La organización como sujeto colectivo

Los seres humanos nos constituimos como tales a partir de una interacción con el ambiente que nos rodea, en particular con los elementos afectivos del otro humano junto al cual crecemos. Cuando el niño nace, nace inserto en una sociedad y entrará a recibir el afecto propio que le brinde un lugar en ella. Esto diferencia al niño que nace, del animal recién nacido: el lugar particular que se le brinda en la sociedad especifica en la que ingresa.

 

Así mismo, es en este contexto social que demarca lo afectivo, en donde el niño adquirirá lo que algunos teóricos psicodinámicos y analíticos llamarán el Yo. Otros por su parte, hablarán de Personalidad, y si bien existen diferencias epistemológicas entre los conceptos, nos podríamos remitir a que son la misma cosa en el orden de lo establecido por el niño en esos primeros años de vida: esa forma particular de relación con el otro, esa identidad y postura particular frente a la vida, esa forma de resolver sus conflictos más íntimos, esas características adaptadas y adoptadas del otro que conforman lo que será su vida en sociedad.

 

En resumen, y desde la postura científica, el cuerpo del niño al salir del cuerpo de la madre en su nacimiento, no es más que eso, un ser vivo, corpóreo, mamífero, identificado con la raza humana. Pero en la medida en la que interactúa con la sociedad, y con esas figuras de afecto y norma que lo insertan a la misma, va consolidando una forma de ser única e irrepetible, una creación propia del sujeto en la que influirán factores genéticos, sociales y personales.

 

Una práctica poco desarrollada en la psicología organizacional, es la teorización de la misma a la luz de los elementos clínicos que deben ilustrar toda práctica psicológica. Los motivos de esto son históricos, ya que las necesidades por las que nace la psicología industrial a principios del siglo pasado, refieren una lejanía clara del sujeto, y un servicio hacia la industria y la productividad.

 

Los adelantos teóricos investigativos, nos han ubicado en un paradigma humano para la lógica laboral, paradigma que siempre debió haber existido. Bien resaltará Idalberto Chiavenato que el talento humano es el capital más importante dentro de toda organización. De los recursos de una empresa: físicos o materiales, financieros, de marketing, técnicos, entre otros, el más importante y sin el cual, la labor empresarial se vería reducida a nada, es el recurso humano.

 

Así pues, surge la necesidad de humanizar la industria, producto de lo cual se establece un desarrollo teórico que termina en lo que hoy llamamos psicología organizacional. Sin embargo hace falta humanizar aún más la psicología organizacional a fin de ubicarla en un paradigma más profundo.

 

La empresa, es la constitución jurídica de una idea desarrollada por el empresario. En términos psicológicos, cuando se establece la empresa es el momento del nacimiento del niño. La empresa como tal funciona desde que su cuerpo esté estructurado legalmente, tal y como el niño recién nacido existe si su organismo funciona adecuadamente. Pero la empresa no es más que eso, una idea, o un grupo legalmente constituido. El gran reto de una empresa, igual que el de un niño, es la construcción de su Yo, de su Personalidad, lo equivalente en términos del trabajo a su Organización. He aquí cuando el recurso humano entra a vivificar la empresa, cuando una cultura organizacional, valores corporativos, misión, visión, y demás elementos sociales, ingresan a darle vida a la empresa y transformarla en un sujeto colectivo llamado Organización.

 

Cuando la organización estructura su vida, con el paso del tiempo tendrá un comportamiento claro, una dinámica operativa, un modus operandis propio de su recurso humano, que trae consigo una serie de sentimientos, temores, seguridades, percepciones, que fueron constituidas y consolidadas gracias al paso del tiempo y al funcionamiento de la misma. Este cuadro es en términos clínicos, lo definido como Clima Organizacional.

 

Como bien sostiene Dubrán (1974), cada organización tiene propiedades o características que poseen muchas organizaciones; pero cada organización tiene su constelación exclusiva de características o propiedades. Estas son percibidas por sus miembros y crean una estructura psicológica que influye en el comportamiento de los participantes.

 

Realizar un diagnóstico de clima a una organización es aun tarea de pocos. El empresario rechaza fácilmente analizar el clima de su empresa, ignorando que del bienestar de sus empleados depende la imagen y desempeño de las actividades, y por ende marca los índices de productividad de la empresa.

 

Adicionalmente, escudriñar los elementos del clima organizacional de una empresa, es una tarea delicadísima para los profesionales que nos desempeñamos en el campo, y se trata de un verdadero trabajo psicoterapéutico que posibilite en términos del sujeto colectivo, mayores índices de bienestar del recurso humano de la organización, de la mano con el posicionamiento y éxito de la misma.

 

Hasta la próxima

 

Jesús Goenaga Peña

Psicólogo. R.P. 136422

Candidato a Magister en Psicología, Uiversidad de Antioquia.

iesus.gp@gmail.com

Una de mis grandes pasiones siempre ha sido estudiar el comportamiento humano para entender los fenómenos sociales explicados desde la neurociencia, el coaching, el marketing, la administración, la inteligencia emocional, la comunicación, la programación neurolingüística y el comportamiento del consumidor. La combinación de mi pasión con estas disciplinas es lo que define mis actividades profesionales, académicas e investigativas en la actualidad. Al descubrir que todo lo anterior es de tanta utilidad para las personas y las organizaciones, investigué un poco más encontrando temas cada vez más fascinantes y de aplicación en la vida real. Consciente de que me falta mucho por aprender, me motiva el hecho que cada día hay una gran cantidad de conocimiento novedoso y surgen nuevos expertos que tienen mucho para aportarnos, sin embargo, me encanta aprender de cualquier persona con la cual interactúo en mis labores diarias, pues son ellos quienes determinan la dinámica social del mundo. Mi nombre es Daniel Sánchez García, certificado como experto internacional en coaching por International Coaching School (Valencia - España 2012), avalado ante ASESCO (Asociación Española de Coaching) y ante AIC (Asociación Iberoamericana de Coaching). Desde el año 2011 soy escritor de este blog del periódico El Colombiano,y en la revista especializada para PYMES Comunidad económica ACOPI Antioquia. Investigador académico en economía, comportamiento del consumidor y desarrollo económico local, con ponencias y publicaciones en congresos y revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2008 fundé el centro de capacitaciones y asesorías integrales Cerebro en Práctica con el cual brindamos asesorías, consultorías, capacitaciones y cursos a personas y empresas, en diversos temas como neurociencia e inteligencia emocional en el trabajo, lenguaje no verbal, emoción y sentimiento en el servicio al cliente, neurociencia y programación neurolingüística para ventas, comunicación emocional, persuasión y asertividad, neurociencia y comunicación para negociación y resolución de conflictos y manejo del tiempo y diseño de objetivos. Me puedes contactar http://www.cerebroenpractica.com/ por whatsapp al movil 3004221515.

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