Jugársela a pesar del miedo

Por:

Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
www.cerebroenpráctica.com

 

Si en tu vida está claro un sueño que te genera vibración, pasión y tienes la fortuna de una oportunidad de ir por el a  pesar de existir un riesgo latente de fracaso por factores propios o por factores externos, es preferible  en un futuro contar la historia de que lo intentaste con los recursos que tenías disponibles a que cuentes la historia de que tuviste la posibilidad de  intentarlo y te dejaste llevar por el miedo o por evitar el dolor de una posible perdida, algo que también es entendible.

 

¿Y si lo intentas? haz que sea algo inolvidable, con todo lo que tienes para que no existan arrepentimientos, que tenga muchísimo significado para ti, si vas a intentarlo que sea con una convicción gigante, con mucha pasión, con mucha energía, que no sea a medias, que sea con toda para que valga la pena, cuando esa convicción está presente el cerebro de manera inconsciente busca los mejores recursos, los caminos más viables,  las ideas, las acciones  y las palabras para triunfar.

 

Cuando tomas esa decisión tan poderosa pueden pasar dos cosas, ganas o pierdes. Ganas una gran felicidad si logras  algo que habías querido, o pierdes y es posible que salgas mal librado(a)  moral y anímicamente, sin embargo en ambos casos tienes la satisfacción que con miedo y todo te lanzaste con toda, luego analizas que sucedió dependiendo de lo que obtengas y que te sirva de experiencia para el próximo intento

 

¿y si no lo intentas? te quedarás con la duda de haber dejado pasar la oportunidad que tal vez jamás vuelva a llegar, con la sensación incomoda  que el miedo te pudo, sin intentarlo lo diste por perdido de entrada.  Es muy normal  escuchar a  mucha gente que cuenta con nostalgia “deje pasar una gran oportunidad, la tuve al frente y algo me detuvo”, y seguro con el paso de los años preferirían  contar con una sonrisa en el  rostro, lo intente, y valió la pena hacerlo, valió la pena jugársela, valió la pena intentar montar esa empresa, intentar sacar adelante ese proyecto, intentar conquistar a esa persona que movía cada célula de mi  mente y mi  corazón.

 

Métele emoción a tus sueños si lo logras lo que querías, ganaste, si no lo logras, ganaste, porque queda esa satisfacción de perder intentándolo hasta el último suspiro y hasta la última posibilidad y que te creíste capaz.

 

Hasta la próxima…
Daniel Sánchez García
Profesional en coaching y neurociencia aplicada al marketing
Cerebro en práctica
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El guerrero pacifico, una película para aprender a vivir desde si mismo, desde el interior.

Hola, les envío un cordial saludo.

 

Si me preguntan que es el coaching y lo que hacemos quienes nos dedicamos a esta profesión les podría decir que es algo muy similar a lo que se ve en la película “El guerrero pacifico” la cual les compartiré a continuación , de hecho en nuestra preparación es una referencia obligada, en mi opinión personal y profesional es de lo mejor que he visto en mis cortos 32 años, cualquiera puede verla y entenderla, la decisión de aplicarla a la vida es demasiado personal, lleva tiempo y es un lindo proceso, es a lo que les invito al ver esta obra de arte, la verdad, he aprendido demasiado de ella, la podría ver cientos de veces.

Se las comparto para que la disfruten.

 

Hasta la próxima.

Daniel Sánchez.

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Los principios morales son innatos, incorporados en nuestro cerebro.

¡Hola a todos!

 

La moral, los principios, los valores  y la buena actitud  hacia los otros  es uno de esos asuntos  sumamente interesantes que han llamado nuestra atención por mucho tiempo.

Alguna vez hablaba con mis amigos y nos pusimos a pensar  si eso tendría algún tipo de  explicación desde una óptica científica, cuando se estudian las  neurociencias y la biología surgen preguntas como:

¿La moral y los principios vienen con nosotros genéticamente o se aprenden?

¿La biologia ya nos tiene programados comportamientos predeterminados o la unica forma de aprender la diferencia entre lo bueno y lo malo es por medio de la interacción social, la religión y el entorno?

Uno comienza a cuestionarse, pues hemos oído hablar a todo tipo de personas acerca de lo que es bueno y es malo desde múltiples visiones de la realidad (Todas muy respetables y validas), sin embargo los  cientificos han demostrado que al nacer tenemos aproximadamente el 50% del cerebro configurado, lo cual es un resultado que tiene mucha lógica.

Me encontré este interesante video, el cual comparto con todos ustedes a continuación, saquen sus propias conclusiones. Disfrútenlo.

 

Hasta la próxima.

Daniel Sánchez.

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Neuromarketing: Qué es y como se implementa. Por Nestor Braidot, experto internacional.

Para nosotros es un placer tener como invitado a nuestro amigo y profesor el doctor Nestor Braidot, uno de los especialistas más reconocidos y consultados por miles de profesionales y empresarios a nivel mundial por sus estudios y experiencia en neuromarketing y la aplicación de las neurociencias a las organizaciones. Los invitamos a saber un poco más de él y conocer sus ideas.

Nestor Braidot es Doctor en Ciencias de la Administración,  Máster en Psicobiología del Comportamiento y  en Neurociencia Cognitiva, , Máster en Economía, Licenciado en Administración de Empresas, Contador Público, Licenciado en Cooperativismo, Máster en Programación Neurolingüística y Trainer en Diseño Conductual. Profesor de la Universidad de Salamanca (España), Director del Centro de Investigaciones en Neurociencias y Prospectiva de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), Director del Brain Decision Braidot Centre y profesor invitado en varias universidades de Europa y América Latina.

 

NEUROMARKETING. QUÉ ES Y CÓMO SE IMPLEMENTA

Más del 90% de las decisiones del consumidor se originan en motivaciones metaconcientes. Sólo el neuromarketing suministra las herramientas para bucear en esas profundidades.

El neuromarketing puede definirse como una disciplina de avanzada, que investiga y estudia los procesos cerebrales que explican la conducta y la toma de decisiones de las personas en los campos de acción del marketing tradicional: inteligencia de mercado, diseño de productos y servicios, comunicaciones, precios, branding, posicionamiento, targeting, canales y ventas.

Al aplicar nuevas metodologías de investigación, junto a los conocimientos que se están generando en la neuropsicología, las neurociencias y la antropología sensorial, el neuromarketing facilita la comprensión de las verdaderas necesidades de los clientes y permite superar potenciales errores por desconocimiento de sus procesos internos y metaconcientes

Con un diseño adecuado, el neuromarketing puede informar qué está pasando en el cerebro de un cliente ante los diferentes estímulos que recibe, brindando un campo de estudios mucho más potente que el que suministró el marketing tradicional debido a sus limitaciones para explorar los mecanismos metaconcientes.

Por ejemplo:

  • Mediante la técnica de biofeedback se puede observar en el monitor de un ordenador la ausencia o presencia de emociones, como así también su intensidad, mientras un participante visualiza un comercial o experimenta con un producto.
  • Mediante la técnica de resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI), podemos saber si a una persona le gusta o no el producto que está probando.

La aplicación experimental incluye todas las metodologías que estén al alcance de las consultoras o de organismos especializados en el estudio del cerebro, desde electroencefalogramas u otros métodos para registrar la actividad eléctrica hasta las que suministran neuroimágenes

 

Precisamente, uno de los factores que explican la explosión de conocimientos producida durante la denominada década del cerebro se debe al desarrollo de esta técnica. Sin duda, el creciente desarrollo de los aparatos que exploran y, sobre todo, localizan las activaciones cerebrales ha abierto un campo de estudios verdaderamente apasionante, con resultados que dejan atrás muchos supuestos del pasado

El cerebro del cliente: construcción perceptual y emocional de productos y servicios

Uno de los grandes temas de interés del neuromarketing tiene que ver con la percepción, caracterizada como un fenómeno extraordinariamente complejoporque depende tanto de los acontecimientos externos como de las experiencias de quien percibe. Conocer sus mecanismos es de fundamental importancia en la gestión de empresas, no sólo para desarrollar capacidades propias, sino también para lograr una mejor comprensión de los procesos de toma de decisiones de los clientes.

Por ejemplo, cuando recibimos estímulos externos mediante los sistemas sensoriales, el cerebro no sólo registra esa información, sino que, además, la procesa e interpreta.

De este modo, cada individuo construye la realidad a partir de esos estímulos. Este hecho explica por qué un mismo fenómeno puede ser percibido de forma distinta por cada persona.

Esto ocurre porque aplicamos “filtros” a esos estímulos que dependen de muchos factores: algunos externos, como la intensidad, tamaño o contraste del estímulo, y otros internos, como nuestros intereses, necesidades o recuerdos.En un contexto de neuromarketing, esto significa lo siguiente:

Las percepciones de los clientes no son reflejo directo de lo que existe a su alrededor, es decir, de la realidad objetiva, sino interpretaciones que realiza su cerebro sobre ésta.

Por lo tanto:

El verdadero desafío pasa por utilizar las herramientas que suministran las neurociencias para descubrir cuáles son estas percepciones y, a partir de allí, definir las mejores estrategias para llegar hasta ellos, seducirlos y fidelizarlos.

En lo que respecta a la vida emocional, siempre se han relacionado los sentimientos con el corazón, sin embargo, y como bien afirma Joseph LeDoux, uno de los especialistas que más ha estudiado este tema, “las emociones se generan en el cerebro y a un nivel mucho más profundo que los sentimientos concientes”.

Lo que el neuromarketing aprendió de Joseph LeDoux

En el proceso de sentir las emociones el cerebro utiliza dos vías de acción. En la primera, denominada vía rápida, una pequeña estructura, denominada amígdala, genera una respuesta automática y casi instantánea ante determinados estímulos, por ejemplo, poner en el carrito “sin pensar en el precio” el vino francés que nos recomendó un amigo.

Un cuarto de segundo más tarde, la información llega a la corteza cerebral, donde se adapta al contexto real y se concibe un plan racional de acción: “este vino cuesta casi 150 euros… ¿lo compro o no lo compro?” Esta sería la vía lenta.

Como las investigaciones en neurociencias pusieron en evidencia que la toma de decisiones está fuertemente influenciada por el sistema emocional, nos queda más claro aún por qué las estrategias de marketing más exitosas son las que implementan las empresas que, al focalizar en los sentimientos y el hedonismo, logran desencadenar la compra por impulso (en el corto plazo) y la fidelidad a la marca (en el largo plazo).

 

 

Otro de los grandes hallazgos de las neurociencias es que, aunque el cerebro humano tiene estructuras separadas para procesar lo emocional y lo racional, ambos sistemas se comunican y afectan la conducta en forma conjunta. Por ese motivo, es muy probable que un cliente regrese a su casa con el vino que le recomendó su amigo, aunque haya razonado que es muy caro.

En este sentido, la neuroeconomía ha realizado grandes avances. Por ejemplo, y como resultado de varias investigaciones, se corroboró que la maximización de utilidades basada en el pensamiento racional no es la principal motivación que gravita en la toma de decisiones. Posteriormente, el neuromarketing corroboró que la mayor parte de los factores desencadenantes de las compras son las emociones, los valores y todo aquello que active el sistema de recompensas del cerebro.

Por lo tanto, y si bien existe, desde lo racional, un juicio valorativo sobre los productos y servicios, casi siempre recurrimos a nuestras dos mentes, la que piensa y la que siente, y esta última es la que define nuestras elecciones.

Ya no hay dudas de que para crear mercados o ampliar los ya existentes las técnicas tradicionales son insuficientes. Por suerte, contamos con herramientas cuya aplicación está demostrando una enorme efectividad, lo cual crea grandes expectativas para su desarrollo futuro.

 

Desde Cerebro en práctica invitamos a quienes deseen realizar estudios de posgrado para ser expertos en neuromarketing, neuromanagement, neuroliderazgo y neuroventas a que visiten la pagina:
http://www.cinap.com.ar/

Es una excelente oportunidad para quienes buscan seguir avanzando en la línea de las neurociencias aplicadas de la mano de expertos reconocidos a nivel internacional.

Si desean saber más acerca del Doctor Braidot y su organización visiten la pagina:
http://www.braidot.com/

 

 

Conociendo las capacidades de nuestro cerebro consciente.

 

Dominar las  reacciones emocionales e instintivas es bien complejo,  muchas veces no importa el grado de inteligencia o conocimientos adquiridos, la gran mayoría y me atrevería a decir que todos hemos cometido, cometemos o cometeremos  algún acto irracional.  Esta comprobado que el 95% de las decisiones de un ser humano son irracionales (Inconscientes y subconscientes) y el 5% son racionales (Conscientes), ¿podemos hacer algo al respecto? por supuesto… No se trata de volvernos unos monjes tibetanos o tener el control máximo de todas nuestras reacciones ya que es prácticamente imposible, pero si podemos lograr estados mentales donde pensemos antes de actuar con mas frecuencia, ya que  por lo general no lo hacemos así estemos convencidos de tomamos decisiones racionales.

 

Desde las civilizaciones antiguas,  hasta las mas modernas ciencias del desarrollo personal y empresarial nos hablan del poder de la consciencia para hacer cambios significativos, esa es la entrada que debemos cruzar si decidimos romper el ciclo repetitivo de pensamiento –  sentimiento y sentimiento pensamiento, quien no se ha preguntado esto… ¿porque me pasa siempre lo mismo?

 

A partir de esta publicación hablaremos bastante del cerebro consciente o neocortex, sobretodo de la parte morada llamada lóbulo frontal, desde la biología o desde la vida practica su  poder  es impresionante y cuando conectamos con el de la manera adecuada los resultados son increíbles. Nuestra idea es apostarle a que somos capaces de cambiar si así lo queremos.

 

La principal razón por la cual la mayoría de personas no pueden usar su lóbulo frontal es que son adictas a las emociones  del cuerpo, dependen de lo que  se repite con frecuencia, la forma de romper ese ciclo es activando esa parte del cerebro para aumentar la capacidad  de controlar a voluntad nuestras reacciones y conductas impulsivas.

El lóbulo frontal es el responsable de las elecciones voluntarias, conscientes, intencionales y deliberadas que llevamos a cabo, tiene conexiones directas con las otras partes del cerebro y por eso controla casi todo lo que pasa dentro de el, esta capacitado para realizar las tareas más sofisticadas, superar nuestros estados mentales habituales y nuestra predisposición a sentir en lugar de pensar. Solo cuando imponemos nuestra determinación podemos alcanzar este tipo de serenidad y control necesario para romper el ciclo de las respuestas neurológicas y químicas que dictamina y domina la mayor parte de nuestra personalidad, si no lo hacemos estaremos a merced de nuestro entorno, de las necesidades  y de los recuerdos de nuestro pasado.

Si podemos usar el lóbulo frontal y controlarlo podemos conocernos y controlarnos  a nosotros y a nuestro futuro. ¿A que mayores logros podemos aspirar?

La siguiente es una lista resumida de lo que podemos hacer o ser cuando nuestro lóbulo frontal está activado y funcionando a niveles óptimos.

 

  • Conciencia intencional y atención por largo tiempo
  • Contemplación de las posibilidades y acción de acuerdo con ellas
  • Poder de decisión
  • Claridad
  • Alegría
  • Aptitudes que puede utilizarse
  • Adaptabilidad.
  • Capacidad de aprender de los errores y hacer las cosas de un modo diferente la próxima vez
  • Capacidad de planificar el futuro y ajustarnos al plan proyectado
  • Foco
  • Revisión diaria de opciones
  • Sentido del yo fortalecido
  • Capacidad de actuar en pos de las metas propuestas
  • Conducta disciplinada
  • Capacidad de generar opciones más amplias a partir de experiencias anteriores
  • Capacidad de aferrarse a un ideal independientemente de las circunstancias externas
  • Capacidad de hacer que los sueños metas y propósitos sean más reales que el mundo exterior y la respuesta del cuerpo
  • Concentración hasta el punto de excluir todo lo demás
  • Capacidad está presente con el yo y los pensamientos internos
  • Proactividad
  • Individualidad

 

Es probable que hayamos trabajado durante demasiado tiempo bajo la suposición de que los rasgos contrarios a los  enumerados están fuera de nuestro control porque nuestra sociedad nos ha programado mentalmente para buscar la razón de nuestras desgracias o malos  hábitos en factores externos, pero si nos ponemos a pensar son realmente cualidades y formas de ver el mundo que están bajo nuestro control.

Muy a menudo decimos soy desorganizado, soy impulsivo, soy vago, etc… La elección de emplear el verbo “ser” dice mucho acerca de lo que creemos con respecto a nuestra capacidad para cambiar. Decir “soy” es una manera abreviada de decir “mi estado de ser, fue y siempre será”.

En realidad la mayor parte del tiempo no ejercemos en absoluto el libre albedrio, solo estuvimos seleccionando a partir de un menú prescrito de elecciones basadas en nuestro pasado, poco a poco iremos trabajando  y profundizando sobre estos temas aplicados a situaciones cotidianas y formas sencillas de incrementar nuestra capacidad consciente y creer firmemente en que la posibilidad de cambiar es totalmente viable, los invito a este viaje.

 

Un abrazo para todos y muchos éxitos.

 

Daniel Sánchez.

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Lo comprendió, pero no lo hace ¿Por qué? Una nueva explicación que nos ofrece la neurociencia.


  Comienzo con un saludo muy especial y desde Cerebro   en Práctica les deseamos un año lleno de felicidad y  buenas  energías.

Nuestro invitado de Enero es el dueño de esta sonrisa   que  transmite mucha calidez, Luis Ivan de la Fuente Lara, gran  amigo de Mexico, pedagogo y reconocido investigador en neurociencias aplicadas, docente de prestigiosas universidades, fundador del proyecto EVO – evolución, que invitamos a que visiten en  http://www.evoevolucion.com/

En esta ocasión nos comparte un artículo muy interesante que es parte de su investigación sobre la aplicación de la neurociencia en el aprendizaje. bienvenidos a un enfoque diferente y espectacular, los dejo con Luis Ivan.

¡Se lo he dicho y enseñado muchas veces y no le importa! Lo sigue haciendo…

¡Llevamos 3 cursos y aun no pueden cambiar la forma de hacer las cosas?

Esta situación muy común, llega a ser un dolor de cabeza para muchos en la organización, especialmente para el área de capacitación y para los jefes; la respuesta o solución no es tan sencilla… Este artículo ofrece una respuesta basada en estudios de neurociencia, que ofrece una explicación general sobre el por qué los cambios de conducta o nuevas competencias no llegan a darse ni ejecutarse, ofreciendo un nuevo enfoque para lograrlo en el mediano plazo.

 

 

Digamos que la primera respuesta pensada por muchos conocedores y especialistas en la conducta humana, sería analizar la causa del no cambio con base en estos tres factores:

  • · ¿Quiere hacerlo? (voluntad)
  • · ¿Sabe hacerlo? (competencia)
  • · ¿Puede hacerlo? (posibilidad de acción: recursos, sistema y/o políticas)

Ahora, ¿qué pasa si cumple con los tres rubros y no hay cambio?

La neurociencia ofrece una respuesta, un aspecto fundamental que muchos no consideran o ni siquiera lo conocen.

El inconsciente controla el 95% de nuestra conducta para poder funcionar como lo hacemos. Cuando hacemos alguna actividad podemos creer que nuestra consciencia es la que comanda, sin embargo, si consideramos los miles de movimientos y acciones que hacemos concadenadas para hacer algo, comprenderemos que es imposible hacerlo de forma consciente, de hecho, sabemos por experiencia que en el caso particular de los hombres, hacer más de dos tareas conscientes simultáneamente resulta difícil; y como evidencia basta observar cómo cuando los hombres están perdidos manejando o buscando una nueva dirección, apagan el radio, cuelgan el celular y si van acompañados, exigen silencio, a menos que sea para ayudar a la situación; caso contrario con las mujeres. Cabe mencionar que también se ha comprobado que el hacer varias cosas a la vez reduce la profundidad y calidad de análisis, la capacidad no se multiplica, sólo se divide.

El cerebro humano evolucionó con dos tipos de proceso mentales para poder sobrevivir: el consciente y el inconsciente, y este último, no precisamente para contribuir al éxito del psicoanálisis de Freud. Para fines prácticos llamémosle: “cerebro ejecutivo” (cortex-cerebro superior), y se encarga del proceso consciente cognitivo. El inconsciente en su mayoría es dirigido por el “cerebro habitual” (sistema límbico-cerebro medio) que automatiza las conductas y nos ofrece conocimiento en forma de intuición en conjunto con el córtex.

En síntesis, ¿Cómo funciona?

Si nuestro cerebro encontró un modo satisfactorio o por lo menos resolvió el problema o situación en un momento determinado, se desarrolla una conexión neuronal sobre cómo debemos de actuar ante ese tipo de casos para el futuro, esa conexión al mismo tiempo se refuerza con serotonina y otros  neuroquímicos que generan un placer, indicado que ese “es el modo correcto”; De esta forma nuestro cerebro ahorra energía y posible estrés, aplicando esa solución para futuras situaciones iguales o similares.

 Si alguien pensó ¿por qué el cerebro es      flojo?, podrás quedarte tranquilo porque    esta no es la verdadera causa, sino que es  parte de su configuración para sobrevivir;  el cerebro no sabe cuándo tendremos una  emergencia y esa energía guardada, sea la  que nos ayude a seguir con vida. A esto se  le llama eficiencia de pensamiento, y se  basa en tres patrones que sigue nuestro  cerebro:

1-Escoge el modo más fácil o familiar (previo) para actuar rápidamente

2- Pensar lo menos posible para ahorrar energía (haz lo más con lo menos)

3- Cualquier cambio genera estrés (en los tres cerebros: racional, emocional e instinto) e implica mucho gasto de energía, y esto nos explica por qué la mayoría de la gente tiene aversión al cambio

Entre más nos enfrentemos ante cierto contexto y situación, y respondamos con una conducta previamente aprendida, la interacción neuronal sináptica se fortalece, creando lo que llamamos: hábito. Cuando el hábito o vicio (hábito nocivo) es mezclado con sustancias que generan adicción (adrenalina, nicotina, etc.), la conexión se fortifica y el cuerpo se convierte en aliado de la necesidad de hacerlo, pasando a la adicción.

Cuando nos enfrentemos a algo nuevo, que no tiene “un historial-aprendizaje neuronal” sobre cómo resolverlo, nuestro cerebro pondrá atención y energía para desarrollar una nueva solución o reacción, creando una nueva conexión sináptica. A esta acción se le llama aprendizajes y creatividad. Dato curioso: en un experimento se demostró que el aprender algo nuevo, genera la misma incomodidad (dolor) que meter nuestra mano en un balde de agua helada. La gente que le gusta aprender, ha vencido esta incomodidad e incluso llega a convertirla en placer, generando al mismo tiempo neuroquímicos de placer; así como lo hacen los deportistas cuando superan la etapa del dolor y llegan a la meta con éxtasis, o un físico descubre una nueva fórmula después de tanto tiempo. Esto explica porqué a la mayoría de la gente “el pensar” no le es una actividad tan placentera, aunque no es justificación para no hacerlo, sólo es una barrera bilógica que debemos de admitir y superar.

Lo anterior nos ofrece una respuesta sobre por qué alguien puede sacar 9 en su evaluación y un 6 en su desempeño, es decir, puede que lo sepa conscientemente, pero en el día a día repita sus conductas o forma de hacer las cosas ya aprendida.

La mayoría de la capacitación está enfocada en el cerebro ejecutivo, y muchos asumen que un resultado adecuado de una evaluación, se transformará en un futuro comportamiento esperado, lo cual sabemos en muchos casos es falso. Esto se debe a que cuando “compiten” por el mando un hábito y una orden del cerebro ejecutivo; el hábito “ganará” en la mayoría de veces.

Si buscamos un cambio en la conducta, debemos considerar y desarrollar estrategias de capacitación para ambos procesos mentales.

¿Nueva estrategia educativa y de capacitación con base en la neurociencia?

La mente ejecutiva “aprende” rápido a través del razonamiento, pero si entendemos el aprendizaje como cambio de conducta, es algo muy distinto… El cerebro habitual aprende despacio, a través de la causa efecto, recompensa y       repetición; con la costumbre.


Enseñar al cerebro habitual implica  comprender el contexto y forma en cómo  se crea y activa el hábito, en otras  palabras, es entender el día a día en que se desarrolla, se refuerza y se activa el  hábito, de lo contrario las personas harán  lo que les resulte más fácil y más familiar  inconscientemente (el hábito previo); así está diseñado nuestro cerebro y  cambiar su programación puede  llevarnos siglos; Esta es una de las revelaciones por los actuales investigadores que más ha causado “ruido” para los psicólogos cognoscitivos y educadores.

Aprender realmente implica considerar y trabajar con ambos procesos cerebrales.

¿Esto hace más complicado el proceso de capacitación? Sí, pero si queremos realmente un cambio de conductas debemos hacerlo.

Esto lo podemos comprobar con uno de los muchos casos reales:

Se da capacitación a un empleado sobre cómo implementar un nuevo sistema y proceso, posteriormente aprueba las evaluaciones, sin embargo, con el tiempo puede cometer muchos errores y volver a realizar los procesos como los hacía antes, causando un conflicto. ¿No resulta familiar?

Una nueva estrategia didáctica, ¿Cómo?

Otro aspecto que la neurociencia nos expone es que el lenguaje escrito solo tiene 5,000 años, mientras que la literatura y primeras impresiones masivas iniciaron en 1455 con la imprenta de Gitemberg. Estudios actuales revelan que solo el 15% de la población prefiere aprender por el medio escrito. La mayoría de nuestros pensamientos son imágenes, por lo que el lenguaje escrito lo estamos transformando continuamente a un lenguaje visual-simbólico, esto implica un doble trabajo en la mayoría de casos.

Esto nos hace reflexionar si el bombardeo de información en forma escrita, realmente está generando aprendizaje

5, 4, 3, 2, 1 inicia un nuevo enfoque…

Favor de abrochar sus cinturones y no pararse del asiento, inicia el aterrizaje.

El cerebro no funciona de una forma tan directa y/o sencilla donde uno enseña algo, el participante lo aprende y lo realiza. Hay muchos aspectos que se involucran en la transformación de conocimiento en conductas. En este artículo les ofrezco uno de los varios hallazgos que modificarán el cómo…

Cambio de conducta-hábito en 4 pasos

De forma general y haciendo una síntesis son 4 hitos lo que debemos considerar:

1. Para cambiar un hábito previo, primero debemos provocar consciencia del hábito para luego generar uno nuevo. Para generar un nuevo hábito, este debe de ofrecer beneficios y un “toque” de consecuencias no placenteras, un impacto  al sistema límbico (emocional), especialmente a la amígdala (supervivencia). Es así como funciona a nivel neuroquímico.

2. Es importante conocer el contexto y tipo de factores que “activan” al hábito, es decir el modo habitual en que usaría el conocimiento para desarrollar los medios y reforzamientos necesarios que lo puedan cambiar. Conocerlos y comprender para tomar acción, será la clave.

3. Si queremos cambiar o generar un hábito, un curso no será suficiente.

Estos conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro, nos llevan a planear y desarrollar una nueva estrategia para capacitar, comunicar o educar, ya que como hemos visto, a lo largo de los siglos, el “envolver” al cerebro ejecutivo, no ha bastado para generar cambios reales de conducta en la gente.

Si hacemos lo que siempre hacemos obtendremos lo que siempre logramos…

 

Entrevista al empresario japonés Carlos Kasuga

 

Primero que todo agradezco a nuestro amigo mexicano Juan Edgar Herrera por compartir en su facebook este video.

A pesar de que en este blog tocamos mucho los temas de neurociencias estos videos son necesarios a la hora de entender muchas actitudes en el comportamiento empresarial. Es un hecho que los japoneses y sus descendientes son espectaculares, personalmente los admiro mucho y cada día quiero saber un poco mas de ellos, son seres humanos como nosotros, idénticos desde el punto de vista de la biología pero culturalmente son otro cuento que en cierto modo los hace especiales. Hace muchos años me mandaron al correo unas diapositivas que llamaron mi atención y de las cuales tomé muchas cosas, y eran parte de una conferencia con este gran ser humano, Los invito a ver estas dos entrevistas a Carlos Kasuga, Japones y mexicano a la vez, alguien de quien se pueden tomar ideas muy interesantes, les garantizo que el aprendizaje es bastante.

Un saludo y mis mejores deseos en este fin de año, que todos sus objetivos se cumplan y estén llenos de buena energía

Dany Sánchez.

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Las personas cambian su forma de actuar, el error es creer que nunca lo hacen.

Luis David Agudelo es uno de esos amigos con los que se habla por horas, en una de esas charlas me dijo lo siguiente:

“lo difícil no es cambiar, lo difícil es que la gente no te recuerde quien eras”

Ya lo había pensado aisladamente pero esa frase aterrizó la idea de esta publicación (Igual muchas cosas que el dice me aterrizan). Con frecuencia en mi trabajo de  coaching o en la vida diaria me encuentro  personas que dicen frases como: “el que es no cambia” …“Ese (a) siempre se va a quedar así, no hay nada que hacer”… ¿Cambió? “Eso es por unos días y volverá a actuar de la misma manera”… o peor aun… si  conocen a alguien bien intencionado  dicen: “De eso tan bueno no dan tanto, ese tan querido(a) quien sabe con que sorpresa viene”… claro es que a veces creemos que en vez de cerebro tenemos una bola de cristal para predecir comportamientos… pero nos damos unas equivocadas… que son cosa de locos.

Si observamos con calma, lo anterior ha sucedido desde hace muchísimos años en todo tipo de ambientes, en muchas culturas, sin importar el nivel educativo o condición social de las personas, nos formamos conceptos negativos de alguien fácilmente, así  demuestre que ha cambiado seguimos desconfiando, somos malos dando segundas oportunidades, nos cuesta demasiado creer ¿A quien no le ha pasado que lo juzguen  para siempre por un comportamiento inadecuado o por una reacción emocional de solo unos instantes?

Ahora hablaré de la parte que me gusta. Desde la neurociencia se ha demostrado científicamente que el cerebro a cualquier edad puede reinventarse, tiene la capacidad  de  modificar, eliminar, reestructurar y cambiar todo tipo de conocimientos, hábitos, acciones, recuerdos o patrones de comportamiento a través de la experiencia y la fuerza de voluntad proporcionada por el lóbulo frontal,  a ese proceso se le llama neuroplasticidad, así no lo creamos una persona esta capacitada para aprender algo nuevo, cambiar su comportamiento y evolucionar mentalmente tanto en su juventud como en su vejez, dentro de poco escribiré un articulo sobre una gran amiga mía que termino su carrera de historia en la Universidad de Antioquia graduándose con honores a los 65 años, esta cursando su maestría y va en sexto nivel de ingles con casi 70 años, a la edad que todo mundo esta comprando un ataúd y enterrándose en vida, cuando alguien me dice… “es que loro viejo no aprende a hablar”  Yo le miro a los ojos, sonrío y pienso… eres un ser humano, no un loro,  ese paradigma limitante esta solo en tu cabeza pero no es real dale a tu cerebro una nueva oportunidad, a veces termino diciéndolo y algunos lo toman… Para los estados emocionales y los comportamientos aplica lo mismo, si una persona lo decide puede cambiar su forma de actuar y ver la vida.

Como ya lo he mencionado en este blog, una persona es capaz de modificar  su patrón neuronal en cuestión de horas, días o semanas, dependiendo del suceso emocional o la fuerza de voluntad que le imprima, en el mundo hay historias increíbles de personas que cambiaron su forma de actuar para mejorar, desde que una persona tenga su cerebro sano a nivel fisiológico tiene la capacidad de dejar sus malas conductas  en el pasado, ¿Será que somos nosotros quienes no  brindamos a alguien esa posibilidad de querer  cambiar, dejar atrás su pasado, ser alguien productivo, de mejor carácter y con excelentes valores?

¿Saben que pienso? El problema esta en las personas que se resisten a los cambios de los demás y creen que la mente es estática y rígida. Si uno es imperfecto y puede  equivocarse debería pensar un poco mas en cambiar el concepto que tiene de los demás, simple…hemos estado o podríamos estar en esa situación y anhelaríamos de nuestras personas cercanas o del mundo una segunda oportunidad ¿o me equivoco?

Por nuestra  misma calidad de vida es bueno considerar la posibilidad de pensar positivamente respecto a otros, si pensamos mejor la química de nuestro cerebro cambia, recuerda que si piensas positivamente el cerebro genera un tipo de neuroquímicos que también llegan al cuerpo y pueden beneficiarte, si piensas negativamente se generan otro tipo de neuroquímicos que pueden incluso hasta enfermarte y alterar tu organismo.

.Si alguien nos dice “quiero dejar atrás mis conductas negativas, si te ofendí o te hice daño por favor perdóname” que bueno sería que le respondiéramos con sinceridad “Me heriste pero ¿en que puedo ayudarte? ¿Puedo ser parte de tu cambio? ¿Quieres que hablemos y trato de dejar a un lado mis prevenciones y prejuicios? Que bueno seria empezar a dar mas oportunidades a las personas de que  demuestren su capacidad biológica de usar la consciencia y que incluso podrían ayudarnos en un futuro con sus nuevos comportamientos, ¿Por qué no darle la oportunidad a alguien que quiere vivir mejor y dejar de recordarle sus errores? Es difícil, pero incluso es una oportunidad que nos damos a nosotros mismos, no hay que ser un monje budista o estar sentado en una nube al lado de Dios para lograrlo… por lo menos intentarlo ya es una buena práctica.

Tal vez “personas” como  un ex convicto, un drogadicto, una prostituta, un ladrón, un malgeniado, una persona negativa, depresiva o conflictiva… que pueden ser nuestros propios familiares, parejas, hijos, enemigos, amigos y hasta desconocidos  tienen toda la intención de cambiar, lo están haciendo  o ya lo hicieron pero los etiquetamos, los señalamos, cuando ellos nos piden a gritos que los tratemos desde la posibilidad no desde la limitación.

En este escrito te invito a enfocarte mas en las personas que en las situaciones y el pasado, he conocido personas por las que nadie daba nada y ahora son totalmente exitosos, empecé a creer que las personas pueden demostrar  cambios significativos de actitud ante las situaciones, que pueden romper totalmente sus patrones y adicciones emocionales, he aprendido mucho de ellos, siendo sincero las mejores lecciones y conocimientos que tengo hoy en día los he obtenido de ellos, incluso son grandes amigos míos actualmente.

grandes personas de la historia y de la actualidad fueron unos totales perdedores para el mundo, fracasados hasta mas no poder y luego alcanzaron éxitos imposibles para muchos, han dejado grandes legados que perduran para siempre, esa persona que ahora se equivoca puede estar a tu lado luchando por hacer cosas grandes en su vida pero por tus prejuicios y paradigmas no te das ni cuenta, te invito a que mires desde la posibilidad y no desde la limitación, algún día tu puedes pedir esa oportunidad si llegaras a equivocarte, o tal vez ya lo hiciste y no te la dieron.

Dedico este artículo a mi gran profesor Sergio Restrepo Ochoa, jefe del departamento de matemáticas  de la Universidad de Antioquia en Colombia, quien creyó en mi desde la posibilidad y lo hace con muchas personas sacando grandes profesionales al mundo, una de las mejores personas que he conocido en mi vida.

 

Hasta pronto. Un abrazo para todos, nos vemos en la próxima publicación.

 

Daniel Sánchez.

 

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La adicción emocional: La influencia de la química en lo que sentimos

Uno de los estudios fascinantes de la neurociencia es la adicción química emocional, explica en parte porque nos quedamos dando vueltas en lo mismo y así queramos cambiar muchas veces seguimos casi igual. Se habla de la adicción química emocional negativa pero también puede ser positiva, por ejemplo a estar felices y llenos de energía, podemos hacer que las emociones beneficien gran parte de nuestra vida usando las capacidades del cerebro consciente y en especial de los lóbulos pre frontales.

Nos volvemos adictos a los químicos que se producen cuando tenemos pensamientos, casi todos los recuerdos tienen asociado un componente emocional, cuando recordamos, los neuroquímicos (Como los péptidos, las hormonas o los neurotransmisores) estimulan el cerebro y el resto del cuerpo a través del torrente sanguíneo, cada pensamiento llega a ser una sensación de manera inconsciente , es decir sin darnos cuenta de lo que pasa.

Una adicción es algo que no podemos dejar de hacer, pondremos el ejemplo de una pareja que discute y hace de un motivo pequeño casi la tercera guerra mundial, detener ese tsunami de emociones que se genera en la mente y el cuerpo no es fácil ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué no pueden parar de discutir e incluso podrían agredirse? la razón es que estar mal los hace sentirse bien, suena ilógico pero están acostumbrados a eso y son adictos químicamente, eso los hace continuar juntos en la relación así vivan peleando. Sólo hemos mencionando un caso cotidiano, pero sucede con frecuencia en las relaciones con los hijos, los amigos, los padres, los compañeros de trabajo, los desconocidos e incluso con nosotros mismos, también podemos ser adictos a emociones que sentimos cuando estamos solos.

Las emociones son indicadores químicos de experiencias anteriores, hay un punto de la vida donde pensamos que ya hemos vivido casi todo, dejamos de pensar en nuevas situaciones, empezamos a tomar decisiones pensando en como nos sentiremos, si sabemos que algo será bueno lo hacemos, si no podemos predecir la sensación de una situación posiblemente no nos involucremos, como estamos en los limites de la caja dudamos en salir de lo familiar para experimentar algo desconocido así parezca mejor y decimos cosas como “Mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Una nueva experiencia trae una nueva sensación que activa los mecanismos de supervivencia por tratarse de algo desconocido, cuando el “Yo” recorre la base de datos de emociones y no encuentra nada parecido quedamos fuera de la zona de confort y decimos “No quiero experimentar eso, estoy bien así”, esa es una de las razones del miedo a cambiar así la situación actual sea negativa y nos traiga problemas. Siguiendo con el ejemplo de la pareja conflictiva se les dice: Los vamos a llevar a un seminario y les garantizamos que pueden cambiar totalmente su situación y vivir bien, pero no vamos a decirles de que se trata… Es muy probable que alguno de los dos diga “Eso no se lo cree nadie, esto no va a cambiar” y se niegue a ir.

¿Como llegamos a ser adictos emocionalmente?

Queramos o no, somos adictos a los químicos y emociones que se producen en nuestro cerebro y cuerpo como reacción al entorno y a nuestros pensamientos, esos químicos afectan el estado de animo, las acciones, las creencias, las percepciones sensoriales e incluso lo que aprendemos, cualquier interrupción de ese nivel químico habitual nos provocara incomodidad y haremos todo lo posible consciente o inconscientemente para restablecerlo.

Cuando el cuerpo piensa por nosotros.

las células del cuerpo están acostumbradas a una cantidad determinada de químicos producidos por el cerebro, si el cuerpo termina convirtiéndose en la mente se pierde el control consciente o racional, porque la química de las emociones solicitada por las células del cuerpo es producida en el cerebro subconsciente o emocional y allí tenemos poco o ningún control, esto sucede cuando hay ansiedad por algo o alguien, por ejemplo cuando una persona que queremos se va de nuestra vida definitivamente quedamos como perdidos y sentimos que algo nos falta, eso es porque ya no tenemos quien nos haga sentir y nos haga generar esa química interna.

la otra situación es cuando la cantidad de neuroquímicos es excesiva, las células del cuerpo llegan a un punto donde no pueden procesar tanta información enviada por el cerebro, empiezan a funcionar mal (incluso bloquean), imagine una relación donde la mujer siempre hace quedar al hombre como el malo de la película, con el tiempo la persona afectada se va volviendo menos susceptible y deja de reaccionar a las acusaciones o se lo toma como algo sin importancia, las células (en especial las nerviosas) pierden sensibilidad, se necesita mas de las mismas sensaciones para volver a activar el cerebro a producir otra gran cantidad de neuroquímicos, en parte esa es la base de la adicción a drogas como la cocaína que produce una gran descarga de dopamina generando una enorme sensación de placer al ser consumida, pero la próxima dosis tendrá que ser mucho mayor para producir la misma respuesta, el ciclo es similar en el caso de la química de la adicción emocional.

Muchos piensan que las emociones son tan fuertes que toca resignarse a convivir con ellas, donde eso fuera verdad aun estaríamos en las cavernas, seriamos instintivos y las emociones primarias de ira, miedo, tristeza y alegría serian muy dominantes, se trata de confiar en que tenemos un cerebro potencialmente capaz de lograr muchas cosas, que puede romper los patrones químicos que nos traen problemas y reinventar nuestra forma de pensar, usar el cerebro consciente es a lo que debemos apostarle para mejorar nuestra vida.

Lo que hemos dicho aquí son ideas básicas sobre la adicción emocional, existen bastantes herramientas y métodos para cambiar, la neurociencia proporciona soluciones poderosas y eficaces si se combina con coaching, programación neurolingüística y psicología, cada persona escoge como hacerlo, todo vale desde que se tenga la convicción y las ganas de lograr resultados positivos.

Hasta la próxima.

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La disciplina vence finalmente a la inteligencia

Quiero compartir este video con todos, en especial para mis amigos de otros países que no entienden como acá lo tenemos todo y no aprovechamos porque nuestros paradigmas mentales y sociales simplemente no nos dejan, mucha gente ha visto ya este video, yo lo he repetido muchas veces, simple, es actitud mental y hay que reprogramar el cerebro, pero ya…

Saludos, buen día

 

Daniel Sánchez.

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