Están repartiendo agua en el espacio

Dione es casi redondo. Foto Nasa

Dione es casi redondo. Foto Nasa

 

Un vaso de agua no se le niega a nadie y si se trata del líquido en el universo, tampoco.

Astrónomos que analizaron datos de la sonda Cassini sugieren que debajo de la superficie de la luna Dione en Saturno yace un océano, con lo que sería la tercera de ese sistema en poseerlo tras Titán y Encelado.

Para los astrónomos del Observatorio Real de Bélgica, los datos de gravedad de recientes sobrevuelos de la sonda pueden explicarse si la corteza del satélite flota sobre un océano a los 100 kilómetros debajo de la superficie.

Sería un océano de varias decenas de kilómetros de profundidad, rodeado por un núcleo rocoso. Es que vista desde adentro, Dione es similar a la más pequeño pero más famosa vecina Encelado, donde hay géiseres activos. En Dione no se observan, pero la superficie resquebrajada sugiere que el pasado fue más movido.

El estudio apareció en Geophysical Research Letters.

En la modelación realizada, el océano de Encelado es más cercano a la superficie, en particular en el polo sur donde se ven los géiseres, pero en Dione está más profundo y según los autores, dificulta que Cassini lo detecte.

De existir, permite especular sobre la posibilidad de que contenga vida microbiana, eso cree Attilio Rivoldini, coautor: “Las interacciones roca-agua suministran nutrientes claves y una fuente de energía, ambos esenciales para la vida”.

Aparte de esas lunas de Saturno, más cuerpos poseen agua, como la luna Europa de Júpiter y el reciente tránsito de New Horizons por Plutón trajo que datos que sugieren que Plutón también tendría agüita escondida.

Dione es un cuerpo de unos 1128 kilómetros de diámetro, un poco menos de la décima parte del de la Tierra, y su temperatura es de unos -186 °C.

Apareció un planeta fantasma

Astrónomos se hallan sorprendidos por un planeta fantasma que hace de las suyas y aunque no se ha aparecido a nadie, se sabe que allí está.

Imagínese que el péndulo de su reloj de sala se mueve de manera regular como uno esperaría, pero cada tanto se demora más en regresar hacia el otro lado: ¿un fantasma?

La sonda Kepler de la Nasa detectó un planeta que alternadamente aparece un poco tarde o un poco temprano en su órbita, debido a que un mundo invisible lo está jalando, dijeron científicos.

Es la primera vez que se detecta otro planeta, que no ha sido visto aún, de esta manera.

“Este planeta invisible se hace sentir por su influencia sobre el planeta que sí podemos ver”, según Sarah Ballard, del Harvard Smithsonian Center for Astrophysicis, astrónoma que encabezó un estudio que será publicado en The Astrophysical Journal.

“Es como si alguien jugara con usted, tocando el timbre de la puerta y luego corriera. Usted sabe que hubo alguien allí, aunque no ve a nadie afuera”.

Los dos exoplanetas, el observado y el fantasma o invisible, orbitan la estrella Kepler-19, parecida al Sol, a 650 años luz de la Tierra en dirección a la constelación de la Lira. De magnitud 12, puede ser observada con telescopios pequeños.

El primer planeta, Kepler-19b, pasa cada 9 días y 7 horas al frente de su estrella, vistos desde el ángulo del Kepler. Orbita su sol a una distancia de 13,5 millones de kilómetros, haciéndolo muy caliente. El diámetro del planeta es de 29.000 kilómetros, algo más del doble de la Tierra, una especie de mini Neptuno. Su masa y composición permanecen desconocidas.

Hasta ahora los astrónomos tampoco conocen más datos del planeta Kepler-19c, solo que allí está alterando la órbita de Kepler-19b. Su peso debe ser poco para alterar el movimiento de su estrella de modo que su masa pudiera ser medida. Kepler no ha detectado que pase frente a la estrella, por lo que su órbita debe estar inclinada con respecto a la de Kepler-19b.

Por ahora, sin esperanzas de hallar el fantasma.

Dibujo cortesía David Aguilar, CfA

2011: Odisea en Mercurio

Este jueves la sonda Messenger se insertará en la órbita del cercano y pequeño Mercurio, un planeta que nunca había contado con un visitante terrestre tan cercano. Messenger lo estudiara durante un año.

Mercurio es un misterio entre los planetas rocosos. Es el más pequeño de los planetas del Sistema Solar, con una de las superficies más antiguas y una variación extrema de temperatura, pese a su cercanía al Sol. Es también uno de los menos explorados, pues naves sólo ha habido de paso, como la Mariner 10.

Entender Mercurio es vital para quienes estudian cómo se formó y evolucionó el Sistema Solar.

“Esperamos encontrar la composición mineral de la superficie con la identificación de las bandas espectrales y la modelación de los resultados”, expresó Ann Sprague, investigadora de la Universidad de Arizona.

Uno de los misterios que se espera resolver es el campo magnético del planeta. Con apenas un diámetro algo más grande que el de la Luna (cerca de 4.800 kilómetros) debería tener un núcleo sólido. Sin embargo, la presencia de un campo magnético sugiere que el interior permanece parcialmente derretido.

Al carecer de atmósfera, Mercurio está rodeado por una exosfera: una región delgada e invisible que contiene átomos e iones, que es generada por los vientos solares cargados de partículas que llueven sobre la superficie.

Messenger llegó a Mercurio hace dos años, pero lo sobrevoló varias veces en las maniobras de disminución de velocidad para la inserción. La nave ha viajado 7.879 millones de kilómetros desde su lanzamiento en agosto de 2004.

Mercurio: la aventura comienza.

Foto cortesía Nasa.

En sólo 76 segundos Plutón volvió a sonreír

Aunque una legión de astrónomos, americanos en su mayoría, busca devolverle los honores al degradado Plutón, hasta ahora no se ha logrado.

Pero, al menos, sí podría ser ascendido un escalón dentro de la categoría de cuerpos planetarios.

Hace pocos años, la Unión Astronómica Internacional resolvió degradar al enano Plutón. No sería el noveno planeta del Sistema Solar, avistado en 1930, sino un planeta enano o menor.

Una de las razones: Eris había sido hallado en la misma zona por Michael Brown y su grupo, en el cinturón de Kuiper, y era más grande. Entonces, ¿para qué persistir en ese noveno planeta? O habría que haber dado paso a un Sistema Solar con 10, 11 o más planetas.

En un acontecimiento que duró apenas 76 segundos, Plutón ha recuperado parte de su sonrisa, porque podría en adelante liderar el grupo de planetas menores, en el que era ya un deshonrado segundón.

Astrónomos, reportó Sky and Telescope, aprovecharon que una estrella lejana, de magnitud 17, situada hacia el norte-centro de la constelación del Cetáceo (la ballena), se ocultó detrás de Eris, visto desde la Tierra, una oportunidad como pocas para medir su tamaño.

A la distancia a que se halla, Eris, la diosa de la discordia en la mitología griega (¡y sí que parece serlo aún hoy!) entre 67 y más de 100 veces la distancia Tierra-Sol, medida que en Astronomía se denomina Unidad Astronómica=150 millones de kilómetros, no es fácil medirlo.

Telescopios en diferentes lugares se alistaron para observar la ocultación y tomar las medidas pertinentes. Uno, en La Silla, Chile, el otro en San Pedro de Atacama y un tercero bien lejos: en España.

Las mediciones de los tres, que tienen que ser reunidas mediante cálculos precisos, revelaron en un comienzo que Eris es sin duda menor con un radio menor de 1.170 kilómetros, mientras el de Plutón es de 1.172 con una incertidumbre de 10 kilómetros. Podría ser, según el astrónomo Bruno Sicardy, de París, que incluso el estudio final revelara que Eris tiene incluso un radio unos 60 kilómetros menor que los resultados iniciales.

¿Será degradado Eris (que posee una lunita, Disnomia) como el mayor planeta menor del cinturón de Kuiper?

No será sencillo definirlo con precisión, pese a que los nuevos cálculos lo establezcan.

A más de 15.000 millones de kilómetros, tres veces más allá de Plutón, no es fácil. El Hubble, por ejemplo, dice que su diámetro es de 2.400 kilómetros, mientras otro telescopio espacial, el Spitzer, lo resolvió en 2.600 kilómetros.

La discordia persiste, pero Plutón puede sentirse menos enano hoy. Foto de Plutón con sus lunas.