En sus genes está la presión

No es nada nuevo que en los problemas de la presión sanguínea el factor genético desempeña un papel activo. Lo nuevo es que un equipo de investigadores identificó un número insospechado de variantes genéticas asociadas con la presión sanguínea sistólica, la diastólica y la hipertensión, lo que abre caminos a investigaciones para prevenir y tratar la hipertensión.
En solo Estados Unidos, uno de cada tres adultos sufre de presión sanguínea alta, mal que puede conducir a enfermedad coronaria, infarto, derrames, daños en el riñón y otros problemas. Cada año, siete millones de personas mueren en el mundo por esta razón.
Para Elizabeth G. Nabel, directora del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y la Sangre de Estados Unidos, se trata de un avance que podría tener resultados terapéuticos en el futuro.
En un estudio de asociación genética con más de 34.000 participantes, se identificaron 11 genes relacionados don esos problemas: 4 para la sistólica, 6 para la diastólica y 1 para la hipertensión.
Danel Levy, autor principal del estudio, indicó que se identificaron ocho genes claves, varios de los cuales estaban lejos de toda sospecha sobre su relación con la presión sanguínea.

Qué bueno mi papá con 100 años

Centenarios. Ser hijo de un centenario tiene sus ventajas. Un estudio acaba de reafirmar que los hijos de personas que viven al menos 97 años, tienen menos problemas cardiovasculares. Sí, presentan un riesgo 78 por ciento más bajo de ataque del corazón, 83 por ciento menos de derrame y 86 por ciento menos riesgo de desarrollar diabetes mellitus.
Esas ventajas, según Dellara Ferry, co autor del estudio publicado en el Journal of American Geriactrics Society, se mantienen a lo largo de la vida.

Un extraño caso de derrame cerebral en una mujer

Número 9: el atrio derecho

Una rara combinación de factores. Una mujer que tomaba pastillas anticonceptivas, tenía un defecto en el corazón y acababa de hacer el amor comenzó a sufrir un derrame cerebral.
El caso no es común, reportaron luego los médicos en el Journal of Stroke and Cerebrovascular Disease. Pese a las demoras que hubo, no quedó con mayores secuelas. Pero el caso es bien interesante para analizar.
La píldora incrementa ligeramente el riesgo de que se presenten coágulos de sangre. Se cree que uno que se formó en una vena en la cadera viajó hasta el atrio derecho (la cámara bombeadota derecha superior del corazón). En esos casos, por lo general el coágulos bombeado hacia fuera y va a los pulmones, donde se disuelve sin problemas.
En este caso, había una cavidad en la pared del corazón que separa el atrio derecho del izquierdo. Los cambios en la presión del corazón, disparados por el acto sexual, facilitó que el coágulo pasara al atrio izquierdo y desde allí al cerebro, hasta depositarse en un estrecho vaso en un área del cerebro que controla los movimientos del lado izquierdo del cuerpo, explicó Jose Biller, coautor del reporte y jefe del Departamento de Neurología de Loyola University Chicago.
Cuando la mujer de 35 años descansaba tras hacer el amor, sintió flojedad en su brazo izquierdo y su habla se hizo difícil y sintió mal el lado izquierdo de su rostro.
En los derramos provocados por un coágulo, una droga llamada tPA puede disolverlo y restaurar el flujo sanguíneo antes de que el daño cerebral sea irreparable. Debe aplicarse vía intravenosa antes de las tres horas de sufrido el percance.
La mujer llegó al hospital seis horas después, muy tarde para aplicarle la droga. Pero había un chance de que obrara si se aplicara directamente en el vaso sanguíneo afectado.
Un neurorradiólogo le insertó un catéter en una arteria y lo condujo hasta el coágulo. Luego de que se introdujo la droga, el coágulo comenzó a disolverse.
Luego de dos meses, solo quedó con algún pequeño síntoma en el lazo izquierdo del rostro y un pequeño impedimento en el brazo de ese costado.
Hoy recibe aspirina, no toma píldoras anticonceptivas y se le operará el daño en el corazón. Ese defecto se da en una de cada cuatro personas y en la mayoría de ellas no deriva en ningún inconveniente.

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