Esta rata vive sin oxígeno ‘imitando’ una planta

Ratas topo viven hacinadas. Foto Thomas Mark

Ratas topo viven hacinadas. Foto Thomas Mark

Ante la ausencia de oxígeno, los organismos mueren. Pero hay uno que hace trampa y usa un mecanismo particular que emplean… las plantas. Se trata de la rata topo desnuda. Continuar leyendo

OMS dice: hay que rebajarle al azúcar

El consumo diario de azúcar libre no debe constituir más del 10% de la ingestión energética y si es de menos del 5% podría ser mejor.

Esa es la nueva recomendación de la Organización Mundial de la Salud tanto para niños como para adultos.

Los azúcares libres con los monosacáridos, como glucosa y fructosa, y los disacáridos como sucrosa o azúcar de mesa, agregados a los alimentos y bebidas por el fabricante, el cocinero o el consumidor, y los azúcares que se dan naturalmente en la miel, jarabes, juegos de fruta y concentrados de fruta.

“Tenemos evidencias sólidas de que si se mantiene la ingestión de azúcares libres a menos del 10% del consumo energético diario, se reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y caries”, dijo Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición para la Salud y Desarrollo de la OMS.

Eso ayudará además a los países a reducir los topes de enfermedades no comunicables.

La nueva guía no se refiere a los azúcares en las frutas frescas y las verduras y los presentes en la leche puesto que no hay evidencia de efectos adversos por su consumo.

Mucha parte de los azúcares consumidos hoy están ocultos en los alimentos procesados que no son vistos como dulces. Para citar un caso: una cucharada de salsa de tomate contiene unos 4 gramos (cerca de una cucharadita) de azúcares libres. Una lata de gaseosa contiene más de 40 gramos, unas 10 cucharaditas.

En Europa la ingestión de esos azúcares constituye del 7 al 8% del consumo energético diario en países como Hungría y Noruega, pero con grandes disparidades, del 17% en España y el Reino Unido y 25% en Portugal.

Las recomendaciones están basadas en análisis de las últimas evidencias científicas. Adultos que consumen menos tienen menos peso, y niños que consumen más bebidas gaseosas son más obesos.

La reducción al 5% la plantea la OMS como condicional, por la falta de estudios numerosos sobre esa cantidad y sus efectos. Tres estudios nacionales sí revelan que con 5% se reduce mucho la incidencia de caries, pero son pocos.

El azúcar produce una dulce muerte

Cuando los ratones se alimentaban con un 25 por ciento adicional de azúcar -el equivalente en roedores a una dieta humana saludable más 3 latas de gaseosa al día- las hembras morían a una tasa el doble de lo normal y los machos tenían un 25% menos probabilidad de tener su territorio y reproducirse.

Eso dijo un test de toxicidad desarrollado en la Universidad de Utah.

“Nuestros resultados entregan evidencia de que el azúcar adicional consumido en concentraciones consideradas seguras provocan severos impactos negativos en la salud de los mamíferos”, dijeron los investigadores en el estudio publicado en Nature Communications.

“Esto demuestra el efecto adverso de adicionar azúcar en niveles relevantes para los humanos”, según Wayne Potts, profesor y autor senior del estudio.

Por su parte, ha reducido el consumo de azúcar refinada y animado a su familia a hacer lo mismo por los efectos severos de ese 25% de contenido adicional de azúcar -12,5% de dextrosa y 12,5% de fructosa.

Aunque los ratones no engordaban y presentaron pocos síntomas metabólicos, el test mostró que morían más y tendían a tener menos hijos, según James Ruff, autor principal.

“Demostramos que los niveles de azúcar que la gente consumo y que son considerados seguros por las agencias de regulación, afectan la salud de ratones”.

El nuevo test es muy sensible para medir la reducción de la salud y el vigor y había sido usado para mostrar cómo la reproducción entre ratones familiares afectaba la salud.

Se muestra además la necesidad de un test de sensibilidad no solo para los componentes de nuestra dieta sino para la ciencia farmacéutica, donde el 73% de las drogas que pasan ensayos preclínicos fallan por problemas de seguridad y toxicología.

Algunos endulzantes nos hacen estúpidos

Si usted es dulcero en exceso, podría estar embruteciendo. Bueno, si no contrarresta los efectos de alimentos altos en fructosa.

Un estudio en ratas sugiere que una dieta alta en fructosa durante tan poco como seis semanas, puede volverlo un estúpido, por decirlo claramente. Por fortuna, los ácidos grasos omega-3 contrarrestan esa pérdida de coeficiente intelectual sugieren los investigadores.

“Nuestros hallazgos ilustran que lo que su come afectan cómo piensa”, dijo Fernando Gómez-Pinilla, autor del estudio en la Universidad de California en Los Ángeles. “Ingerir durante mucho tiempo una dieta alta en fructosa altera la capacidad de su cerebro de aprender y memorizar información”. Adicionarle omega-3 minimiza el daño.

El llamativo estudio fue publicado en el journal of Physiology esta semana y aunque fue hecho con ratas, científicos creen que su química cerebral es lo suficientemente parecida a la de los humanos como para extender los hallado.

El jarabe de maíz alto en fructosa es barato y seis veces más ducle que la caña de azúcar, y es comúnmente adicionado a bebidas gaseosas, condimentos y alimentos para niños entre otros.

Se estima, por ejemplo, que un americano promedio consume más de 40 libras de ese jarabe por año, según el Departamento de Agricultura. Hay científicos que creen que el azúcar debería tener impuestos como el cigarrillo y el alcohol.

“No hablamos de la fructosa de las frutas, que también contienen importantes antioxidantes, dijo Gómez-Pinilla. “Estamos preocupados acerca de la alta cantidad de fructosa adicionada a los alimentos manufacturados como endulzante y como preservativo”.

Las ratas que consumieron altas cantidades de fructosa en el experimento mostraron menor actividad sináptica en el cerebro y desarrollaron resistencia a la insulina que se cree puede afectar el cerebro.

Ser halló que los ácidos grasos omega-3 contrarrestan el efecto, pero no se sabe cómo actúa en el plano molecular en el cerebro.