El pensamiento surgió hace 1,8 millones de años

La profesora Shelby con fósiles antiquísimos. Foto University of Iowa

La profesora Shelby con fósiles antiquísimos. Foto University of Iowa

Cuando se habla de la evolución de los homínidos y los homíninos se trata de sobreentender que la forma humana de pensar surgió muy reciente.

Pero tal vez no haya sido así. No a la luz de un estudio publicado en Nature Human Behavior realizado por un neuroarquéologo de Indina University. Continuar leyendo

Con música se envejece mejor

Los ancianos que pasaron una buena cantidad de tiempo tocando un instrumento musical se desempeñan mejor en algunos tests de conocimiento que los individuos que no.

El hallazgo que muestra una vez más la importancia de la música en la vida de las personas surgió de un estudio de Brenda Hanna-Pladdy, neuropsicóloga clínica en Emory University, y de la psicóloga Alicia MacKay. El estudio fue publicado en Neuropsychology.

Muchas investigaciones se han centrado en determinar los beneficios cognitivos de la actividad musical en niños, pero no se ha examinado mucho qué sucede a lo largo de la vida.

“La actividad musical a través de la vida puede servir como un ejercicio cognitivo retador, haciendo que su cerebro mejore y sea acomode más a los cambios de la edad”, dijo Hanna-Pladdy. “Como estudiar un instrumento requiere años de práctica y aprendizaje, puede crear conexiones alternativas en el cerebro que podrían compensar la declinación cognitiva al envejecer”.

El estudio incluyó 70 individuos de 60 a 83 años que fueron divididos en tres grupos. Los participantes o bien no tenían ningún entrenamiento musical o lo habían estudiado un instrumento de 1 a 9 años o al menos lo habían hecho por 10 años. Todos tenían niveles similares de educación y bienestar y no presentaban signos de Alzheimer.

El desempeño cognitivo se midió examinando funciones cerebrales que declinan con el envejecimiento del cuerpo y que en su manifestación más dramática conducen a una condición neurodegenerativa como aquella enfermedad.

Los que más habían tocado un instrumento se desempeñaron mejor, seguidos por los que lo habían hecho durante cierto tiempo, revelando una tendencia según los años de práctica.

Los mayores practicantes de la música mostraron puntajes mucho más altos que los no músicos en tests relacionados con la memoria visual-especial, el nombre de los objetos y la flexibilidad cognitiva, o la capacidad del cerebro de adaptarse a nueva información.