¿Sirve vacunarse contra la influenza cada año?

Vacuna contra la influenza. Foto Daniel Paquet

Vacuna contra la influenza. Foto Daniel Paquet

Vacunarse con la influenza o no, he ahí el dilema anual. ¿Sirve? Tal vez es mejor que nada, ante las severas consecuencias que tiene adquirir el virus: alta incapacidad hasta hospitalización y amenaza de muerte en no pocos casos. Continuar leyendo

Exagerados y encartados

Exagerados. Poco a poco la influenza A H1N1 cae en el olvido, salvo para quienes la padecen o han sufrido. Obvio. Pero algo no funciona bien. ¿Se exageró la amenaza?
Un reporte en New York Times en días pasados muestra hechos reveladores:
Cuando comenzó a producirse la vacuna, se hizo una gran lista de compradores, con los países más ricos a la cabeza, queriendo salvarse por encima de todos. ¿Qué sucedió? Pues que andan muy encartados.
Francia, que compró 60 millones de dosis, como para vacunar toda su población, sólo ha empleado 5 millones. Hoy quiere cancelar el pedido de 50 y vender varios millones.
Holanda tiene disponibles 19 millones de dosis para quien las desee adquirir y Alemania adelanta conversaciones con las farmacéuticas productoras para reducir a la mitad el pedido de 50 millones de dosis y vender varios millones de los que adquiera.
Estrados Unidos, que ha distribuido 160 millones de los 251 millones de dosis adquiridas, no sabe qué hará con el resto.
La exagerada compra de las vacunas se debió a dos razones. La primera, muchos creyeron que se necesitaban dos dosis por persona. Y: se acusa ahora a la Organización Mundial de la Salud de haber exagerado la alerta por la pandemia.
Para Wolfgang Wodarg, quien estuvo al servicio del Parlamento alemán, la Organización usó una definición inadecuada de pandemia, considerando sólo la capacidad de transmisión del virus y no la severidad de la cepa.
Keiji Fukuda, de la OMS, explicó que esa definición siempre se ha basado sobre la transmisión, no la letalidad del virus.
Quizás se trate de un caso de exageración, pues los científicos, tras determinar la presencia del virus nuevo y trabajar en una vacuna, no pueden prever el curso que seguirá.
Podría recurrirse al viejo adagio de que es mejor prevenir que curar. Además, si los que hubiesen adquirido las vacunas hubiesen sido los países pobres, los más desarrollados ni se inmutarían por el tema.