10 noticias científicas de la semana

El simpático y extraño tasier. Foto Wikipedia

El simpático y extraño tasier. Foto Wikipedia

1. Un primo carismático

Es pequeño, cabe en la palma de mano. Sus ojos grandes lo convierten en un animal carismático. Pues sí, el tasier filipino Carlito syrichta, es un primate y según análisis de su genoma es nuestro pariente lejano según estudio en Nature Communications, lo que lo sitúa en una importante rama del árbol evolutivo de los primates, en esa que condujo a los micos, grandes simios y humanos, aunque es un animal muy distinto, el primate que se alimenta exclusivamente de carne, de insectos, aves, roedores, lagartos y que tiene la particularidad de poder girar su cabeza 180 grados.

2. La gran zambullida

Si un clavadista se zambullera en una piscina a 80 kilómetros por hora, las lesiones serían muy serias. Pero un ave como el alcatraz se clava a esa velocidad para capturar su alimento. ¿Por qué no le pasa nada? Un estudio reveló que la forma de la cabeza, la longitud del cuello y la musculatura ayudan a soportar la entrada en el agua sin problema alguno. El estudio apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

3. La maldita primavera

En más de 200 parques nacionales de Estados Unidos, desde Florida a Alaska, la primavera está entrando cada vez más temprano según un estudio publicado en Ecosphere. Un efecto del cambio climático que tiene implicaciones para distintas especies, haciendo que las plantas florezcan antes y lleguen más rápido los pájaros, mariposas y abejas. Otras implicaciones no han sido estudiadas.

4. Vida al límite

Un estudio en Nature sugiere que unos 120 años es el límite que pueden vivir los humanos, pues aunque ha aumentado mucho la expectativa de vida, pese a los adelantos cada vez menos personas pasan mucho más allá de los 100 años. Para los investigadores los desarrollos genéticos no prolongarán la vida pues consideran difícil incidir en muchísimas variables relacionadas.

5. Simios entendidos

Entender el mundo y entender a los demás no es fácil, pero es una cualidad humana. Bien, un estudio en Science sugiere que chimpancés, orangutanes y bonobos tienen esa capacidad, conocida como teoría de la mente. Los humanos desarrollan la capacidad de anticipar lo que piensan otros antes de los 5 años. Una capacidad fundamental para tratar con los demás y predecir lo que pueden hacer.

6. Se mojó Dione

La luna Dione en Saturno sería otro de los cuerpos del Sistema Solar con un océano escondido bajo su superficie, según un estudio de astrónomos en Bélgica publicado en Geophysical Research Letters. Titán y Encelado, alrededor de ese planeta, también lo poseen, y Europa en Júpiter, entre otros. Para los investigadores, usando datos de la sonda Cassini, el océano estaría a gran profundidad pero sería grueso.

7. Calor arbóreo

Un estudio en Proceedings of the Royal Society B sugiere que en ciudades más calientes lo árboles retienen menos carbono, un 12% menos en promedio, lo que incide en la tasa de secuestro y en la emisión de gases. En las zonas tropicales es mayor el efecto. Y no solo porque reciben más insectos, sino por la regulación del agua que se torna esencial en un ambiente más caliente. Otro efecto del cambio climático.

8. ¿Qué oculta la estrella?

La estrella con el acogedor nombre KIC 8462852 llamó la atención en 2015 cuando astrónomos revelaron que sufría periódicos eventos de disminución del brillo, lo que fue atribuido por algunos a la existencia de una estructura construida por una civilización. Ahora un estudio que saldrá en The Astrophysical Journal indicó que durante 4 años de observación por el observatorio espacial Kepler se ha visto un lento pero constante desvanecimiento. La estrella está en el Cisne.

9. De las cosas pequeñas

Las leyes de física sugieren que no podría haber un transistor menor de 5 nanómetros, alrededor de un cuarto el tamaño actual en el mercado, pero científicos han creado en teoría uno de solo un nanómetro. Para comparar, el grosor de un cabello tiene 50 000 nanómetros. Un paso en la miniaturización de la electrónica con posibles aplicaciones en LED, láseres, transistores y celdas solares entre otros. El avance apareció en Science.

10. Cinco dedos

Oiga, ¿usted por qué tiene cinco dedos? ¿el azar? Científicos presentaron en Nature un estudio que le ayuda a responder: por la regulación del gen hoxa 11. En humanos y ratones ese gen al hoxa 13 están en dominios distintos, pero en peces se traslapan y surgen las aletas. Los investigadores encontraron la secuencia del ADN responsable de la transición entre la regulación del gen en peces y ratones. Un hallazgo útil además para el estudio y futura solución de malformaciones.

Unos peces con patas y manos

Una de las preguntas que le quedan por responder a la ciencia, pero sobre la cual se ha avanzado mucho con distintos hallazgos paleontológicos, es ¿cómo y cuándo perdieron sus aletas los peces y se convirtieron en patas? O, ¿cuándo un animal marino dejó el mar y comenzó a vivir en tierra firme?

Científicos acaban de hacer algo similar en laboratorio, con un éxito relativo que sirvió para demostrar que el principio actúa: convirtieron aletas de peces en patas.

Fernando Casares, del Consejo Nacional de Investigaciones de España y colegas inyectaron en un pez cebra el gen hoxd de un ratón. La proteína por la que codifica controla el desarrollo de autopodos, un precursor de las manos, pies y garras.

Los peces cebra portan ese gen pero produce menos proteína que en los tetrapodos y en las aves. Casares y su grupo esperaban que al inyectar copias extras del gen en embriones de ese pez, algunas de sus células producirían más proteína.

Un día después, aquellos peces cuyas células habían recibido el gen comenzaron a desarrollar autopodos en vez de aletas. Así crecieron durante cuatro días, pero luego los embriones murieron.

“Por supuesto, no logramos que crecieran manos”, dijo Casares, quien especula que hace cientos de millones de años, los ancestros de los tetrapodos comenzaron a expresar más hoxd13 por alguna razón, lo que les permitió evolucionar con su nueva forma.

Quizás eso fue lo que sucedió en un proceso que tomó unos 60 a 70 millones de años.

El pingüino no era como lo pintan

Olvídese. No siempre lo que fue seguirá siendo. Y lo que es, quizás dejará de serlo al evocar el pasado.

¿En qué piensa cuando le mencionan un pingüino? En ese gracioso animal que camina como tambaleándose, vestido con un elegante frac de blanco y negro.

El pingüino no era así. No al menos hace 36 millones de años. En ese entonces tenía el doble del tamaño del, pongamos un ejemplo, el pingüino emperador. Y nada de blanco y negro. Sus plumas eran como granate y grises.

Esto se desprende de un fósil encontrado en Perú, ancestro de los pingüinos, el Inkayacu paracasensis, que medía como 1,5 metros.

“Antes de este fósil, no existía evidencia de las plumas, colores y sus patas. Teníamos preguntas y esta es una manera de comenzar a responderlas”, expresó Julia Clarke, paleontóloga de The University of Texas en Austin en la Jackson School of Geosciences y cabeza de un artículo que apareció hoy viernes en la revista Science.

El fósil revela que la forma de las plumas y aletas que han hecho de estos simpáticos animales unos expertos nadadores, evolucionaron muy temprano, mientras el color de los actuales es de reciente adquisición.

Las plumas están modificadas en su forma, densamente empaquetadas y dispuestas una encima de la otra.

Los científicos hallaron que los melanosomas (orgánulos que contienen melanina, el pigmento absorbente de la luz en los animales) eran más parecidos a las de otras aves, permitiéndoles deducir la coloración de aquellos antiguos habitantes del planeta.

Determinar el color de los animales extinguidos ayuda a conocer su ecología y conducta, expresó Jacob Vinther, de Yale University, co autor.

Este fósil fue descubierto por el estudiante peruano Ali Altamirano en la Reserva Nacional de Paracas.

Dibujo cortesía The University of Texas At Austin