De la próstata y los bloqueadores solares

La caída del bloqueador solar, un problema de salud. Foto Maxpixel

La caída del bloqueador solar, un problema de salud. Foto Maxpixel

Ciencia para mejorar la calidad de vida de las personas, tiene un valor especial. Y dos ejemplos claros se presentaron en el encuentro de la Sociedad Americana de Química (ACS). Continuar leyendo

Ciencia vs. periodismo o… ¿ciencia y periodismo?

A raíz del debate suscitado por el caso del científico Raúl Cuero se han escuchado denuncias de los científicos de que los periodistas no averiguan bien quién es el científico.

Estos acusan al investigador de no ser amigo de hablar con la prensa. Y en medio, surgen dos inquietudes básicas:

¿Quién tiene el deber de informar primero: el científico o el periodista?

¿Están capacitados los periodistas para hablar de ciencia?

Presentamos, para dar luces sobre las distintas posiciones, lo que dicen dos investigadores. Uno, Jorge Iván Zulauga, mediante entrevista con él; la otra, Carolina Murcia, mediante un intercambio cordial de mensajes electrónicos.

Jorge Iván Zuluaga, Universidad de Antioquia:

¿Están interesados los científicos en general en divulgar lo que hacen?

“Yo creo que los científicos tienen muchas preocupaciones de entrada en medio de lo que hacen. El proceso de preparación de artículos científicos, elaboración proyectos de investigación, respuesta a pares revisores y evaluación de otros artículos es tan extenuante que poco tiempo queda para dedicarse seriamente a la divulgación de lo que hacen. En algunos casos, como el nuestro, incluimos dentro del proceso de investigación mismo un espacio exclusivo para generar comunicados de prensa sobre todo lo que hacemos. Muchas instituciones científicas en el mundo lo hacen así y tienen equipos de científicos y divulgadores expertos en hacerlo. En Colombia hace falta mucho más apoyo de las divisiones de comunicaciones para ayudar a los científicos en esta etapa del proceso de investigación”.

¿Cómo ha sido tu relación con los periodistas? ¿Saben abordar los temas?

“Regular. De la misma manera que se encuentra uno con periodistas informados se encuentra uno con personas que no están (aparentemente) preparados para tratar estos temas con el debido rigor. No creo que sea culpa de ellos o falta de formación profesional, sino que como decía Angela Posada en estos días, pasar de cubrir la vuelta a Colombia a hablar de Astrofísica es difícil. Los periodistas en Colombia son contratados y entrenados para hablar de temas “cualitativos” muy amplios”.

¿Saben los comunicadores y periodistas qué es ciencia?

“Yo creo que sobre la ciencia existe una mitología muy compleja en la sociedad. No es raro. Los científicos somos en general muy retraídos socialmente. Tenemos nuestra propia cuota de culpa. Como dije antes también hay razones para ello: la ciencia requiere un esfuerzo muy grande. Para mí es fundamental que se hable mucho más de ciencia en los medios de comunicación de gran impacto, pero que se hable bien, mencionando fuentes, citaciones, utilizando el lenguaje de la misma ciencia. Con el tiempo la gente empezaría a entender mejor la dinámica de las sociedades científicas. En el caso de los periodistas es importante que cualquier periodista haga al menos un seminario en su vida no sobre química, biología o astrofísica, sino sobre cómo funciona realmente la ciencia, cómo se investiga, qué es la verdad científica, cómo se verifica la veracidad de un descubrimiento, quién dice la verdad y quién no en la ciencia”.

Carolina Murcia, Directora Científica Organization for Tropical Studies

“Al respecto le hago dos reflexiones:

La primera es que si uno se dedica a escribir en el periódico, deja de escribir sus artículos científicos y con eso pierde oportunidad de avance profesional. Los artículos científicos son la vara con la que se le mide a uno, y se determina su impacto (y su salario), mientras que los artículos de prensa y divulgativos no se cuentan en a producción intelectual, o por lo menos no se les asigna un valor significativo.

Es por eso, que en los países del primer mundo se ha desarrollado el perfil del profesional que hace específicamente esa labor, la de divulgar al publico el conocimiento científico. Ese papel lo cumplen personas con formación científica que ese dedican a la divulgación exclusivamente y periodistas muy serios y bien formados que se dedican exclusivamente a divulgar ciencia, realmente entendiendo de lo que hablan. Tristemente, aquí carecemos de unos y otros. Yo he propuesto que este es un perfil profesional necesario e importante.. y se lo comunico a mis alumnos en cada oportunidad para que piensen en esa posibilidad para su desarrollo profesional. Aun no pega eso.. tal vez los medios no están listos para contratar ese personal tal especializado.

La segunda, es que los científicos somos muy quisquillosos con la precisión de la información, y nos molesta terriblemente cuando algo que le decimos a un periodista es tergiversado o sacado de contexto por falta de cuidado o por conveniencia. El no tener derecho a verificar la exactitud de lo que se le atribuye a uno, antes que salga impreso, es la primera motivación por la cual yo (y otros colegas con quien he discutido el tema) no damos entrevistas. En el momento que esto cambie, probablemente se abra la comunidad científica a la prensa. Es cuestión de confianza, y el primer paso lo debe dar la prensa.

En ultimas, supongo que también es un asunto de credibilidad del periodista, y eso se gana con un acercamiento puntual con preguntas concretas y bien planteadas. Que uno sienta que el periodista hizo la tarea antes de consultarlo a uno, de manera que se sienta que el tiempo que uno le va a dedicar a eso va a resultar en algo serio y productivo para todos. El día que yo reciba una consulta de ese nivel estaría dispuesta a atenderla, y creo que no soy la única que no ha cerrado la puerta de manera irrevocable a los periodistas”.

Unos peces con patas y manos

Una de las preguntas que le quedan por responder a la ciencia, pero sobre la cual se ha avanzado mucho con distintos hallazgos paleontológicos, es ¿cómo y cuándo perdieron sus aletas los peces y se convirtieron en patas? O, ¿cuándo un animal marino dejó el mar y comenzó a vivir en tierra firme?

Científicos acaban de hacer algo similar en laboratorio, con un éxito relativo que sirvió para demostrar que el principio actúa: convirtieron aletas de peces en patas.

Fernando Casares, del Consejo Nacional de Investigaciones de España y colegas inyectaron en un pez cebra el gen hoxd de un ratón. La proteína por la que codifica controla el desarrollo de autopodos, un precursor de las manos, pies y garras.

Los peces cebra portan ese gen pero produce menos proteína que en los tetrapodos y en las aves. Casares y su grupo esperaban que al inyectar copias extras del gen en embriones de ese pez, algunas de sus células producirían más proteína.

Un día después, aquellos peces cuyas células habían recibido el gen comenzaron a desarrollar autopodos en vez de aletas. Así crecieron durante cuatro días, pero luego los embriones murieron.

“Por supuesto, no logramos que crecieran manos”, dijo Casares, quien especula que hace cientos de millones de años, los ancestros de los tetrapodos comenzaron a expresar más hoxd13 por alguna razón, lo que les permitió evolucionar con su nueva forma.

Quizás eso fue lo que sucedió en un proceso que tomó unos 60 a 70 millones de años.

¿Sí hay otra forma de vida?

Aún está fresco el revuelo que causó Science cuando publicó un artículo de Felisa Wolfe-Simon en el que daba cuenta de una extrañísima bacteria hallada en un lago californiano: en vez de fósforo tenía arsénico entre los bloques constituyentes de su ADN.

Quería decir, ni más ni menos, que había sido encontrada una nueva forma de vida, lo que tendría implicaciones más que para nuestro mundo, para la búsqueda de vida en lejanos planetas. Sí: el abanico de posibilidades se abría y se hacía más problemático, pues cabía la posibilidad de la búsqueda de vida extraterrestre no se tenía que limitar a planetas tipo Tierra en la llamada zona habitable alrededor de su estrella madre.

Tal revuelo y la magnitud del hallazgo originó un hecho lógico: investigadores dijeron que analizarían el caso y repetirían sus experimentos.

Esta semana, un grupo de científicos encabezados por la microbióloga Rosie Redfield en la University of British Columbia en Vancouver, Canadá, colgaron en el blog del laboratorio lo que llamaron una clara refutación al hallazgo publicado en 2010 sobre la nueva forma de vida.

“Su anuncio más llamativo era que el arsénico había sido incorporado en el tronco del ADN y lo que podemos decir es que no hay nada de arsénico en ese ADN”, dijo Redfield.

Los autores del paper en Science no se retractan de sus conclusiones. “Estamos conmocionados porque nuestros resultados están estimulando más experimentos por parte de la comunidad y por nosotros”, dijo Felisa en un email a Nature. Ahora trabaja en el Lawrence Berkeley National en California.

“No entendemos del todo los detalles de los experimentos en el blog y las condiciones. Por eso esperamos ver ese trabajo publicado en un journal con revisión previa, que es como mejor funciona la ciencia”.

Aunque Redfield fue colocando los progresos en su blog, parece que dejó cabos sin atar: no pudo, por ejemplo, cultivar células sin adicionarles un poco de fósforo.

El tema está abierto: ¿una nueva forma de vida? ¿Fue un error de la ciencia?

La resolución no está cerca. Más experimentos se requerirán para confirmar lo hallado por Felisa. Si se confirma, el rompecabezas de la vida se descompondrá. Si no, la calma volverá al reino.

En la foto, Felisa Wolfe-Simon en trabajo de campo.

Un agujero negro tragándose la materia

En su camino hacia lo desconocido astrónomos detectaron materia que cae hacia un agujero negro gracias al telescopio espacial Hubble de la Nasa y la ESA.

Con el efecto de lente gravitacional de las estrellas en una galaxia lejana, el grupo midió el tamaño del disco alrededor del agujero y estudió los colores –o sea la temperatura- de diferentes partes de ese disco.

Las observaciones tienen una precisión equivalente a determinar un grano de arena en la superficie de la Luna.

Si bien los agujeros negros son invisibles en sí mismos, las fuerzas que provocan originan cierto fenómeno brillante en el universo: los cuásares u objetos cuasi estelares, discos resplandecientes de materia que orbitan agujeros negros supermasivos, calentando y emitiendo radiación muy brillante.

“El disco de acreción de un cuásar tiene un tamaño típico de unos cuantos años luz o alrededor de 100.00 millones de kilómetros, pero se hallan a cientos de millones de años luz de distancia. Esto sugiere que su tamaño aparente vistos desde la Tierra es tan pequeño que quizás nunca exista un telescopio tan poderoso para conocer su estructura de manera directa”, según José Muñoz, líder del grupo.

Para estudiar este cuásar el grupo usó las estrellas en una galaxia como manera de ampliar la luz de distintos puntos del disco gracias a los efectos gravitacionales, obteniendo una información detallada de su color.

Así, observaron un grupo de cuásares que son aumentados por el cambio de alineación de otras galaxias en el fondo, produciendo varias imágenes del cuásar.

Pudieron determinar que el disco tiene de 4 a 11 días-luz, unos 100.000 a 300.000 millones de kilómetros. Aunque la incertidumbre de la medición es notoria, es un logro de todas maneras.

Las propiedades físicas de los cuásares no son bien entendidas por la ciencia.

Nota: la gravedad dobla la estructura del espacio-tiempo y por ende desvía los rayos de luz.Cuando el alineamiento es el adecuado, con un objeto detrás del otro, la gravedad del objeto de adelante dobla la luz como un lente, un proceso llamado lente gravitacional. Típicamente producen múltiples imágenes distorsionadas de objetos distantes. El efecto más dramático de estos lentes gravitacionales son la amplificación y distorsión de la luz de galaxias lejanas cuando pasa a través de grupos masivos de galaxias. Las estrellas individuales también pueden amplificar la luz, aunque este efecto, microlente, es menos notable.

En la foto, el disco alrededor del agujero negro. Cortesía Nasa/ESA.

Los inteligentes hacen crecer la economía

Con frecuencia se hace uno esa pregunta, cuando mira el avance de países desarrollados. ¿Es más inteligente o más lista la gente que vive allí? No es sencillo, pero hay un estudio reciente publicado en Psychological Science. Investigadores analizaron datos de 90 países y encontraron que la inteligencia de las personas, en especial del 5 por ciento más inteligente, contribuía mucho a la fortaleza de sus economías.

Hace años los economistas hablan de lo que llaman el valor del capital humano, que significa todas las cualidades de las personas que constituyen la fuerza laboral. Heiner Rindermann, de Chemnitz University of Technology quería mirar de cerca ese capital, en especial ese factor que los psicólogos llaman capacidad cognitiva. “En otras palabras, la capacidad de una persona de solucionar un problema de la manera más eficiente, no con violencia sino pensando”, dijo el investigador. El estudio lo escribió con James Thompson, del University College London.

Recogieron información de 90 países, incluyendo de Estados Unidos a Nueva Zelanda y de Colombia a Kazajistán . Además recogieron datos de la excelencia en ciencia y tecnología, el número de patentes por persona y cuántas personas habían ganado el Nóbel, por ejemplo.

¿Qué encontraron? Que la inteligencia sí hace una diferencia en el Producto Interno Bruto. Por cada punto de incremento en el promedio de cociente intelectual nacional, el producto interno era 229 dólares más alto. Eso hace una gran diferencia si el 5 por ciento más listo de la población se hacía más listo: por cada punto adicional del CI en ese grupo, el PIB per cápita era 468 dólares más alto.

“Dentro de una sociedad, el nivel de las personas más inteligentes es importante para la productividad económica”, dijo Rindermann. Cree que se debe a que “son relevantes para el progreso tecnológico, la innovación, para dirigir la nación, liderar organizaciones como emprendedores y así por el estilo”.

Para el investigador, para la libre economía hoy es más importante el capital humano y la capacidad cognitiva, no un gobierno que se mantenga al margen como se proclamaba desde Adam Smith.

De la ciencia, sus amenidades y 2009

Bueno, volvemos con nuestras notas de ciencia en 2009, con el ánimo de mostrar que es un asunto apasionante y que a todos nos interesa y puede aportar. Con temas llamativos, no muy extensos, abarcando la mayor variedad posible de campos, esperamos seguir contando con el concurso de ustedes nuestros lectores, a quienes nos debemos y de quienes esperamos muchas respuestas, sean críticas o no, de apoyo o con aportes para mejorar, pues la idea es esa: del intercambio de opiniones y experiencias ganamos en conocimiento y crecemos todos.

Un buen año para todos y nuestra promesa de que estaremos pendientes para presentar lo mejor de la ciencia nacional (que tan poco se difunde) y del mundo.