Si usa mucho la cabeza ¡se le daña!

Si cabecea mucho, no de sueño, sino jugando fútbol, podría sufrir consecuencias poco agradables. Eso se desprende de un estudio sobre un tema casi ignorado: efectos de golpear un balón con distintas partes del cuerpo.

Investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Yeshiva University mostraron que los futbolistas que cabecean con frecuencia un balón, tienen anomalías cerebrales parecidas a las encontradas en pacientes con concusión (lesiones cerebrales).

El estudio aparece en Radiology.

“Estudiamos futbolistas porque es el deporte más popular en el mundo”, dijo Michael Lipton, “y existe la preocupación de que golpear el balón con la cabeza puede afectar el cerebro”.

En promedio un jugador cabecea el balón de 6 a 12 veces durante un partido, en el que los balones pueden desplazarse a más 80 kilómetros por hora. Durante las prácticas, lo cabecea 30 o más veces. El impacto de una cabeceada no debe causar daño cerebral como laceración de fibras nerviosas. Pero los científicos se preocupan por el daño acumulado de las repetidas cabeceadas, que podría tener importancia clínica.

Entre otras podría conducir con el tiempo a la degeneración de las células del cerebro, según Lipton.

Al analizar 37 jugadores aficionados que habían jugado en promedio 22 años, los clasificaron con base en la frecuencia del cabeceo y compararon sus imágenes cerebrales con las de jugadores en actividad. Todos fueron sometidos a pruebas cognitivas.

Las imágenes DTI captan el movimiento de las moléculas de agua dentro y al lado de los axones, las fibras nerviosas que constituyen la materia gris del cerebro.

Quienes cabeceaban de 885 a 1.550 veces en un año tenían movimiento uniforme del agua en 3 áreas de la materia blanca temporo-occipital.

Los que cabeceaban más de 1.800 mostraron tener menos memoria.

Los resultados sugieren que cabecear con frecuencia en el fútbol produce cambios cerebrales, pero se requerirán estudios adicionales para ahondar en el tema. Y aunque Lipton dice que si se controla el número de veces que se cabecea se podría reducir las lesiones, esto, en el fútbol, es difícil de eliminar.

Un estudio de 2007 de Sahlgrenska Academy sugería lo contrario: cabecear no afectaba el cerebro. Un tema para profundizar.

Futbolistas: cabecear un balón afecta el cerebro

Un futbolista que sea buen cabeceador, en defensa o ataque, es un privilegio por el que muchos equipos pagan buen dinero, pero hay un costo no considerado hasta ahora: para el jugador.

Con técnicas avanzadas de imágenes y tests cognitivos, investigadores del Albert Eisntein College of Medicine de Yeshiva University y el Montefiore Medical Center y University Hospital mostraron que golpear repetidamente el balón con la cabeza aumenta el riesgo de lesión cerebral y dificultades cognitivas.

La parte del estudio con las imágenes fue presentada en el congreso anual de la Radiological Society of North America en Chicago.

Los investigadores analizaron a 38 jugadores aficionados con edad promedio de 30,8 años que habían practicado el deporte desde su niñez. Se les pidió recordar el número de veces que cabeceron el balón durante el último año. De acuerdo con el número fueron rankeados y luego se compararon con las imágenes cerebrales tomadas.

Se encontró que quienes cabeceaban con mayor frecuencia presentaban lesiones cerebrales similares a las de pacientes con conmoción, o lesión cerebral traumática media.

Para los investigadores el hallazgo preocupa dada la popularidad del deporte, cuyo auge se mantiene en aumento.

El daño comienza a verse con más de 1.000 a 1.500 cabeceadas al año, algo que no es raro en futbolistas que practican todo el año casi todos los días, indicó Michael Lipton, principal investigador.

“Cabecear un balón no es un impacto de una magnitud que lacere las fibras nerviosas del cerebro, pero el cabeceo repetido puede desencadenar una cascada de respuestas que puede conducir a una degeneración de las células cerebrales”, dijo.

Los científicos detectaron 5 áreas afectadas por el cabeceo frecuente (lóbulo frontal, región temporo-occipital), áreas responsables de la atención, la memoria, el funcionamiento ejecutor y funciones de visuales.

En un test paralelo conducido por Molly Zimmerman, en el que se les dio a los 38 jugadores un test para determinar su funcionamiento neurológico, aquellos con el número mayor de cabeceos lo hicieron peor en las pruebas de memoria verbal y velocidad psicomotriz, actividades que requieren coordinación mente-cuerpo, como patear un balón.

Dejar de cabecer en el fútbol es imposible. ¿Podría hacerse algo? Por ahora: más estudios.

Un balón en el espacio

La nebulosa K61 tiene aires de balón y una historia muy interesante. Descubierta por el astrónomo aficionado Matthias Kronberger, encendió de nuevo el debate de largo tiempo sobre si para la formación de planetas se necesita una estrella madre. Esta nebulosa es del tipo planetario y tiene cara de balón de acuerdo con esta imagen tomada por el observatorio Gemini.

La luz de la nebulosa se debe más que todo a la emisión de oxígeno doblemente ionizado. La estrella central se aprecia muy cerca de todo el centro de K61. Debajo de la estrella brillante de la izquierda se aprecia una galaxia barrada del distante trasfondo y se aprecian otras galaxias también.

La zona del cielo donde se encuentra, hacia el Cisne, es monitoreada constantemente por el telescopio Kepler, que no pierde de vista 150.000 estrellas en la región para detectar la presencia y frecuencia de planetas tipo Tierra.

Foto cortesía Gemini.