Río Amazonas es viejito: 9 millones de años

Boca del Amazonas. Foto ESA

Boca del Amazonas. Foto ESA

Contribuye con un quinto de toda el agua dulce que va a los océanos y su cuenca es la más grande del planeta, pero aunque eso se dé por sabido, ¿cuándo surgió el río Amazonas?

Científicos de las Universidades de Amsterdam y Brasilia establecieron una fecha en la cual apareció el río: hace 9,4 a 9 millones de años, muchísimo antes de lo que sugieren estudios previos de otros autores.

El estudio publicado en el journal Global and Planetary Change comprendió análisis geoquímicos y palinológicos de sedimentos de una perforación para hidrocarburos, a más de 4,5 kilómetros bajo el nivel del mar.

Los resultados revelan un cambio en la composición del sedimento y material residual de plantas durante el Mioceno tardío. Esto representa un cambio en el río de das tierras bajas tropicales a los Andes, o sea el surgimiento del río transcontinental.

Otros estudios han concluido que surgió tan tarde como 1 a 1,5 millones de años o tan temprano como 2,6 millones de años.

El estudio, asimismo, ofrece una nueva perspectiva en los cambios en la composición en la cuenca de drenaje. El aumento en los restos de pastos sugiere un levantamiento de la montaña y cambios en el clima del Cuaternario que afectaron el paisaje y tal vez abrieron nuevos espacios para la colonización de los pastos.

Hay animales que tienen sed de venganza

La venganza es dulce reza el dicho y sí que lo aplican los ácaros, que no olvidan quién estuvo a punto de matarlos.

La historia es como sigue: en la pelea por la supervivencia en un hábitat compartido, algunos ácaros matan los jóvenes de especies rivales para comérselos y para reducir la competencia con los propios descendientes.

Pero los ácaros que sobreviven los ataques guardan resentimiento, según un estudio publicado en Scientific Reports.

Cuando los jóvenes que fueron atacados alcanzan la edad adulta, atacan los jóvenes de las especies rivales –sus antiguos atormentadores. más a menudo que si no hubieran sido atacados en su juventud.

En laboratorio, un grupo internacional de científicos conducido por Arne Janssen, de la Universidad de Amsterdam, analizó la conducta de los ácaros Iphiseius degenerans y de los ácaros Neoseiulus cucumeris, ‘depredadores recíprocos’ que se alimentan de los jóvenes de otras especies aún cuando haya comida disponible.

Para el estudio, los I. degenerans fueron llamados presas y los ácaros N. cucumeris los depredadores. Los científicos notaron que cuando los primeros habían sido asaltados de jóvenes y crecían, atacaban los jóvenes N. cucumeris con mayor frecuencia que cuando no eran atacados. Cuando los I. degenerans eran atacados ya en la edad adulta, no había diferencia, lo que sugiere que la depredación en las primeras etapa de la vida conduce a una retaliación.

Es más, “los ataques eran especialmente dirigidos a los depredadores de las especies a las que habían estado expuestos”, escribieron los autores, lo que indicaría que los ácaros reconocen las especies que los atacaron cuando eran jóvenes. Los hallazgos demuestran también que las experiencias tempranas afectan la conducta en la adultez cuando los roles depredador-presa son revertidos.

No está claro si lo mismo sucede en el medio natural, pues en el estudio los ácaros fueron confinados a pequeños escenarios, por lo que los jóvenes no podían huir a los ataques. En condiciones naturales quizás no entran en contacto con tanta frecuencia, por lo que quizás no se experimente ese afán de venganza.