¿Careasustado? ¡Mucho mejor!

Difícil que uno se detenga a pensar ciertos asuntos. Pero, viéndolo bien, uno sí se ha mirado en el espejo y cambiado la expresión del rostro.
¿Se crean al azar expresiones faciales como la de temor y de disgusto? Qué pregunta. Pues bien, un estudio aparecido esta semana en Nature Neurosciences entrega evidencias para la afirmación, hecha por vez primera por Charles Darwin, de que tales expresiones no evolucionaron gracias al destino. Sirven, por el contrario, para modificar la experiencia sensorial.
Veamos. Joshua Susskind y colegas, encontraron que cuando la gente pone una expresión de temor, tiene mayor ángulo de visión, un movimiento más rápido de los ojos y un aumento del volumen nasal y la velocidad del aire al respirar. Interesante.
Con esa expresión, se identifican además objetivos o puntos que están más alejados.
Las expresiones de disgusto, opuestas al temor, producen los resultados contrarios, con un menor ángulo de visión y un volumen nasal más reducido.
Conclusión: parecería que el temor funciona para incentivar la percepción de información externa, que se reduce con el disgusto.
No mire feo. ¿Será que sí? La foto corresponde a un montaje.

Tan pícara la ardillita

Hay situaciones que parecen no tener respuesta. Que un macho trate de aparearse con varias hembras, es lógico, porque asegura el traspaso de sus genes. Pero, ¿y una hembra? Para ellas es muy costoso, en términos de energía y tiempo, por citar los dos factores que saltan primero a la vista, aparearse con múltiples machos.
Pero miren como es la vida: científicos de las Universidades de Alberta en Edmonton (Canadá) y Sheffield (Inglaterra) encontraron tras un estudio de tres años, que las ardillas rojas hembras se aparean con toda clase de machos, sin importar siquiera si son parientes. Los científicos que reportan sus hallazgos en Animal Behavior, encontraron, además, que el parentesco de los padres no tenía efecto alguno en el peso de la cría ni en su tasa de crecimiento.
Para dilucidar el enigma serán necesarios estudios de los contextos social y genético de esta especie y de otros mamíferos que digan porqué evolucionó y se ha mantenido este comportamiento. En la foto se aprecia una ardilla roja (S. vulgaris).

El fondo está calientito

Oiga: esto sí que es grande. A duras penas conocemos lo que hay en la superficie de la Tierra. ¿Ha pensado usted en el mar? Lo más común sería imaginarse peces, ballenas, delfines, calamares, cangrejos y camarones. O langostas. Pero el mar tiene más.
Bueno, quizás no el mar como tal, pero sí el fondo. Un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Australia, la agencia de investigación australiana (Csiro) y de Estados Unidos, encontraron varios y enormes volcanes activos cerca de las islas Fiji.
Se encuentran a lo largo de largas cadenas montañosas y otras áreas. Dos de ellos fueron llamados Dugond y Lobster (langosta).
Los volcanes, que causan terror en tierra firme, fueron detectados con un equipo de mapeo basado en sonar e imágenes digitales.
Aquellos dos tienen unas calderas o bocas a entre 1.100 y 1.500 metros de profundidad.
Para el profesor Richard Arculus, de aquella universidad y jefe científico de la misión, la formación volcánica en esa región es espectacular. “Algunos de los rasgos semejan las zonas volcánicas de la superficie de Venus”, dijo.
La vida te da sorpresas y, en este caso, el lecho marino, más activo de lo que usualmente uno se imagina.
En la fotografía adjunta del profesor Arculus, cortesía de Csiro, se aprecia el volcán Lobster.

Ojo que lo pillan

Veamos una nota que habla de una carrera que tienen planteada hace décadas los atletas tramposos y la ciencia. ¿Quién ganará?
Cada día más atletas de alto rendimiento recurren a trampas para mejorar su desempeño. Y aunque los controles mejoran, las modalidades de evasión también.
Papel fundamental de la hormona masculina testosterona es incrementar el tamaño y la fortaleza muscular. Al ingerir testosterona extra se puede lograr un beneficio en la actividad deportiva.
El nivel de esa hormona varía mucho de persona a persona, por lo que medir cierto nivel en la orina no dice nada. Sin embargo, existe un segundo químico en el cuerpo, epitestosterona, que por lo general está presente en la misma cantidad que la hormona. Comparar la proporción de una frente a la otra, podría decir si alguien recibió una dosis extra.
El problema es que no es fácil medir esas dos sustancias, dado que están en muy bajas concentraciones en la orina.
Pero ahora, un nuevo examen desarrollado por científicos de la Universidad de Utah en Estados Unidos utiliza la cromatografía líquida y la espectrometría de masas para detectar esos niveles y determinar las concentraciones.

La mortal indecisión

Cada vez más parecidos: solo los humanos y los chimpancés ignoran el conocimiento personalmente adquirido para copiar el de otros congéneres, que a menudo deriva en una conducta menos efectiva.
Ahora, Bennett Gales y Elain Whiskin traen en Animal Behaviour un nuevo animal; la rata noruega. Y la historia es más que curiosa.
Esas ratas, Rattus norvegicus, que han aprendido si un alimento es venenoso y otro seguro o a diferencia entre uno de buen sabor y otro desagradable, ignoraban su experiencia tras ver a otra rata que ingería los alimentos tóxicos o desagradables.
¿Por qué? Si no sabemos porqué lo hacemos nosotros, ahora ellas… Es el triunfo de la confianza en la información adquirida socialmente que se aprovecha del conflicto entre la información personal y los estándares sociales.
La tendencia entre los animales, según estudio de Whiten y Van Schaik en Philosophical Transactions of the Royal Society of London Series B, es la de actuar en conformidad con el comportamiento de otros.

Un visitante ignorado

Invasión: un mineral llamado brownleeita, fue descubierto dentro de una partícula de polvo interplanetario en la Tierra que parece haberse originado en el cometa 26P/Grigg-Skjellerup, descubierto en 1902 y que cada cinco años se asoma por estos lugares del Sistema Solar.
No menos relevante: tomó varios meses obtener los resultados del estudio, dado que los granos eran de solo 1/10.000 de una pulgada. La investigación la dirigió Keijo Nakamura-Messenger, de la Nasa.

Qué cosa tan complicada

Un informe de abril de la Administración Nacional de la Atmósfera y Oceanografía de Estados Unidos (NOAA por su sigla en inglés), alertó sobre el aumento en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera: de 381 partes por millón a finales de 2006, dato que sirvió de base al cuarto informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático sobre el estado del planeta el año pasado, a 387 a finales de 2007.
También reportó una alza en los niveles de metano (CH4), que se habían estabilizado durante la última década.
Bueno, y ¿eso a mí qué?
Esta semana, científicos de los países industrializados llamaron la atención de las nefastas consecuencias para la alimentación y el suministro de agua de continuar las tendencias del calentamiento, problemas que se sentirán más en los países en desarrollo.
Para Martin Rees, presidente de la Real Sociedad de Ciencias en Londres, esas carencias son ya una realidad en algunos países y podrían agravarse.
Los científicos buscan asegurarse que en 2009, dado que el carbón y el petróleo seguirán siendo la fuente energética principal durante los próximos 50 años, se tomen medidas para desarrollar formas efectivas de secuestrar carbono de la atmósfera, tema de amplio debate hoy.
El único secuestro permisible. Y deseable.
En la fotografía de Róbinson Sáenz se aprecia deforestación en Urabá, una forma de eliminar fuentes que capturan el CO2 nocivo.

Un buen plutoide

Si le dijeran plutoide, quizás no lo entendería de una. ¿Qué tal tras esta explicación?

Hace dos años, la Unión Astronómica Internacional conceptuó, en asamblea de centenares de astrónomos, que Plutón no debía considerarse un planeta, con lo cual la tradicional enseñanza de que el Sistema Solar estaba compuesto por nueve planetas, quedó en desuso: ahora eran ocho.

La Unión prometió que más tarde se ocuparía de darles nombre a Plutón y otros cuerpos de su tamaño más allá de la órbita de Neptuno. Todos los que estaban hasta entonces más allá, aparte de Plutón, se les llamaba objetos transneptunianos.

Así, si se lo preguntan: un plutoide es un cuerpo celestial en órbita alrededor del Sol a una distancia mayor que la de Neptuno y que tiene suficiente masa para tener gravedad propia para ser un cuerpo rígido con un equilibrio hidrostático (casi esferoides). Además, muy importante, que no hayan retirado (por sus fuerzas) los objetos en su órbita.

La condición la cumplen, por ahora, Plutón y Eris, pero se espera que más cuerpos menores que un planeta sean considerados plutoides.

Si le dijeron plutoide, quizás se referían a pequeño. Ah… y es un tema más para aprenderse, ahora, en el colegio.

En la foto de la Nasa se observa al plutoide Plutón a más de 5.000 millones de kilómetros.

 

Otro fue el que los acabó

Como el hombre es depredador por excelencia, causante del exterminio de centenares de otras especies vivas, no es difícil achacarle la desaparición de ciertos animales hace al menos 40.000 años.
La extinción de los mamuts se ha atribuido siempre a la caza del incipiente hombre de entonces. Pero podría no haber sido así. No al menos en Siberia.
Esta historia que escarba en el pasado fue tejida por Stepahn Schuster, profesor de Bioquímica Molecular en la Universidad Estatal de Penn y su equipo de investigación.
Un análisis del genoma mitocondrial de varios mamuts hallados en Liberia, muertos hace 13.00 a 60.00 años (el ADN que compone todos los genes en la estructura de la mitocondria en las células) reveló dos hechos sorprendentes:
Primero, el que saca la cara por los humanos, en la extinción tuvo que ver más el clima, si se considera que para aquella época no había humanos en Siberia.
La segunda conclusión del estudio que aparece en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences (PNAS) es que los mamuts no eran solo un grupo, sino dos, de acuerdo con pequeñas variaciones en el ADN, algo extraño dado que poblaban de Europa Occidental a Siberia y Norte América.
Increíble lo que se encuentra hurgando en el pasado. Y, como toda investigación, las dos hipótesis tendrán que ser confirmadas.
En la foto se aprecia un mamut como se encuentra en museo -del Museo del Hielo en Moscú.

Madrugar a estudiar: ¿para qué?

¿Será que no hay que madrugar tanto? Los estudiantes que en un estudio comenzaron clases todos los días una hora más tarde que los demás, obtuvieron mejores desempeños.
Orna Tzischinsky, doctor del Emek Yezreel College en Israel tomó un grupo de 47 estudiantes del grado octavo, de dos salones distintos, los que fueron divididos en grupos de experimento y control durante un corto periodo de dos semanas. Una semana, el grupo experimental comenzaba sus clases a las 8:30, mientras el de control lo hacía a las 7:30, como siempre.
Los muchachos mantuvieron el mismo patrón de acostada y levantada, lo cual que chequeado con actígrafos
Al quinto día, ambos grupos eran evaluados. Y según los resultados, durante la primera semana el grupo del experimento se despertó en promedio 51 minutos más tarde que el de control, mientras en la segunda los dos se despertaron al mismo tiempo. El tiempo en la cama y el nivel del sueño permanecieron estables durante las dos semanas.
Los exámenes de conocimiento mostraron mejor desempeño del grupo experimental en la primera semana. Se pudo concluir que dormir más afecta positivamente el funcionamiento cognoscitivo.
Lo ideal es que los jóvenes duerman nueve horas cada noche.