Madrugar a estudiar: ¿para qué?

¿Será que no hay que madrugar tanto? Los estudiantes que en un estudio comenzaron clases todos los días una hora más tarde que los demás, obtuvieron mejores desempeños.
Orna Tzischinsky, doctor del Emek Yezreel College en Israel tomó un grupo de 47 estudiantes del grado octavo, de dos salones distintos, los que fueron divididos en grupos de experimento y control durante un corto periodo de dos semanas. Una semana, el grupo experimental comenzaba sus clases a las 8:30, mientras el de control lo hacía a las 7:30, como siempre.
Los muchachos mantuvieron el mismo patrón de acostada y levantada, lo cual que chequeado con actígrafos
Al quinto día, ambos grupos eran evaluados. Y según los resultados, durante la primera semana el grupo del experimento se despertó en promedio 51 minutos más tarde que el de control, mientras en la segunda los dos se despertaron al mismo tiempo. El tiempo en la cama y el nivel del sueño permanecieron estables durante las dos semanas.
Los exámenes de conocimiento mostraron mejor desempeño del grupo experimental en la primera semana. Se pudo concluir que dormir más afecta positivamente el funcionamiento cognoscitivo.
Lo ideal es que los jóvenes duerman nueve horas cada noche.

El daño es muy profundo

A cientos de metros bajo el mar, seres que dominan las profundidades sufren también los daños que el hombre ha ocasionado al ambiente.

Distintas especies de calamares y pulpos, bandeja exquisita para depredadotes como la ballena, se han tragado algunos contaminantes de difícil disolución.

En un estudio publicado en el Marine Pollution Bulletin, Michael Unger, Ellen Harvey y George Vadas reportaron el hallazgo de esos compuestos en nueva especies de cefalópodos, la clase que incluye los calamares, pulpos, nautilus y otros seres marinos.

De todas maneras fue una sorpresa encontrar altas cantidades de contaminantes químicos en tan profundo y remoto ambiente. Entre los químicos detectados se encuentran tributyltin (TBT), bifenilos policlorinados (PCB), éteres difenilo brominados (BDE), y el dichlorodiphenyl-trichloroetano (DDT).

Son conocidos por ser contaminantes orgánicos de larga duración.

Las implicaciones del hallazgo se comprenden mejor al conocer que los cefalópodos son parte importante de la dieta de mamíferos marinos como las ballenas, delfines y marsopas. Son la fuente primaria de alimento para 28 especies de odontocetos, un sub orden de los cetáceos que tienen dientes, como algunas especies de ballenas.

Algunos estudios recientes habían reportado la acumulación de contaminantes de larga duración en el tejido de ballenas y otros mamíferos marinos, así como en peces de mar profundo.

Cómo llegó hasta ellos, es materia de discusión. Las consecuencias, también. Lo más claro es que la acción del hombre llega a lugares insospechados y puede afectar especies poco relacionadas con él.

Los cefalópodos examinados se recogieron a profundidades de 1.000 a 2.000 metros en la región occidental del Atlántico norte.

En la fotografía de Michael Vecchione, de la Adminsitración Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), se aprecia en su esplendor una especie de calamar, el Teuthowenia megalops, uno de los ejemplares recolectados y contaminados.

De esos objetos raros que andan por ahí

Mire: el campo magnético de la Tierra es de 0,5 gauss (unidad de campo magnético definida como un maxwell por centímetro cuadrado). El del Sol es de un gauss. El de una mancha solar 1.000 gauss.
Pues bien, en el Universo existen unas estrellas llamadas magnetars, que en las 400.000 estrellas de nuestra galaxia, la Vía Láctea, apenas son unas 12 reportadas hasta hoy. Su campo magnético es un petagauss (10 a la 15).

Alrededor de uno de ellos, que se origina tras una de las más violentas explosiones que se puedan detectar en el Universo, cuando muere una estrella super gigante, se acaba de encontrar un anillo que indica que está en las primeras fases tras la muerte de la estrella.

La estrella o magnetar se llama SGR 1900+14. Un análisis bajo el telesopio espacial Spitzer, que observa en infrarrojo, estableció que el anillo se formó luego de la gran y súbita explosión que fue detectada en 1998.

En la foto adjunta, suminsitrada por la Nasa y el Caltech, se pueden ver la rara estrella y su anillo. Un magnetar es una clase de estrella de neutrones, una estrella que colapsa hacia adentro, de modo que los átomos están muy pegados, al punto de que una sola cucharadita pesaría lo que pesan, digamos, las montañas que bordean a Medellín.

Pelea por mujeres: eso no es nuevo

Si usted encontrara un viejo cementerio con decenas de esqueletos de personas que vivieron hace cerca de 7.000 años y la mayoría fueran hombres, ¿qué se le ocurriría?

Se encontraron restos de mujeres, pero no pertenecían al pueblo. Las osamentas de los lugareños pertenecían a niños y hombres adultos. ¿Por qué?

Alex Bentley, de Durham University, junto a un grupo de investigadores analizó los hallazgos en Talheim, al sudeste de Alemania y dedujo por los análisis en dientes y huesos, que se trató de uno de los primeros saqueos en busca de… ¡mujeres!

En esa región y en esa época, debía haber recursos suficientes para todos. Si una tribu atacara a otra, las razones tendrían que ir más allá.

Algunos presentaban signos de haber sido abatidos con golpes en el cráneo y luego rematados. Otros pudieron morir alcanzados por flechas mientras trataban de huir.

Y aunque hay hallazgos documentados de confrontaciones entre pueblos en la antiguedad, se dieron por sobrepoblación, recursos o expansión de los dominios.

Mujeres para asegurar y aumentar la descendencia pudo ser una buena razón para el ataque en esos tiempos pre históricos. Si hoy en día, en cualquier bar se arma una pelea por un piropo a la pareja de alguien o un coqueteo descarado, no es descabellado pensar en que pudo suceder en aquellos remotos días.

El informe de Bentley, que trabajó con científicos del University College London y la Universidad de Wisconsin, apareció en Antiquity.

Otro mar en el espacio

Titán y su mar

A los océanos de la Tierra y al mar subterráneo en Europa, luna de Júpiter, súmeles otro: el que parece haber detectado la sonda Cassini, que hace años estudia a Saturno y su sistema de satélites.

El mar de agua y amoníaco se encuentra bajo la superficie de Titán, una luna que con sus dunas, lagos, canales y montañas tiene una de las más variadas y activas superficies que recuerdan el paisaje terrestre.
 

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El cabello os delatará

Testigo oculto

Somos lo que heredamos. Pero también lo que comemos y los sitios que visitamos. ¿Cómo así?
Investigadores del Departamento de Geología y Geofísica de la Universidad de Utah acaban de encontrar, tras un amplio meustreo en 65 ciudades en Estados Unidos, que existe una correlación entre los isótopos del agua
y el cabello de las personas. La correlación fue del 85 por ciento.   

 ¿Qué significa esto? Que el agua de cada localidad tiene una característica especial. Tras ingerirla, su huella queda imrpesa en el cabello, lo que puede indicar dónde estuvo esa persona.La técnica puede ser muy útil en campos como el forense, según los investigadores, encabezados por James Ehleringer. 

La visita a Encelade

Hoy la sonda Cassini, que explora el planeta Saturno y su sistema de  anillos y lunas, pasará por Encelade, pero no será un tránsito como otros que ha efectuado en estos años. No. La sonda volará directamente sobre las fumarolas y chorros de partículas congeladas que salen de una fractura en el polo sur, una especie de volcanismo en la forma de géiseres, que han llevado a plantearse la pregunta de si el interior de esa pequeña luna, menor que nuestro satélite natural, no está repleto de agua y, por lo tanto, podría ser un lugar en el vecindario donde habría vida.

El sobrevuelo de Cassini permitirá allegar más datos, pero no resolverá el misterio. Solo cuando una nave se pose en la gélida luna se sabrá qué hay en su interior.