Las palomas aprenden a leer

Foto Wikipedia

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Solo les falta hablar porque… leer ya saben las palomas.

Bueno, no exactamente, pero un estudio reveló que aprenden a distinguir palabras reales de otras que no lo son gracias al procesamiento visual de las combinaciones de letras.

La investigación demuestra que el desempeño de estas aves está a la par con el de los babuinos en este tipo de pruebas complejas. Así, es la primera vez que se identifican capacidades ‘ortográficas’ en una especie no primate.

Las palomas fueron entrenadas para picotear palabras en inglés de cuatro letras cuando aparecían en una pantalla o picotear un símbolo cuando las cuatro letras no dijeran nada, como ursp. Poco a poco se agregaban palabras a las cuatro palomas construyendo vocabularios de 26 a 58 palabras y cerca de 8000 no-palabras.

Para controlar que no memorizaran, introducían palabras que nunca les habían presentado.

Las palomas identificaron correctamente las nuevas palabras a una tasa mucho más allá del azar.

El estudio, de las Universidades de Otago en Nueva Zelanda y la alemana Ruhr, apareció en Proceedings ot the National Academy of Sciences.

Mis 10 noticias científicas de la semana (19-25)

1. La Angelina se las quitó y armó alboroto

Se sorprendió el mundo cuando la actriz Angelina Jolie informó que se había extirpado los dos senos pues se había encontrado que poseía la mutación en el gen BRCA1 que la hacía más propensa a desarrollar cáncer de seno, de lo que murió su madre. Esa mutación también aumenta el riesgo de cáncer de útero. El anuncio puso en el centro del avispero el tema de los tests genéticos para conocer el perfil genético y saber si hay mayor riesgo de desarrollar problemas de salud serios. Y da un impulso a la llamada medicina personalizada.

2. Células madre esperanzadoras y provocadoras

Científicos revelaron en la revista Cell que habían tenido éxito en reprogramar células humanas de la piel llevándolas a su estado embrionario, en este caso no para clonar una persona sino para remediar diferentes pacedimientos: las células en ese estado pueden convertirse en células de cualquier tejido del cuerpo. El logro fue posible con la técnica de transferencia celular, que no había funcionado. Un paso hacia la clonación humana, si bien esa no es la intención. Y hacia remediar muchos problemas de salud. Muchos beneficios, mucha discusión.

3. El Kepler está que saca la mano

Un rodillo esencial para mantener la precisión que requiere en su difícil misión, ha puesto en peligro al telescopio espacial Kepler, el observatorio más exitoso de búsqueda de planetas extrasolares en la zona habitable en 150.000 estrellas en una región del cielo hacia la constelaciones del Cisne y la Lira. El instrumento posee 4 rodillos, uno de ellos de repuesto, pero en julio pasado ya se había averiado uno. Con 2 no puede operar. La Nasa estudia mecanismos para tratar de destrabar el rodillo.

4. El nacimiento de los primates primos

El descubrimiento de dos fósiles en el Rift de África Oriental es la evidencia más antigua de dos grupos de primates, el que hoy incluye los grandes simios y los humanos y el de los monos del Viejo Mundo que incluye macacos y babuinos reveló un estudio en Nature. El análisis reveló que son fósiles de hace 25 millones de años, más antiguos que otros documentados. Los dos fósiles de primates son nuevos para la ciencia.

5. No quepa duda: fuimos nosotros

Un análisis de miles de papers sometidos a revisión en revistas científicas encontró que 97.1% estaba de acuerdo en que el cambio climático se debe a la actividad humana. El estudio contempló el trabajo de casi 29.000 científicos publicado en 11.994 papers académicos. De los más de 4.000 artículos que tomaron alguna posición sobre las causas del cambio climático solo 0,7%, 83 papers, disputaron el consenso científicos de que tiene origen antropogénico, mientras que en 2,2% no está claro. El estudio fue publicado en Environmental Research Letters.

6. Agua bien empacada

Debajo de una mina en Ontario, a 2.400 metros de profundidad se encontraron depósitos de agua que ha estado allí, impoluta, durante más de 2.000 millones de años o la mitad de la edad de la Tierra. Se trata de agua es rica en gases disueltos como hidrógeno, metano e isótopos de gases nobles como helio, neón y xenón. De hecho contiene tanto hidrógeno como el agua alrededor de las venas hidrotermales en el fondo del océano. El agua es de las más antiguas del planeta según el estudio en Nature que indicó que se buscan microorganismos primigenios en ella.

7. La llamada que sube la tensión

Más de 200 nuevos estudios sobre el tema se discutieron en el encuentro de la Sociedad Americana de Hipertensión, encontrándose cosas llamativas. Una de ellas: las llamadas por celular aumentan la tensión arterial. Sí, durante una llamada, la presión sube de 121/77 a 129/82. La sistólica aumenta menos en personas que reciben más de 30 llamadas, una situación que no encuentra explicación por ahora.

8. Einstein ayuda a encontrar planeta

Con un método nuevo de detección, astrónomos encontraron un nuevo planeta a 2.000 años luz. Se trata de identificar tres pequeños efectos que ocurren simultáneamente cuando un planeta orbita una estrella. El primero de esos es un efecto relativístico de la teoría de Einstein que hace que una estrella brille más o menos según sea empujada atrás o adelante por un cuerpo que la orbita, una técnica que predijo Avi Loeb en 2003. Otro de los efectos es el alargamiento de la estrella como un balón, por lo que se ve más brillante cuando tiene esa forma y menos cuando está de canto. Son efectos muy sutiles. El planeta es el Kepler-76b.

9. Terminó la siesta del Sol

Con cuatro explosiones poderosas en 48 horas a comienzos de la semana, el Sol parece despertar del inusual letargo que traía desde más de 1 año. Y el viernes remató con otra, también de la compulsiva mancha solar AR1748. Las explosiones han sido las más potentes del año y se estima que la estrella continuará así en los próximos días y semanas, con lo cual en la Tierra habrá que extremar medidas de protección.

10. Aprenda a nadar que nos inundamos

Los glaciares aparte de Groenlandia y la Antártida perdieron cerca de 260.000 millones de toneladas métricas de hielo cada año de 2003 a 2009, provocando un aumento del nivel del mar de 0,7 milímetros por año, una cantidad exagerada en estos temas. El estudio fue publicado en Science. Los glaciares contribuyeron al aumento del mar tanto como aquellas dos enormes masas de hielo, lo cual se torna preocupante.

Micos distinguen palabras escritas

Aunque carecen de lenguaje conocido, los babuinos pueden distinguir con precisión palabras de 4 letras en inglés de letras que no forman palabras, según un estudio publicado ayer en Science.

Esta situación, el análisis visual de las letras y sus posiciones en una palabra, es considerado por los científicos como el primer paso en el proceso de lectura y fundamentalmente de la dependencia del lenguaje. Por ejemplo, los niños pequeños aprenden a leer por el sonido de las palabras que conocen, pero el nuevo hallazgo sugiere que la capacidad para reconocer las palabras no se basa en habilidades del lenguaje sino en una antigua capacidad, compartida con otros primates, de procesar objetos visuales.

“En últimas, leer depende del lenguaje”, escribió Michael Platt, director del Duke Institute for Brain Sciences en Duke University en Durham, en una nota que acompañó al estudio en Science. “Pero en esa etapa del proceso de traducir símbolos escritos en un significado ¿es necesario el lenguaje? Las bases biológicas de la lectura “pueden estar enraizadas mucho más profundas en la historia humana de lo que se suponía”, dijo.

Un estudio en 2011 concluyó que el análisis visual de las letras, el proceso ortográfico, se presenta en una región del cerebro asociada con el reconocimiento de objetos, sugiriendo que cuando leemos, adaptaos los canales cerebrales que evolucionaron para reconocer los objetos de la vida diaria, como rocas, árboles, y para identificar palabras impresas.

Con base en esa idea, Jonathan Grainger y colegas del National Center for Scientific Research y la Université d’Aix-Marseille en Franci lanzaron la hipótesis de que el procesamiento ortográfico no dependería de un lenguaje predeterminado.

Durante 6 semanas entrenaron 6 babuinos (Papio papio) para discriminar al azar palabras seleccionadas de 4 letras, como wasp, kite, de las letras que no formaban palabras artificialmente generadas como stod.

Las palabras y las no-palabras fueron presentadas en ensayos de 100 palabras en una pantalla de computador y los babuinos recibían una golosina por identificar una palabra (presionando un óvalo) o una no-palabra (presionando una cruz).

Al comienzo, la pantalla repetía palabras con más frecuencia que no-palabras para enseñarles las palabras. Una vez los babuinos habían aprendido una palabra, eran capaces de reconocerla con un 80% de precisión. Cada nueva palabra se adicionaba al conjunto de palabras ya aprendidas y de no-palabras.

Un babuino fue capaz de distinguir 308 palabras de 7.832 no-palabras con un 75% de exactitud.

Los primates no estaban solo memorizando cuáles secuencias de letras eran palabras y cuáles no. Tras la fase inicial de aprendizaje, cuando se les presentaba una palabra nueva por primera vez, la calificaban de palabra más a menudo que lo que calificaban de no-palabra.

“Es una evidencia de que han extraído implícitamente información acerca de lo que distingue las palabras reales de las no palabras”, dijo Grainger. Esa información incluye probablemente cuáles combinaciones de letras aparecen con mayor frecuencia en palabras versus no-palabras, como la K delante de l I en kite y en kill. Además, mientras más parecida una palabra con una no-palabra, más probable que los babuinos respondieran que era una palabra, una tendencia encontrada también hace poco en personas, lo que sugiere que humanos y babuinos compartimos capacidades de procesamiento ortográfico similares.

Tenemos 86.000 millones de neuronas

Por más que creamos que tenemos muchas neuronas y que algunos, erróneamente, digan que no usamos todo nuestro cerebro, científicos acaban de revelar un dato sorprendente. Los humanos tenemos 14.000 millones de neuronas menos de lo que se creía, un número que tienen los monos babuinos.

A esa cifra llegaron científicos encabezados por Suzana Herculano-Houzel, de la Universidade Federal do Rio, que analizaron cerebros humanos con edades de 50, 51, 54 y 71 años donados a la ciencia por hombres.

Para contarlas, disolvieron las membranas celulares del cerebro creando una mezcla homogénea. Luego tomaron una muestra de esa sopa, contaron el número de núcleos celulares de las neuronas y las llevaron a escala apra obtener el número total.

En promedio, entonces, un cerebro humano posee 86.000 millones de neuronas. Ninguno de los cerebros alcanzaba las 100.000. Los 14.000 millones menos equivalen al cerebro del babuino y casi la mitad de las que posee un gorila, o sea que es una diferencia importante, dijo la investigadora.

La cuestión ahora es qué tan importante es aquella cantidad, a sabiendas de que investigaciones previas han indicado que grande no es necesariamente mejor. La cantidad que poseemos, argumentan algunos, es lo que necesitamos para controlar nuestro cuerpo grande. Otros sostienen que nuestros grandes cerebros son necesarios para nuestra compleja vida social, el uso de herramientas o pensar sobre el pensar (metacognición).

Algunos científicos, sin embargo, creen que nuestra inteligencia no están en el tamaño del cerebro sino en la complejidad de las interacciones cerebrales, al punto de aún no conocemos mucho de su funcionamiento.

Con amigos se vive más

Tener amigos no sólo es divertido para los humanos. Los lazos sociales, se ha dicho, mejoran la salud y la vida de las personas.
Investigadores reportaron en Current Biology que las hembras babuinas que mantenían lazos estrechos con otros dentro de su grupo, vivían mucho más que aquellas cuyos lazos eran menos estables.
“Nuestros resultados sugieren que relaciones sociales cercanas y estables tienen beneficios reproductivos significativos”, expresó Joan Silk, de la Universidad de California. Esto se añade a la creciente evidencia en humanos y otros animales que las hembras con redes sociales fuertes y colaboradoras son más saludables y tienen mayor éxito reproductivo.
Los babuinos forman lazos fuertes con sus parientes, una conexión respaldada por la suerte dado que leones y leopardos a menudo los cazan.
No se sabe porqué viven más, pero podría ser que aquellas dedicadas a sus parejas manejen menores niveles de estrés.
Lo mismo que en los humanos.