La mortal indecisión

Cada vez más parecidos: solo los humanos y los chimpancés ignoran el conocimiento personalmente adquirido para copiar el de otros congéneres, que a menudo deriva en una conducta menos efectiva.
Ahora, Bennett Gales y Elain Whiskin traen en Animal Behaviour un nuevo animal; la rata noruega. Y la historia es más que curiosa.
Esas ratas, Rattus norvegicus, que han aprendido si un alimento es venenoso y otro seguro o a diferencia entre uno de buen sabor y otro desagradable, ignoraban su experiencia tras ver a otra rata que ingería los alimentos tóxicos o desagradables.
¿Por qué? Si no sabemos porqué lo hacemos nosotros, ahora ellas… Es el triunfo de la confianza en la información adquirida socialmente que se aprovecha del conflicto entre la información personal y los estándares sociales.
La tendencia entre los animales, según estudio de Whiten y Van Schaik en Philosophical Transactions of the Royal Society of London Series B, es la de actuar en conformidad con el comportamiento de otros.

Un visitante ignorado

Invasión: un mineral llamado brownleeita, fue descubierto dentro de una partícula de polvo interplanetario en la Tierra que parece haberse originado en el cometa 26P/Grigg-Skjellerup, descubierto en 1902 y que cada cinco años se asoma por estos lugares del Sistema Solar.
No menos relevante: tomó varios meses obtener los resultados del estudio, dado que los granos eran de solo 1/10.000 de una pulgada. La investigación la dirigió Keijo Nakamura-Messenger, de la Nasa.

Qué cosa tan complicada

Un informe de abril de la Administración Nacional de la Atmósfera y Oceanografía de Estados Unidos (NOAA por su sigla en inglés), alertó sobre el aumento en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera: de 381 partes por millón a finales de 2006, dato que sirvió de base al cuarto informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático sobre el estado del planeta el año pasado, a 387 a finales de 2007.
También reportó una alza en los niveles de metano (CH4), que se habían estabilizado durante la última década.
Bueno, y ¿eso a mí qué?
Esta semana, científicos de los países industrializados llamaron la atención de las nefastas consecuencias para la alimentación y el suministro de agua de continuar las tendencias del calentamiento, problemas que se sentirán más en los países en desarrollo.
Para Martin Rees, presidente de la Real Sociedad de Ciencias en Londres, esas carencias son ya una realidad en algunos países y podrían agravarse.
Los científicos buscan asegurarse que en 2009, dado que el carbón y el petróleo seguirán siendo la fuente energética principal durante los próximos 50 años, se tomen medidas para desarrollar formas efectivas de secuestrar carbono de la atmósfera, tema de amplio debate hoy.
El único secuestro permisible. Y deseable.
En la fotografía de Róbinson Sáenz se aprecia deforestación en Urabá, una forma de eliminar fuentes que capturan el CO2 nocivo.

Un buen plutoide

Si le dijeran plutoide, quizás no lo entendería de una. ¿Qué tal tras esta explicación?

Hace dos años, la Unión Astronómica Internacional conceptuó, en asamblea de centenares de astrónomos, que Plutón no debía considerarse un planeta, con lo cual la tradicional enseñanza de que el Sistema Solar estaba compuesto por nueve planetas, quedó en desuso: ahora eran ocho.

La Unión prometió que más tarde se ocuparía de darles nombre a Plutón y otros cuerpos de su tamaño más allá de la órbita de Neptuno. Todos los que estaban hasta entonces más allá, aparte de Plutón, se les llamaba objetos transneptunianos.

Así, si se lo preguntan: un plutoide es un cuerpo celestial en órbita alrededor del Sol a una distancia mayor que la de Neptuno y que tiene suficiente masa para tener gravedad propia para ser un cuerpo rígido con un equilibrio hidrostático (casi esferoides). Además, muy importante, que no hayan retirado (por sus fuerzas) los objetos en su órbita.

La condición la cumplen, por ahora, Plutón y Eris, pero se espera que más cuerpos menores que un planeta sean considerados plutoides.

Si le dijeron plutoide, quizás se referían a pequeño. Ah… y es un tema más para aprenderse, ahora, en el colegio.

En la foto de la Nasa se observa al plutoide Plutón a más de 5.000 millones de kilómetros.

 

Otro fue el que los acabó

Como el hombre es depredador por excelencia, causante del exterminio de centenares de otras especies vivas, no es difícil achacarle la desaparición de ciertos animales hace al menos 40.000 años.
La extinción de los mamuts se ha atribuido siempre a la caza del incipiente hombre de entonces. Pero podría no haber sido así. No al menos en Siberia.
Esta historia que escarba en el pasado fue tejida por Stepahn Schuster, profesor de Bioquímica Molecular en la Universidad Estatal de Penn y su equipo de investigación.
Un análisis del genoma mitocondrial de varios mamuts hallados en Liberia, muertos hace 13.00 a 60.00 años (el ADN que compone todos los genes en la estructura de la mitocondria en las células) reveló dos hechos sorprendentes:
Primero, el que saca la cara por los humanos, en la extinción tuvo que ver más el clima, si se considera que para aquella época no había humanos en Siberia.
La segunda conclusión del estudio que aparece en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences (PNAS) es que los mamuts no eran solo un grupo, sino dos, de acuerdo con pequeñas variaciones en el ADN, algo extraño dado que poblaban de Europa Occidental a Siberia y Norte América.
Increíble lo que se encuentra hurgando en el pasado. Y, como toda investigación, las dos hipótesis tendrán que ser confirmadas.
En la foto se aprecia un mamut como se encuentra en museo -del Museo del Hielo en Moscú.

Madrugar a estudiar: ¿para qué?

¿Será que no hay que madrugar tanto? Los estudiantes que en un estudio comenzaron clases todos los días una hora más tarde que los demás, obtuvieron mejores desempeños.
Orna Tzischinsky, doctor del Emek Yezreel College en Israel tomó un grupo de 47 estudiantes del grado octavo, de dos salones distintos, los que fueron divididos en grupos de experimento y control durante un corto periodo de dos semanas. Una semana, el grupo experimental comenzaba sus clases a las 8:30, mientras el de control lo hacía a las 7:30, como siempre.
Los muchachos mantuvieron el mismo patrón de acostada y levantada, lo cual que chequeado con actígrafos
Al quinto día, ambos grupos eran evaluados. Y según los resultados, durante la primera semana el grupo del experimento se despertó en promedio 51 minutos más tarde que el de control, mientras en la segunda los dos se despertaron al mismo tiempo. El tiempo en la cama y el nivel del sueño permanecieron estables durante las dos semanas.
Los exámenes de conocimiento mostraron mejor desempeño del grupo experimental en la primera semana. Se pudo concluir que dormir más afecta positivamente el funcionamiento cognoscitivo.
Lo ideal es que los jóvenes duerman nueve horas cada noche.

El daño es muy profundo

A cientos de metros bajo el mar, seres que dominan las profundidades sufren también los daños que el hombre ha ocasionado al ambiente.

Distintas especies de calamares y pulpos, bandeja exquisita para depredadotes como la ballena, se han tragado algunos contaminantes de difícil disolución.

En un estudio publicado en el Marine Pollution Bulletin, Michael Unger, Ellen Harvey y George Vadas reportaron el hallazgo de esos compuestos en nueva especies de cefalópodos, la clase que incluye los calamares, pulpos, nautilus y otros seres marinos.

De todas maneras fue una sorpresa encontrar altas cantidades de contaminantes químicos en tan profundo y remoto ambiente. Entre los químicos detectados se encuentran tributyltin (TBT), bifenilos policlorinados (PCB), éteres difenilo brominados (BDE), y el dichlorodiphenyl-trichloroetano (DDT).

Son conocidos por ser contaminantes orgánicos de larga duración.

Las implicaciones del hallazgo se comprenden mejor al conocer que los cefalópodos son parte importante de la dieta de mamíferos marinos como las ballenas, delfines y marsopas. Son la fuente primaria de alimento para 28 especies de odontocetos, un sub orden de los cetáceos que tienen dientes, como algunas especies de ballenas.

Algunos estudios recientes habían reportado la acumulación de contaminantes de larga duración en el tejido de ballenas y otros mamíferos marinos, así como en peces de mar profundo.

Cómo llegó hasta ellos, es materia de discusión. Las consecuencias, también. Lo más claro es que la acción del hombre llega a lugares insospechados y puede afectar especies poco relacionadas con él.

Los cefalópodos examinados se recogieron a profundidades de 1.000 a 2.000 metros en la región occidental del Atlántico norte.

En la fotografía de Michael Vecchione, de la Adminsitración Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), se aprecia en su esplendor una especie de calamar, el Teuthowenia megalops, uno de los ejemplares recolectados y contaminados.

De esos objetos raros que andan por ahí

Mire: el campo magnético de la Tierra es de 0,5 gauss (unidad de campo magnético definida como un maxwell por centímetro cuadrado). El del Sol es de un gauss. El de una mancha solar 1.000 gauss.
Pues bien, en el Universo existen unas estrellas llamadas magnetars, que en las 400.000 estrellas de nuestra galaxia, la Vía Láctea, apenas son unas 12 reportadas hasta hoy. Su campo magnético es un petagauss (10 a la 15).

Alrededor de uno de ellos, que se origina tras una de las más violentas explosiones que se puedan detectar en el Universo, cuando muere una estrella super gigante, se acaba de encontrar un anillo que indica que está en las primeras fases tras la muerte de la estrella.

La estrella o magnetar se llama SGR 1900+14. Un análisis bajo el telesopio espacial Spitzer, que observa en infrarrojo, estableció que el anillo se formó luego de la gran y súbita explosión que fue detectada en 1998.

En la foto adjunta, suminsitrada por la Nasa y el Caltech, se pueden ver la rara estrella y su anillo. Un magnetar es una clase de estrella de neutrones, una estrella que colapsa hacia adentro, de modo que los átomos están muy pegados, al punto de que una sola cucharadita pesaría lo que pesan, digamos, las montañas que bordean a Medellín.

Pelea por mujeres: eso no es nuevo

Si usted encontrara un viejo cementerio con decenas de esqueletos de personas que vivieron hace cerca de 7.000 años y la mayoría fueran hombres, ¿qué se le ocurriría?

Se encontraron restos de mujeres, pero no pertenecían al pueblo. Las osamentas de los lugareños pertenecían a niños y hombres adultos. ¿Por qué?

Alex Bentley, de Durham University, junto a un grupo de investigadores analizó los hallazgos en Talheim, al sudeste de Alemania y dedujo por los análisis en dientes y huesos, que se trató de uno de los primeros saqueos en busca de… ¡mujeres!

En esa región y en esa época, debía haber recursos suficientes para todos. Si una tribu atacara a otra, las razones tendrían que ir más allá.

Algunos presentaban signos de haber sido abatidos con golpes en el cráneo y luego rematados. Otros pudieron morir alcanzados por flechas mientras trataban de huir.

Y aunque hay hallazgos documentados de confrontaciones entre pueblos en la antiguedad, se dieron por sobrepoblación, recursos o expansión de los dominios.

Mujeres para asegurar y aumentar la descendencia pudo ser una buena razón para el ataque en esos tiempos pre históricos. Si hoy en día, en cualquier bar se arma una pelea por un piropo a la pareja de alguien o un coqueteo descarado, no es descabellado pensar en que pudo suceder en aquellos remotos días.

El informe de Bentley, que trabajó con científicos del University College London y la Universidad de Wisconsin, apareció en Antiquity.

Otro mar en el espacio

Titán y su mar

A los océanos de la Tierra y al mar subterráneo en Europa, luna de Júpiter, súmeles otro: el que parece haber detectado la sonda Cassini, que hace años estudia a Saturno y su sistema de satélites.

El mar de agua y amoníaco se encuentra bajo la superficie de Titán, una luna que con sus dunas, lagos, canales y montañas tiene una de las más variadas y activas superficies que recuerdan el paisaje terrestre.
 

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