Pastillas que le pueden parar… el corazón

Foto Pexels

Foto Pexels

Si usted toma ciertos analgésicos, puede que se le pare el corazón. Claro, si abusa.

Es que un estudio publicado en el European Heart Journal, sugiere que los antiinflamatorios no esteroideos (Aines), unas de las medicinas más usadas en el mundo y algunas de las cuales como el ibuprofeno son de venta libre, pueden generar paro cardíaco. Continuar leyendo

Ojo con el acetaminofén

Alto ahí: sí, es muy usado y requerido para tratar dolores y se abusa pese a tener serios inconvenientes.

Sí, el acetaminofén. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) pidió a los médicos no recetar medicinas combinadas que tengan más de 325 miligramos de acetaminofén por el riesgo de que se afecte el hígado.

No hay pruebas de que tomar más de esa cantidad provea un beneficio adicional que supere el riesgo de un daño hepático, dijo esa oficina en un comunicado.

Una droga combinada es aquella que contiene dos o más drogas.

No es extraño que el acetaminofén se utilice en combinación con opioides como oxicodona, hidrocodona y codeína.

La agencia no advirtió sobre productos de dispensador como Tylenol que contiene aquel compuesto pues expedirá otra norma al respecto.

“Muchos consumidores no están enterados a menudo de que muchos productos (de prescripción o en dispensador) contienen acetaminofén, haciendo que accidentalmente se tome mucho”, agregó la FDA.

La sobredosis de acetaminofén es una de las intoxicaciones más frecuentes en el mundo, según los Institutos de Salud de Estados Unidos.

Tomar mucho de este analgésico puede llevar a la falla hepática o a la muerte.

La dosis máxima para adultos fijada por la FDA son 4.000 miligramos por día. Una sola tableta, por lo general, contiene 500.

No solo pueden sufrir daño hepático quienes abusen, también aquellos que ingieren alcohol mientras consumen el acetaminofén.

Pierda peso con café verde

La frase que está de moda no es se la fumó verde, sino: se lo tomó verde. Sí científicos reportaron lo que consideran evidencias sólidas de que los granos verdes de café, no tostados, pueden producir una reducción sustancial en el peso corporal en un periodo relativamente corto.

El estudio fue presentado en la reunión anual de la American Chemcial Society. Allí, Joe Vinson y colegas describieron cómo un grupo de personas obesas consumió una fracción de onza de granos verdes de café cada día y perdió cerca del 10% de su peso.

“Basados en nuestros resultados, ingerir varias cápsulas de extracto de café verde e ingiriendo una dieta baja en grasas y ejercitándose regularmente, para ser una forma segura, efectiva y barata de perder peso”, dijo Vison.

El estudio incluyó 16 personas obesas de 22-26 años que tomaron esas cápsulas o un placebo durante 22 semanas. Las personas alternaron entre bajas y altas dosis del extracto. La dosis baja era de 700 mg mientras la alta de 1.050. Los participantes se rotaban las dosis y el placebo cada seis semanas.

Todos los sujetos fueron monitoreados en su dieta y ejercicio durante las 22 semanas. “Sus calorías, carbohidratos, grasas y proteínas no cambiaron durante el estudio ni su ejercicio”.

Las personas perdieron en promedio 17 libras durante las 22 semanas. Esto incluyó un promedio de 10,5 de disminución en el peso corporal y 16 en la grasa. La pérdida de peso pudo ser más rápida pero no fue porque también alternaron con placebo y la dosis baja del extracto.

Otros estudios han mostrado pérdida de peso con el extracto de café verde, pero este midió la respuesta a varias dosis.

Los efectos, cree Vinson, podrían deberse al ácido clorogénico presente en los granos sin tostar, ácido que se descompone cuando el café es tostado (usualmente a una temperatura de 240 a 250°C.

Ese proceso le confiere al café su color, aroma y sabor inconfundibles.

Ahora se requeriría un estudio con mayor número de participantes.

Ya sabe: tómeselo verde.

Foto de granos verdes de café.

Cómo reversar efectos de la cocaína

Gracias al poder de la optogenética, investigadores en Suiza no solo establecieron el primer vínculo causal entre los cambios inducidos por la cocaína en células cerebrales y el comportamiento físico, sino que han revertido tales modificaciones, reveló un artículo en Nature.

Es un resultado muy excitante, dijo Mark Thomas, de la Universidad de Minnesota, quien no estuvo envuelto en el estudio. “Es una prueba de que reversando la plasticidad sináptica inducida por la droga se puede modificar el comportamiento. Desde esa perspectiva, es un gran paso adelante”.

Como en humanos, los ratones que ingieren cocaína se hacen más activos físicamente y ansiosos y con dosis repetidas estas situaciones incrementan, un fenómeno denominado sensibilización locomotriz, que demuestra que las primeras dosis de la droga provocan cambios en el cerebro.

La cocaína aumenta la activación neuronal del núcleo accumbens, una región cerebral relacionada con el placer y la recompensa, según Christian Lüscher, de la Universidad de Ginebra, quien dirigió el estudio. Es decir “la eficacia con la cual la transmisión que ocurre entre las neuronas aumenta”. Pero no existía prueba de que esto estaba relacionado con cambios de comportamiento.

Con el uso de optogenética se logró, una técnica en la cual canales de iones de algas sensibles a la luz se expresan en neuronas específicas haciendo que actúen en respuesta a la luz.

En una pequeña variación de esa técnica, Lüscher y colegas utilizaron estimulación por luz para reducir la actividad de las neuronas en aquel núcleo, reversando la actividad aumentada, llamada potenciación, que provoca la cocaína.

Cuando los ratones a los que se les había suministrado inyecciones de cocaína y fueron tratados con la optogenética modificada, la sensibilización locomotriz no aparecía y en cambio parecía que hubieran recibido la primera dosis de cocaína.

“Es destacable que en verdad funciona”, dijo Lüscher. “Ese era nuestro objetivo, pero que haya funcionado de tal manera tan confiable es muy interesante”.

La capacidad de reversar cambios celulares y conductuales provocados por drogas adictivas abre un camino de potenciales terapias, aunque estas están todavía un poco más lejanas.

Pacientes salen de coma con una medicina para dormir

Una droga utilizada para ayudar a dormir las personas serviría para despertar aquellos de un sueño profundo: en coma.

Ambien, y su genérica contraparte, zolpidem, han sido empleadas durante muchos años para que aquellos a los que les es difícil dormirse, pasen una buena noche. Pero en los últimos 12 años, algunos reportes anecdóticos han sugerido que podría tener otro uso insospechado: revivir pacientes con coma mínimamente consciente.

El hallazgo es curioso e importante. El primer reporte fue casi imposible de creer y no recibió un reconocimiento unánime.

El caso es el siguiente: en 1999, Louis Viljoen fue golpeado por un camión y declarado en estado vegetativo. Varios equipos médicos lo mantuvieron vivo durante tres años, hasta que su médico le prescribió zolpidem, pensando que así podría dejar de rasguñar el colchón a medianoche. 20 minutos tras recibir la primera dosis, despertó y comenzó a hablarle a su madre. Durante un tiempo pasaba de un estado consciente a uno inconsciente. Pasó varios días así, despertando por periodos más prolongados cada vez luego de recibir la medicina, hasta que comenzó a permanecer despierto sin necesidad de ella.

Desde entonces otras historias similares han sido reportadas, así como otros casos interesantes y los médicos se están comenzando a preguntar ahora ¿pueden tener un chance pacientes supuestamente en estado vegetativo? El mes pasado, científicos reportaron, según The New York Times, que los cerebros de personas en estado vegetativo mostraban actividad en respuesta a órdenes simples en las regiones cerebrales esperadas.

El caso intriga. ¿Cómo medicinas como zopidem trabajan en el cerebro para revivir pacientes con grado mínimo de conciencia?

Si bien es cierto que los efectos colaterales incluyen casos de sonambulismo extremo, como comer, hablar e incluso conducir auto dormido, no es claro cómo provoca tales conductas, como es que una ayuda para dormir puede causar actividad cerebral en pacientes que no parece que fueran a despertar jamás.

No se ha informado si la medicina funciona en todos los casos, en cuáles sí o en cuáles no. Lo cierto es que renacen las esperanzas para aquellos muertos en vida.

Médicos recetan más placebos de lo creído

Para que el paciente se contente o porque nada más parece aliviarlo. De pronto por algo de negligencia. El caso es que se acostumbra.

Una encuesta reciente, conducida por el profesor Amir Raz en McGill, encontró que uno de cada cinco entrevistados, médicos y psiquiatras en escuelas médicas canadienses, han suministrado o prescrito placebos. Es más: una proporción aún mayor de psiquiatras (más de 35%) reportó prescribir dosis subterapeúticas de medicamentos, o sea dosis por debajo, muchas veces muy por debajo del nivel terapéutico mínimo recomendado, para tratar sus pacientes.

La encuesta mostró que prescribir pseudoplacebos, o sea tratamientos activos en principio, pero que es improbable que sean efectivos apra la condición tratada, como utilizar vitaminas para el insomnio crónico, es una conducta más diseminada de lo que podría pensarse.

Para Raz y sus colegas, quizás eso podría indicar que los médicos han demostrado estar más preparados para prescribir materiales bioquímicamente activos aunque a dosis menores a las realmente efectivas.

La encuesta, que también buscaba conocer actitudes hacia los placebos, halló que la mayoría de los psiquiatras que la respondieron (más del 60%) creen que estos tienen efecto terapéutico. Es la proporción más alta entre otros grupos médicos.

“Los psiquiatras parecen colocar más valor en el campo de influencia de los placebos sobre la mente y el cuerpo”, consideró Raz. Apenas 2% de ellos creen que no tienen beneficio clínico alguno.

“Mientras la mayoría de los médicos aprecia probablemente los méritos clínicos de los placebos, las guías limitadas y el conocimiento científico, así como las consideraciones éticas, impiden una discusión más abierta sobre la mejor manera para reintroducir el tema en el ambiente médico”, opinó.

Qué cosas tan curiosas

Uñas y cáncer. Las uñas de los pies podrían ser muy útiles para… ¡evaluar el riesgo de cáncer de pulmón! Bueno, al menos en fumadores. Esto, gracias a los niveles de nicotina que se acumulan en las uñas de bajo crecimiento. Un análisis de pedazos de uña de 850 personas durante 12 años reveló que aquellas con los más altos niveles de nicotina en sus uñas eran 3,5 veces más probable de tener un diagnóstico de cáncer de pulmón que aquellos con niveles bajos, según un estudio en el American Journal of Epidemiology. Más que curioso.

Caja negra. Una caja negra la tienen todos los aviones. Pero… ¿y las naves espaciales? Buen punto. Por eso se acaba de diseñar una, que fue probada a bordo del módulo japonés de carga HTV2. Tras desligarse de la Estación Espacial Internacional, el módulo se desintegró y la caja negra fue expulsada. Cayó en algún punto del océano Pacífico entre Chile y Nueva Zelanda. Sobrevivió el reingreso a la atmósfera, por lo que los técnicos se mostraron muy esperanzados en este útil dispositivo.

Cuando el trasbordador Columbia se desintegró tras reingresar a la atmósfera, de los cerca de 700 sensores se pudo saber que por un resquebrajamiento ingresó plasma a una ala, derritiéndose luego y produciendo el desastre en el que murieron 7 tripulantes.

La caja negra inventada, REBR, suministrará todos los datos de las naves. No será recuperada del océano. No. Cuando caiga, transmitirá toda la información a la red de satélites de comunicación Iridium. Curioso.

Temor a las alturas. Si usted padece acrofobia, el temor a las alturas, una fobia tan sentida que la persona no es capaz ni de pararse en una simple silla, podría tener una ayuda a la mano.

Una dosis adicional de la hormona del estrés podría serle muy útil, al menos en palabras de Dominique Quervain, de la Universidad de Basilea en Suiza.

Es común que personas con alguna fobia sean tratadas exponiéndolas a lo que les causa el temor. La idea es que si se aprendió una fobia, se puede reducir su intensidad aprendiendo que no hay nada que temer.

Una nota en New Scientist indica que experimentos con animales sugieren que cortisola, una hormona humana en respuesta al estrés, ayuda a aumentar ese aprendizaje. Y para examinar si era útil, Quervain se las suministró a 40 personas con acrofobia antes de someterlos a un programa de desensibilización de situaciones vertiginosas crecientes exhibidas mediante un dispositivo virtual.

A los tres días de dada la dosis, esas personas sintieron mucho menos miedo de alturas virtuales y reales medido por cuestionario y exámenes de conductancia en la piel. La diferencia se mantenía al mes. El estudio fue publicado en proceedings of the National Academy of Sciences. Bien curioso.

Viento y montañas. Una razón más para no subestimar el viento. Sabido es que destruye todo lo que encuentra a su paso cuando adquiere altísima velocidad. Seca y reseca, también. Bueno: el viento no deja crecer las montañas. Un estudio de la Universidad de Arizona en Asia Central en la cuenca Qaidam, reveló que allí debería haber una montaña, pero lo que hay son pilas de arena. “Nadie había pensado que esto fuera posible”, dijo el profesor Kapp, vinculado a la investigación. Eso no está en los textos, en donde los ríos y los glaciares figuran como las fuerzas que moldean las montañas en términos de quebrar el material que las compone.

Levanta el ánimo, pero…

Lanzado como un medicamento para ayudar a los hombres con disfunción eréctil, ante su éxito pronto se convirtió en estrella del mercado, al punto de que se amplió su uso: para todo aquel que quisiera, salvo contraindicaciones médicas.
Sí, el popular fármaco para la disfunción eréctil Viagra ha sido relacionado con una serie de efectos colaterales, pero faltan datos sobre los daños que puede causar a largo plazo, mostró una revisión de 49 estudios publicados.
El equipo de Alexander Tsertsvadze, del Instituto de Investigación de la Salud de Ottawa (Canadá), informó que los hombres que consumieron Viagra, también llamado sildenafil, eran un 56 por ciento más propensos que los que recibieron placebo a experimentar algún efecto colateral.
Los resultados de la revisión fueron publicados en la revista Urology.
Los efectos secundarios específicos comúnmente reportados por los hombres eran dolor de cabeza, dificultad para respirar y problemas visuales.
Los hallazgos mostraron además que el riesgo de padecer estos efectos colaterales aumentaba a medida que lo hacía la dosis de Viagra.
Por esto, los investigadores consideran que se necesitan más estudios con seguimientos más prolongados, dado que en los estudios revisados el lapso estudiado no superaba las 12 semanas.
“Deberían dirigirse más esfuerzos a lograr un equilibrio óptimo entre el grado de efectividad y la seguridad del uso de sildenafil en hombres con disfunción eréctil”, concluyó el equipo.
“Una opción sería considerar un régimen de dosis de sildenafil flexible para minimizar la aparición de efectos adversos”, escribieron los autores.

La vitamina buena para casi todo

Una buena noticia y otra no tan buena. La primera: de pies a cabeza, la vitamina D favorece la salud. La no tan buena: no se sabe cuál es la dosis ideal.
Eso es al menos lo que presenta la última edición de Mayo Clinic Health Letter. No obstante.
Algunos informes sobre esta vitamina plantean que ofrece muchas ventajas, en especial a personas de la tercera edad. Se dice que mejora el equilibrio, disminuye el riesgo de fracturas óseas y favorece el proceso de pensamiento, en lo referente a planificación, organización y pensamiento abstracto.
Los niveles bajos de vitamina D se vinculan con diabetes, enfermedad cardiovascular, esclerosis múltiple y otros trastornos autoinmunes, como tuberculosis y enfermedad periodontal. Además, niveles bajos también podrían afectar ciertos tipos de cáncer, entre ellos, de colon, mama y próstata.
La vitamina D es la única que el organismo mismo produce. El único requisito es la luz solar: los rayos ultravioleta B para ser exactos.
Se considera adecuada una exposición al sol de 10 a 15 minutos, entre dos a tres veces por semana, en horas no pico, aunque hay que advertir que la exposición al sol no funciona para todo el mundo: Con la edad, el organismo pierde eficacia para producir vitamina D.
Otros obstáculos son el tener piel oscura y vivir en climas nórdicos. Usar protector solar (que todavía se recomienda para evitar el cáncer de piel) también disminuye la absorción de los rayos ultravioleta B.
Las fuentes alimenticias son una buena manera de obtener vitaminas, pero no existen muchas opciones para la vitamina D. Entre las fuentes ricas están los pescados grasos, los aceites de hígado de pescado, el hígado y las yemas de huevo. La leche fortificada con vitamina D es también otra alternativa.
Debido a la limitación en alternativas alimenticias, muchos pueden optar por un suplementos de vitamina D. La dosis diaria recomendada hoy de vitamina D para adultos de 50 años o más es de 400 a 600 unidades internacionales (UI), pero los científicos creen que se justifica ingerir más cantidad debido a los múltiples beneficios para la salud. La Fundación Nacional de Osteoporosis de Estados Unidos recomienda que ingieran a diario entre 800 y 1.000 UI. El límite máximo que se considera seguro para la ingesta diaria es de 2.000 UI, aunque existe debate respecto a esta cantidad.
Dosis muy altas de vitamina D, con el tiempo, pueden provocar malestares, como náusea, vómito, mal apetito, estreñimiento, debilidad y pérdida de peso.