¿Qué tienen en común las relaciones comerciales y el amor?

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

Usted necesita  más de sus clientes que los clientes de usted… sufrimos por una falta de diferenciación y los clientes nos ven como commodities fácilmente sustituibles.

 

Cuando un cliente quiere comprarle a una organización no es suficiente con unos buenos anuncios publicitarios, eso no disparará su botón de compras, es demasiado rápido y le harán falta elementos para poder tomar una decisión.

Una relación comercial se asemeja demasiado a una relación de pareja, las dos personas deciden hacer una vida en común basada en las expectativas de cada uno y tomando como base lo que  pueden ofrecer, por lo cual surgen varias cosas interesantes para tener en cuenta.

 

Todo parte de enamorarse.

 

Cuando dos personas deciden estar juntas hay una fase de enamoramiento donde se conocen y sacan conclusiones si son tal para cual. Antes de que un cliente decida comprar a su compañía, necesita estar seguro que su producto, su servicio y su marca son la elección correcta, por lo cual unos buenos mensajes publicitarios no son suficientes  para seducir la mente de los consumidores que hoy por hoy son cada vez más exigentes,  escépticos e informados.

Así como uno cuando conoce a alguien primero lo invita a un café, a cine, a conversar, a disfrutar de su compañía, a conocer sus amigos y su familia para que lo vean como una opción a escoger, igual pasa en el mundo de los negocios, hay que invitar al cliente a ferias comerciales, a las redes sociales, a un producto o servicio de prueba  y exponerle todos los beneficios de estar con su compañía, por lo tanto, pretender que un cliente le compre la primera vez que lo conoce es lo que hace la publicidad sin impacto y sin objetivos,  déjese conocer poco a poco.

 

Las relaciones deben cultivarse continuamente.

 

Tal  y como sucede  en las relaciones de pareja, el amor se cultiva todos los días y si no, se muere todos los días, no hay amor eterno sin cultivarlo con cuidado y con dedicación. Sorprende mucho ver organizaciones  totalmente confiadas de sus ventajas comparativas al punto de olvidarse de sus clientes una vez han alcanzado su amor y se han posicionado en su mente, es común ver que dedican mucho más esfuerzo en  atraer y conquistar  nuevos clientes que en  cultivar aquellos que ya compran y confían en la marca, se trata de enamorar todos los días, los detalles continuos siempre serán importantes, no hay amor que aguante la despreocupación y la indiferencia, por grande que sea, y en las relaciones comerciales pasa exactamente lo mismo.

 

El que da todo por sentado pierde.

 

En  el amor nada Pese puede dar por sentado, no se puede permitir que la monotonía se apodere de la relación.   alguien sea cliente hoy, no garantiza que sea  cliente mañana, siempre hay que estar haciendo los méritos para merecer el amor, por ejemplo,  ser detallista y manifestar amor de manera constante, con el cliente sucede lo mismo, hay que consentirlo, tratarlo bien, ser especial, así como la persona que amamos y nos ama espera que le demos lo mejor y le demostremos amor, el cliente solicita exactamente lo mismo, que nos portemos bien , que no olvidemos los pequeños detalles  y que todos los días pensemos en hacerlo feliz, como haríamos con alguien que amamos.

 

No hay fidelidad por precio, sino por emociones.

 

Si un cliente le compró solo porque le dio buen precio, tenga la certeza que si un competidor de unas características de producto y calidad similares a las suyas le ofrecerá un buen precio y descuentos especiales, en ese orden de ideas la probabilidad de que permanezca con usted es demasiado baja, así que tiene que hacer cosas que generen impacto en la mente del consumidor y no creer que tiene todo ganado con el cliente, construya buenos momentos, hágase recordar por las buenas sensaciones que deja su producto o servicio, genere emociones positivas que perduren en el tiempo y salgase gradualmente de la guerra de precios que todos hacen.

 

Las relaciones se basan en la confianza.

 

Si no ha generado confianza con sus clientes difícilmente generará una venta. Con toda seguridad su compañía tiene muchas cosas buenas que ofrecer, su producto puede ser excelente y su servicio insuperable, pero de nada sirve si su cliente no lo reconoce y aun no confía, el cliente necesita saber que está tomando la decisión correcta, él no quiere equivocarse y tener cosas que lamentar.

 

Relaciones que perduren en el tiempo.

 

No hay nada   más agotador que salir todos los días a buscar nuevos clientes y comenzar relaciones de cero, tener que estar constantemente mostrando sus atributos y beneficios para convencer a ese prospecto de cliente que usted es un buen partido, las compañías y organizaciones que están posicionadas en la mente del consumidor son aquellas que entienden el valor de los clientes en el tiempo y se esmeran día a día por mantener una relación hasta que la muerte los separe.

 

Que te den el sí, no solo una vez  sino muchas veces.

 

Las relaciones comerciales son la consecuencia directa de cultivar con amor y dedicación la confianza suficiente para que el cliente de el sí, pero lo que más importa es que el cliente continúe dando el sí, no es que la publicidad sea mala, pero debe tener un objetivo,  querer al cliente, tratarlo bien, mimarlo, divertirlo, las relaciones comerciales conllevan cortejo, seducción y disfrute. Tal y como  pasa en las relaciones, hay que conocerse, conversar y enamorar, ¿Por qué razón? Habiendo tantos pretendientes acechando y mostrando sus mejores atributos usted tiene que darle argumentos racionales y emocionales al cliente para que se queden con usted.

 

Hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com
cerebroenpractica@gmail.com
Móvil: (57 4) 3004221515

Una mejora diaria, de lo pequeño a lo grande para lograr propósitos poderosos.

Por:

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing

Cerebro en práctica

www.cerebroenpráctica.com

 

“Céntrate en el viaje, no en el destino, la alegría no radica en concluir una actividad sino en hacerla”.

Greg Anderson.

 

Nos encanta ponernos metas grandes y sentirnos orgullosos de lograrlas, pocas cosas son mejores que eso, es algo muy bueno porque eso reta la mente a generar resultados poderosos. En esta ocasión voy a compartirles parte de la experiencia con mi familia, algo demasiado sencillo y fácil de ejecutar para el cerebro que hicimos parte de nuestros hábitos, sin dejar de lado lo potente de pasar a la acción.

Cuando queremos hacer un cambio nos hacemos propósitos grandes y ambiciosos que en ocasiones  no son fáciles de ejecutar y tienen muchas acciones, razón por la cual es probable que nos abrumemos de tanto que tenemos en la cabeza y terminemos logrando mucho menos de lo planeado originalmente, esto nos puede llevar a pensar que no somos capaces de hacer algo o que nos queda muy difícil, no es un tema de capacidad,  es que al cerebro le cuesta hacer un cambio fuerte y salir de la zona de confort y más si ese cambio lleva muchas acciones que no son habituales,  por eso hay que facilitarle las cosas, y es por una razón muy simple, el cerebro tiene una tendencia biológica a economizar energía vital porque es un administrador inteligente, si lo recargamos él nos va a decir de manera inconsciente “no me presione tanto que yo no estoy acostumbrado a eso” y  comienza a buscar formas de postergar y de evadir, algo muy pero muy normal.

 

Una mejora diaria es clave para ponérsela fácil al cerebro.

Cuando nos paramos a ver la lista de propósitos que tenemos (sobre todo a principios de año) es normal preguntarse ¿Cuándo se hará todo eso? si la cantidad de cosas nos proponemos es demasiado grande el cerebro se verá desbordado y así pierde capacidad de  enfoque, y pues… “el cerebro necesita enfoque para lograr objetivos importantes”

Hace unos años antes de ser coach  yo me planteaba objetivos muy grandes, muy buenos, con las mejores intenciones para mi vida pero muy complejos, me di cuenta que por más que quisiera me costaba ejecutarlos y me sentía totalmente culpable, un día  me senté con mis padres a hablar de los negocios familiares y  nos dimos cuenta que estábamos abrumados, que se nos estaban quedando un montón de cosas sin hacer, entonces decidimos pensar en  pequeño para hacer lo grande, partiendo de cosas sencillas, tareas que se pudieran realizar de manera diaria con facilidad para activar el cerebro paso a paso y no generarle incomodidad.

 

“Quizá nunca sepas cuáles serán los resultados de tus actos, pero si no haces nada no habrá resultados”.

Mahatma Gandhi.

 

Sin perder de vista los objetivos bien pensados nos hicimos la siguiente pregunta ¿Qué pasaría si hacemos una mejora diaria en nuestra vida y vamos sumando paso a paso? pasamos a la acción a ver que sucedía, cambiar un aspecto sencillo que seguro aportaría algo al logro de algo más estratégico. Pareciera no ser muy significativo pero cuantitativamente serán 30 mejoras en un mes, 360 mejoras en un año, cuando comenzamos a dividir las grandes cosas en pequeñas vimos unos resultados espectaculares,  pongamos algunos ejemplos cotidianos.

 

Hacer cambios en tu lugar de trabajo: Mejorar  procesos en nuestro lugar de trabajo implica tomar muchas decisiones, revisar formatos, recopilar mucha información, planear, hacer muchas cosas nuevas que normalmente no hacíamos, eso asusta, es entendible, si ya estamos cansados con lo que tenemos, ¿qué va a pasar si hacemos más cosas?

Comenzar a hacer una mejora nueva cada día nos dará una sorpresa gigante porque al final del año veremos que logramos paso a paso un montón de cosas que nos habrían llevado mucho cansancio si las hacíamos en bloque, sin embargo se nos hará más fácil un logro cada día y químicamente nuestro cerebro reacciona muy positivamente a las pequeñas recompensas, lo cual por defecto nos hará sentir mucho mejor, más positivos y más productivos, algo que mejorará nuestra calidad de vida en diferentes entornos.

Leer un libro: La mayoría de nosotros tenemos un libro grande que nos queremos leer, vamos lo compramos y a los 5 meses, el libro va en la página 20 de 340, acompañado de un gran sentimiento de culpa.

¿Cuánto te demoras en leer una página comprendida? Cada persona tiene su ritmo, pero si lees una página en 3 minutos leerte 10 páginas solo te tomará 30 minutos de enfoque y leerás un libro de 300 páginas en 10 días, que es un objetivo grande y bien interesante, ya sea por aprendizaje, por crecimiento personal o simplemente por placer, alguien me preguntó hace algún tiempo en una conferencia ¿cómo has hecho para leer tantas cosas? Bueno, les acabo de dar mi respuesta, y si además se hace por pasión y no por obligación, esa tarea se acaba mucho más rápido y la percepción del tiempo es totalmente distinta.

Desarrollar un nuevo producto en nuestro trabajo o nuestro emprendimiento: ¿Cuántas veces tenemos en la cabeza una idea espectacular y hasta los recursos para desarrollarla pero se nos pasan los meses y los años en lograrla o simplemente no se logra?

Esto le ha pasado a pasado a muchas personas y es porque simplemente desarrollar un nuevo producto tiene muchísimas variables implicadas, pero si comenzamos a crear un mapa mental y a visualizar todas las acciones, desarrollándolas paso a paso, una por una, veremos que sacaremos ideas adelante con muchísima facilidad y que era más fácil de lo que parecía, pero si dejamos las ideas en la cabeza y no comenzamos a realizar acciones que le den forma a lo que queremos, la vida va pasando y pasando…  ¿vamos a esperar a tener el tiempo suficiente para dedicarle? Tal vez ese tiempo suficiente jamás llegue en un mundo que va tan rápido y esa idea se quede en el olvido, comienza ahora, comienza desde lo pequeño para hacer lo grande, y en unos meses o años te darás cuenta de todo lo que sacaste adelante y ni te diste cuenta.

Actúa, vale la pena, la felicidad de la vida y el sentido de la vida tiene que ver mucho con los resultados, el cerebro está capacitado para hacer lo que sea que te propongas, pero ayúdale a que la tenga fácil.

 

Nos vemos, hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing

Cerebro en práctica

www.cerebroenpráctica.com

Móvil: (57 4) 3004221515