La ciencia hay que cogerla con… pinzas

La salud mental se beneficia con el ejercicio. Foto BER

La salud mental se beneficia con el ejercicio. Foto BER

 

¿Es contradictoria la ciencia? A veces parece serlo, más si no se toman en contexto sus desarrollos y si no se conoce cómo funciona: las investigaciones no solo tienen que dar resultados creíbles sino que estos deben ser refrendados por otros estudios, lo que no siempre sucede.

Y de la semana pasada hay dos casos que ilustran este asunto.

Una investigación liderada por Keele University, publicada en el Journal of the American Heart Association, sugiere que quienes duermen más de 8 horas diarias tienen un mayor riesgo de mortalidad y de problemas cardiacos que aquellos que lo hacen 7 o menos horas.

Encontró que dormir 10 horas aumenta el riesgo de muerte 30 % sobre los que duermen 7. Y es 56 % mayor el riesgo de muerte por derrame y 49 % por enfermedad cardiovascular.

El hallazgo parece ir en contravía de otras investigaciones que sugieren que dormir menos 8 horas aumenta los riesgos de salud de la persona.

¿Error? No. Eso arrojó el análisis, una revisión de 74 estudios sobre mortalidad y salud cardiovascular por personas que revelaron cuánto dormían y qué tan bien. Y mientras otros estudios hablan de 8 horas como una cantidad razonable de sueño, el exceso podría traer consecuencias.

Los hallazgos tendrían que ser confirmados por nuevas investigaciones, aunque esta, basada en declaraciones de personas podría tener algunas debilidades pues la opinión de las personas es variable o depende de cuán impactadas se sientan por el sueño y su calidad.

En The Lancet Psychiatry, de otro lado, un estudio reveló que las personas que hacen ejercicio regularmente tienen menos días en los que se sienten mal mentalmente.

Se encontró también que más no siempre es mejor. Los mayores beneficios para la salud mental se tuvieron al ejercitarse 45 minutos 3 veces a la semana.

Por ejercicios se entiende desde cuidar niños y las labores del hogar, jardinería, hasta correr, ir al gimnasio.

Del tema se han ocupado muchas investigaciones, con conclusiones, en ocasiones divergentes, quedando sí en claro que hacer ejercicio es benéfico. Las mayores discrepancias se centran en la intensidad y la duración.

Tomados de matera aislada, estas dos investigaciones parecen contradictorias, pero cada una aporta nuevos datos y, además, se abre la discusión sobre su validez o no, lo que deben confirmar otras investigaciones.

Se deben considerar además el tamaño de la muestra, si se trata de una revisión de estudios o de una nueva investigación.

Es frecuente que otros investigadores cuestionen resultados, indicando que el método seguido no era el adecuado o que lo con concluido no se desprende de lo que arrojan los datos. No es un asunto sencillo.

Sí, la ciencia avanza por lo general a cuentagotas, más en temas espinosos o sobre los cuales resulta difícil dar la última palabra, y rara vez se presentan descubrimientos sorprendentes que cambian paradigmas o resuelven temas. Y sin embargo, casi siempre se presentan como datos que sugieren este o aquel resultado, no como verdades irrefutables.

Me interesa y me gusta divulgar temas científicos y medioambientales como una forma de acrecentar el interés por estas temáticas. Espero hacerlo bien cada día.

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