El misterio de la herramienta de hace 3,3 millones de años

Desenterrando las herramientas. Cortesía Proyecto Arqueológico West Turkana

Si el hombre moderno apareció hace cerca de 200.000 años y antes de él hubo algunos homíninos más o menos claros ancestros hasta digamos hace 2 millones de años. ¿Pero qué diablos hacía una herramienta de hace 3,3 millones de años?

Es lo primero que se pregunta uno al saber que en Nature científicos presentaron ese hallazgo al noroccidente de lo que hoy es Kenya, unas herramientas que se convierten en los artefactos más antiguos descubiertos y que a todas luces dejan en claro que no fueron humanos los que las desarrollaron ni sus ancestros más recientes.

¿Tenía la capacidad un ancestro más antiguo, tal vez un proto-humano, de fabricar y usar herramientas? Eso es lo que parece.

El hallazgo sitúa el uso de herramientas 700.000 años antes de lo que se sabía hasta hoy.

Son herramientas de piedra que “reescriben el libro en muchas cosas que pensábamos ciertas”, según el geólogo Chris Lepre de Lamont-Doherty Earth Observatory y Rutgers University, coautor del artículo científico.

Y habla del desarrollo cognitivo de nuestros ancestros, el que no puede ser inferido solo a partir de los fósiles, como dice Sonia Harmand, del Turkana Basin Institute en Stony Brook University y la Universite Paris Ouest Nanterre, líder de la investigación.

Los homíninos son un grupo de especies que incluyen los humanos modernos, Homo sapiens, y nuestros ancestros evolutivos más cercanos. Los antropólogos pensaron mucho tiempo que nuestros parientes del género Homo, esa línea directa a nosotros, fueron los primeros en crear esas herramientas de piedra, pero últimamente se han descubierto señales provocadoras de que otros, especies más tempranas de homíninos, primos nuestros, pueden haberlas desarrollado.

No se sabe quiénes fabricaron las herramientas halladas, pero hallazgos previos ofrecerían una explicación: el cráneo de un homínino de hace 3,3 millones, el Kenyanthropus platyops, fue encontrado en 1999 a 1 kilómetro del lugar de las herramientas. Un diente y un hueso del cráneo se hallaron a unos cientos de metros y un diente aún no identificado se desenterró a 100 metros.

Revelan ingenio de seres de hace 300.000 años

El surgimiento del hombre moderno, Homo sapiens, data de hace 200.000 años, uno más, uno menos, pero eso no quita lo valiente de sus antepasados.

Hallazgos de la Edad de Piedra en un sitio del centro-norte de Alemania acaba de revelar las armás más antiguas hasta ahora, reportaron arqueólogos de la Universidad de Tübingen.

Fueron herramientas y armas que empelaron nuestros ancestros hace 300.000 años. En el sitio se encontraron lanzas, herramientas y restos de animales, lo que demuestra que en aquel entonces esos primitivos pobladores se defendían bien para obtener su comida o quizás también para protegerse de ataques.

Se trataba de homos habilidosos muy adaptados a su ambiente, con una capacidad de pensamiento abstracto y planeación compleja comparable a los nuestros.

El trabajo investigativo es encabezado por el profesor Nicholas Conard y las excavaciones -supervisadas por Jordi Serangeli también del Instituto de Prehistoria- son hechas en una mina de carbón en Schöningen desde 2008.

En la mina se encontraron bien preservados huesos de grandes mamíferos como elefantes, rinocerontes, caballos y leones, así como de reptiles y anfibios. También están bien conservados restos de árboles como el pino, con sus conos y hojas.

Hasta que la mina comenzó a ser explotada hace 30 años, todo estaba bajo el agua.

Uno de los hallazgos más importantes de los últimos 3 años han sido los restos de búfalo de agua en el contexto de una habitación humana, uno de los uros más antiguos de Europa central (un ancestro del ganado) y concentraciones de artefactos de piedra, huesos y madera.

Fue así como se pudo examinar el paisaje entero en vez de solo un sitio.

Una mirada a un pasado con muchas puertas aún cerradas.

Foto de una lanza de hace 300.000 años, cortesía N. Conard-U. Tübingen

El pulpo está entre animales con conciencia

Se sabe que los elefantes cooperan para resolver problemas; los chimpancés enseñan a sus jóvenes a elaborar herramientas. ¿Y los pulpos? Pues parece que son capaces de planear.

Estos animales marinos fueron incluidos en la lista de animales con conciencia según un grupo de neurocientíficos cognitivos y computacionales, que suscribieron la Declaración de Conciencia de Cambrigde reportó Katherine Harmon en Scientific American.

La Declaración sostiene que el privilegiado estado de autoconciencia no es exclusivo del Homo sapiens.

“El peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la conciencia”, escribieron los científicos. “Animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y aves, y muchas otras criaturas, incluyendo los pulpos, también poseen esos sustratos neurológicos”.

El pulpo es el único invertebrado en la lista gracias a una copiosa serie de investigaciones que respaldan la aseveración. En 2009 un estudio mostró que algunos recogen conchas del coco y las usan como habitación portátil, un ejemplo de uso de herramientas. Otro estudio documentó su sofisticada navegación espacial y su memoria. Reportes anecdóticos de científicos, como Jennifer Mather, describen pulpos que vagan por el piso marino para recoger el número exacto de rocas que permiten hacer más pequeña la entrada a su cueva. Y experimentos en laboratorio muestran que pulpos mantenidos en tanques cambian su comportamiento por la ausencia de un ambiente rico que los mantenga estimulados.

Los científicos aceptan la existencia de conciencia en otros especies por una razón básica: la anatomía cerebral: muchas redes nerviosas involucradas en la atención, el sueño y la toma de decisiones parece haber surgido en el proceso evolutivo tan temprano como la gran radiación de invertebrados, siendo evidente en insectos y moluscos cefalópodos como el pulpo.

Incluso las emociones, dice la declaración, no dependen de que el animal tenga una estructura cerebral particular, como nuestra corteza. De hecho, muchas otras regiones neuronales se activan cuando nos emocionamos y son muy importantes en la generación de conductas emocionales en los animales, dice la declaración.

Genitales femeninos serían la expresión artística más antigua

La primera obra artística humana conocida datan de hace cerca de 37.000 años y representan… la vulva femenina.

Eso es lo que se deduce de un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences sobre hallazgos en la caverna Abri Castanet en el valle Vezere al sur de Francia.

Se trataría de la más antigua representación de arte mural, superando por poco la caverna Chauvet, en donde en 1994 se encontraron espectaculares pinturas de leones, rinocerontes y otros animales.

El Homo sapiens colonizó Europa hace cerca de 40.000 años, pero hasta comienzos de los 90 no existía evidencia firme de que individuos de nuestra especie se hubiesen embarcado en una actividad artística sofisticada.

No pocos arqueólogos asumen que los humanos modernos desarrollaron sus habilidades artísticas gradualmente hasta culminar en las espectaculares galerías de hace cerca de 15.000 años en cavernas como las de Altamira (España) y Lascaux (Francia).

Desde el hallazgo de Chauvet no se había encontrado nada parecido, pero desde su descubrimiento un equipo liderado por Randall White de la Universidad de New York City había estado trabajando en Abri Castanet. Comenzada a excavar a comienzos del siglo pasado, fue considerada uno de los primeros sitios en albergar humanos en Europa. En 2007 se comenzó a excavar un pedazo de techo caído y se encontró en su lado bajo lo que se considera la representación de los genitales femeninos.

Al datar restos de varios animales hallados en el sitio, se encontró que data de al menos hace 37.000 años, situándose quizás un poco antes que Chauvet según los autores del nuevo artículo.

En la foto tomada del artículo, detalles del arte mural de Abri Castanet.

Humanos tendríamos un nuevo pariente

¿Y por qué no había ningún homo reciente de Asia? La pregunta llevó a muchos científicos a pensar que tarde que temprano aparecería alguno.

El análisis de fósiles del suroccidente de China sugiere que allí habitó lo que podría ser una nueva especie del género o alguien relacionado.

En 1979 se había descubierto un cráneo en la caverna Longlin en la provincia Guangxi, pero solo ahora se analizó en detalle.

Tenía huesos gruesos, arcos prominentes en las cejas, una cara aplanada y no posee la barbilla típica de los humanos. “Es anatómicamente único entre los miembros del árbol evolutivo humano”, dice Darren Curnoe, de University of New South Wales en Sidney (Australia).

El cráneo contiene un conjunto inusual de rasgos primitivos como aquellos vistos en nuestros ancestros de hace cientos de miles de años, junto con rasgos modernos similares a las personas de hoy.

Curnoe y Ji Xueping, de Yunnan University en China, han hallado más evidencias del nuevo homínido en la caverna Malu. Laos seres de la caverna del venado rojo los bautizó Curnoe porque existen rastros de que cocinaban los grandes venados.

Pero no se sabe en dónde encuadran estos fósiles en nuestro álbum familiar. Para Curnoe, podrían estar relacionados con los primeros miembros de nuestra especie (Homo sapiens) que evolucionaron en África hace cerca de 200.000 años y se diseminaron por Asia hasta llegar a China. Pero prefiere la idea de que son una nueva línea evolutiva que evolucionó en Asia oriental paralela a nuestra especie, tal como los Neandertales, en particular porque lucen muy distinto a los primeros homínidos africanos.

Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, dijo a New Scientist que sus rasgos primitivos sugieren que podrían estar relacionados con los enigmáticos denisovanos, conocidos por un dedo de hace 30.000 a 50.000 años encontrado en una caverna de Siberia.

Se sabe que vivieron en el este de Asia y que se aparearon con nuestros ancestros directos. Para él, los nuevos fósiles podrían ser el producto de tal apareamiento.

El análisis de los restos chinos reveló que datan de hace unos 11.500 años, una época muy reciente, lo que indica que pudieron haber sobrevivido a la última Edad de Hielo.

Un análisis del ADN podría colocar el hallazgo en su sitio correcto del árbol evolutivo humano.

Foto del cráneo del fósil chino, D. Curnoe

Secuencian genoma de un humano arcaico

Tanta curiosidad y tanto por aprender que no resulta difícil preguntarse cómo eran los primeros humanos. Y una de las respuestas proviene de un pedazo de dedo.

Ese fragmento, hallado en la caverna Denisova en el sur de Siberia, permitió secuenciar el genoma de esos parientes humanos que vivieron hace varias decenas de miles de años. Solo con 10 miligramos del hueso del dedo el equipo del experto Savante Pääbo lograron la secuencia en el Max Planck Institute en Leipzig, Alemania.

Aunque en 2010 publicaron la versión inicial del genoma, no tenía la resolución suficiente para estudiar la evolución de partes específicas del genoma.

Sí permitía, en cambio, establecer la relación entre Neandertales y denisovanos y con los humanos modernos.

Los denisovanos, una especie nueva de Homos clasificada así tras el hallazgo de los restos en aquella caverna, vivieron de hace 1 millón de años hasta hace cerca de 40.000 en áreas en las que también vivieron Neandertales y Homo sapiens.

Se cree que su origen se dio en una migración distinta a las de aquellos dos.

Ahora se publicó la versión completa del genoma, puesta a disposición de la comunidad científica. “El genoma es de alta calidad”, según Mathias Meyer, quien desarrolló las técnicas para el trabajo.

Es la primera secuencia completa que se hace del genoma de un grupo humano arcaico, un paso al estudio de diversos grupos extinguidos hoy.

Se espera que los biólogos y otros científicos puedan descubrir con este genoma los cambios genéticos que fueron importantes para el desarrollo de la cultura humana moderna y su tecnología, y que les permitió a los humanos modernos salir de África para diseminarse por todo el planeta desde hace cerca de 100.000 años.

Foto cortesía Max Planck Institute: aspecto de la caverna donde fue hallado el fósil.

3 en 1

Somos Neandertales. Comienza la era del Hombre de Neandertal. Su genoma fue secuenciado ya. Este se cruzó con los Homo sapiens, de modo que hubo poblaciones mixtas. La empresa 23&Me, que tiene el servicio de chequeo genético, puede examinar el genoma de una persona y determinar qué tanto de Neandertal tiene. ¿Así de primitivos? De algo venimos todos, ¿no?

Fukushima, Japón. 3 de los reactores de la planta de Fukushima en Japón, la que causó el desastre nuclear tras el tsunami de marzo, fueron enfriados al punto que ya el agua circundante no está en ebullición. En una planta nuclear los reactores usan energía al dividir los átomos para calentar agua, que produce vapor y mueve una turbina, generando electricidad. Cuando las reacciones nucleares se detienen, continúa calentando el agua por encima del punto de ebullición. Durante horas debe ser enfriado con agua circulante. Cuando la temperatura del reactor baja de 100° C, no se requiere enfriamiento con agua y el reactor se torna seguro. Eso es lo que acaba de suceder, que en términos de radiactividad no suma nada. El reporte es adaptado de Nature.

VIH. Las personas recientemente contagiadas con el ViH se benefician más si se inmediato comienza una terapia con antirretrovirales que si se pospone la terapia reveló un estudio en el Journal of Infectious Diseases. La protección así es mucho mayor.

Hablamos por culpa de una mutación

Aunque hablar nos parece normal y no hacerlo algo anormal, ¿por qué hablamos? Científicos parecen tener una explicación algo más clara.

Una mutación que apareció hace más de 500.000 años puede haber ayudado a los humanos a aprender los complejos movimientos musculares críticos para el discurso y el lenguaje.

La explicación surgió tras un estudio con ratones modificados genéticamente para producir una forma del gen FOXP2: con él aprenden más fácil que sus contrapartes sin el gen.

El estudio fue presentado por Christiane Schreiweis, neurocientífico del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology en Leipzig (Alemania) en el encuentro anual de la Sociedad para las Neurociencias en Washington.

El gen FOXP2 fue descubierto en los años 90 gracias al estudio de una familia británica conocida como KE en la que tres generaciones sufrieron severos problemas del habla y el lenguaje. Se encontró que aquellos con inconvenientes en el lenguaje compartían una mutación heredada que inactiva una copia del gen.

La mayoría de los vertebrados poseen versiones casi idénticas del gen, involucrado en el desarrollo de circuitos cerebrales importantes para el aprendizaje del movimiento. La versión humana del FOXP2, la proteína codificada por el gen, difiere de la de los chimpancés en dos aminoácidos, sugiriendo que los cambios en la forma humana podría haber estado envuelta en la evolución del lenguaje.

Un equipo liderado por Svante Pääbo, colega de Schreweis, descubrió que el gen es idéntico en humanos modernos (Homo sapiens) y Neandertales (Homo neanderthalensis), sugiriendo que la mutación apareció antes de que esos dos linajes se separaran hace cerca de 500.000 años.

Por eso hablamos.

Qué tanto lleva el hombre errando por ahí

Como no lo sabemos, todo lo damos por sentado. O al menos no lo tenemos presente.

¿De dónde provienen los humanos? Múltiples estudios sugieren que el Homo sapiens surgió como una pequeña población en África hace cerca de 195.000 años, de una población de humanos arcaicos.

Otras investigaciones sitúan la salida del hombre moderno de África entre 100.000 y 60.000 años atrás. Fue cuando comenzaron a recorrer Asia. Hay estudios que dicen que cerca de Nazaret unos restos hallados datan de hace 100.000 años. En Europa los indicios sugieren que llegó hace 40.000 años más o menos, aunque hay quienes dicen que fue hace 60.000.

Restos hallados en el pasado en China abrieron la discusión hace tiempo, sobre si en verdad los humanos surgieron en África o si al tiempo otros evolucionaron en Asia. Esto no se ha comprobado.

Hoy, un estudio aparecido en Proceedings of the Nacional Academy of Sciences revela restos de humanos modernos en China de hace 100.000 años, lo que crea nuevas incógnitas. La investigación fue realziada por expertos de la Universidad de Washington, a la cabeza de Eric Trinkaus.

En la caverna Zhrien en Zhirendong se encontraron esos restos que sugieren que en ese sitio estaba el hombre unos 60.000 años antes de lo creído hasta ahora.

Los restos tienen una mezcla de rasgos modernos y arcaicos con contrastan con los primeros pobladores de humanos modernos en el este de África y suroccidente asiático, indicando algún grado de continuidad en la población en Asia con la emergencia de los humanos modernos.

Los humanos en esta región china sugieren que la diseminación de la biología humana moderna precedió hace mucho las innovaciones culturales y tecnológicas del Paleolítico superior y que los humanos modernos coexistieron durante largo tiempo con los últimos humanos arcaicos hacia el norte y el oeste a través de Eurasia.

Las dos hipótesis predominantes sobre el camino seguido por los humanos, dicen, la primera, que el H. Sapiens evolucionó como especie conectada con el H. Erectus, la hipótesis multirregional, o, segundo, que evolucionó en África oriental y luego partió remplazando las demás especies de homínidos, la llamada hipótesis fuera de África.

Interesante recorrido por 200.000 años de historia del hombre moderno.

Foto cortesía Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology.