Le presentamos 2 planetas candidatos a tener vida

Ilustración de cómo debe ser Kepler-186f. Imagen NASA Ames/JPL-Caltech/T. Pyle

Ilustración de cómo debe ser Kepler-186f. Imagen NASA Ames/JPL-Caltech/T. Pyle

Si se les pregunta a astrónomos del Georgia Institute of Technology si hay otra Tierra entre los planetas extrasolares que se han detectado, la respuesta sería contundente: sí.

Es que un nuevo estudio sugiere que un exoplaneta a 500 años luz de nosotros es muy parecido a nuestra Tierra. Continuar leyendo

Ahora resulta que el Sol sería un ladrón

Diagrama de cómo pudo ocurrir el 'robo'. Cortesía Lund University

Diagrama de cómo pudo ocurrir el ‘robo’. Cortesía Lund University

No solo existe la posibilidad, aunque no demostrado todavía, de la existencia del planeta 9 en nuestro Sistema Solar, sino que de existir su origen haría quedar mal a nuestro Sol: sería nada menos que un ladrón interestelar.

Un estudio basado en simulaciones de computador, desarrollado por astrónomos de Lund University en Suecia, mostró que es altamente probable que ese planeta 9 sea un exoplaneta, es decir, un planeta extrasolar, que de comprobarse algún día sería el primer caso de uno de esos planetas dentro de nuestro Sistema Solar.

La hipótesis es que el Sol, en su juventud, hace cerca de 4.500 millones de años, se robó el planeta 9 de una estrella vecina donde había nacido.

Para los científicos del estudio, muchos datos sugieren que el planeta 9 fue capturado y desde entonces ha pasado desapercibido.

Resulta irónico que mientras los astrónomos a menudo hallan exoplanetas a cientos de años luz en otros sistemas solares, exista la posibilidad de que haya uno escondido en nuestro patio”, según Alexander Mustill, astrónomo en Lund.

Las estrellas nacen en grupos y a menudo pasan cerca y es en esos encuentros donde una estrella puede ‘robar’ uno o más planetas en órbita alrededor de otra estrella. Para ellos, es probablemente lo que ocurrió cuando nuestro Sol capturó el planeta 9.

Por ahora es especulación, a pesar de que el modelo funcione, pues el noveno no ha sido hallado.

Ese planeta pudo haber sido expulsado por otros planetas y cuando terminó en una órbita superior, muy amplia alrededor de su estrella, fue cuando el Sol pudo haberlo ‘robado’. Cuando el Sol salió posteriormente del cúmulo donde nació, el planeta 9 fue fijado en órbita a su alrededor”, explicó Alexander Mustill.

De ese planeta, lógico, no se conoce nada, si es rocoso, gaseoso o de hielo, aunque diversos estudios sugieren que podría tener 10 veces la masa de la Tierra.

El provocador estudio sueco fue publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Hallan planeta donde seríamos más jóvenes

Si estuviéramos allá, sí que seríamos jóvenes. Astrónomos encontraron el exoplaneta con el año más largo: 704 días de los nuestros tarda en dar una vuelta a su estrella.

Marte, por ejemplo, tarda 780 días, pero en cuanto a exoplanetas la mayoría reside tan cerca de su estrella que el año es corto en general.

El planeta es Kepler-421b y fue hallado cuando pasaba delante de su estrella visto desde acá. “Fue un golpe de suerte”, dijo David Kipping, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (CfA). “Mientras más lejos esté un planeta de su estrella, es menos probable que transite la estrella desde el punto de vista de la Tierra. Tiene que estar alineado”.

La estrella que orbita es naranja, tipo K más fría que tenue que nuestro Sol. La orbita a una distancia de unos 177 millones de kilómetros. Por eso su temperatura es de -92 grados centígrados. El planeta es del tamaño de Urano, que tiene unas 4 veces el radio terrestre.

La órbita del planeta está más allá de la línea de nieve, esa línea divisoria entre planetas rocosos y gaseosos. Por fuera de esa línea el agua se condensa en granos de hielo que se unen para formar planetas gaseosos gigantes.

“La línea es una distancia crucial en la teoría de formación de planetas. Creemos que todos los gigantes de gas se han formado más allá de esa distancia”, dice Kipping.

Como esta clase de planetas suelen ser halados muy cerca de sus estrellas, en órbitas que incluso duran horas, los teóricos creen que muchos exoplanetas migran hacia una órbita interna muy pronto en su historia.

Kepler-421b parece estar en el sitio donde se formó.

“Podría tratarse del primer ejemplo de un gigante gaseoso no migrante en un sistema en tránsito que hemos hallado”.

La estrella que lo alberga se encuentra a unos 1.000 años luz de la Tierra en dirección hacia la constelación de la Lira.

Planeta extrasolar posó para la foto

Imagen de la estrella, cortesía ESO

A unos 300 años luz de nosotros, en torno a la joven estrella HD 95086 reside un planeta 4 o 5 veces más grande que Júpiter. Y aunque hablar de planetas extrasolares no es nada novedoso hoy, resulta que es el planeta menos masivo observado de manera directa desde la Tierra y por fuera del Sistema Solar.

Hasta hoy, de los más de 860 exoplanetas solo una docena ha sido captada en imágenes directamente. Así, 9 años luego de que el telescopio VLT de ESO captaran la primera imagen de un planeta extrasolar alrededor de la enana marrón 2M1207 el mismo equipo logra captar el planeta más ligero de su tipo.

“Obtener imágenes directas de planetas conlleva un reto tecnológico extremo que requiere de los más avanzados instrumentos, ya sean basados en tierra o en el espacio”, afirma Julien Rameau (Instituto de Planetología y de Astrofísica de Grenoble, Francia), primer autor del artículo.

En observaciones iniciales, el planeta se ve como un punto débil, definido, cercano a la estrella HD 95086. Luego se vio que se movía con lentitud junto con la estrella a través del cielo, por lo que se deduce que el objeto, HD 95086 b, orbita alrededor de esta estrella. Su brillo revela que tiene una masa estimada de 4 o 5 veces la masa de Júpiter.

El planeta descubierto orbita a una distancia de unas 56 veces la distancia de la Tierra al Sol, o 2 veces la distancia entre el Sol y Neptuno. La estrella es un poco más masiva que el Sol y está rodeada por un disco de escombros. Estas propiedades permitieron a los astrónomos identificarlo como un candidato ideal para albergar jóvenes planetas masivos.

Al ser la estrella tan joven, de 10 a 17 millones de años, el planeta se habría formado en el interior del disco de gas y polvo que rodea la estrella.

“Su ubicación actual genera preguntas sobre su proceso de formación. O bien creció por la acumulación de rocas que forman el núcleo sólido y luego, lentamente, acumuló gas del entorno para formar la pesada atmósfera, o bien inició su formación a partir de un cúmulo de gas generado por inestabilidades gravitatorias en el disco”, explica Anne-Marie Lagrange, integrante del equipo.

El brillo da a HD 95086 b una temperatura superficial de unos 700 grados Celsius. Es lo suficientemente frío como para que en su atmósfera exista vapor de agua y, posiblemente, metano.

El estudio fue publicado en Astrophysicial Journal Letters.

Este planeta es menor que la Tierra

A solo 33 años luz se encuentra un exoplaneta, el tercero más pequeño hallado hasta ahora gracias al telescopio espacial Spitzer de la Nasa.

La agencia espacial reveló que el candidato a planeta (debe confirmarse por otros equipos) llamado UCF-101, es el primero identificado por ese telescopio, que se dedica al rango de luz del infrarrojo.

Este planeta se encontró de manera inesperada, dijo Kevin Stevenson, cabeza del estudio que ha sido aceptado para publicación en The Astrophysical Journal.

Es un planeta caliente alrededor de la estrella enana roja GJ 436, en torno a la cual gira otro planeta, GJ 436b. De hecho se estudiaba este cuando se observó una oscilación en las imágenes del Spitzer, que permitieron deducir la existencia de ese planeta pequeño.

El diámetro es de unos 8.400 kilómetros. El cuerpo gira alrededor de su estrella a unas 7 veces la distancia Tierra-Luna, durando su año solo 1,4 días terrestres.

Dada su proximidad a la estrella, está más cerca de ella que Mercurio de nuestra estrella, el Sol, por lo que su superficie debe ser de unos 600 grados Celsius.

El planeta no debe tener atmósfera y si alguna vez la tuvo se evaporó rápido. Podría ser, especularon los científicos, que semeje un mundo muerto repleto de cráteres, como Mercurio.

Joseph Harrington, coautor, sugiere otra posibilidad; que el extremo calor pro estar tan cerca de la estrella habría derretido la superficie. “Podría incluso estar cubierto por magma”, dijo.

Los científicos creen que allí habita otro planeta pequeño, de acuerdo con las observaciones, pero no se ha podido verificar.

De las 1.800 estrellas identificadas por la misión Kepler como candidatas a tener planetas, solo tres contienen planetas más pequeños que la Tierra y solo unos ería más pequeño que los dos hallados por el Spitzer, con un radio similar al de Marte, 57% del terrestre.

Dibujo cortesía Nasa-JPL-Caltech

Si ET prende la luz ¡lo pillamos!

Si ET no viene a la Tierra y se exhibe, ¿cómo descubrirlo? Sencillo: tiene que prender y apagar las luces de su casa.

Un par de astrofísicos acaba de exponer lo que parece un camino no pensado y sorprendente para hallar civilizaciones extraterrestres: por las luces de las ciudades en las que habitan.

Su hipótesis quedó plasmada en un artículo que presentaron al journal Astrobiology.

Avi Loeb, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics y Edwin Turner de Princeton University consideran, de acuerdo con sus cálculos que esa observación es posible. Bueno, por métodos indirectos.

“La búsqueda de ciudades extraterrestres sería una gran apuesta, pero no requiere recursos extras. Y si tenemos éxito, cambiaría la percepción de nuestro lugar en el universo”, dijo Loeb.

Como otros métodos Seti (Search for Extra Terrestrial Intelligence) los dos científicos asumen que los alienígenas usan tecnologías tipo Tierra, algo que no resulta alocado porque cualquier vida inteligente que evolucione bajo la luz de su estrella más cercana es probable que tenga iluminación artificial que enciende durante las horas de oscuridad.

¿Pero sí es fácil observar tales luces? Con absoluta seguridad, tales luces tienen que distinguirse ante el brillo de la estrella paterna. Por eso Loeb y Turner sugieren mirar los cambios en la luz del exoplaneta mientras gira alrededor de su estrella.

A medida que el planeta orbita, pasa a través de fases similares a las de la Luna. Cuando está en la fase oscura, desde la Tierra podría detectarse más luz artificial del lado oscuro que la reflejada por la fase donde es de día. Así, el flujo total de un planeta con luces citadinas variaría de una forma que podría ser medible distinto a un planeta que no tenga luces artificiales.

Para detectar esa débil señal se requiere una nueva generación de telescopios. La técnica podría ser examinada usando objetos en el borde de nuestro Sistema Solar.

Los investigadores calculan que los mejores telescopios de hoy deberían ser capaces de ver la luz generada por una metrópolis del tamaño de Tokio situada a la distancia del cinturón de Kuiper, esa región habitada por Plutón, Eris y miles de pequeños cuerpos helados. Si hubiera ciduades allí deberían detectarse ahora. Al mirar, los astrónomos pueden afinar la técnica para el momento en el que se anuncie el descubrimiento de los primeros planetas habitables tipo Tierra, mundos en distantes estrellas en nuestra galaxia.

Es poco probable que haya ciudades en el borde de nuestro Sistema Solar, pero la ciencia dice que se debe chequear.

Al menos servirá para afinar la puntería.

No apaguen las luces por favor.

Imafen cortesía David Aguilar-CfA

Segundo planeta que podría ser habitable

El segundo candidato más firme a albergar vida es un planeta a 20 años luz de nosotros, reveló un estudio.

Este planeta tipo Tierra tiene varias veces la masa terrestre, pero es tan pequeño que debería ser rocoso y no gaseoso tipo Júpiter.

El planeta fue denominado HD 85512b, uno de los pocos mundos hallados hasta ahora que podría ser hospitalario para la vida.

Su órbita es muy cercana a su estrella, solo 0,26 veces la distancia Tierra-Sol, dándole una vuelta cada 58 días. La ventaja es que su estrella madre es más pequeña y fría que nuestro Sol, el clima podría ser templado.

De acuerdo con el estudio su temperatura podría ser como la del sur de Francia, pero se necesita ahondar el análisis de algunas condiciones para precisarla con mayor exactitud.

Eso es lo que dice un estudio enviado al journal Astronomy & Astrophysicis, de Lisa Kaltenegger y colegas: ¿Un planeta habitable alrededor de HD 85512?

Si ese planeta tiene una atmósfera como la nuestra, requeriría cerca del 50 por ciento de cobertura de nubes para estar lo suficientemente fresco como para que el agua líquida corriera por su superficie. Lo suficiente también para que existiera vida como la conocemos.

El exoplaneta tiene 3,6 veces la masa terrestre y es junto a Gliese 581 d, el mejor candidato hasta la fecha para explorar su habitabilidad, pues se encuentra en el borde de tal condición.

La estrella con su planeta se encuentra hacia la constelación Libra.

Dibujo cortesía.

Planeta negro como carbón fue hallado

El exoplaneta más negro de los hallados hasta ahora fue detectado por astrónomos del Harvard-Smitohsonian Centero for Astrophysics, tratándose de un planeta lejano y gigante tipo Júpiter denominado TrES-2b. Es más negro que el carbón o cualquier planeta o luna en nuestro Sistema Solar.

“Es considerablemente menos reflectivo que una pintura negra en acrílico, así que es en verdad un mundo extraño”, dijo David Kipping, astrónomo que condujo el estudio.

En nuestro Sistema Solar, Júpiter está bañado por nubes brillantes de amoníaco que reflejan más de un tercio de la luz que le llega. En contraste, TrES-2b (descubierto en 2006 por el Trans-Atlantic Exoplanet Survey, carece de esas nubes debido a su elevada temperatura.

El planeta orbita su estrella regente a una distancia de apenas 5 millones de kilómetros. La intensa luz estelar hace calentar al planeta a una temperatura de unos 985 grados Celsius, mucho para tener nubes de amoníaco. En vez de eso, su exótica atmósfera contiene químicos que absorben la luz como sodio y potasio vaporizados, o el gas óxido de titanio. Pero ninguno de los tres logra explicar por completo la extrema negrura de TrES-2b.

“No está claro que hace este planeta tan negro”, dijo David Spiegel, coautor, de Princeton University. “Sin embargo no es absolutamente oscuro. Es tan caliente que emite un débil destello rojo, algo así como las parrillas de una estufa eléctrica”.

Los astrónomos estiman que el planeta orbita como nuestra Luna, de modo que siempre da la misma cara a la estrella, por lo que también muestra fases, lo que hace que el brillo total de la estrella más planeta varíe ligeramente.

El sistema fue estudiado usando los datos de la sonda Kepler de la Nasa, diseñada para medir el brillo de lejanas estrellas con suma precisión. El Kepler fue capaz de detectar la luz emanada del propio planeta.

Los pequeñísimos cambios en el brillo, de seis partes por millón, revelan que es muy oscuro.

Hasta hoy, Kepler ha localizado más de 1.200 candidatos a planetas. Los análisis futuros dirán si entre ellos hay alguno tan negro.

TrES-2b orbita la estrella denominada GSC 03549-02811, localizada a unos 750 años luz hacia la constelación del Dragón.

Dibujo cortesía David Aguilar-CfA

Hallan planeta casi del tamaño de la Tierra

Nuestra supremacía en el Universo y un Universo para qe disfruten sólo los humanos, parecen venirse abajo.

El observatorio espacial Kepler, destinado en el espacio a encontrar planetas parecidos a la Tierra, acaba de dar su primer y certero golpe: un planeta con apenas 1,4 veces el tamaño del nuestro.

Se trata de Kepler-10b, que se encuentra girando alrededor de una de las 10 estrellas más brillantes a las que inicialmente dirige su mirada el telescopio espacial.

Es un planeta rocoso, como el nuestro, confirmó la Nasa. Este observatorio es el primero en ser destinado exclusivamente a encontrar planetas tipo Tierra, dentro de la zona habitable.

“Está comenzando a pagar”, dijo Natalie Batalha, líder científica de la misión en el Centro Ames de la Nasa.

El planeta, sin embargo, no es habitable. Se encuentra tan cerca de su estrella, que un año en él es de sólo 0,84 días, el tiempo que tarda en darle la vuelta a su sol.

El hallazgo de produjo tras la recolección de datos por esa nave, entre mayo de 2009 y enero de 2010.

“Este hallazgo es un hito en la búsqueda de planetas similares al nuestro”, expresó Douglas Hudgins, científico del programa Kepler en Washington.

Kepler-10b tiene 4,6 veces la masa terrestre y una densidad promedio de 8,8 gramos por centímetro cúbico, similar a la de una campana de hierro.

Dados los análisis tan exhaustivos realizados, este planeta es quizás el mejor caracterizado de los que existen en otras estrellas, llamados exoplanetas: algo más de 500 detectados hasta hoy.

La ilustración de cómo luciría el planeta es de la Nasa.

Vida en un mar de ácido sulfúrico

Ah, no, no hay vida extraterrestre como la conocemos. La afirmación ha sido repetida una y mil veces por astrónomos y astrofísicos aquí y allá.
Sí. Hoy se buscan planetas tipo tierra, que deben ser rocosos y estar a cierta distancia de su sol para que el agua exista y con ella las posibilidades de alguna forma de vida.
Pero, ¿y si no es igual?
La pregunta se la formulan ya otros científicos. Un grupo de Austria trabaja en su afán por descubrir cómo podría evolucionar la vida bajo una bioquímica llamémosla exótica y unos solventes diferentes, tales como ácido sulfúrico en vez de agua.
Su trabajo fue presentado en el European Planetary Science Congress en Postdam.
Se trata de un grupo de la Universidad de Viena denominado Solventes Alternativos como Base para Zonas de Vida en Sistemas Exoplanetarios, encabezado por Maria Finneis.
Johannes Leitner, quien presentó el trabajo, expresó que es tiempo de un cambio radical en “nuestra mente geocéntrica de la vida tal como la conocemos en la Tierra”.
“Aunque es la única que conocemos, no podemos determinar que en todas partes haya evolucionado dependiendo del agua y con un metabolismo basado en el carbono y el oxígeno”.
Un requerimiento para un solvente que soporte la vida es que permanezca líquido en un rango amplio de temperaturas, como el agua, líquida de 0 a 100 grados centígrados, pero existen otros solventes que lo son a más de 200 grados, lo que permitiría un océano en un planeta más cercano a su estrella central.
El escenario contrario también es posible. Un océano de amoníaco líquido podría existir más lejos de la estrella. El ácido sulfúrico se encuentra entre las capas nubadas de Venus y se sabe que lagos de metano cubren parte de la superficie de la luna Titán en Saturno.
O sea que la discusión de una posible vida y las mejores estrategias de detección no deberían limitarse a las zonas habitables de los exoplanetas.
El grupo de Viena, junto con otros colaboradores internacionales, investigará posibles solventes por su abundancia en el espacio, características termales y bioquímicas y su capacidad de sostener el origen y evolución de metabolismos que soporten la vida.
Hoy estudian las relaciones entre los solventes y distintos tipos de metabolismos, pues se sabe por ejemplo que uno basado en carbono y oxígeno no funciona en un solvente de ácido sulfúrico o amoniaco, como se da en la atmósfera venusina.
Dibujo de un exoplaneta.