10 noticias científicas de la semana (27-1)

1. ¡Infectados!

El número de brotes de enfermedades infecciosas en humanos se ha multiplicado por 4 en el periodo 1980-2013 de acuerdo con un reporte presentado en el Journal of the Royal Society Interface. Los científicos rastrearon 12.102 brotes de 215 enfermedades infecciosas en 229 países. Bacterias, virus, enfermedades zoonóticas y aquellas causadas por transmisión de vectores responden por la mayoría de los brotes.

2. Bendito chocolate

Recordar dónde quedó el auto o reconocer a alguien no es fácil cuando se envejece, una pérdida asociada al debilitamiento del giro dentado, una región del hipocampo en el cerebro. Científicos reportaron en Nature Neuroscience que ese funcionamiento puede ser mejorado parcialmente consumiendo epicatechina y otras moléculas de flavonoles presente en el chocolate. El estudio se hizo con 37 participantes de 50 a 69 años de edad.

3. Los genes del mal

Dos genes relacionados con conductas criminales violentas como homicidios e intentos de homicidio fueron descubiertos por investigadores de Finlandia según un artículo publicado en Molecular Psychiatry. Estas variantes se encontraron un cerca del 10% de los condenados por delitos graves. Al comparar con otras personas condenadas por actos no violentos no se encontraron en ellos las dos variantes.

4. El parásito esquizofrénico

Aunque desde hace tiempo se ha dicho que el parásito Toxoplasma gondii, que solo completa su ciclo en los gatos, es responsable de casos de esquizofrenia, los hallazgos han sido cuestionados. Ahora un estudio en Preventive Veterinary Medicine sugiere que 1/5 de los casos sí son producidos por el parásito, que entra a los humanos vía ingestión de carne de animales infectados y mínimamente por contacto directo con heces de los gatos que portan el parásito.

5. La genética del autismo

Cosa complicada: dos grandes estudios sobre el autismo involucrando más de 50 laboratorios en el mundo, detectaron docenas de nuevos genes implicados en el autismo. Mutaciones raras en ellos, se demostró, afectan las comunicaciones en el cerebro y comprometen mecanismos biológicos fundamentales que dirigen si, cuándo y cómo se activan los genes. Ambos estudios aparecieron en Nature.

6. Polvo para los planetas

Con la red Alma (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) en Chile, astrónomos detectaron una corriente de gas y polvo cayendo desde un masivo disco externo hacia un sistema binario de estrellas que podría incidir en un segundo disco para la formación de planetas. Una de las raras veces en que se observa el proceso de formación. El sistema, GG Tau-A se encuentra a unos 460 años luz de la Tierra hacia la constelación Tauro.

7. Un estómago miniatura

Mediante células madre pluripotentes científicos generaron en laboratorio tejido estomacal tridimensional y funcional, lo que permitirá el estudio de diferentes enfermedades asociadas con ese órgano como la infección por Helicobacter pylori. El estudio fue publicado en Nature. El desarrollo allana el camino además para producir otros órganos como pulmones y páncreas. No se habían generado hasta ahora células gástricas a partir de las células madre pluripotentes.

8. Mundos entrometidos

En un estudio publicado en Physical Review X científicos de la Universidad Griffith indicaron que los universos paralelos que sustentan algunas teorías de verdad existen pero no actúan de modo independiente como se ha creído sino que interactúan, influenciándose sutilmente, lo que ayudaría a explicar ciertos aspectos extraños de la mecánica cuántica. En el modelo caben mundos que serían similares al nuestro, otros no.

9. Salamandras amenazadas

Muchas especies de ranas en el planeta están amenazadas por un hongo. Muchas desaparecerán. Ahora un estudio en Science llamó la atención sobre otro caso: el hongo que mata las salamandras, identificado en Europa el año pasado pero que puede extenderse a otras regiones del planeta. El hongo de origen asiático B. salamandrivorans invade con rapidez la piel del reptil, vital para la respiración.

10. La capa del viejo ozono

El agujero en la capa de ozono sobre la Antártica alcanzó su pico máximo anual el 11 de septiembre reveló la Nasa. El tamaño este año fue de 24,1 millones de kilómetros cuadrados o 376 veces el área de Antioquia. En total, el agujero es menor a lo observado durante el periodo 1998-2006 y es similar al d ellos años 2010, 2012 y 2013. El agujero se expande durante los meses de agosto y septiembre.

Mis 10 noticias científicas de la semana (8-12)

1. Así eran nuestros primos

El hallazgo de 6 fósiles de 3 especies desconocidas de haramiyidos (un enigmático grupo de mamíferos tipo roedores del periodo Jurásico en China) sugiere que los primeros mamíferos pueden haberse originado durante el Triásico, hace unos 200 millones de años. Aportan luces además para entender cómo se diversificaron esos primeros representantes de este orden. Los haramiyidos han sido considerados multituberculados. Los descubridores sugieren los dos grupos evolucionaron de un ancestro común en el Triásico tardío. Sí, nuestros primos. El estudio apareció en Nature. Foto cortesía Zhao Chuang.

2. No nos quemaremos vivos

La capa de ozono está en franco proceso de recuperación que debe consolidarse en las próximas décadas según una evaluación de 300 científicos. Esa frágil capa de gas se debilitó por mucho tiempo debido a la emisión de ciertos compuestos usados por el hombre. Tras prohibirse en el Protocolo de Montreal ahora se ve la recuperación. La acción, se dijo, evitará unos 2 millones de casos de cáncer de piel por año hacia 2030. El informe es publicado por el Programa del Medio Ambiente de Naciones Unidas.

3. Dinosaurio en piscina

El Spinosaurus aegyptiacus sería el primer dinosaurio semiacuático reportado hasta ahora según un estudio aparecido en Science. Vivió hace 95 millones de años y fue el mayor depredador de su época y región. Fósiles se encontraron en el Sahara marroquí. Los huesos sugieren adaptaciones para desenvolverse en el agua, en donde cazaba grandes piezas, como tiburones. También se movía en ríos. Llegó a medir 15 metros

4. AB… se me olvidó

Las personas con tipo de sangre AB tienen mayor probabilidad de desarrollar pérdida de memoria en sus últimos años que quienes tienen otros tipos según nuevo estudio aparecido en Neurology. Ese tipo es el menos común. La probabilidad de tener pérdida de memoria que conduzca a la demencia es del 82%.

5. Una sorpresa muy escondida

El cuerpo humano está repleto de microbios, el llamado microbioma que juega un papel en la salud y la enfermedad. Un estudio en Cell encontró que algunas bacterias comunes en la vagina pueden ser fuente de un antibacterial, lo que sugiere que bacterias en otras regiones corporales también podrían tener propiedades benéficas. El estudio no identificó si el antibiótico era producido en la propia vagina.

6. Fue el hielo

Cuando en 2002 colapsó un gran pedazo de la Antártida, mucho se especuló sobre la causa. Una de las razones dadas fue la inestabilidad de la cama que soportaba la gran masa de hielo. En Science científicos llegaron a la conclusión de esa cama había permanecido firme en los últimos 12.000 años, por lo que el colapso se debió al derretimiento del hielo en la parte de encima, una evidencia más del efecto del calentamiento global.

7. Aves muy diferentes

Un artículo publicado en Nature sugiere que las grandes barreras geológicas como la Amazonia, Los Andes y el istmo de Panamá no son las que condujeron a la alta especiación de aves sino que estas lograban cubrir grandes distancias y así fueron distinguiéndose unas de otras. Eso explicaría, por ejemplo, porqué Colombia tiene tan alta variedad de aves, el país del mundo que más posee.

8. Los venusinos

En un avance que permitirá definir mejor cuáles planetas extrasolares son más tipo Venus o Tierra, astrónomos definieron la zona Venus en la cual es más probable que un planeta exhiba condiciones como las venusinas, no apropiadas para la vida. El estudio apareció en el Astrophysical Journal. Venus y la Tierra tienen un tamaño parecido, por lo que la defunción ayudará a distinguir entre esos lejanos mundos.

9. Una atmósfera gasienta

La concentración de gases de invernadero en la atmósfera alcanzó niveles sin precedentes en 2013 debido a la subida acelerada de los niveles de dióxido de carbono reportó la Organización Meteorológica Mundial. El forzamiento radiativo que provoca el efecto de calentamiento experimentó un crecimiento del 34% por los gases de invernadero como CO2, metano y óxido nitroso.

10. Aló, ¿me escucha?

Conocida es la interacción entre los átomos y la luz y ha sido muy estudiada en el campo de la óptica cuántica. Pero esta vez, científico pudieron comunicarse con un átomo artificial mediante el sonido, ondas de sonido, lo que abre una puerta al mundo cuántico ‘hablándole’ y ‘escuchando’ al átomo, algo que a futuro podría tener utilidad en computadores superrápidos. El estudio apareció en Science.

Algo pasa en la capa de ozono

De azul y morado zona agotada de la capa de ozono. Cortesía Nasa

Algo raro sucede. El producto fue prohibido hace 27 años, pero la atmósfera sigue llena.

La Nasa demostró que existe una cantidad alta e inesperada de un compuesto agotador de la capa de ozono de origen desconocido.

El compuesto fue regulado por el Protocolo de Montreal en 1987, con el cual se puso tatequieto a los que dañaban esa capa protectora, vital para la vida sobre la faz del planeta.

Se trata del tetracloruro de carbono, usado antes como limpiador en seco y como extinguidor de fuegos.

Lo más inquietante es que los países del Protocolo reportaron cero emisiones nuevas del Ccl4 entre 2007 y 2012.

Pero un nuevo estudio muestra emisiones mundiales promedio de 34 kilotoneladas por año, cerca del 30% de las emisiones pico antes de que el tratado entrara en vigor.

“No se supone que nosotros tendríamos que estar viendo esto”, dijo Qing Liang, científico de la atmósfera en el centro Goddard de la Nasa y autor principal del estudio. “Hay emisiones industriales no identificadas de sitios contaminados o fuentes no conocidas de CCl4.”

Hacia 2008 el compuesto representaba 11% del cloruro existente para debilitar la capa de ozono, lo que no es suficiente para alterar el ritmo decreciente de las sustancias debilitantes.

Durante casi una década se ha debatido porqué los niveles observados en la atmósfera se han reducido menos de lo esperado según lo que se conoce de su destrucción por la radiación solar y otros procesos naturales.

“Hay un proceso de pérdida que no entendemos o hay fuentes no reportadas o no identificadas”.

Con cero emisiones de 2007 a 2012, los niveles del compuesto deberían haberse reducido a una tasa de 4% año, pero observaciones desde tierra han mostrado una reducción de solo 1% por año.

Algo no cuadra. Y no se sabe porqué.

Más gases atacan la capa de ozono

Agujero sobre la Antártida, cortesía Nasa

La capa de ozono no está tranquila. No puede estarlo porque aunque hace más de 25 años se prohibió el uso de sustancias que la dañan se descubrieron otros químicos que se están acumulando en la atmósfera pese a las restricciones.

En 1987 los clorofluorocarburos (CFC) fueron prohibidos en el llamado Protocolo de Montreal por comprobarse su efecto nocivo sobre esa capa, el escudo protector de la Tierra contra los rayos ultravioleta del Sol.

La mayoría de esos gases han venido a la baja, pero el CFC-113 parece que no ha dejado de acumularse desde 1960. Y entre 2010 y 2012 emisiones del gas subieron un 45%.

Este es uno de los 4 químicos de origen humano descubiertos en la atmósfera por un grupo de la Universidad de East Anglia.

Incluyen dos CFC más y un hidroclorofluorocarburo (HCFC) que afecta la capa en menor grado. Pero de todos el CFC-113 es el único cuya abundancia en la atmósfera no ha dejado de crecer.

Fue en los 80 cuando científicos británicos del programa en la Antártida descubrieron un enorme agujero en la capa sobre el Polo Sur. Se forma durante la primavera austral de septiembre a noviembre, dejando poblaciones del Hemisferio Sur expuestas a los peligrosos rayos UV que inducen el cáncer.

Mediciones hechas década a década han mostrado una reducción en la cantidad total de ozono en la estratosfera y también se han registrado agujeros sobre el Ártico y el Tibet.

Desde la entrada en rigor del Protocolo el agujero ha mostrado señales de recuperación, pero este hallazgo siembra dudas sobre el futuro.

Los investigadores no conocen el origen de las emisiones, pero podría ser que una exención para el CFC-113a en 2003 para producir un insecticida tuviera que ver.

Entre 1960 y 2012 se emitieron a la atmósfera más de 74.000 toneladas de los 4 gases descubiertos, una cifra baja frente a los millones de toneladas por año emitidas en los años 80.