora, comienza desde lo pequeño para hacer lo grande, y en unos meses o años te darás cuenta de todo lo que sacaste adelante y ni te diste cuenta.

Actúa, vale la pena, la felicidad de la vida y el sentido de la vida tiene que ver mucho con los resultados, el cerebro está capacitado para hacer lo que sea que te propongas, pero ayúdale a que la tenga fácil.

 

Nos vemos, hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing

Cerebro en práctica

www.cerebroenpráctica.com

Móvil: (57 4) 3004221515

¿Qué pedimos cuando pedimos?

Por: Juan Fernando Echeverri

Life coach, personal coach, coach de equipos, coach con PNL avanzada

juan.echeverri@coosinergias.com

 

¿Somos conscientes de lo que pedimos cuando oramos, cuando nos dirigimos a Dios, a la energía suprema, el Espíritu divino, el Universo, la fuente de todo, al Creador?
Pedimos paciencia, pedimos paz, pedimos poder perdonar, pedimos éxito, prosperidad, amor, salud; pero en la mayoría de los casos se nos enseñó a ver a Dios, a la pura y divina esencia como a un mago, alguien que al oír nuestras peticiones agita una especie de vara mágica o chasquea sus dedos y concedido el deseo, al fin y al cabo siendo todopoderoso, ¿qué le cuesta hacerlo ya y a nuestro modo?
Pero entonces, ¿qué razón tiene nuestra existencia?, ¿a qué hemos venido a este mundo si todo cuanto necesitamos se resuelve así nada más? ¿Es ese Dios la mente universal o espíritu divino quien concede nuestros deseos? o ¿nos proporciona los medios para alcanzar la sabiduría, el aprendizaje y la virtud?
Si pides paciencia, prepárate, porque no te llegará envuelta en caja de regalo,  te llegará en forma de reto, en una situación o persona que te ayudará a aprender a ser paciente. Primero te sentirás impaciente, irritable, y será el martillo y cincel para moldear tu carácter, elevará tu nivel de consciencia y luego nadarás en ríos de compasión y tolerancia, entonces habrás, no recibido, sino aprendido a ser paciente.
Pides amor, ¿esperas que sea Cupido, un brebaje, o una novena a un santo quien lleve el amor a tu puerta? prepárate entonces porque debes empezar por amarte a ti mismo, aquello que no te perdonas, lo que te hace sentir poco valioso, no merecedor del afecto de alguien más ni del tuyo, desperdiciar los potenciales que llevas en tu interior para conquistar cualquier cima, prepárate para recorrer ese difícil camino de renovarte y redefinirte, hazte la siguiente pregunta ¿has organizado y embellecido tu casa, tu jardín, para recibir la visita de alguien más y que desee quedarse?
Pides éxito, pues prepárate porque entonces verás puesta a prueba tu determinación, tu compromiso, ¿qué es el éxito sino la superación de sí mismo, romper el cascarón, el molde, las cadenas, y qué es la superación sin obstáculos?

Sin retos, sin piedras en el camino, sin espinas en las rosas, sin cimas escarpadas, bordeando por momentos abismos para ver al final, en la cumbre, la luz de un sol radiante que ilumina tu rostro y calienta tu corazón.
Si pides, prepárate porque recibirás justo lo que necesitas para construirlo, para forjarlo, pero tú eres el artesano, el arquitecto, el sembrador.
¡¡Manos a la obra!!

El cliente es más que un número o un dato, sus sentimientos importan

Por:
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing.
Cerebro en práctica.

http://www.cerebroenpractica.com

 

Una de las cosas más irritantes que alguien puede experimentar es ser tratado como un simple número o un dato almacenado en la nube o en un servidor, sin decir que estos aspectos no sean necesarios en una organización, porque de hecho ayudan a una mejor gestión.  Un cliente es mucho más que información, es ante todo una persona que requiere respeto, atención, ser escuchado y ser tenido en cuenta así a veces no tenga la razón, y cuando es tratado con indiferencia  o con una mala actitud lo recordará por muchoooooo  tiempo.

A veces por estar tan metidos en nuestro trabajo tratando de ser eficientes y precisos en nuestras interacciones con los otros,  podemos  pasar por alto los sentimientos de nuestros clientes, nos sentimos orgullosos de esa capacidad, pero los seres humanos necesitan más que eficiencia, necesitan  que lo que ellos piensan  y sienten sea algo que  importe de manera genuina y natural.

La premisa es… el cliente con los sentimientos y con las emociones ama u odia nuestra marca, nos recuerda y nos recomienda, o nos odia y nos destroza.

No muestre aburrimiento hacia los demás,  tenga una sonrisa siempre a la mano.

En las labores de servicio entramos en contacto con muchas personas todos los días, por ejemplo,  un cajero atiende cientos de personas en un día, una persona de call center habla con cientos de personas diariamente, estos días se convierten en semanas, en meses y hasta años, con el peligro que nuestro trabajo puede volverse rutinario y nuestros clientes terminan siendo tratados con indiferencia.

Sin embargo marcar la diferencia en el servicio y tratar a un cliente más allá de ser un dato o un código es iniciar con buenas actitudes emocionales,  brindar una sonrisa, una buena ayuda, hacer un poco más allá de lo que dicen los protocolos y tratar de hacer todo lo posible por lograr que esa persona al preferir nuestra marca  sienta una preocupación genuina por su bienestar, lo que genera un tipo de comunicación amable y con empatía, eso es lo que la gente busca en la actualidad y las empresas que logran  asumir ese compromiso y se lo transmiten a todos sus colaboradores son las que ganan mercado rápidamente.

Recomendaciones sencillas para un valor agregado que deleita al cliente.

Detalles: Dele al cliente lo que no está esperando, es decir, ofrezca más que el mínimo, vaya más allá.

Responsabilidad: Los colaboradores de una organización deben proveer un servicio en condiciones adecuadas.

Comprensión: El sentimiento del cliente a ser considerado en sus necesidades individuales y sus emociones.

Cortesía: Urbanidad, respeto y consideración.

Trato excelente: Antes, durante y después de la venta o el contacto comercial, por ejemplo, mirar a los ojos, sonreír, tratar de llamar al cliente por su nombre, ser paciente con el cliente “difícil”.

Buena actitud: Ser positivo y optimista con el cliente.

Acompañamiento: Llevar al cliente hasta el lugar que él requiere y escucharlo, no importa que no sea su responsabilidad directa.

 

Son muchísimas las cosas que se deben tener en cuenta para que un cliente sienta que lo atendemos bien, sin embargo lo que hemos mencionado si lo aplicamos a consciencia puede contribuir a que una organización sea percibida de manera positiva y que va más allá de solo ofrecer un producto de calidad.

 

Nos vemos, hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada.
Cerebro en Práctica.

http://www.cerebroenpractica.com

cerebroenpractica@gmail.com

Móvil: (57)  3004221515

Sentirse bien consigo mismo, aspecto clave para brindar un buen servicio.

Por:
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing.
Cerebro en práctica.

http://www.cerebroenpractica.com

 

La forma en que nos sentimos con nosotros mismos afecta fuertemente nuestras relaciones con los demás, pues las otras personas se dan cuenta de inmediato si estamos preocupados, enojados o deprimidos, por lo tanto una actitud despreocupada influye de manera significativa en la atención que le podemos dar a un cliente.

Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos sabemos que podremos manejar mucho mejor situaciones problemáticas, empezar con una actitud positiva nos dará mayor confianza personal, algo que nos permite poner las experiencias negativas en el servicio en otra perspectiva más constructiva y concentrarnos en lograr resultados productivos.

Necesitamos gustarnos a nosotros mismos.

Es vital sentirnos con nosotros mismos con el fin de poder utilizar una comunicación amable con los demás, lo cual que no sucede de forma automática, algo base para iniciar es tener el control propio de lo que hacemos, de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, reconociendo que en muchas ocasiones los clientes no son los causantes de nuestros problemas y debemos revisar si las cuestiones negativas vienen de nuestro entorno personal, social o laboral, si entendemos esto podemos tratar a los demás de manera más amable.

Mejorar las emociones mejora el lenguaje no verbal.

En el servicio al cliente el lenguaje no verbal es algo fundamental, una buena expresión enamora, una mala expresión hace que el cliente se vaya y tal vez no regrese jamás, para mejorar el lenguaje no verbal hay que mejorar las emociones, dado que nuestro rostro y  cuerpo refleja lo que tenemos en la mente, y no estamos hablando de ser alguien atractivo físicamente, hay personas que pueden tener una belleza espectacular pero generar rechazo con solo estar cerca, como hay otras que no tienen esa ventaja de la belleza física pero logran ser demasiado atractivos y provoca tenerlos cerca el mayor tiempo posible, y esto en buena parte se debe a las emociones positivas que proyectan a través de su rostro y cuerpo, siéntase bien y eso se ve con toda certeza.

Dese un auto reconocimiento al hacer bien su trabajo.

Para tratar a los demás de manera exitosa, primero debemos tratarnos exitosamente, así que cuando sepa que está haciendo bien su trabajo, dese un reconocimiento, especialmente si nadie más le reconoce su desempeño, saborear los logros de una labor bien hecha y ser consciente de ello, esta acción sencilla contribuye a mantener un balance neutral con las experiencias negativas y poco amables que podamos experimentar en nuestro día a día.

Acepte con alegría el reconocimiento.

Acepte con alegría el reconocimiento de otros cuando lo reciba, si podemos aceptar el reconocimiento de otras personas que conocemos, también debemos ser capaces de aceptar el reconocimiento de clientes y compañeros de trabajo que no conocemos muy bien.

Los estudios que se han hecho relacionando la inteligencia emocional con las áreas comerciales muestran que cuando nos vemos bien es porque nos sentimos bien con nosotros mismos, por ejemplo, cuando nos vestimos bien, nos hacemos un cambio para mejorar nuestra imagen o ponemos cuidado de manera exitosa a nuestra apariencia física, pero sobre todo cuando aumentamos nuestras emociones positivas.

La apariencia es algo importante para el servicio.

Nuestra apariencia impacta de gran forma en las primeras impresiones de las personas que conocemos. Estamos de cara a los clientes, por lo tanto vestir adecuadamente, oler fresco y limpio, cuidar nuestro cabello, uñas y manos, contribuye de manera positiva a la percepción que los consumidores tienen de nosotros.

Ejercicios para mejorar la sensación consigo mismo.

  1. Todos estamos orgullosos de ciertas cualidades personales, ¿cómo cree que sus amigos y familiares lo perciben? ¿Cuáles serían las cuatro palabras que escogerían para describirlo?
  2. ¿Cuáles serían las cuatro palabras que escogerían sus compañeros de trabajo para describirlo?
  3. compare ambas listas ¿cree que sus amigos y compañeros lo verían de la misma forma? Si las listas son distintas ¿a qué atribuye ambas diferencias?
  4. Mencione cuatro cualidades que posee y por las cuales siente mayor orgullo.
  5. ¿cree usted que se percibe a si mismo esencialmente de la misma forma que lo perciben sus compañeros y amigos de trabajo con los que trata? Si no es así explique por qué usted se ve de manera distinta.

Este tipo de ejercicios ayudan a tomar consciencia de lo que uno es y a tomar decisiones de cambio interesantes, si hay una tendencia a tener contacto con clientes, será algo muy bueno revisar de manera atenta este tipo de cosas y comenzar a pensar en que siempre valdrá la pena reunir las características suficientes que te permitan tener una sonrisa sincera y constante.

 

Nos vemos, hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada.
Cerebro en Práctica.

http://www.cerebroenpractica.com