Plantas que producen medicinas

No confunda plantas medicinales con medicinas en las plantas. Sí. Nos e trata de unas gotas de valeriana ni del té para no sé qué. No.

Científicos en el Fraunhofer Institute for Molecular Biology and Applied Ecology en Aachen (Alemania) están utilizando plantas para producir productos biofarmacéuticos: proteínas que, a diferencia de otras medicinas, no pueden ser producidas químicamente.

Medicamentos producidos biológicamente, como la insulina recombinante o anticuerpos terapéuticos para combatir el cáncer, se hacen indispensables hoy.

Las plantas, reveló un informe de prensa de esa institución, son adecuadas para producir sustancias activas complejas. En ellas pueden fabricarse, por decirlo así, de modo barato y en gran escala. En comparación con una producción en células animales, las plantas tienen la ventaja de que crecen con rapidez, son fáciles de seguir y pueden ser protegidas contra influencias dañinas.

Pero, ¿qué se ha logrado? El tabaco fue una primera elección. Jürgen Drossard explicó que es una planta muy interesante para los biólogos moleculares. “Es fácil de modificar, es decir que un gen extraño que codifica por la proteína farmacéutica requerida se puede insertar”. Además, agregó, crece con rapidez una biomasa importante y entonces se produce una gran cantidad de las proteínas deseadas.

Los controles de esta producción son extremos. Las plantas de tabaco se protegen de influencias externas y crecen bajo condiciones de control extremo. “Las plantamos en sustratos estériles”, dijo Thomas Rademacher, otro investigador.

Que crezcan no es el gran problema. ¿Cómo obtener de las hojas la proteína requerida para ser cosechada? El equipo desarrolló un equipo adecuado, pues los existentes para cualquier cosecha son muy diferentes.

Las proteínas obtenidas por este medio están siendo examinadas hoy para ser usadas en estudios clínicos. Los anticuerpos, por ejemplo, podrían ser empleados para manufacturar un gel vaginal con el que las mujeres se podrían proteger de una infección con el VIH.

“Queremos demostrar que se puede hacer”, precisó Stefan Schillberg.

En otra aproximación, se trabaja en una vacuna contra la malaria fabricada en las plantas.

En la foto, Jürgen Drossard, Thomas Rademacher y Stefan Schillberg, en una de las plantas en las que trabajan. Cortesía D. Mahler.

Un planeta con dos soles y flores negras

Diversas posibilidades de plantas. O'Malley James

Mundos con dos soles… hay. Que haya vida en ellos, quién sabe. pero si existiera…

Cierre los ojos y piénselo un momento: ¿cómo sería la Tierra si tuviéramos dos soles? ¿No habría día y noche? ¿Sería igual la vegetación? ¿Y los animales? Ah, no está de más: ¿cómo seríamos nosotros?

Estrellas como el Sol albergan exoplanetas. Y las enanas rojas son las estrellas más comunes en nuestra galaxia. Cerca del 25 por ciento de las primeras y 50 por ciento de las segundas se hallan en sistemas múltiples.

De hecho, el telescopio espacial Spitzer observó tantos discos de asteroides y cometas en sistemas binarios como en aquellos dominados por una sola estrella. Es en aquellos donde los discos residen a una distancia hasta tres unidades astronómicas (una unidad equivale a unos 150 millones de kilómetros) de sus estrellas.

O’Malley-James, supervisado por Jane Greaves, en la Universidad St Andrews, John Raven de Dundee y Charles Cockell de The Open University, tratan de precisar cómo sería la posible vida fotosintética en un planeta que existiese en uno de esos sistemas.

“Si se hallara un planeta en un sistema con dos o más estrellas, habría potencialmente múltiples fuentes de energía disponibles para la fotosíntesis. La temperatura de una estrella determina su color y por lo tanto el color de luz utilizado para la fotosíntesis. Dependiendo de los colores de la luz de la estrella, las plantas evolucionarían distinto”, explicó O’Malley-James.

Gliese 667: sistema de dos estrellas y planetas menores de 10 masas terrestres. ESO.

Las simulaciones realizadas sugieren que planetas en sistemas multiestelares pueden albergar formas exóticas de las plantas más comunes que vemos en la Tierra. Las plantas alumbradas por la tenue luz de enanas rojas podrían aparecer negras a nuestros ojos, absorbiendo tanta luz como le fuera posible y podrían incluso emplear la radiación ultravioleta e infrarroja para la fotosíntesis.

En planetas orbitando dos estrellas como nuestro Sol, la intensa y nociva radiación de las llamaradas solares podría conducir a plantas que desarrollaran sus propias pantallas protectoras contra la radiación UV o microorganismos con fotosíntesis que se moverían en respeusta a una llamarada súbita.

Estos estudios fueron presentados en la reunión de la Royal Astronomical Society esta semana.

Hasta esta semana, van 531 exoplanetas descubiertos, la mayoría en un radio de 300 años luz de nosotros.

Las gallinas sienten pesar por sus pollos

No es difícil hacerse a la idea de que algunos animales no tienen sentimientos y que su cerebro para poco debe servirles más allá de lidiar con su pequeño mundo.

Asunción engañosa. Científicos en el Reino Unido acaban de mostrar que las gallinas muestran una clara respuesta fisiológica y de conducta cuando sus polluelos están perturbados.

La investigación de académicos del Animal Welfare and Behaviour Research Group de la Universidad de Bristol fue publicada en Proceedings of the Royal Society B.

El estudio sería el primero en demostrar que las aves poseen uno de los atributos importantes que cimientan la empatía y en utilizar métodos de comportamiento y fisiológicos para medir esas características en aves.

Con un experimento controlado y con técnicas de monitoreo fisiológico no invasivas, los investigadores encontraron que las gallinas domésticas muestran con claridad señales en respuesta al malestar de sus polluelos.

En uno de los procedimientos, cuando los pollos eran sometidos a una corriente de aire, el ritmo cardiaco de las gallinas aumentaba y la temperatura ocular descendía. Las gallinas también cambiaban su comportamiento y reaccionaban con mayor estado de alerta, se limpiaban menos con sus picos y aumentaban las vocalizaciones dirigidas a sus pollos.

Algunas de las respuestas han sido usadas antes como indicadores de una respuesta emocional en animales. En las gallinas, el tiempo que pasan en alerta es asociado con más altos niveles de temor. Estudios previos del mismo grupo han mostrado que las gallinas también evitan selectivamente los alrededores asociados con altos niveles de atención y menos acicalamiento.

Jo Edgar, estudiante de doctorado en School of Veterinary Sciences expresó que “el grado hasta el cual los animales son afectados por la perturbación de otros es de alta relevancia para el bienestar de animales de granja y laboratorio”.

“Nuestra investigación ha respondido la pregunta fundamental de si las aves tienen la capacidad de mostrar respuestas de empatía. Encontramos que las hembras adultas poseen al menos uno de los atributos de la empatía: la capacidad de ser afectado por, y compartir, el estado emocional de otros”.

Por un pelo, no tenemos espinas en el pene

Menos mal. Gracias a una jugada de la evolución… no tenemos espinas en el pene.

Sí. Un estudio que publica hoy la revista Nature muestra que en algún punto de nuestra historia evolutiva, los humanos perdieron un pedazo de ADN que de otra forma habría promovido el crecimiento de espinas óseas en el pene.

Se trata de sólo una de millones de pérdidas genéticas que nos separan de nuestro más cercano pariente, el chimpancé.

El estudio también informa la desaparición de un suiche de supresión del crecimiento, que permitió que nuestro cerebro creciera más.

Con los chimpancés compartimos cerca del 95 por ciento del genoma. La gran pregunta es ¿cuál es la biología molecular de ser humanos?, se preguntó David Kingsley, coautor del estudio y biólogo de Stanford University, de acuerdo con LiveScience.

Para averiguarlo, con otros colegas comparó el genoma del chimpancé, secuenciado en 2005, y el de los humanos, secuenciado en 2001. Hallaron millones de diferencias, pero para poder hacer la comparación se centraron en un número manejable: sólo 510 segmentos de ADN que están presentes en muchos otros animales, chimpancés incluidos, pero no en los humanos, lo que podría explicar qué nos hace especiales.

Dos categorías de genes mostraron la propensión a pérdidas cercanas de ADN. La primera, genes relacionados con el desarrollo neuronal. Uno suprime normalmente el crecimiento celular. Los humanos aún lo tienen, pero un pequeño segmento vecino no está, el que en otros animales controla la expresión de genes en unas partes del cerebro.

La segunda categoría de genes con la ausencia de vecinos reguladores es un grupo de genes receptores de andrógenos, hormonas masculinas, responsables entre otras del desarrollo de espinas óseas en el pene de otros animales.

Esas espinas son eso, pequeños huesos o puntas en la cabeza del pene de muchos animales. Por ejemplo, un escarabajo cuya dura y afilada punta hiere el tracto reproductivo de la hembra durante la entrega de esperma.

Roedores, mamíferos los tienen, e incluso pitones, cuyo hemipenis en forma de Y es a menudo espinoso para agarrarse de las paredes de la abertura femenina, la cloaca..

En especies con espinas en el pene, las hembras tienden a aparearse con varios machos. Las espinas pueden haber evolucionado para limpiar el esperma de un rival o para herir la vagina de la hembra, de modo que se aparee menos con otros.

En la foto, apareamiento de escarabajos.

De la que nos salvamos.

Resumen científico de la semana -marzo 22 al 28

Lunes: tras las pistas del espermatozoide

Lo que sucede entre la inseminación y la fertilización es tema bien interesante. En Science, Mollie Manier, John Belote y Scott Pitnick, profesores de Biología en la Universidad de Siracusa, modificaron genéticamente moscas de las frutas de modo que las cabezas de sus espermatozoides fueran fluorescentes, verdes o rojas, con lo que pudieron observar con detalles lo que sucedía en la vida del esperma dentro de la hembra. Los hallazgos tienen implicaciones en los campos de la biología reproductiva, la selección sexual y la especiación.
La meta inicial, dijo Pitnick era rastrear los mecanismos detrás de la competencia del esperma. “Cuando quiera que una hembra se aparee con más de un macho -y la promiscuidad de las hembras es más una regla que una excepción en la naturaleza- existe conflicto entre los sexos por la paternidad así como una competencia entre eyaculados rivales para fertilizar el huevo. Esa selección sexual postcopulatoria es una poderosa fuerza de cambio evolutivo.
De este modo, volvieron rojo los espermatozoides de un macho y verdes los de otro. “Observamos que están en constante movimiento dentro de los órganos especializados de almacenamiento en la hembra y exhiben un sorprendente y complejo comportamiento”.
El grupo creó otros espermatozoides similares de otras especies, incluyendo una híbrida, por lo que será bien interesante ver qué sucede en este caso.

Martes: el día cuando Lucy caminó en dos pies

Hace tres millones, los ancestros de los humanos modernos aún pasaban gran cantidad del tiempo sobre los árboles, pero… algo estaba ocurriendo.
Desde hace 3,6 millones de años, bajaban a veces de los árboles y caminaban con grandes pasos.
La ciencia siempre se ha preguntado cuándo comenzaron a caminar erguidos los homínidos, existiendo variadas interpretaciones y consideraciones.
David Raichien, profesor de la Escuela de Antropología en la Universidad de Arizona, y colegas de las Universidad de Albany y el Lehman College en Nueva York, desarrollaron evidencia experimental de que caminaban como los humanos en aquellos tiempos y la presentaron en Plos One.
Huellas fósiles preservadas en cenizas volcánicas en Laetoli, Tanzania y descubiertas hace 30 años, sirvieron de base. La importancia de tales huellas en la evolución humana ha sido debatida desde entonces. Los individuos que pudieron hacerlas, que presentan evidencias claras de bipedalismo eran los Australopithecus afarensis, a los cuales pertenece la célebre Lucy, cuyo esqueleto es el más completo ejemplar de esa especie.
Ciertos rasgos en caderas, piernas y espalda en ese grupo indican que habrían caminado en dos pies mientras permanecían en tierra. Pero los dedos curvados de manos y pies así como unos hombros orientados hacia arriba proveen sólida evidencia, según los investigadores, de que Lucy y sus congéneres también pasaban buen tiempo trepados en los árboles.
Esta morfología difiere de nuestro género Homo, que abandonó la vida arbórea hace 2 millones de años para convertirse en practicantes del bipedalismo.
Los científicos crearon modelos tridimensionales de las huellas y examinaron la profundidad relativa de talón y dedos y encontraron que son muy parecidas a las dejadas por una persona cuando camina.
Basados en los análisis de los A. afarensis, creen que quien hizo las huellas caminaba con rodilla y cadera dobladas, tipo chimpancé.
En la imagen se aprecian las huellas de una persona arriba, de una persona caminando con rodilla doblada y abajo las de Laetoli. Cortesía de Randy Haas, de la Universidad de Arizona.

Miércoles: bueno, y ¿por qué hubo dinosaurios?

Hace 200 millones de años, la Tierra era muy diferente a la de hoy. La mayoría de la masa terrestre estaba en un gran continente llamado Pangea. No había océano Atlántico y el mundo era dominado por los crurotarsanes, muy cercanos a los actuales cocodrilos.
Los dinosaurios, en un planeta cuyo clima cambiaba, estaban próximos a aparecer.
¿Qué llevó a la aparición de estos llamativos y grandes animales? Jessica Whiteside, paleobióloga de Brown University, cree haberlo encontrado. Y su artículo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Los científicos construyeron el registro del clima de las frontera entre el Triásico y el Jurásico combinando evidencias fósiles de la extinción de plantas y animales con las improntas de carbono hallado en la cera de hojas antiguas y en madera halladas en sedimentos en lagos mezclados con basaltos denotando la actividad volcánica.
Fue así como hallaron evidencias sólidas de que una intensísima actividad volcánica produjo el exagerado incremento de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que borraron del mapa cerca de la mitad de las especies de plantas y marcaron el fin del Triásico con una de las cinco grandes extinciones que ha sufrido la Tierra en su historia.
Ese aumento en los gases, diezmó la población de crurotarsanes, que habían competido vigorosamente con los primeros dinosaurios del Triásico.
Así, gracias al desastre climático, los pequeños dinosaurios tuvieron toda la libertad para constituirse en los amos del mundo animal.
Los científicos saben que hace 200 millones de años, Pangea se partió y las placas de Norte América y África comenzaron a moverse aparte. Mientras se partían, creándose la base que sería luego el Océano Atlántico, grandes fisuras aparecieron, originándose masivos flujos de lava que cubrieron más de 9 millones de kilómetros cuadrados, un área muy parecida a la de Estados Unidos, la llamada por los científicos Provincia Magmática del Atlántico Central.
Las erupciones duraron unos 600.000 años, un periodo que Whiteside había estimado ya en 2007 en un reporte en Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.
Lo que les sucedió a plantas y animales fue deducido por el equipo con investigadores de la Academia Sinica en Taiwán, Columbia University y Woods Hole Oceanographic Institution, quienes analizaron fósiles y registros de carbono de dos antiguas cuencas en Estados Unidos e Inglaterra.
Encontraron evidencias fosilizadas de sedimentos de lagos que estaban en Pangea antes de la partición, logrando datar los flujos más antiguos como de hace 201,4 millones de años, el límite superior en el que comenzó el volcanismo.
Los conteos de polen combinados con el registro de carbono, mostraron que la mitad de la flora del Triásico pereció por el volcanismo. Y se observó un aumento en las esporas de helechos, lo que tiene sentido dado que figuran entre las primeras especies vegetales en regresar al ambiente tras un fenómeno de volcanismo.
En cuanto a animales, los científicos unieron huellas halladas previamente en rocas para establecer que los crurotarsanes perecieron también. Tras los flujos de lava, prácticamente no se encuentran registros fósiles de estos animales.
Todo concuerda, los terópodos -a los cuales pertenecen los carnívoros dinosaurios del velociraptor al Tyrannosaurus rex- se volvieron dominantes, un hecho documentado por Paul Olsen en 2002 en un artículo en el cual se muestra un auge en las huellas de los terópodos tras la extinción masiva.
En la foto de Jessica Whiteside se aprecia un corte en la Provincia Magmática del Atlántico Central. El flujo de lava está presentado en la capa café, y está sobre el blanco del fin del Triásico, mientras este se ve en la capa roja

Jueves: para frenar las enfermedades coronarias

La enfermedad de la arteria coronaria provoca 7 millones de muertes anuales. Cada año decenas de millones de personas deben tomar medicamentos para sobrellevarla o son sometidas a operaciones. Pero las intervenciones, los bypass, solo son un arreglo temporal. Tarde o temprano fallarán, durando de 5 a 10 años.
Las arterias coronarias llevan la sangre al corazón, permitiéndole bombear cerca de 2.000 galones de fluido a través del cuerpo cada día. Cuando se bloquean o se dañan, partes del corazón quedan sin oxígeno, conduciendo a la angina o ataques al corazón.
Mark Krasnow, investigador del Howard Hughes Medical Institute en Stanford University y Kristy Red-Horse, estudiaron cómo se desarrolla el corazón en embriones de ratón para ver cómo se puede inducir las células del cuerpo para reconstruir las arterias averiadas. El informe fue presentado en Nature.
Se había pensado siempre que esas arterias se forman de vasos sanguíneos que salen de la aorta o de un tejido llamado el proepicardium, que cubre el corazón durante su desarrollo. Pero Red-Horse no halló evidencias.
Tras distintos estudios, encontró vasos que salían del sinus venosus (una gran vena que regresa la sangre al corazón en un embrión en desarrollo) y emigraban sobre la superficie del corazón durante su desarrollo e invadían tejido del corazón. En el proceso, se convierten en vasos sanguíneos más generalizados y se rediferencian en arterias, capilaridades y nuevas venas.
Entender el proceso, podría conducir algún día a ver cómo se dañan las arterias y conociendo qué está mal, se podría encontrar una solución.
Si se entienden mejor las señales químicas involucradas en el desarrollo, sería posible fortalecer el crecimiento de arterias coronarias, bien dentro del cuerpo o fuera de él para trasplantes.
Cómo avanza la ciencia.

Viernes: los chinos nos matan a todos

Nadie duda que el crecimiento económico de Asia viene adobado con un ingrediente poco amable: la contaminación.
Científicos del National Center for Atmospheric Research en Colorado (Estados Unidos) mostraron que los gases de la región son levantados hacia la estratosfera durante la temporada de monzones, lo que aporta una nueva evidencia de la naturaleza global de la polución aérea y sus efectos lejos de la superficie de la Tierra, según el reporte entregado en Science.
“Es una vista sorprendente de las interacciones entre mozones y las emisiones químicas generadas en la altamente industrializada región del sur de Asia”, indicó Anjuli Bamzai, director de la División de ciencias Atmosféricas y del Geoespacio en la NSF que financió el estudio.
Los contaminantes como el cianido de hidrógeno son dispersados por la troposfera hacia la estratosfera baja y pueden circular por todo el globo durante años.
El impacto en la atmósfera crecerá a medida que China continúe su crecimiento económico acelerado.
En la foto se aprecia la contaminación en la estratosfera.

Para que ahorre energía al caminar

Los pequeños detalles hacen las diferencias. Mientras la mayoría de los animales anda en sus dedos, los humanos lo hacen sobre… los talones.
Pero cuando de correr se trata, los dedos están de primeros sobre el piso.
Pues sí, caminar colocando primero los talones es una manera más eficiente de ahorrar energía, comprobaron los científicos Nadja Schilling y Christoph Anders de la Universidad de Jena en Alemania y Christopher Cunningham y David Carrier de la Universidad de Utah en Estados Unidos.
Mientras medían la cantidad de oxígeno consumida mientras un grupo de personas caminaba, se les pidió andar de tres modos diferentes: con el talón haciendo contacto de primero con el piso: con los dedos primero y el talón levemente levantado de manera que no tocaba el suelo; y con la punta de los dedos.
Se les pidió luego a los atletas repetir los experimentos mientras corrían con el talón apoyando primero y con el talón ligeramente levantado.
Encontraron que caminar con el talón levantado costaba un 53 por ciento más de energía que con el talón apoyando primero y apoyando sólo en los dedos era más costoso aún. Sin embargo, no hubo diferencias en al eficiencia de los atletas cuando corrían con el pie apoyando todo de una vez o con los dedos sólo.
Caminar apoyando el talón primero hace a los humanos mucho más eficientes. Una persona que camina gasta 70 por ciento menos energía que otra que corre al recorrer ambos la misma distancia. El informe fue publicado en el Journal of Experimental Biology.
Si eso quedó claro para los investigadores, ¿por qué es más eficiente apoyar primero los talones? Tras un análisis con los atletas involucrados, se comprobó que esa posición exige menos energía. Al apoyar primero el talón, permite transferir mayor cantidad de energía de un paso hacia el próximo, lo que aumenta la eficiencia, mientras que al apoyar todo el pie se reducen las fuerzas alrededor de los tobillos (generada por el empuje del piso contra el pie) y exige una respuesta muscular con el consiguiente consumo de energía.
Se explicaría así porqué los humanos en comparación con otros animales no son tan buenos para largas carreras, pero sí para largas caminatas, como las que les tocaba a los primeros ancestros en busca de alimento.

¿Y si alguien vive en Europa?

Si cree que hay vida en Europa podría andar en lo cierto. No en el Viejo Continente, donde obvio, abunda, sino en la luna de Júpiter.
Algunas estimaciones dicen que contiene el doble de agua líquida que todos los océanos de la Tierra juntos.
Un nuevo estudio sugiere que puede haber igualmente mucho oxígeno disponible, más de lo que se ha pensado hasta ahora.
No obstante, las chances de que haya vida son inciertas, porque el océano de Europa se encuentra varios kilómetros bajo hielo, que lo separa de la producción de oxígeno en la superficie por las partículas energéticas cargadas, similares a los rayos cósmicos.
Sin oxígeno, la vida podría existir en venas calientes empleando la química exótica basada en azufre o la producción de metano. Pero no existen hoy evidencias de esto.
Una pregunta clave es si el oxígeno llega hasta el océano para soportar los procesos metabólicos basados en el oxígeno que nos es más familiar.
Si se considera la juventud de la superficie de Europa, podría tenerse una respuesta. Su geología y los cráteres por impactos sugieren que el hielo se está reformando continuamente de modo que la superficie actual es sólo de 50 millones de años, un uno por ciento la edad del Sistema Solar.
Richard Greenberg, de la Universidad de Arizona, considera que existen tres procesos de regeneración superficial. Para él, las concentraciones de oxígeno darían no sólo para que hubiesen crecido microorganismos, sino una microfauna, organismos tipo animales más complejos

Se me olvidaba que soy un anciano

Envejecer no tiene que significar problemas mentales. Con una población que envejece a pasos acelerados, el mundo se enfrenta a un serio problema. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo 4,1 por ciento de los ciudadanos era mayor de 65 años en 1900, pero en 2000 ya era el 12,6 por ciento y en 2030 será el 20 por ciento de la población.
El declive mental ha sido visto por lo general como una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero en los últimos años se ha producido un surgimiento de actividades y productos tendientes a detener tal situación. ¿Se puede? ¡Es posible retener las capacidades si se ejercitan? ¿Si es así, qué tipos de ejercicios se requieren?
Una minuciosa revisión de estudios científicos realizada por Christopher Hertzog y colegas encontró evidencias claras de que actividades que enriquecen la mente, tales como retos intelectuales, vida social y especialmente el ejercicio físico pueden preservar y mejorar varios aspectos del funcionamiento cognitivo a medida que envejecemos.
Las actividades intelectuales diarias, como la lectura, ayudan.
Un estudio con 4.000 adultos mayores durante seis años midió la frecuencia y participación en siete actividades cognitivas, como leer revistas. Aquellos más comprometidos tuvieron una menor tasa de declinación mental.
Otra investigación de 6 a 8 años con 5.925 mujeres mayores de 65, que averiguó cuántas cuadras caminaban al día y cuántas escalas subían, aparte de otras 33 actividades físicas consideradas, encontró que las más activas presentaron un riesgo 30 por ciento menor de pérdida mental. Lo que es más interesante: la distancia caminada fue asociada a la función cognitiva, pero no la velocidad al caminar. Tal parece que unos niveles moderados de ejercicio ayudan a preservar las funciones mentales.
Las actividades sociales y el mantener una actitud positiva son también herramientas para detener la llegada de la demencia senil. Aquellos que son optimistas, abiertos a experiencias, motivados y orientados hacia metas tienen mayores probabilidades de experimentar un envejecimiento exitoso, hallazgo que corroboran estudios en animales. Estos muestran que los animales que viven en ambientes enriquecidos, con ruedas, juguetes, sitios para trepar y con la compañía de otros, reciben beneficios fisiológicos, incluidos cambios neuronales en el cerebro.
Así que eso de que perro viejo no aprende nuevos trucos, no es cierto. No hoy en día.

Mujer u hombre, ¿da lo mismo?

Sexo. Sexo y hermafroditismo. Imagínese: nacer como mujer y más tarde en la vida cambiar naturalmente hacia un hombre. O al revés.
¿Por qué es tan escaso este hermafroditismo, llamado hermafroditismo secuencial, si no parece ser costoso para los animales que lo viven?
La mayoría de los animales tienen sexos separados, pero algunos viven como un sexo en una etapa de sus vidas y luego como el otro sexo, y para la ciencia sigue siendo un enigma porqué es un fenómeno tan raro si los costos del cambio de sexo raramente exceden los beneficios.
Científicos de Yale abordaron el tema en The American Naturalist y expresaron que mientras el proceso es favorecido evolutivamente, su escasez no puede ser explicado por el análisis de los costos biológicos versus los beneficios.
El hermafroditismo secuencial ocurre en varios organismos, desde plantas a peces. Y tras cuatro décadas de investigación, que demostraron porqué el cambio de sexo es ventajoso, no se ha respondido porqué sigue siendo tan escaso.
Erem Kazancioglu, investigador, se mostró sorprendido al ver que un hermafrodita podía pasar el 30 por ciento de su vida en el proceso de cambiar de sexo, pese a lo cual el proceso se mantiene en ciertas poblaciones.
Esto sugiere que solo enormes costos pueden dejar de favorecer el cambio de sexo.
En la imagen de Erem Kazancioglu se aprecian algunos organismos que cambian de sexo durante su vida, de la izquierda arriba, en sentido del reloj: Thalasoma bifasciatum, Pandalus borealis, Credipula fornicate y Bryaninops yongei.

Cuando fuimos hermafroditas

Hermafrodfitas. Eso éramos. Un estudio de la Universidad de Pittsburgh publicado en Heredity mostró finalmente evidencias de las primeras etapas de la evolución de los sexos, una teoría que sostiene que hembras y machos evolucionaron a partir de ancestros hermafroditas. ¿Cómo pudo ser?
Esas etapas no son entendidas del todo porque la mayoría de las especies animales se desarrollaron en dos sexos hace tanto tiempo que es difícil observar la transición. Pero…
Tia-Lynn Ashman, ecólogo evolucionista de plantas, logró documentar una temprana evolución en dos sexos separados en una especie de fresa salvaje aún en plena transición del hermafroditismo.
Los hallazgos aplican también para los animales, mediante la teoría unificada y es la primera evidencia que apoya la teoría del establecimiento de sexos separados a partir de una mutación en genes hermafroditas que derivó en cromosomas sexuales macho y hembra.
Con la habilidad de procrear y dejar de lado los defectos innatos de los hermafroditas, los sexos separados florecieron.
“Es un examen importante de la teoría de las etapas tempranas de la evolución de los cromosomas sexuales y parte del proceso de entender lo que somos hoy”, explicó la investigadora.
La evolución en las plantas se puede ver dado que esta es más reciente.

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