El cerebro les cambia a los astronautas

Astronauta de la Estación Espacial en una caminata. Foto Nasa

Astronauta de la Estación Espacial en una caminata. Foto Nasa

A los astronautas se les encoge y se les estira. Sí, el cerebro adquiere otra forma en el espacio según un estudio de imágenes de resonancia de 26 hombres que estuvieron en el espacio.

Se comprime y se expande. Y a mayor permanencia afuera, más sentidos los cambios según un artículo en Nature.

Los investigadores de la Universidad de Michigan examinaron con esas imágenes 12 astronautas que pasaron 2 semanas como miembros de la tripulación de la Estación Espacial y de 14 que permanecieron 6 meses. Todos experimentaron aumentos y disminuciones en la materia gris en diferentes partes del cerebro.

Rachael Seidler explicó que “hallamos grandes regiones de decrecimiento del volumen de la materia gris, que podría estar relacionado con la redistribución del fluido cerebro-espinal en el espacio”.

La gravedad no está en el espacio para llevar los fluidos abajo, derivando en un rostro hinchado en el espacio. Esto puede llevar a un cambio de la posición del cerebro o compresión.

También hallaron aumentos en el volumen de esa materia en regiones cerebrales que controlan el movimiento de las piernas y procesan la información sensorial de las extremidades inferiores, lo que podría reflejar cambios relacionados con el modo como el cerebro aprende a moverse en condición de microgravedad.

Son cambios más sentidos en los astronautas de la Estación porque sus cerebros estaban aprendiendo y adaptándose las 24 horas del día.

Es interesante dado que si a usted le gusta algo no lo practica más de una hora al día. Pero los cambios cerebrales observados eran equivalentes a alguien que practica una nueva habilidad las 24 horas”.

Un ejemplo extremo de neuroplasticidad cerebral al estar 24 horas en un ambiente de microgravedad.

El estudio no analizó las consecuencias de esos cambios ni la duración.

Firma privada lanzará telescopio espacial

Dragon fue la primera nave privada en acoplarse a la Estación Espacial. Hay nuevos anuncios en el mercado.

La Fundación B612 reveló sus planes para construir, lanzar y operar el primer telescopio espacial privado, que a 273 millones de kilómetros de la Tierra tendrá como misión hacer nuevos descubrimientos y trazar ciertos mapas.

Centinela es el nombre del telescopio. Ed Lu, antiguo astronauta del transbordador espacial, las naves Soyuz y la Estación Espacial, y CEO de la Fundación recordó que en la órbita de residencia de nuestro planeta pueden existir unos 500.000 asteroides. Ese será objetivo central durante los 5,5 años de vida del telescopio: encontrarlos.

El rastreo permitirá una mejor navegación espacial en el futuro, ayudando de paso a protege la humanidad en la Tierra.

“Por primera vez en la historia, la misón Centinela de B612, creará un mapa comprensible y dinámico del Sistema Solar Interior en el que vivimos, entregado información sobre quiénes somos, cuáles son los vecinos y hacia dónde estamos yendo”, según Rusty Schweickart, director emérito de la Fundación. Fue astronauta de la misión Apolo 9, que no llegó a la Luna.

El telescopio será lanzado en 2017-18.

Viaje al espacio puede enfermar

Viajar por el espacio significaría enfrentar más amenazas de las pensadas. Aparte de las radiaciones que amenazarían la vida de los astronautas, estos enfrentarían otros peligros.

Imágenes de resonancia magnética de ojos y cerebros de 27 astronautas que pasaron prolongados periodos en el espacio revelaron anormalidades ópticas similares a las que se presentan en casos de hipertensión intracraneal por causa desconocida, una condición potencialmente peligrosa en la que aumenta la presión del cerebro.

El estudio aparece divulgado en el journal Radiology.

Un grupo de investigadores tomó las imágenes y analizó los datos de 27 astronautas, cada uno expuesto a microgravedad por un promedio de 108 días, bien en las misiones del trasbordador espacial y o en la Estación Espacial.

8 de los 27 tuvieron una segunda resonancia magnética tras una segunda misión que duró al menos 39 días.

“Los hallazgos en las imágenes muestran varias combinaciones de anormalidades tras una corta o una prolongada exposición a la microgravedad también vista en la hipertensión intracraneal idiopática”, dijo Larry Kramer, de la escuela de Medicina de la Universidad de Texas.

Entre los astronautas con más de 30 días de vida acumulada en microgravedad, se encontró expansión del líquido cefalorraquídeo alrededor del nervio óptico en 9 de los 27, aplanamiento de la parte posterior del globo ocular en 6, abultamiento del nervio óptico en 4 y cambios en la glándula pituitaria y su conexión con el cerebro en 3. La pituitaria secreta las hormonas que regulan una variedad de importantes funciones corporales.

La presión provoca aumento de la unión entre el nervio óptico y el globo ocular que puede derivar en problemas visuales.

La hipertensión intracraneal inducida pro microgravedad podría ser un factor de riesgo en un viaje prolongado.

Hasta ahora, la pérdida de mineral óseo y la atrofia muscular eran algunos de los efectos conocidos de la gravedad cero en los astronautas.

Gusanos regresaron de viaje al espacio

Con éxito, sanos y salvo, no se sabe si estresados o extrañando la Tierra, regresaron a casa gusanos que durante seis meses estuvieron en órbita alrededor del planeta entre 1.60 y 2.000 kilómetros de altura.

Los animalitos fueron alimentados todo el tiempo por un sistema de cultivo completamente automático, operado a remoto, que cada mes los transfería a un caldo de cultivo líquido.

El sistema también los filmó nadando en ese medio, por si de pronto no regresaban a casa conocer posibles cambios en su comportamiento.

En sus 6 meses en la Estación Espacial, los gusanos C. elegans, pasaron 12 generaciones. Exhibieron la misma conducta natatoria cuando fueron alimentados y actuaron similar a sus congéneres en Tierra cuando soportaron hambre.

Los resultados del estudio fueron publicados en el Journal of the Royal Society Interface y demostraron que los gusanos se podían desarrollar desde el huevo hasta la adultez, y tuvieron descendientes al mismo ritmo que sus parientes en tierra.

Los resultados sugieren que estos gusanos sirven como modelo para detectar cambios en el crecimiento animal, la reproducción y el comportamiento en respuesta a las condiciones ambientales de un vuelo espacial de larga duración.

Foto Nasa