Mènage a trois entre arañas

Las tres arañas en el apareamiento. Foto M. Persons

Las tres arañas en el apareamiento. Foto M. Persons

Un enredo de 24 patas. Eso es lo que en algunas ocasiones, apareándose, forman las arañas lobo. No es que tengan tantas: es que tienen sexo en… un trío. Ménage à trois.

Una noche en su jardín, dice una nota en Live Science, Matthew Persons, profesor de biología en la Universidad Susquehanna en Pensilvania, Estados Unidos, notó que unas arañas andaban en esa faena, pero no le prestó atención hasta que la escena se repitió otras noches.

Las llevó a su mesa y tomó fotografías. El hallazgo es el primer caso de una hembra con dos machos de Rabidosa punctulata, una actividad que es posible porque las hembras tienen dos órganos reproductivos.

Lógico, el ménage à trois no era por placer. Debe tener ventajas evolutivas, al menos para los machos.

En el cortejo, estos usan una combinación de exhibiciones visuales y comunicación por vibraciones para atraer potenciales parejas. Si la hembra no queda impresionada, puede comerse al exhibicionista. Pero si otro macho recibe el beneplácito de ella, nada impide que otro macho se una a la ‘fiesta’ y también entregue su esperma.

Una posibilidad es que el sexo en trío sea una manera de que este tercer invitado termine comido por la hembra.

Hay unas ventajas además: el macho pegado a la fiesta evita gastar energía en el cortejo y llama menos la atención de depredadores, y evita los combates entre machos por una hembra.

Pero no todo es bueno. También hay inconvenientes: hay gasto de energía que reduce la transferencia de esperma, dificultad para la penetración o inserción en el abdomen del otro macho e intentos de desplazar al otro durante la inseminación.

Uno de los machos perdió incluso una pata en el apareamiento. Tal vez sea por la agitada acción. El apareamiento de esta araña toma de 25 minutos a 1,5 horas, lo que aumenta el canibalismo de la hembra, pero uno de los observados por Persons duró 4 horas.

Esto aumenta la posibilidad de que el trío sea presa de un depredador. El artículo aparecerá en el Journal of Arachnology.

Cosas tiene la naturaleza.

Olor a comida invita al sexo

Es el olor a comida lo que inspira los encuentros sexuales de acuerdo con nueva investigación en la mosca de las frutas, Drosophila melanogaster.

Cuando se conquistar una hembra atractiva se trata, el excitado macho se convierte en una especie de trovador, tocando una canción de amor con una ala mientras danza detrás del objeto deseado. Qué provoca ese cortejo era un misterio.

Experimentos reportado online en Nature muestran que al remover un gen de una proteína olfativa denominada IR84a hace que la mosca sea menos hábil para realizar el canto y su baile. Situada entre las células nerviosas que alientan la actividad reproductiva en las moscas de las frutas, la proteína es estimulada básicamente por dos aromas (ácido fenilacético y fenilacetaldehído). Resulta llamativo que esos aromas no los proporciona la hembra sino los tejidos de la planta y los frutos con los que la mosca se alimenta y que emplea para poner sus huevos.

La mayoría de los insectos se rinden amorosamente cuando sienten las feromonas sexuales –un perfume bioquímico natural- que proviene de una potencial pareja. Ser enloquecido por el olor de comida en vez de la feromona, podría ser una ventaja evolutiva para especies cuyos recién nacidos pasan varios días comiendo y creciendo antes de abandonar la casa.

“Las larvas de la mosca comen constantemente y necesitan un buen suministro de alimento para respaldar su crecimiento”, dice Richard Benton, del Center for Integrative Genomics en Lausana (Suiza), quien adelantó el estudio con colegas de Suiza, Francia e Inglaterra.

Ser eastimulado sexualmente por olores de alimentos les asegura a las moscas que se aparearán cerca de una fuente de nutrientes, lo que les permitirá criar la familia en donde permanezca bien alimentada.

Pero las moscas no son guiadas exclusivamente por los olores de la comida. “Su circuito reproductivo es complejo”, aclara Benton, “y responde a distintas señales sensoriales”. Por ejemplo, moscas excitadas ‘probarán’ posibles parejas tocándolas, adquiriendo información a través del contacto de feromonas. Sin embargo, oler una fruta juega un rol esencial en la activación del cortejo.

Comida y sexo… a la vez.

En cuestión de parejas, la diversidad es bienvenida

En la variedad está el placer. Y eso, precisamente, es lo que aplican los animales en materia de apareamiento. Noe s cuestión de infidelidad, que tal vez no exista en su mundo, es asunto de supervivencia.

Lo practican las aves, las abejas también. Súmeles las langostas, las ranas y los lagartos. Y la lista crece. Un grupo de científicos de Simon Fraser University. Concordia University y Dalhousie University encontraron que la flexibilidad en rituales de apareamiento es la clave en el éxito reproductivo cuando los machos sobrepasan en número las hembras.

El equipo analizó cientos de investigaciones sobre las tendencias en apareamiento de mamíferos, insectos, peces, crustáceos, anfibios y reptiles. “Hallamos que hay una gran flexibilidad en el comportamiento y las costumbres a través de las especies”, dijo James W. Grant, profesor del Departamento de Biología en Concordia.

En las épocas de apareamiento, cuando los machos compiten por las hembras, el cortejo puede ir desde la pelea al desespero cuando los machos sobrepasan en número al otro género.

“Tendemos a pensar que más machos significan más pelea, pero luego de cierto punto, pelear con todos los machos alrededor es extenuante y riesgoso por las chances de lesión. Lo que es más: la ocasión puede ser aprovechada por un macho que se robe la hembra”, explicó Laura Weir, de la Simon Fraser.

En la batalla por la reproducción, se encontró que el elemento sorpresa es un arma elegida por machos rodeados de otros dominantes. “Machos pueden olvidarse del cortejo y tratar de obtener éxito reproductivo de distintas maneras”, indicó Jeffrey Hutchings, de Dalhousie.

Los machos también optan por ser guardianes de las hembras en vez de los rituales tradicionales de cortejo durante la escasez de machos, una mala noticia para las hembras que esperan ser servidas por múltiples parejas.

“Las vigilan hasta que están listas para aparearse para asegurar cierto grado de éxito reproductivo al prevenir la competencia del esperma de machos subsecuentes”, dijo Grant, advirtiendo que ellos establecen la cantidad de esperma de acuerdo con cuántos competidores enfrentan.

Cuando las parejas escasean, es común que los machos merodeen independiente del interés que muestren las hembras. “Sin embargo, si las hembras abundan y los encuentros son frecuentes, ellos pueden alejarse de las que no sean receptivas para buscar una que esté lsita para aparearse”, explicó Grant.

Cómo evadir una hembra caníbal

La vida no es fácil, el apareamiento tampoco. Machos cortejantes de la hembra caníbal de lomo rojo enfrentan un riesgo de morir en el acto a menos que desarrollen el cortejo adecuado que dura al menos 100 minutos, revleó un estudio, que además muestra que furtivos machos pueden deslizarse mientras tanto y aparearse con éxito gracias a los esfuerzos del primer pretendiente.
Científicos de la Universidad de Toronto Scarborough reportaron en Proceedings of the Royal Society B los nuevos datos sobre los hábitos de apareamiento de la venenosa araña lomo rojo australiana (Latrodectus hasselti), integrante de la familia de la conocida viuda negra.
Si un macho intenta aparearse sin invertir el suficiente tiempo y energía en el cortejo, la hembra lo matará y se unirá con su rival. Sin embargo los machos más débiles o que buscan no gastar mucha energía, han encontrado una manera de obtener la recompensa que debería ir al más acucioso cortejante.
“El segundo macho furtivo se desliza y se aparea exitosamente, actuando como un parásito del esfuerzo del primer esforzado macho”, explica Maydianne Andrade, del grupo del Neurociencias y Comportamiento Integrador.
Uno de los resultados sorprendentes del estudio es que las hembras son incapaces o reluctantes a discriminar las fuentes del cortejo, revela Jeffrey Stoltz, coautor.
Esto provee la oportunidad a los machos intrusos de explotar los esfuerzos reproductivos de los rivales y por lo tanto sobrepasar la elección de la hembra.

Los pequeños son mejores amantes

Amantes. Los pequeños son los súper amantes y les ganan de lejos a los grandes. Esta es la historia.
Los machos grandes se desempeñan mejor en concursos de apareamiento cabeza-a-cabeza, peor los más pequeños son 10 veces mejores amantes porque maduran antes.
Un estudio publicado en el Journal of Evolutionary Biology, reveló la importancia de la madurez en el éxito del apareamiento y de la paternidad. Un estudio adelantado con… arañas de lomo rojo.
En un ambiente cerrado, los investigadores estimularon dos concursos favoreciendo el desarrollo de machos de diferentes tamaños de Latrodectus hasselti. Los más grandes fueron más exitosos en aparearse y preñar las hembras cuando competían directamente con los más pequeños. Sin embargo, cuando los pequeños de maduración rápida tenían un día de ventaja, reflejando su madures temprana, tenían una tasa de paternidad 10 veces más alta que la de los grandes.
El cortejo en esta especie de arañas dura en promedio 50 minutos cuando los machos compiten y 4,5 horas cuando no están en competencia. La cópula dura de 6 a 31 minutos y los machos, con frecuencia, son heridos o muertos durante el proceso.
La naturaleza, según Michael Kasumovic, co autor del paper con Maydianna Andrade de la Universidad de Toronto, favorece tanto a los ejemplares grandes como a los pequeños bajo circunstancias diferentes.