En el mundo comercial lo que nos mueve es la emoción

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

¿Qué pasaría si nos quedamos sin la capacidad de sentir emociones? Los neurocientíficos han demostrado que si los centros emocionales del cerebro se dañan perdemos la capacidad de tomar decisiones.

Por ejemplo el neurocientífico Donald Calne lo cuenta de una forma muy llamativa.

“La diferencia esencial entre emoción y razón es que la emoción nos lleva a la acción, mientras que la razón nos lleva a elaborar conclusiones”.

Si bien la emoción y la razón están entrelazadas cuando entran en conflicto la emoción va a ganar siempre, además sin esa especial presencia de las emociones, el pensamiento racional se debilita bastante.

Los consumidores no son ajenos a esto, existen algunos que toman las decisiones basadas en hechos y datos, los cuales  representan una minoría de la población mundial, estas personas argumentan que  tienen pocos sentimientos, que dejan las emociones en el congelador cuando salen de su casa y las retoman cuando vuelven, pero incluso para ellos, siempre hay algún producto o servicio que compran por impulso o emoción.

No obstante, la mayoría de la población consume y compra con la cabeza y el corazón, o mejor dicho  con emociones, puede que busquen argumentos y bases racionales para apoyar sus decisiones y se hagan preguntas como ¿Qué hace el producto y por qué es la mejor elección? Pero su decisión es emocional,  al comprar la gente piensa en  me gusta, lo prefiero, me produce una buena sensación.

La mayoría de veces, antes de ver algo con muchos detalles, nos hemos hecho una idea previa de lo que es, antes de comprender, sentimos, esta es la razón por la cual es esencial lograr que las personas se sientan bien con las marcas y que estas despierten sensaciones positivas, eso es lo que hace la diferencia.

Lamentablemente se ha vuelto muy difícil introducir emoción en las organizaciones en tiempos donde uno de los objetivos  más importantes es reducir costos y ese tipo de estrategias que generan conexión de las marcas con las personas requieren inversiones que son difíciles de medir, sin embargo la emoción siempre es  enriquecedora en el corto  y el  largo plazo, porque inspira,  conecta y  apasiona, no solo a los consumidores sino a los mismos colaboradores de las organizaciones.

 

La marca más que un logo.

 

Muchos gerentes confunden la marca con un logo, pero la marca va más allá, es una conducta, es una promesa, y cuando una empresa está cumpliendo con los compromisos adquiridos con los consumidores, con buenas prácticas comerciales, institucionales y culturales, está construyendo marca, está generando una recordación positiva en el largo plazo, está generando emociones y por lo tanto llevando al consumidor a tomar decisiones a favor de su organización, no solo en cuanto a compra y recompra sino en un voz a voz constructivo, podría decirse entonces que, una marca que domina de manera extraordinaria la comunicación con el cerebro de las personas es aquella que cumple sus promesas,  es aquella que recauda afectos, que genera emociones muy positivas con solo ser mencionada.

Ignorar lo que siente la gente nos puede llevar a una dirección equivocada, tal vez en las empresas hace falta eso, pensar en que las personas están llenas de sentimientos  que quieren canalizar hacia una marca, por eso las emociones son una magnífica oportunidad para entrar en contacto con los consumidores y lo mejor de todo, es que las emociones son un recurso ilimitado, siempre están ahí, esperando ser estimuladas por nuevas inspiraciones, nuevas ideas y nuevas experiencias,   ¿Será que lo aprenderemos en el corto plazo para dirigir nuestras estrategias comerciales y organizacionales al éxito? Es una buena pregunta para responder desde nuestras labores.

 

Hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
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El cliente es más que un número o un dato, sus sentimientos importan

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Daniel Sánchez García
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Una de las cosas más irritantes que alguien puede experimentar es ser tratado como un simple número o un dato almacenado en la nube o en un servidor, sin decir que estos aspectos no sean necesarios en una organización, porque de hecho ayudan a una mejor gestión.  Un cliente es mucho más que información, es ante todo una persona que requiere respeto, atención, ser escuchado y ser tenido en cuenta así a veces no tenga la razón, y cuando es tratado con indiferencia  o con una mala actitud lo recordará por muchoooooo  tiempo.

A veces por estar tan metidos en nuestro trabajo tratando de ser eficientes y precisos en nuestras interacciones con los otros,  podemos  pasar por alto los sentimientos de nuestros clientes, nos sentimos orgullosos de esa capacidad, pero los seres humanos necesitan más que eficiencia, necesitan  que lo que ellos piensan  y sienten sea algo que  importe de manera genuina y natural.

La premisa es… el cliente con los sentimientos y con las emociones ama u odia nuestra marca, nos recuerda y nos recomienda, o nos odia y nos destroza.

No muestre aburrimiento hacia los demás,  tenga una sonrisa siempre a la mano.

En las labores de servicio entramos en contacto con muchas personas todos los días, por ejemplo,  un cajero atiende cientos de personas en un día, una persona de call center habla con cientos de personas diariamente, estos días se convierten en semanas, en meses y hasta años, con el peligro que nuestro trabajo puede volverse rutinario y nuestros clientes terminan siendo tratados con indiferencia.

Sin embargo marcar la diferencia en el servicio y tratar a un cliente más allá de ser un dato o un código es iniciar con buenas actitudes emocionales,  brindar una sonrisa, una buena ayuda, hacer un poco más allá de lo que dicen los protocolos y tratar de hacer todo lo posible por lograr que esa persona al preferir nuestra marca  sienta una preocupación genuina por su bienestar, lo que genera un tipo de comunicación amable y con empatía, eso es lo que la gente busca en la actualidad y las empresas que logran  asumir ese compromiso y se lo transmiten a todos sus colaboradores son las que ganan mercado rápidamente.

Recomendaciones sencillas para un valor agregado que deleita al cliente.

Detalles: Dele al cliente lo que no está esperando, es decir, ofrezca más que el mínimo, vaya más allá.

Responsabilidad: Los colaboradores de una organización deben proveer un servicio en condiciones adecuadas.

Comprensión: El sentimiento del cliente a ser considerado en sus necesidades individuales y sus emociones.

Cortesía: Urbanidad, respeto y consideración.

Trato excelente: Antes, durante y después de la venta o el contacto comercial, por ejemplo, mirar a los ojos, sonreír, tratar de llamar al cliente por su nombre, ser paciente con el cliente “difícil”.

Buena actitud: Ser positivo y optimista con el cliente.

Acompañamiento: Llevar al cliente hasta el lugar que él requiere y escucharlo, no importa que no sea su responsabilidad directa.

 

Son muchísimas las cosas que se deben tener en cuenta para que un cliente sienta que lo atendemos bien, sin embargo lo que hemos mencionado si lo aplicamos a consciencia puede contribuir a que una organización sea percibida de manera positiva y que va más allá de solo ofrecer un producto de calidad.

 

Nos vemos, hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García
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Sentirse bien consigo mismo, aspecto clave para brindar un buen servicio.

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Daniel Sánchez García
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La forma en que nos sentimos con nosotros mismos afecta fuertemente nuestras relaciones con los demás, pues las otras personas se dan cuenta de inmediato si estamos preocupados, enojados o deprimidos, por lo tanto una actitud despreocupada influye de manera significativa en la atención que le podemos dar a un cliente.

Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos sabemos que podremos manejar mucho mejor situaciones problemáticas, empezar con una actitud positiva nos dará mayor confianza personal, algo que nos permite poner las experiencias negativas en el servicio en otra perspectiva más constructiva y concentrarnos en lograr resultados productivos.

Necesitamos gustarnos a nosotros mismos.

Es vital sentirnos con nosotros mismos con el fin de poder utilizar una comunicación amable con los demás, lo cual que no sucede de forma automática, algo base para iniciar es tener el control propio de lo que hacemos, de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, reconociendo que en muchas ocasiones los clientes no son los causantes de nuestros problemas y debemos revisar si las cuestiones negativas vienen de nuestro entorno personal, social o laboral, si entendemos esto podemos tratar a los demás de manera más amable.

Mejorar las emociones mejora el lenguaje no verbal.

En el servicio al cliente el lenguaje no verbal es algo fundamental, una buena expresión enamora, una mala expresión hace que el cliente se vaya y tal vez no regrese jamás, para mejorar el lenguaje no verbal hay que mejorar las emociones, dado que nuestro rostro y  cuerpo refleja lo que tenemos en la mente, y no estamos hablando de ser alguien atractivo físicamente, hay personas que pueden tener una belleza espectacular pero generar rechazo con solo estar cerca, como hay otras que no tienen esa ventaja de la belleza física pero logran ser demasiado atractivos y provoca tenerlos cerca el mayor tiempo posible, y esto en buena parte se debe a las emociones positivas que proyectan a través de su rostro y cuerpo, siéntase bien y eso se ve con toda certeza.

Dese un auto reconocimiento al hacer bien su trabajo.

Para tratar a los demás de manera exitosa, primero debemos tratarnos exitosamente, así que cuando sepa que está haciendo bien su trabajo, dese un reconocimiento, especialmente si nadie más le reconoce su desempeño, saborear los logros de una labor bien hecha y ser consciente de ello, esta acción sencilla contribuye a mantener un balance neutral con las experiencias negativas y poco amables que podamos experimentar en nuestro día a día.

Acepte con alegría el reconocimiento.

Acepte con alegría el reconocimiento de otros cuando lo reciba, si podemos aceptar el reconocimiento de otras personas que conocemos, también debemos ser capaces de aceptar el reconocimiento de clientes y compañeros de trabajo que no conocemos muy bien.

Los estudios que se han hecho relacionando la inteligencia emocional con las áreas comerciales muestran que cuando nos vemos bien es porque nos sentimos bien con nosotros mismos, por ejemplo, cuando nos vestimos bien, nos hacemos un cambio para mejorar nuestra imagen o ponemos cuidado de manera exitosa a nuestra apariencia física, pero sobre todo cuando aumentamos nuestras emociones positivas.

La apariencia es algo importante para el servicio.

Nuestra apariencia impacta de gran forma en las primeras impresiones de las personas que conocemos. Estamos de cara a los clientes, por lo tanto vestir adecuadamente, oler fresco y limpio, cuidar nuestro cabello, uñas y manos, contribuye de manera positiva a la percepción que los consumidores tienen de nosotros.

Ejercicios para mejorar la sensación consigo mismo.

  1. Todos estamos orgullosos de ciertas cualidades personales, ¿cómo cree que sus amigos y familiares lo perciben? ¿Cuáles serían las cuatro palabras que escogerían para describirlo?
  2. ¿Cuáles serían las cuatro palabras que escogerían sus compañeros de trabajo para describirlo?
  3. compare ambas listas ¿cree que sus amigos y compañeros lo verían de la misma forma? Si las listas son distintas ¿a qué atribuye ambas diferencias?
  4. Mencione cuatro cualidades que posee y por las cuales siente mayor orgullo.
  5. ¿cree usted que se percibe a si mismo esencialmente de la misma forma que lo perciben sus compañeros y amigos de trabajo con los que trata? Si no es así explique por qué usted se ve de manera distinta.

Este tipo de ejercicios ayudan a tomar consciencia de lo que uno es y a tomar decisiones de cambio interesantes, si hay una tendencia a tener contacto con clientes, será algo muy bueno revisar de manera atenta este tipo de cosas y comenzar a pensar en que siempre valdrá la pena reunir las características suficientes que te permitan tener una sonrisa sincera y constante.

 

Nos vemos, hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada.
Cerebro en Práctica.

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La sonrisa sincera, primera clave para iniciar una buena conexión con los demás

Por: Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada

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El camino para ser una persona que conecte con los demás de una manera positiva es tan fácil como lo decidas, aquí te contaré algo que será un primer paso fácilmente aplicable para conectar con los demás, una sonrisa sincera.

Lo primero que debes tener en cuenta es  la primera impresión que causas, estamos en un mundo que casi nunca da segundas oportunidades, una persona te lee en los primeros siete  segundos  para sacar conclusiones sobre ti y determinar la forma en que va a interactuar contigo (en mi caso me tomo hasta dos o tres reuniones para llevarme una impresión de alguien, pero no es lo usual)

 

El poder de una sonrisa.

Ante todo, sonríe. ¿Qué cuesta sonreír?  Nada. ¿Qué cuesta no hacerlo? Todo, si eso te impide conectar con la gente. Mientras que sonreír transmite un mensaje muy claro y positivo sobre tu estado mental, no hacerlo da lugar a muchas interpretaciones, incluido el mal humor, la actitud distante y el enfado, ninguna de ellas  te ayuda a cautivar a la gente. Si no crees que sonreír es útil, responde a estas preguntas:

¿Te gusta hacer tratos con gente de mal humor?

¿Conoces a alguien a quien le guste hacerlo?

¿Crees que la gente malhumorada consigue lo que quiere?

 

Anatomía de una sonrisa.

Una sonrisa tiene que ver mucho con la biología del cerebro. Hay dos tipos de sonrisa, la sonrisa social que se hace conscientemente y la sonrisa genuina o sincera que se expresa inconscientemente, también llamada sonrisa de Duchenne, en honor al  neurólogo francés Guillaume Duchenne, que fue el primero en describirla.

 

 

La sonrisa social  envía señales desde áreas conscientes del cerebro a la corteza motora la cuales hacen contraer  los músculos cigomáticos que van desde la mandíbula hasta la comisura de los labios, estiran la boca hacia los lados, como son fáciles  de controlar  es normal ver la actitud fingida de las azafatas en los aviones, las personas que promocionan productos en los supermercados y en general personas que están obligadas a ser amables o verse bien, lo que en algunas ocasiones en vez de ser algo positivo genera  el efecto contrario en las personas porque podría leerse como manipulación, protocolo  o simple cortesía.

 

 

Sabiendo lo anterior, pasemos a la sonrisa  abierta, genuina y sincera, difícilmente se puede proyectar de manera consciente porque requiere la presencia de una emoción real que la provoque  pues las señales van de áreas inconscientes del cerebro como la amígdala que luego se transmiten a la corteza motora y  activan  una serie de músculos adicionales como  el músculo orbicular  que rodea los ojos, esto provoca que los bordes de los ojos se contraigan y se arruguen en patas de gallo y que los párpados inferiores se hinchen. Esto  refleja lo bien que una persona se siente emocionalmente en ese momento o de forma regular, transmite calidez, confianza, buena actitud, produce un efecto muy positivo porque  la persona que sonríe sinceramente hará sentir bien a los demás sin hacer mucho  esfuerzo.

 

La sonrisa sincera es contagiosa.

Tomando como referencia a Marco Iacobboni y su explicación de las neuronas espejo, sabemos que las emociones son contagiosas, las personas copian emociones positivas y negativas de los demás inconscientemente, teniendo en cuenta  lo anterior responde estas  preguntas:

¿Crees que una sonrisa sincera contagia emociones positivas a los demás?

¿Cómo te percibirá la gente si cuando llegas a un lugar transmites buenas sensaciones y emociones?

 

Para que me creas que la sonrisa es contagiosa te invito a ver el video al final de este post.

 

Claves para lograr una sonrisa genuina.

  • La clave para lograr una sonrisa estupenda y natural  es pensar en cosas agradables de ti mismo y de los demás.
  • Si por dentro estás de mal humor, te resultará difícil expresar una sonrisa que ilumine el lugar donde te encuentres o donde llegas. Lo máximo que conseguirás es una sonrisa social o fingida, la cual no hará que le agrades  a la gente.
  • Cuando te presenten a alguien o debas dar una buena impresión, piensa en cosas agradables lo cual te hará sentir bien y  activar tu músculo orbicular naturalmente.
  • Conecta con tus pasiones y lo que te inspira, enamórate de lo que haces, hay mucha diferencia emocional cuando estás haciendo algo que encanta y cuando estás haciendo algo donde no te sientes cómodo, las personas que se sienten bien en lo que hacen por más estrés que manejen en su trabajo se perciben como personas positivas, constructivas e inspiradoras.
  • Intenta al máximo estar en contacto con personas y situaciones agradables, recuerda la influencia de las neuronas espejo.
  • Lee libros que te enseñen a vivir mejor, mira videos que te hagan crecer, construye mejores relaciones sociales con tus seres queridos, con tus amigos, con tus compañeros de trabajo y con las personas desconocidas.
  • Evita los tratamientos a base de Botox y los liftings, pues estos procedimientos inmovilizan los músculos de la cara.

¿Te interesa saber más sobre este tema? infórmate en nuestra página web www.cerebroenpractica.com participa de nuestros cursos, seminarios y conferencias, donde conocerás gente muy interesante y podrás ampliar tu círculo  social.

 

Nos vemos, hasta la próxima.

Daniel Sánchez García

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La empatía, la habilidad de conectar mejor con los demás.

A las personas les es difícil guardar secretos de lo que hay en sus estados emocionales, si sus labios no dicen nada lo dicen con la punta de los dedos, lo que haya que expresar se abre paso así sea a través de los poros biológicamente hablando. El jugueteo nervioso de un negociador que no  siente miedo y se mantiene sereno ante las situaciones adversas, el premeditado desinterés de un cliente que discute el precio de un automóvil pero se contradice con sus gestos no verbales hacia ese deseado juguete…  saber detectar esas pistas emocionales es muy importante en situaciones que alguien tiene motivos para disimular sus verdaderos sentimientos, algo muy habitual en el mundo de los negocios o de la política, pero en muchos casos pasamos todo eso por alto.

 

Percibir lo que otros sienten sin decirlo es la esencia de la empatía. Rara vez el otro nos dirá con palabras  que es lo que experimenta pero no lo revela con su tono de voz, su expresión facial, y otras maneras no verbales. La capacidad de percibir esas cosas nace de aptitudes básicas, sobretodo del conocimiento de uno mismo y del autodominio, si no podemos percibir nuestros propios sentimientos (o que nos ahoguen) estaremos  muy lejos de los estados de animo ajenos.

 

La empatía es nuestro radar social, como cuando a uno le dicen: percibo que X persona le pasa algo,  no esta contenta aquí, no mira a los ojos y su lenguaje contiene cierta dosis de sarcasmo e ironía… cuando a alguien le falta esa sensibilidad de percibir esas señales esa persona queda desconectada de los demás, ya sea por haber interpretado mal los sentimientos ajenos, por una franqueza mecánica e inoportuna, o por una gran  indiferencia hacia otro, una de las formas mas comunes que puede adoptar esta falta de empatía es tratar a los demás como si fueran estereotipos, y no como los individuos únicos que son, un error que cometemos muy a menudo.

 

¿Qué requiere la empatía?

 

Como mínimo hacer lo posible por interpretar las emociones ajenas,  yendo mas allá incluye percibir los sentimientos y preocupaciones del otro y responder a ellos, en un nivel mucho mas alto la empatía significa comprender los problemas e intereses que están detrás de lo que el otro refleja en realidad. La clave para reconocer el terreno emocional ajeno es un alto grado de conocimiento del terreno emocional propio.

 

Cuando dos personas son empáticas.

 

Cuando dos personas logran altos niveles de empatía se producen efectos fisiológicos y hay una copia mutua de sentimientos, actitudes, emociones y gestos no verbales, esta mímica lleva a un fenómeno biológico llamado entrainment una especie de sincronización emocional, una afinidad tan grande requiere descartar por momentos las emociones propias a fin de percibir las señales del otro, es por eso que cuando estamos atrapados en fuertes estados emocionales propios  no nos damos cuenta de las claves sutiles que el otro da y perdemos la afinidad porque estamos demasiado metidos en nuestros propios pensamientos y nos da tanta dificultad ponernos en los zapatos del otro pues no renunciaremos fácilmente a nuestras propias emociones.

 

¿En que situaciones es útil tener la habilidad de  empatía?

 

Si miramos con detenimiento, esta habilidad es un aprendizaje constante que todos debemos entrenar y mejorar cada día porque de ahí puede depender un gran éxito laboral, por ejemplo:

 

  • Los consejeros y negociadores más efectivos son aquellos capaces de sintonizar con las emociones de los demás y logran resultados increíbles, incluso que las personas abandonen totalmente su posición.
  • En asuntos de servicio al cliente la empatía permite dar mejores soluciones y atención a las necesidades de las personas y crear una gran fidelidad porque se crea una percepción de buen trato, de  comprensión, incluso en situaciones donde no haya una solución al requerimiento.
  • En el lugar de trabajo permite ser más hábil en percibir lo que sienten los demás y detectar cosas que normalmente a la gente se le pasan por alto.
  • Los lideres, jefes y directivos más recordados son aquellos que son capaces de conectar con los sentimientos de sus seguidores y empleados y generar apasionamiento visceral por una causa, incrementando la probabilidad de lograr grandes objetivos propuestos en una compañía u organización.

Hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada

Director Centro de capacitaciones y asesorías integrales Cerebro en Práctica S.A.S.

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El servicio al cliente, más emoción y sentimiento que precio y calidad

El  servicio al cliente  es uno de esos temas  que generan todo tipo de opiniones  tanto positivas  como  negativas,   dependiendo de la percepción de cada persona en cuanto a como se sintió atendida al visitar un lugar, recibir un servicio o adquirir un producto, de algo estamos seguros y  es que el servicio tiene una intima relación con las emociones de las personas, por lo general cuando alguien habla de su experiencia expresa como se “sintió” atendido y lo pongo entre comillas porque es lo que he escuchado como respuesta cuando pregunto acerca de una experiencia.

 

Nuestros sentimientos no solo afectan decisiones grandes, también influyen en donde decidimos comprar, los restaurantes donde cenamos, los productos que escogemos y nuestras actitudes y percepciones hacia  personas o empresas.

 

Al ser los sentimientos tan esenciales en lo que hacemos, necesitamos trabajar con más seriedad en ellos para entenderlos, de igual forma debemos enfocarnos en la forma en que debemos considerar los sentimientos de los demás cada vez que nos comunicamos, pues los mismos conceptos que aplicamos en nuestra vida afectan la manera en que trabajamos y hacemos negocios.

 

La meta es calidad en el servicio.

 

Sin importar el trabajo o la profesión que tengamos,  casi siempre  vamos a tener clientes  dentro de nuestra empresa y fuera de ella, debemos esforzarnos para ofrecer servicio de calidad todo el tiempo para generar un buen recuerdo en la memoria de las personas a través de emociones y sensaciones positivas, lo mas llamativo es que casi todos sabemos que el cliente espera cortesía, consideración, ayuda y respeto, aún así nos cuesta hacerlo y fallamos en detalles simples pero tan significativos que provocan reacciones emocionales que influyen fuertemente al tomar decisiones de compra.

 

La realidad es que una experiencia emocional positiva genera fidelidad ante un producto o marca y viceversa, una experiencia emocional negativa te puede hacer perder un cliente para siempre y casi con certeza un efecto multiplicador devastador si el caso llega a medios de comunicación masivos o redes sociales, algunos me dicen que lo anterior ni hay que decirlo, que es demasiado obvio ¿entonces por qué las experiencias negativas son el diario vivir?

 

Mencionemos algunos ejemplos que generan emociones negativas en la mente de un consumidor habitual.

 

¿Alguna vez ha estado listo para comprar algo pero decide salir de un lugar porque nadie lo atiende?

 

¿Ha evitado ir a un excelente restaurante porque hay un mal servicio?

 

¿Ha utilizado un cajero automático u otro medio electrónico solo para evitar contacto con alguien descortés y frio?

 

Solo como una reflexión final, muchas veces el precio y la calidad no son tan  importantes como muchos directivos, productores y empleados piensan, de hecho a muchos clientes no les importa, el buen servicio crea vínculos y conexiones emocionales, los buenos productos y servicios generan bienestar, muchas empresas pueden hacer bien eso, pero la fidelidad apasionada e inspiradora la puede lograr una empresa que piense en lo que sienten sus clientes.

 

¿Eres esa persona o empresa? ¿No? Bueno, puedes serlo,  aquí te ayudaremos…

 

Hasta la próxima.

 

Daniel Sánchez García

Profesional en coaching y neurociencia aplicada

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