Resumen científico de la semana

1. ¡Magia!

Podría ser un buen número para un mago, pero no, se trata de física y la aplicación de conceptos de óptica y metamateriales: científicos crearon un nuevo manto de la invisibilidad, que cubre totalmente un objeto y lo desaparece de la vista, El artículo apareció en Science y dice que por ahora solo se experimentó en el nivel microscópico pero que los principios desarrollados también podrían aplicarse al mundo macro. ¡Desapareció! En la imafen un concepto del neuvo desarrollo, cortesía del Laboratorio de Berkeley/Ziang Zhang

2. Un mar inerte

Un nuevo reporte de WWF reveló que las poblaciones de vertebrados marinos en los océanos del planeta se ha reducido 49% entre 1970 y 2012, con algunas especies de peces reducidas hasta en un 75%. Además reportó un declive en manglares, arrecifes coralinos y pastos marinos, una situación seria para el futuro del planeta y de quienes viven del mar, cientos de millones de personas.

3. Morir en la ciudad

En un provocativo estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B, investigadores encontraron que una ave habitante de la ciudad, un gorrión, tiene sus telómeros más cortos por la exposición al ruido. Esas estructuras, que cubren las puntas de los cromosomas están ligadas a la expectativa de vida. Los gorriones que viven en otros ambientes no tienen ese problema reveló la investigación. Las ciudades afectan la naturaleza.

4. Si Humboldt viviera

En 1802 Alexander von Humboldt en su expedición al Chimborazo en Ecuador dibujó la distribución de especies sobre las laderas del célebre monte. Investigadores visitaron la zona y analizando lo descrito por el sabio alemán encontraron que muchas de esas especies vegetales han subido 400 o 500 metros debido al calentamiento global. Un estudio de valor no solo histórico sino climático. Fue publicado en Proceedingas of the National Adademy of Sciences.

5. Lávese como sea, pero lávese

Se desviven por limpiarse las manos con antibacterial, pero un momento: una investigación en el Journal of Antimicrobial Chemotherapy no encontró diferencias significativas entre el aseo logrado con esa clase de jabones y uno común usados bajo condiciones seguras. Se evaluó una lavada de manos durante 20 segundos y una temperatura tibia de 40°C.

6. Dino colombiano

En el Journal of Vertebrate Paleontology se reportó el hallazgo del primer dinosaurio colombiano confirmado, que vivió hace 130 millones de años en lo que hoy es Villa de Leyva, que entonces pudo ser una isla. Se trata de un braquiosaurio saurópodo herbívoro de cuello largo que medía hasta 18 metros y pesaba 10 toneladas. Fue bautizado como Padillasaurus leivaensis.

7. La Luna se relaja

Un estudio publicado en Geology reveló que la Luna es masajeada suavemente por la Tierra, lo que explica que las fallas surgidas en distintos sitios del satélite natural tengan la misma orientación, fallas nacidas el encogimiento de la Luna en el proceso de enfriamiento. Si no fuera por la influencia de la Tierra, esas hendiduras no tendrían una orientación homogénea según los investigadores.

8. Sí, sí mata

El material particulado del tamaño de 2,5 micrómetros sí puede provocar la muerte por fallas cardiovasculares reportó un estudio en Environmental Health Perspectives. El material también causa muerte por infecciones respiratorias. Ingresa al cuerpo y se aloja en los pulmones, donde genera diversa clase de inconvenientes, comenzando porque puede portar químicos que afectan la salud.

9. Y el hielo se esfumó

Un nuevo reporte de la Nasa reveló que la extensión de hielo en el Ártico durante el verano fue la cuarta más pequeña desde hace 35 años que se llevan registros meticulosos, lo que indica que cada vez pierde más hielo. El mínimo alcanzó 1,81 millones de kilómetros cuadrados, menos que el promedio del 80 al 10. Este año, además, no hubo factores extras que redujeran la cantidad de hielo. Para preocuparse.

10. Con ganas de mar

Bajo la superficie congelada de la luna Encelado de Saturno yace un océano que rodea todo el satélite, reveló un estudio publicado en Icarus con base en datos aportados por la sonda Cassini. En ese cuerpo hace años se conocen unos géiseres. Se precisó que por ellos sale el agua y el vapor de agua expulsados desde ese mar interior.

Es mejor un enemigo pequeño

Cortesía J. Podos

Es mejor malo conocido que bueno por conocer. O de cómo formar alianzas con los enemigos. De eso trata esta historia, escrita por un pequeño gorrión.

Cuando observa que en el vecindario se va a asentar un enemigo más fuerte, se une con el enemigo más débil para alejarlo.

El hallazgo fue hecho por Sarah Goodwin y su consejero Jeffrey Podos de la University of Massachusetts Amherst, y fue publicado en Biology letters.

La investigación demostró por primera vez la utilización de una señal especializada, los chirridos del gorrión para establecer periodos cortos de cooperación entre pájaros vecinos que han sido rivales.

El estudio se hizo con grabaciones y un modelo taxidérmico de una de las aves implicadas. “Típicamente vemos pájaros que responde con agresividad a esas canciones grabadas porque perciben un intruso, pero en este caso Sarah recibió una sorpresa”, dijo Podos.

Spizella passerine pasa al territorio de su rival para ayudarle cuando el enemigo es más grande que el vecino lo cual representaría una amenaza mayor.

El pájaro respondía a los chillidos más rápidos de su vecino indicando una agresión.

Las aves también se emocionan con la música

Las diferencias entre otros animales y los humanos se reducen cada día al descubrirse o presentarse evidencias de que actividades o emociones que creíamos exclusivas de nuestra especie, no lo son.

Un pájaro que escucha la canción de una ave canora puede experimentar algunas de las mismas emociones de una persona que escucha música, sugiere un estudio publicado en Frontiers of Evolutionary Neuroscience, basado en el gorrión de garganta blanca (Zonotrichia albicollis).

“Hallamos que el mismo sistema neuronal de recompensas se activa en las aves hembras en estado de crianza que escuchan un macho y en en personas que escuchan música que les gusta”, dijo Sarah Earp, quien condujo el estudio en Emory University.

Para los machos que escuchan la canción de otro macho, la historia es distinta: tienen una respuesta en la amígdala similar a la que presentan las personas cuando escuchan una música desagradable y discordante.

El estudio, del cual es coautora la neurocientífica Donna Maney, es el primero, según un comunicado, que compara las respuestas neurales de una audiencia en el prolongado debate de si es música lo que cantan las aves.

“Desde Darwin, los científicos se han preguntad si el canto de las aves y la música tienen fines similares o tienen los mismos precursores evolutivos”, dijo Earp. “Pero la mayoría de intentos por comparar los dos se han enfocado en las calidades del sonido, como la melodía y el ritmo”.

Cuando Earp propuso usar el laboratorio de Maney para investigar sobre el debate música-aves, esta pensó que era una gran idea. “Las canciones de las aves son una señal”, dijo Maney. “Y la definición de una señal es que genera una respuesta en el receptor. Los estudios previos no habían visto la pregunta desde este ángulo y es uno muy importante”.

El estudio usó el Egr-1, un gran canal bioquímico activado en las células que responden a un estímulo, como mapa para cuantificar las respuestas neurales en el sistema de gratificación mesolímbico en machos y hembras de aquellos gorriones cuando escuchaban el canto de un macho.

Algunas de las aves en la audiencia habían sido tratadas con hormonas para ponerlas en estado reproductivo, mientras el grupo de control tenía niveles bajos de estradiol y testosterona.

Durante la temporada de no reproducción, ambos sexos usan las canciones para establecer y mantener dominio en las relaciones. En la reproductiva, un macho cantándole a una hembra casi con seguridad que la corteja, mientras un macho que le canta a otro lo está retando.

En las hembras en aquel estado, todas las regiones del canal mesolímbico respondían al canto del macho, lo que no se observó en aquellas que no lo estaban.

Y los machos tratados con testosterona que escuchaban a otro mostraban una respuesta en la amígdala, que se puede correlacionar con la respuesta típica en la amígdala en humanos que escuchan el tipo de música de películas de terror.

“La respuesta neural de las aves canoras parece depender del contexto social, lo que puede ser el caso de los humanos también”, indicó Earp. “El canto de las aves y la música generan respuestas no solo en las regiones del cerebro asociadas directamente con la gratificación, sino también en las regiones interconectadas que se cree que regulan las emociones. Eso sugiere que ambas pueden activar mecanismos evolutivos antiguos necesarios para la reproducción y la supervivencia”.

Una limitación del estudio, reconoce Earp, es que varias regiones que responden a la música en los humanos son corticales y no tienen una contraparte clara en las aves.

El pájaro traicionado canta su pesar

No solo a las personas nos duela la traición de la pareja. A otros animales también. Y en el caso de las aves, el gorrión Petronia lo acaba de confirmar.

Estos pájaros revelan su edad y su éxito reproductivo a través de las canciones y reaccionan ante la infidelidad con una canción a mayor volumen.

El canto de los machos en los pájaros cantores tiene múltiples facetas y dos funciones principales: repeler rivales y atraer pareja. A menudo las hembras ponen atención a ciertos rasgos de la canción, como sílabas especiales, para evaluar la calidad del macho.

Investigadores del Max Planck Institute for Ornithology en Seewiesen y la Universidad de Copenhague acaban de determinar que el tempo, el tono y la amplitud de la canción reflejan el éxito reproductivo en esos gorriones.

Para sorpresa, lo machos más exitosos y de mayor edad cantaban sus canciones en tono más alto y menor tempo que otros machos. Sin embargo, los mayores pierden la paternidad con más frecuencia en su propio nido, pero lo pueden compensar con un número más alto de descendientes por fuera de la pareja, derivando en un gran éxito reproductivo. Los machos traicionados, independiente de si eran jóvenes o adultos, cantaban más alto, quizás en respuesta a la ausencia de su pareja infiel.

Foto cortesía MPI for Ornithology-H. Brumm