10 noticias científicas de la semana

Pecas y cabello rojo asociados a mutaciones cancerígenas. Foto Wikipedia

Pecas y cabello rojo asociados a mutaciones cancerígenas. Foto Wikipedia

 

1. Cáncer, pecas y cabello rojo

Científicos del Wellcome Trust Sanger Institute y la Universidad de Leeds probaron que variantes genéticas relacionadas con el cabello rojo, la piel blanca y las pecas están vinculadas con un alto número de mutaciones genéticas del cáncer de piel. La incidencia de esas mutaciones asociadas con esas variantes equivale a 21 años extras de exposición al sol en personas sin esas variantes. Muy alto. El estudio apareció en Nature Communications.

2. A oscuras mejor

Un nuevo estudio se sumó a los que han mostrado cómo la luz artificial nocturna tiene consecuencias negativas para la salud. Este encontró afectación del sistema inmunitario, pérdida muscular y señales de osteoporosis. El estudio se hizo con ratones y fue publicado en Current Biology. Lo positivo es que todos esos factores se revierten cuando se vuelve a condiciones de oscuridad, como lo han revelado también otras investigaciones.

3. Monos trabajadores

Evidencia arqueológica en Brasil sugiere que los monos capuchinos allí usaban herramientas al menos hace 700 años, el ejemplo más antiguo de ese uso por fuera de África según el estudio publicado en Current Biology. Empleaban piedras para romper nueces. Los monos usaban las piedras más adecuadas para su trabajo, según análisis de los científicos. Hace poco en Tailandia se había reportado en macacos.

4. Vida perdida

En 58 % de la superficie terrestre la biodiversidad ha caído por debajo de los límites de seguridad, según estudio en Science. Una conclusión tras analizar 2,3 millones de registros de más de 39.000 especies viviendo en cerca de 18.600 sitios. El límite de seguridad es el 90 % del valor original. Menos de eso podría traer problemas. La biodiversidad global ha caído al 84,6 % de lo que tuvo en su momento.

5. Nebulosa atiborrada

La nebulosa de Orión en una de las constelaciones más renombradas, nebulosa visible al ojo desnudo, astrónomos hallaron centenares de enanas marrón y objetos de tipo planetario, muchos más de los que se habían observado antes en esa región considerada cuna de estrellas, sugiriendo que la tasa de formación de aquellos otros objetos también es muy alta. Allí podrían existir entonces planetas se desprende del estudio aparecido en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

6. Somos muy diferentes

Una nueva prueba de las diferencias cerebrales entre el cerebro de mujeres y hombres encontraron científicos de la Universidad de California en Los Ángeles. En estudios sobre presión sanguínea hallaron que se presentan respuestas opuestas en el frente derecho d ella corteza insular, la parte del cerebro que integra la experiencia de las emociones, la presión de la sangre y el auto reconocimiento. El hallazgo fue publicado en Frontiers in Neurology.

7. Radiografía de la voluntad

Científicos rastrearon el cerebro cuando personas hacían lo que querían, a su libre voluntad, encontrando en qué zonas está enraizada esa la decisión voluntaria. La atención se da en el lóbulo parietal, mientras el periodo de deliberación toma lugar en la corteza frontal en sitios relacionados con el razonamiento y el movimiento, y en los ganglios basales en la profundidad cerebral vinculada a funciones motrices como iniciar una acción. El hallazgo será publicado en Attention, Perception & Psychophysics.

8. Endulzantes que engordan

Los endulzantes artificiales, se ha dicho, aumentan el apetito, según distintos estudios. Científicos encontraron las causas: se encuentra en el centro de recompensas del cerebro, en donde la sensación del dulce está integrada con el contenido de energía, por lo cual se produce un desbalance que lleva a que se ingiera más comida. El avance apareció en Cell Metabolism y será un factor a tener en cuenta al momento de recomendar o usar esos endulzantes, en boga hoy.

9. Mire y aprenda

Los cuervos son de las aves y animales más inteligente, al punto de usar herramientas, Un estudio en Royal Society Open Science reveló que ellos aprenden mucho viendo a sus congéneres, demostrándose que la conexión social con los otros es determinante para obtener nueva información. El hallazgo se hizo mediante un experimento que incluía recompensa con comida para resolver un problema.

10. Contando árboles

Hay muchos tipos de árboles en la Amazonia, pero ¿cuántos? Faltan por descubrir, pero científicos estudiaron todo lo que se ha identificado para concluir que se tienen hasta ahora 11.676 especies arbóreas halladas entre 1707 y 2015, y quizás podrían ser 16.000 pero tomará siglos saberlo. Claro, estas son más escasas. El interesante estudio apareció en Scientific Reports.

Los cuervos son tan inteligentes como los chimpancés

Cuervo mirando la cámara. Foto cortesía Helena Osvath

Cuervo mirando la cámara. Foto cortesía Helena Osvath

A cerebro más grande, mayor inteligencia ha dicho la ciencia, pero los cuervos crean una ruptura con esa afirmación ampliamente sostenida.

Sí, un estudio reveló que estas pequeñas aves, de cerebro pequeño, son tan listas como los chimpancés y otros grandes simios.

De su capacidad para resolver problemas la literatura científica se ha nutrido en los últimos años. Y en la última investigación de científicos de Lund University en Suecia se comprueba que son tan inteligentes como esos primates pese a sus cerebros mucho más pequeños, algo que sugiere que antes que el tamaño del cerebro, es la densidad de neuronas y la estr5uctura cerebral la que juega un rol esencial en términos de inteligencia.

El tamaño cerebral absoluto no es toda la historia. Hallamos que los córvidos se desempañan también como los grandes simios pese a tener cerebro más pequeño”, comentó Can Kabadayi, estudiante de doctorado en Ciencias Cognitivas.

Medir la inteligencia no es sencillo. Una de sus claves está en el control inhibitorio y la capacidad de contener los impulsos animales para elegir un comportamiento más racional.

Científicos en Duke University hicieron un estudio en 2014 al comparar el control inhibitorio de 36 especies animales, sobre todo grandes simios y micos. Usaron el test del cilindro, en el que se pone alimento en un tubo transparente con aperturas a ambos lados. El reto para el animal es obtener la comida usando los orificios en vez de cogerla de manera directa.

Para tener éxito el animal debe mostrar control y elegir la estrategia más eficiente.

El estudio a gran escala concluyó que los grandes simios se desempeñan mejor y que el tamaño del cerebro era clave en la inteligencia.

Así, Can Kabadayi, con científicos de la Universidad de Oxford y el Max Planck Institute for Ornithology en Alemania, hicieron el test con cuervos, cuervos de Nueva Caledonia y grajillas para conocer su control inhibitorio.

Primero entrenaron las aves para obtener una recompensa de un tubo opaco con un agujero en cada extremo. Luego repitieron el experimento con uno transparente. El impulso natural sería ir directo al alimento, pero los cuervos elegían ingresar por los extremos. Los logros fueron casi del 100 %, comparable al desempeño de bonobos y gorilas.

Eso muestra que los cerebros de estas aves son muy eficientes a pesar de un tamaño absoluto más pequeño. Como lo indicó el estudio, podría haber otros factores aparte del tamaño que son importantes para la inteligencia, como la densidad neuronal”, dijo Can Kabadayi.

Aún hay mucho por entender y aprender sobre la relación entre inteligencia y tamaño cerebral, así como de la estructura del cerebro de las aves, pero este estudio muestra que los cerebros de las aves no son solo cerebros de aves después de todo”.

El estudio apareció en Royal Society Open Science.

¿Tienen los cuervos la teoría de la mente?

Foto Universidad de Houston

Yo sé qué está pensando usted. No lo dice un humano, lo dice un… cuervo.

Siempre se ha dicho que solo los humanos poseen la llamada teoría de la mente, esa capacidad de entender que otros tienen mente como la de uno, de atribuir pensamientos e intenciones a otros.

Un estudio publicado en Nature Communications sugiere que los cuervos, tenidos en muchas culturas como un símbolo de inteligencia, comparten parte de la capacidad humana de pensar abstractamente acerca de otras mentes, adaptando su comportamiento al atribuir a otros sus propias percepciones.

La investigación encontró que guardaban alimento al escuchar sonidos de otros cuervos si había cerca un agujero, incluso si no veían al otro. No se preocupaban, en cambio, si no había un agujero por donde pudieran verlos.

Otros estudios han sugerido esa capacidad en animales cercanos a los humanos, sugiriendo que son capaces de entender que otros ven, pero para algunos solo se trata de atender señales superficiales sin entender en realidad qué ven los otros, dependiendo de pistas de la conducta.

La mayoría de estudios se han hecho con chimpancés.

Eso lo trataron de obviar los investigadores con los cuervos usando solo agujeros abiertos y sonidos que indicaban la presencia de un posible rival, pero los cuervos nunca veían otro cuervo en el experimento.

La capacidad de almacenar comida es importante para los cuervos. Estudios previos han demostrado que se comportan diferente cuando perciben que un competidor los observa. Cuando saben que los ven, esconden la comida más rápido y es menos probable que regresen para evitar que el otro la robe. Cuando piensan que no los están viendo, se demoran más.

Cuervos se comunican por gestos

Señalar y coger objetos para llamar la atención es una conducta solo observada en humanos y nuestros parientes cercanos: los grandes simios.

Pero Simona Pika, del Max Planck Institute for Ornithology y Thomas Bugnyar, de la Universidad de Viena, entregaron la primera evidencia de que los cuervos (Corvus corax) también usan los gestos deícticos para verificar el interés de una potencial pareja o para fortalecer un lazo ya existente.

Hacia los nueves meses los bebés humanos comienzan a usar gestos deícticos como señalar o tomar objetos, previo a las primeras palabras. Los científicos piensan que tales gestos se fundamentan en capacidades de inteligencia relativamente complejas y representan el punto de inicio para el uso de símbolos y por tanto del lenguaje humano. Los gestos deícticos son marcas en el desarrollo del habla humana.

La observación de tales gestos entre los grandes simios, para sorpresa, es más bien escasa. Los chimpancés (Pan troglodytes) en el Parque Nacional Kibala en Uganda, por ejemplo, emplean el rascado directo para indicar distintos puntos de su cuerpo para ser aseados.

Esta comunicación deíctica había sido reservada solo para los primates. Según aquellos dos investigadores, esa conducta no está restringida a humanos y grandes simios. Por dos años investigaron la conducta no vocal de miembros marcados de una comunidad cuervos salvajes en el Cumberland Wildpark en Grünau, Austria.

Pudieron observar que los cuervos usan sus picos como las manos para mostrar y ofrecer objetos como musgos, piedras y palos. Esos gestos estaban dirigidos sobre todo a parejas del sexo opuesto y resultaron en la orientación frecuente de los recipientes hacia los objetos y los que los señalaban. Subsecuentemente, los cuervos interactuaban uno con otro, por ejemplo manipulando juntos el objeto.

Los cuervos son aves de la familia de los córvidos, como las urracas, sobrepasan en inteligencia a la mayoría de las otras especies aviares.

Sus marcas en varios test de inteligencia son tan altos como los de los grandes simios. Los cuervos en particular se caracterizan por una comunicación intra-pareja compleja, largos periodos para formar lazos de unión y un alto grado de cooperación entre compañeros.

El nuevo estudio revela que los gestos diferenciados han evolucionado en especies con un alto grado de capacidades colaborativas.

La sorprendente ave que reconoce las personas por el rostro

Yo te conozco, chico malo

Quienes estén familiarizados con los animales domésticos y algunos otros en las fincas saben que ellos los pueden reconocer. Y distinguen bien quién los trata mal.

Reconocen nuestras caras, nuestra voz y nuestro olor. Una mascota responde distinto frente a su amigo que frente a un extraño.

Pero son más. Diversos estudios han demostrado que las abejas, los pollos, las palomas, las ovejas, las llamas, los pingüinos, las focas, conejos, caballos, lagartos y hasta los pulpos reconocen personas individualmente.

Y hay algo en común con estos animales: están expuestos de una manera u otra a los humanos. Pero, ¿pueden los animales salvajes reconocernos?

Anécdotas sobre el tema existen muchas, pero evidencias científicas pocas. No hace mucho, se ha mostrado que los pájaros mímidos y los cuervos americanos reconocen las personas que amenazan sus nidos o los han capturado.

A la lista se debe sumar una nueva especie: la urraca de pico negro.

Cada primavera, investigadores de la Universidad Nacional de Seúl y la Universidad Ewha Womans llevan una rutina, una encuesta anual de las crías exitosas de urracas en el campus. En 2009 notaron algo extraño. Won Young Lee, estudiante de doctorado, que siempre trepaba a los árboles para tomar huevos y polluelos y contarlos, y principal autor del estudio en Animal Cognition, comenzó a ser seguido y atacado por los dueños de los nidos.

Aunque estaba con una persona la primera vez y le entregó la gorra para que no lo reconocieran y siguió luego camino aparte, no tuvo escapatoria: los cuervos siempre lo seguían a él.

Las aves de los nidos que no tocaba, no se molestaban con él.

Con base en ese hecho casual, diseñaron un experimento para verificar si los cuervos reconocían a las personas, encontrándose que sólo atacaban a quienes subían a los nidos.

“Fue algo inusual”, dijo Sang-im Lee, líder del grupo de encuestadores,. Durante 15 años habían hecho el sondeo anual, pero no los habían seguido. ¿Qué había de especial esta vez?

Que Lee fue el único que subió a los nidos a colocar cámaras, pues en las otras ocasiones lo habían todos. Así, las aves comenzaron a reconocerlo como el chico malo que usurpaba su nido y sus polluelos.

La distinción la hicieron pese a que en el experimento otras personas usaban la misma ropa. No se cree que distingan por el olor, pues no son buenos para ello y la distancia siempre fue de más de 10 metros. Es más posible que usen su visión y reconozcan la cara.

Para Piotr Jablonski, quien diseñó el experimento “es sorprendente cómo las urracas pueden reconocer un individuo entre 20.000 presentes en el campus”.

Los cuervos no sacan los ojos, sino las larvas

Como las tenemos ahí a la mano, no pensamos en ello. Desarrollar la capacidad de elaborar herramientas es todo un suceso para la especie que lo logra. Eso ayudó, indudablemente, a la transformación de los humanos. Hoy no podemos vivir sin ellas. Tenemos tantas que si cayéramos en una isla desierta sin ninguna, seríamos unos inútiles.

Los cuervos de Nueva Caledonia utilizan palos para sacar la larva de escarabajos de los troncos de árboles podridos.

Les toma mucho tiempo y práctica, pero la recompensa es el alto contenido nutricional de las larvas, reportaron científicos en un artículo en Science.

El uso de herramientas no es común en el mundo animal y sus orígenes evolutivos han sido difíciles de estudiar. Por eso, investigadores se han interesado en los cuervos salvajes de Nueva Caledonia en el Pacífico Sur. Estudios previos habían mostrado que este tipo de uso de herramientas es la manera principal con la que tienen acceso a las larvas, lo cual requiere una habilidad considerable que las aves jóvenes deben adquirir, y que lleva tiempo, incluso para las adultas, adeptas a ellas.

Christian Rutz y colegas investigaron los beneficios de utilizar herramientas al analizar cómo contribuyeron es larvas a las dietas individuales de los cuervos. Con datos isotópicos de las plumas y la sangre de los cuervos salvajes, estimaron cuánto dependían de la búsqueda asistida por herramientas. Y con un modelo estimaron qué tanta energía les proporcionaron estas.

Los resultados muestran que tan solo unas cuantas larvas pueden satisfacer los requerimientos de energía diarios, subrayando las recompensas disponibles para hábiles usuarios de herramientas y sus crías.

La foto cortesía Science.