Gusanos construyen casas de interés social

Este es el caso del gusano que construye casas de interés social. Sí, los gusanos enrolladores de hojas, considerados plagas en muchas regiones, cumplen un papel ecológico grande.

Los del género Anaea son las larvas de las mariposas alas de hoja, llamadas así porque sus alas semejan hojas muertas. Se protegen en su etapa de gusano al enrollarse en una hoja, como un cigarro envuelto y se aseguran con una seda que producen.

Los Anaea solo usan su ‘cabaña’ de hojas durante una semana más o menos, pero las hojas enrolladas permanecen hasta un año, lo que permite que distintos artrópodos tengan vivienda.

De acuerdo con un estudio aceptado para publicación en Ecology, esas moradas sirven de hogar a más de una docena de artrópodos.

Camila Vieira, ecóloga de la Universidad de Campiñas en Sao Paulo, Brasil y el biólogo Gustavo Romero tomaron hojas enrolladas o no de 67 plantas Croton floribundus, favoritas de esos gusanos. Enrollaron unas y las examinaron cada 15 días. Los resultados fueron contundentes: durante la temporada seca de junio a septiembre, el número de especies de insectos que usaron esas viviendas fue 9 veces más grande que el número d especies halladas en las hojas lisas. E incluso en la época lluviosa de diciembre a marzo, había 5 veces más especies en las hojas enrolladas que en las otras.

“Toda la comunidad de artrópodos que alberga esa planta están influenciados por las hojas enrolladas de los gusanos”, dijo Vieira a OurAmazingPlanet.

En total en las hojas enrolladas los investigadores encontraron más de 9.000 artrópodos de 433 especies. En la temporada seca, las hojas enrolladas en 60 plantas de la selva brasileña albergan más de 3.000 bichos, incluyendo arañas, escarabajos, grillos y gusanos, incluido otro distinto a los Anaea que parece toma ventaja del nido ya construido por lo que se evita ese trabajo.

Los autores creen que las hojas enrolladas son como unos micro ambientes que protegen los artrópodos de la nociva radiación ultravioleta y que evita que se deshidraten. Como aquellos gusanos están por todos lados, son fundamentales en el ecosistema.

Los grillos dan la vida por su amada

Dar la vida por el ser amado no parece común hoy en un mundo en el que quizás el último de los caballeros fue Don Quijote. No entre humanos, pero quizás sí existe entre los insectos.

Cuando una pareja de grillos anda al descubierto, el macho permitirá que la hembra tenga prioridad en el acceso a su cueva, aún si esa acción incrementa de manera dramática el propio riesgo de ser comido.

Esto fue lo que se detectó mediante observaciones de video en infrarrojo en una población de grillos de campo (Gryllus campestris), se reportó en el journal Current Biology.

“Quizás muchos piensen que el comportamiento desinteresado es exclusivo de los humanos o de los mamíferos más cercanos, ligándolo con educación, inteligencia o afecto”, explicó Rolando Rodríguez-Muñoz, de la Universidad de Exeter.

“Demostramos que aún los machos de los insectos pequeños, que no definiríamos como inteligentes ni afectivos, pueden ser desinteresados o protectores con sus parejas. Tal vez aporte una luz en el hecho de que aparentemente los actos de desprendimiento y generosidad pueden tener otros motivos. ¿Tiró Sir Walter Raleigh su capa en el pantano en frente de la Reina Isabel, sólo porque era un buen chico? No creo”.

Los resultados son contrarios a la interpretación usual de la vigilancia del macho como intento para manipular las hembras y evitar que se apareen con rivales.

Los grillos de esta historia son recompensados por su comportamiento arriesgado, pues al extender el tiempo con la hembra obtienen más descendientes.

Rodríguez-Muñoz, Amanda Bretman y Tom Tregenza miraban qué sucede en el medio natural durante la vida de los grillos, Encontraron que hembras y machos padecen por igual la depredación, pero cuando una pareja es atacada, las chances de supervivencia de la hembra aumentan mientras se reducen las del macho. En compensación por el riesgo mayor, los machos emparejados se aparean con mayor frecuencia y tienen más descendientes.

Ante la amenaza “parece que los machos esperan en realidad a que la hembra se cubra en la cueva antes de resguardarse ellos”, dijo Tregenza.

Hay grillitas que persiguen machos por otra cosa

Científicos descubrieron que en el mundo animal también existen hembras que buscan machos sólo por interés.

Cuando una mujer obra así, es blanco de críticas como “buscona” o “aprovechada” y hasta “vividora”. En los humanos la costumbre en no pocas sociedades es que sea el macho el que busque la hembra.

Bueno, no siempre es así. Y eso sucede entre unos pequeños insectos, los grillos de los árboles, según un estudio aparecido en Proceedings of the Royal Society B. La hembra va tras el macho no solo para aparearse, sino interesada en un regalito que él puede ofrecerle además del esperma.

“En este caso es una sustancia que el macho eyecta cuando copula”, dijo Darrul Gwynne, profesor de la Universidad de Toronto en Mississauga.

Ese regalito está atado al paquete con el esperma, o sea que mientras es inseminada, puede volverse atrás y agarrar ese regalo y comérselo.

El estudio fue liderado por Jay McCartney y buscaba datos sobre la diversidad de intereses en la naturaleza cuando se trata de buscar apareamiento.

“Los machos son los que buscan hembra en su mayoría, dado que el proceso darwinista de la selección sexual es más fuerte en ellos. Son competitivos”, explicó Gwynne.

Como consecuencia de su desespero por tener las hembras, ellas se quedan tranquilas a la espera de que lleguen los machos.

En los insectos, con los que trabaja, algunos machos cantan para informar que tienen una cueva segura para ofrecerles a ellas, mientras que en otras especies les ofrecen a las hembras un bono nutricional.

En los grillos de los arbustos (Tettigoniidae) cuando una hembra busca macho ella espera obtener el mayor regalo nutricional de su pareja.

Desde el punto de vista del macho, un gran regalo no solo potencia el beneficio de sus descendientes, sino que distrae la hembra el tiempo suficiente para asegurar una buena inseminación. De otro modo, “como ella está hambrienta… si no le dan el regalo, ella expulsa el paquete de esperma y se lo come.

La búsqueda de machos por hembras existe en otras especies del mundo animal, por ejemplo en animales que cantan como las ranas, lo que servirá para futuros estudios.

Cómo les parece: interesada la grillita, ¿no?

La foto muestra un macho con el paquete de esperma y el regalo de apareamiento, cortesía Jay McCartney, Massey University (Nueva Zelanda).

El animal más bulloso del mundo mide 2 mm

Hay grillos que hacen una bulla horrible. También chicharras. ¿Quién se aguanta un perro ladrando por horas? ¿Qué tal los loros y guacamayas? Animales que hace bulla los hay. Y muchos, como elefantes y ballenas.

Pero ¿cuál es el animal más bulloso de todos? No crea que alguno de los citados lo es. No. El animal más bulloso del planeta mide apenas, atérrese, 2 milímetros.

Sí. Se trata de Micronecta scholtzi, un insecto acuático, llamado también el pene cantor.

El sonido que emite alcanza los 99,2 decibeles, como escuchar una orquesta en primera fila.

La frecuencia del sonido, de unos 10 kHz está dentro del rango audible para los humanos. JamesWindmill, de la University of Strathclyde explica que pese a que puede ser percibido por los humanos, un 99 por ciento del sonido se pierde al pasar del agua al aire.

La ballena azul alcanza 188 decibeles en su canto y el elefante117, pero este insecto de río no mide tanto, por lo que en proporción al tamaño es el más bulloso del planeta, según el estudio publicado en Plos One.

Los machos de M. scholtzi cantan tan alto al competir por acceso a hembras.

Muchos insectos no cantan tan alto para llamar las hembras para no ser víctimas de depredadores, pero este no parece tener depredadores que se guíen por el sonido.

El ruido lo producen al frotar dos partes del cuerpo, un proceso llamado estridulación. El área del cuerpo usada es de solo 50 micrómetros, el ancho de un cabello humano. Con eso es suficiente para tal escándalo.

Menos mal vive en los ríos.

Siga la flecha (a las hormigas)

No parece tan difícil como cazan los pájaros hormigueros (Thamnophilidae) y cuánta lógica tiene su estrategia.
Estos pájaros, así como los carpinteros, lo que tienen que hacer es descubrir un ejército de hormigas legionarias cazadoras que marchan por miles a través de la hojarasca en la selva panameña consumiendo cuando insecto, araña y lagartijas hallen en el camino, y seguirlo.
Pues bien, como hay insectos que volando pueden escapar de la acción del temible ejército de hormigas, como los saltamontes y grillos, los pájaros con facilidad los devoran.
La táctica de caza, cerca de la frontera con Colombia, fue descrita por Robb Brumfield, curador de recursos genéticos y profesor de Biología en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad del estado de Louisiana.
El científico encontró también que existen distintos niveles de especialización entre las aves. El primer y más común nivel es el de los seguidores ocasionales del ejército de hormigas. Otros pájaros siguen el ejército cuando pasa por su territorio, pero no lo siguen más allá de sus límites. Otros sí se aventuran más allá de su territorio, pero también cazan por otro lado.
Por último, están los verdaderos especialistas, todos unos profesionales en el seguimiento de los ejércitos de legionarias y, por lo tanto, dependen de ellos.
Sorpresas te da la naturaleza. Foto cortesía NSF.