Resumen científico de la semana

Artritis. Foto Flickr

Artritis. Foto Flickr

1. Problemas mentales en el cuerpo

Los problemas de la mente los siente el cuerpo, viejo dicho reconocido por la ciencia también. Pero ¿cómo? Un estudio europeo de psicólogos en el journal Plos One sugiere que en la gente joven tras la depresión aparecen problemas como artritis y digestivos, mientras que los desórdenes de ansiedad son seguidos por enfermedades de la piel. El estudio incluyó 6500 adolescentes.

2. Cómo estudiar

Hacer pruebas prácticas de conocimiento ayuda a proteger la memoria de los efectos negativos del estrés, sugiere un estudio en Science. Cuando se recurre al método tradicional de memorizar los beneficios no son tan evidentes, lo que indica que no se trata necesariamente de cuánto o por cuánto tiempo alguien estudia, sino cómo se estudia. Una manera de tomar exámenes con más calma y… mejores resultados.

3. Una gota de sudor

Científicos desarrollaron un dispositivo flexible de microfluidos que se adhiere con facilidad a la piel para medir el sudor de la persona y ver cómo es el comportamiento del cuerpo frente al ejercicio. Analiza biomarcadores que le permiten al usuario saber si requiere más agua o electrolitos, o si algo no anda bien médicamente. Está diseñado para un solo uso, es de bajo costo, y se pone en el antebrazo o espalda. El avance fue presentado en Science Translational Medicine.

4. Aspartame cuestionado

El aspartame, endulzante de amplio uso, no ayudaría a perder peso. Un estudio en Applied Physiology, Nutrition y Metabolism sugiere que un subproducto de este, fenilalanina, interfiere con la acción de una enzima que se sabe previene el síndrome metabólico, ese conjunto de síntomas asociados con la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular. En ratones demostraron además que ratones a los que se les daba aspartame en el agua ganaban peso.

5. Lago sin bañistas

Bajo Utopia Planitia, una región de llanuras en Marte, habría más agua que la que contiene el lago Superior, el mayor de los grandes lagos en Estados Unidos según estudio en Geophysical Research Letters con base en datos aportados por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter. Un depósito de unos 170 metros por 80, con 50 a 85% de hielo de agua mezclado con polvo y partículas de rocas. Un depósito a mitad de camino del ecuador al polo, donde hoy es imposible que exista agua en la superficie.

6. Por las abejas

Con 10 medidas los gobiernos ayudarían a proteger a quienes nos dan buena parte de los alimentos: las abejas y demás polinizadores, sabida el declive en el que se encuentran sus poblaciones. Entre las medidas sugeridas en un artículo en Science figuran más control en el uso de pesticidas, promover el manejo integrado de pestes, favorecer la diversidad de cultivos en las granjas, monitorear la presencia de estos insectos.

7. Enanas viejas

Astrónomos detectaron un gran número de galaxias enanas formadas cuando el universo tenía solo 2.000 a 6.000 millones de años de edad, lo que sugiere que se formó un número alto y jugaron un papel preponderante en la formación de estrellas. Son galaxias 10 a 100 veces más débiles que las previamente observadas de ese periodo. El hallazgo apareció en The Astrophysical Journal.

8. A ellas les va mejor

El doble cromosoma X protege a las mujeres contra el cáncer, por lo que la incidencia de los distintos tipos de esta enfermedad en ellas es mucho menor que en los hombres, según un artículo en Nature Genetics. La copia extra de ciertos genes brinda un escudo que no poseen los hombres, que solo tienen un cromosoma X.

9. Perros con memoria

Los perros tienen memoria episódica también, sugiere un estudio en Current Biology y recuerdan lo que hacen las personas, incluso acciones complejas tiempo después de observadas y sin razón alguna para recordarlo y sin recompensa de por medio según los científicos del grupo de ecología comparativa en Budapest.

10. Amenaza industrial

Un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences reveló que el declive fuerte de los vertebrados comenzó hace 123 años, de la mano del proceso de industrialización. Algunas poblaciones se han reducido hasta 95%, notándose además una menor variedad genética que les dificulta luchar contra los cambios ambientales.

Estudio muestra que este es un mundo de hipertensos

Imagen Pixabay

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El mundo pobre se enferma: por primera vez las personas que viven en países de ingresos bajos y medios tienen mayor prevalencia de hipertensión que aquellos en países de altos ingresos según un estudio en Circulation, revista de la Asociación Americana del Corazón.

Un análisis de 2010 que involucra más de 968.000 participantes de 90 países reveló que más del 30 % de los adultos en todo el mundo viven con presión arterial alta y 75 % de esas personas viven en países de menores ingresos.

La hipertensión significa un riesgo mayor de enfermedad cardiovascular y de derrame, y la principal causa evitable de muerte prematura y discapacidad en el planeta.

Entre los hallazgos de la investigación figuran:

En 2010, 31,1 %, 1.390 millones de adultos del planeta tenían presión alta, 28,5, 349 millones, en países de ingresos altos y 31,5 % 1.040 millones de adultos en países de ingresos medios y bajos.

La prevalencia de presión alta decreció 2,6 % en países de altos ingresos y aumentó 7,7 % en los otros, entre 2000 y 2010.

En los países de ingresos medios y bajos los tratamientos aumentaron de 24,9 a 29 % entre esos años, pero el control empeoró al bajar de 8,4 a 7,7 %.

¿Por qué se han dado estos cambios?

Por envejecimiento de la población y la urbanización que derivan en hábitos de vida poco saludables, como alto consumo de sal, dieta alta en calorías y grasosa, y poca actividad física.

Y por la falta de atención y de recursos en países para tratar y controlar esa condición. Además, como la hipertensión no muestra síntomas, las personas no acuden al médico y existe un subdiagnóstico.

¿De qué se enferman los altos?

Foto cortesía

Tener estatura alta puede ser una ventaja en muchos casos y aunque no se podría asegurar qué grupo, si los bajitos o los altos, gozan de mayores ventajas en el desenvolvimiento de su vida diaria.

Pero los altos tendrían un problema no considerado hasta ahora: las personas de mayor estatura tendrían un mayor probabilidad de desarrollar o no las llamadas enfermedades no comunicables, como diabetes, cáncer y cardiovascular.

Eso, al menos a la luz de una investigación aparecida en The Lancet Diabetes & Endrocrinology, que por lo menos resulta llamativa.

Y lo es porque no es un misterio afirmar que cada día las nuevas generaciones ganan en estatura y es común que los hijos sean más altos que sus padres. Por ejemplo, el incremento más grande en las últimas décadas se ha observado en Países Bajos: los hombres son 20 centímetros más altos que lo que fueron sus antecesores hace 150 años. En ese país se tiene el mayor consumo de leche y productos lácteos del mundo.

En el estudio se analizaron las causas y los efectos médicos de ese incremento en la estatura.

Para sorpresa se determinó que la estatura tiene un impacto importante en la mortalidad por ciertas enfermedades comunes, independiente de la masa corporal y otros factores. Estudios previos han mostrado que los altos tienen menor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes, pero uno más elevado de cáncer.

“Los datos epidemiológicos muestran que por 6,5 centímetros de estatura el riesgo de mortalidad cardiovascular se reduce 6%, pero el riesgo de cáncer aumenta 4%”, dijo el profesor Matthias Schulze.

Los autores sospechan que el incremento en la estatura es un marcador de sobrenutrición de alimentos altos en proteína animal durante las distintas fases del crecimiento. Al activarse el sistema relacionado con los factores de crecimiento tipo insulina, hace que el cuerpo sea más sensible a esta influenciando de manera positiva el metabolismo lípido. Y los datos indican que los altos tienen menos grasa en el hígado, lo que explicaría el menor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes

Pero la activación de ese sistema y otros mecanismos puede relacionarse con un mayor riesgo de ciertos cánceres, en especial de seno, colon y melanoma dado que el crecimiento celular siempre está activado.

Este hallazgo tiene implicaciones desde el punto de vista nutricional y de la prevención: prestarle más atención a la estatura y su relación con el cáncer.

El aire contaminado sí mata el corazón

Foto Jaime Pérez

Confirmado: esas pequeñas partículas en el aire, que llamamos polvo, pero que puede contener muchos elementos, material particulado en términos más académicos, pueden producir la muerte por problemas cardiovasculares.

Eso dice un estudio publicado en Environmental Health Perspectives, relacionado con partículas de 2,5 micrómetros.

Los científicos concluyeron que incluso aumentos minúsculos en la cantidad de esas partículas (10 microgramos por metro cúbico de aire por ejemplo) deriva en un aumento de riesgo de muerte del 3% y 10% de aumento en el riesgo de muerte por problemas cardíacos.

Para los no fumadores el riesgo es 27% en casos de muerte por enfermedades respiratorias.

“Nuestros datos se suman al creciente número de evidencias de que el material particulado es realmente dañino para la salud, aumentando la mortalidad total en su mayoría muertes por enfermedad cardiovascular así como por enfermedades respiratorias en no fumadores”, dijo el líder de la investigación, el epidemiólogo George Thurston de NYU en Langone.

En el estudio se utilizaron datos de fuentes oficiales e independientes.

Las partículas finas contribuyen al desarrollo de enfermedades potencialmente peligrosas de corazón y pulmón al pasar las defensas del cuerpo y ser absorbidas por el flujo sanguíneo. No son expulsadas mediante la tos o los estornudos como otras partículas y contienen químicos nocivos como arsénico, selenio y mercurio. También pueden transportar contaminantes gaseosos a los pulmones, como los óxidos de nitrógeno y azufre.

El estudio involucró 566.000 hombres y mujeres. Y algo significativo fue que no se halló diferencias entre sexos, edad o nivel educativo.

Las mujeres tienen corazón más fuerte

Cosas del corazón. Esa pareciera ser la razón por la cual las mujeres viven más que los hombres, una realidad que, paradójicamente, solo comenzó a presentarse en el siglo 19.

Un estudio de investigadores de la Universidad del sur de California, las diferencias significativas en las expectativas de vida entre los sexos comenzó a la vuelta del siglo 20, tras unas dietas mejores y costumbres más sanas fueron adoptadas por quienes nacieron en el siglo 19 y comienzos del 20.

La tasa de mortalidad se redujo y comenzó a notarse una mayor longevidad de las mujeres.

Pero, ¿por qué?

Un análisis de datos globales señala al corazón como el gran culpable: la enfermedad cardiovascular, explicó la profesora de Gerontología, Eileen Crimmins.

“Nos sorprendimos al ver cómo la divergencia en la mortalidad entre hombres y mujeres, que se originó al menos hacia 1870, se concentraba en el rango de edad de 50 a 70 años y se desvanecía luego de los 80”.

El estudio analizó la duración de la vida de personas nacidas entre 1800 y 1935 en 13 naciones desarrolladas.

Se encontró que en individuos nacidos luego de 1880, las tasas de muerte de mujeres decrecía 70% más rápido que en los hombres. Incluso cuando se controlaban factores como el cigarrillo, la enfermedad cardiovascular aún seguía como la causa del exceso de la mayoría de muertes en hombres mayores de 40 años en ese periodo.

Para sorpresa, fumar solo respondía por el 30% de la diferencia en la mortalidad entre ambos sexos después de 1890.

El hallazgo genera inquietudes como si hombres y mujeres enfrentan distinto riesgo de enfermedad del corazón debido a factores biológicos inherentes o a factores protectores en distintos puntos de sus vidas. El caso es que algo hay.

El estudio apareció publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Bendita vitamina C

Foto Manuel Saldarriaga

Buena noticia para la salud, no tanto para las farmacéuticas: altas concentraciones de vitamina C en la sangre están asociadas con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte prematura, según investigadores de la Universidad de Copenhague y el Hospital Herlev-Gentoffe.

Pero se trata de vitamina C proveniente de frutas y vegetales, no de suplementos.

El estudio, publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, se basó en el estudio general de la población de Copenhague. Por eso se pudo tener acceso a datos de unos 100.000 daneses y su ingestión de frutas y vegetales, así como a su ADN.

“Vemos que aquellos con el más alto consumo tienen un 15% de menor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular y 20% menos riesgo de morir prematuramente en contraste con quienes escasamente comen esos productos. Al tiempo, vemos un menor riesgo relacionado con altas concentraciones de vitamina C en la sangre proveniente de las frutas y vegetales”, según Camilla Kobylecki, de aquel hospital.

La vitamina C, entre otros beneficios ayuda a construir tejido conectivo que apoya y conecta distintos tipos de tejidos y órganos. Además es un potente antioxidante que protege las células y las moléculas biológicas del daño que provocan muchas enfermedades, incluidas la cardiovascular. El cuerpo humano no produce esa vitamina, que debe ser tomada de la dieta.

Por ese suministro de vitamina C es que frutas y verduras son tan saludables.

Aunque en el estudio los más sanos eran los que comían vegetales y frutas, los suplementos de la vitamina pueden ser útiles también pero no son un modo natural de suplir la necesidad del cuerpo.

Los científicos estudiarán ahora qué otros factores combinados con la vitamina C tienen un impacto en la enfermedad cardiovascular y en la muerte.

Bebidas endulzadas están matando mucha gente

Muerte silenciosa o muerte dulce, como se le quiera denominar. Un artículo aparecido en el journal Circulation estimó que 184.000 adultos mueren cada año en todo el mundo por el consumo excesivo de bebidas endulzadas.

“Debería ser una prioridad global reducir sustancialmente o eliminar esas bebidas de la dieta”, opinó Dariush Mozaffarian, M.D., Dr.P.H., autor senior del estudio.

Este amplio reporte mundial estima las muertes e incapacidades por diabetes, enfermedad cardiovascular y cánceres en 2010. Las bebidas endulzadas fueron definidas como las gaseosas, los jugos, las bebidas energizantes y deportivas, los tes dulces y las elaboradas en casa con al menos 50 kcal por 8 onzas. El jugo puro de frutas fue excluido.

Los estimativos de consumo se hicieron a partir de 62 encuestas de dieta con 611.971 personas, elaboradas entre 1980 y 2010 en 51 países, junto a datos disponibles en 187 países.

En 2010 el consumo de bebidas endulzadas pudo ser responsable de:

133.000 muertes por diabetes, 45.000 por enfermedad cardiovascular y 6.450 por cáncer

Reducir el consumo de bebidas endulzadas tendría alto impacto reduciendo miles de muertes al año dijo el autor.

El impacto es diferente según los países y el hábito en el consumo. Mientras el porcentaje de muertes fue 1% en Japón, es del 30% en México.

Entre los países más poblados México tiene la mayor tasa de mortalidad por bebidas endulzadas, con segundo lugar de Estados Unidos.

Cerca del 76% de las muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios.

Entre los países que más consumen bebidas azucaradas están los latinoamericanos y caribeños.

Descubren porqué lluvia o calor disparan enfermedades

Cortesía Nature Communications, Castro Dopico et al

¿Por qué enfermamos más en ciertos momentos del año que en otros? Pues la respuesta comienza a aparecer.

Un estudio publicado en Nature Communications revela que la expresión de ciertos genes varía a lo largo del año, siguiendo una especie de huella molecular estacional en las personas.

Los investigadores hallaron que genes asociados con con inflamación son más activos en el invierno. En los meses fríos del invierno en el norte del ecuador y de junio a agosto en el hemisferio Sur, esos genes están más activos.

En el estudio con más de 16.000 personas se encontró que la actividad de cerca de 4.000 genes parece afectarse según la estación.

En la región ecuatorial, donde está Colombia, se notó que la inmunidad y la inflamación estaban relacionadas con la temporada de lluvias, cuando enfermedades como la malaria son más comunes.

Se sabe que ciertas enfermedades crónicas son estacionales, como el trastorno afectivo estacional o la enfermedad cardiovascular y la diabetes 1, así como la artritis reumatoidea, explicó John Todd, genetista de la Universidad de Cambridge, quien dirigió la investigación.

Todas esas condiciones están relacionadas con la inflamación y el sistema inmunitario.

“Ahora sabemos que todas los tipos de células inmunitarias tienen sus propios relojes circadianos, como sucede virtualmente con todos los tipos de células de los órganos del cuerpo”, en palabras de Nicolas Cermakian, del Douglas Mental Health University Institute y McGill University en Montreal, citado por The Scientist.

Es más, agregó, “las respuestas inmunitarias controladas por los relojes circadianos varían según el momento del día”. Cermakian no participó en el estudio.

El hallazgo, que fue confirmado con personas de distintas regiones del planeta, será útil en el momento de que el médico considere la situación del paciente: hay personas propensas a ciertas enfermedades en determinadas épocas del año.

Así, podría decirse que hay personas de invierno y otras de verano.

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