¡Reviven 30 años después de estar congelados!

Tartígrado revivido. Foto Megumu Tsujimoto

¿Congelado? No, solo un poco de frío. Científicos revivieron unos tartígrados, llamados también osos de agua, luego de haber permanecido congelados durante 30 años en un pedazo de musgo recogido en la Antártida en 1983 y almacenado a -20° C.

Dos individuos y un huevo fueron recuperados de la muestra fueron revividos, estableciendo una nueva marca de supervivencia para estos animales.

Luego de recuperarse de la prolongada criptobiosis, uno de ellos y el huevo eclosionado comenzaron a reproducirse tras .

Pero en cuestiones de recuperación tras años de latencia la marca la poseen nemátodos que revivieron tras permanecer almacenados secos por 39 años. Otros nemátodos congelados revivieron a los 25 años, pero la marca previa en tartígrados era de ‘solo’ 9 años: como huevos en almacenamiento seco a temperatura ambiente, y de 8 para animales.

Estos animales tiene la capacidad de apagar sus actividades metabólicas inducidos por ciertos estímulos fisiológicos como desecación y congelamiento, lo cual es denominado criptobiosis.

Los tartígrados, que miden 0,2 milímetros estaban en el musgo. En 2014 fue descongelado a 3°C por 24 horas y fue puesto en agua por horas 24 horas. Dos individuos y 1 huevo se recolectaron y fueron puestos en platos agar con algas como alimento. Uno de ellos sobrevivió y el que eclosionó del huevo se reprodujo satisfactoriamente.

Uno movió sus 4 pares de patas lentamente en el primer día. El proceso de recuperación fue lento, tomándole 2 semanas arrastrarse y comer. Puso 19 huevos, de los cuales 14 fueron exitosos. El tiempo que tomó la eclosión fue 19 días, el doble del promedio de 9,5 días.

El que se movió el primer día no se recuperó del todo y murió a los 20 días.

El que nació del huevo comió, creció y se reprodujo sin ningún contratiempo: puso 15 huevos de los que eclosionaron bien. Los descendientes fueron identificados como Acutuncus antarcticus, una especie endémica de la Antártida.

El posible daño por tan largo congelamiento paració expresarse con la lentitud para recuperarse y la demora en la eclosión, de resto no se encontró nada anómalo.

El estudio apareció en Cryobiology.

Humanos exterminaron ave de 2 metros

El gran ave depredada por un gran lagarto. Cortesía Peter Trusler, Monash U.

Claro las condiciones eran muy diferentes, pero los humanos siempre han dejado su huella sobre el planeta. Científicos reportaron la primera evidencia directa, según dijeron, de que los humanos fueron decisivos para exterminar un ave gigante, de más de 2 metros de altura y 500 libras de peso que vivió en Australia hace 50.000 años.

El ave, que no podía volar, conocida como Genyornis newtoni, habitó la zona antes que los grupos de aborígenes, en apalabras de Gifford Miller, profesor de la Universidad de Colorado. La evidencia, se estableció, son patrones de cáscaras de huevo quemadas, lo que sugeriría que las personas los tomaban para alimentarse, reduciendo la posibilidad reproductiva de esos grandes animales.

Los restos de huevos cocinados se han encontrado en cerca de 200 lugares en ese continente, según el estudio aparecido en Nature Communications.

Ninguno de los cascarones desenterrados en dunas en más de 2.000 sitios es más joven de hace 45.000 años. Los fragmentos de unos 200 sitios estaban parcialmente ennegrecidos lo que indicaría que estuvieron sometidos a distintas temperaturas.

Para los investigadores los pedazos probablemente fueron quemados por fuegos humanos presumiblemente para cocinar los huevos y no en fuegos por otras causas. Eso se deduce del análisis de los aminoácidos.

Además encontraron muchos cascarones en grupos compactos de menos de 3 metros de diámetro sin más en las cercanías. Presentaban distintos gradientes de temperatura, lo que no se explicaría por incendios naturales.

Qué buena semana tuvo la ciencia (25-31)

Cortesía Nature

1. Primer cráneo fuera de África

Que el hombre emigró de África al Medio Oriente hace 100.000 años, luego de surgir como tal hace 200.000. O que pobló primero Eurasia hace 70.000 años. Un pedazo de cráneo hallado en una caverna en Israel parece ayudar a la solución: perteneció a alguien que vivió hace 55.000 años, era un humano africano que sugiere que la migración ocurrió hace 70.000 años, se asentaron en el Levante y de ahí poblaron Europa. El estudio apareció en Nature.

2. Anillos perdidos

La estrella anillada: astrónomos descubrieron un sistema de anillos en un objeto que gira en la joven estrella J1407 que es mucho más grande y pesado que el sistema de Saturno, según artículo avalado por el Astrophysical Journal. Parece que en él se han formado lunas. Son unos 30 anillos, cada uno de decenas de millones de kilómetros de diámetro: 120 millones de kilómetros, el doble de los de Saturno. El posible planeta sería gigante, pero no se ha visto aún.

3. Tengo sed

Científicos del HHMI encontraron, en trabajo con ratones, la zona del cerebro que regula la sed. Al activar ciertos genes en el órgano subfornical se genera sed aún si el animal está bien hidratado. Otros apagan ese deseo pese a requerir agua. Es un sistema que se mantiene en perfecto balance y que está relacionado también con la ingestión de sal, que activa la necesidad de beber. El estudio apareció en Nature.

4. Los pollitos dicen 1, 2, 3…

Los pollitos asocian valores numéricos bajos con el espacio a la izquierda y altos valores a la derecha, lo que sugiere que utilizan la misma línea mental de números que nosotros, o sea la representación espacial de estos de izquierda a derecha, según un estudio publicado en Science. Y al parecer no se trata de algo adquirido culturalmente sino de un rasgo que evolucionó hace millones de años.

5. Sorprendente hallazgo planetario

Con datos del observatorio espacial Kepler, astrónomos reportaron el hallazgo de la estrella más vieja con planetas: a 11.200 años luz, en la primera edad del universo. Se trata de la estrella Kepller-444, que alberga 5 planetas menores que la Tierra, con tamaños entre los de Mercurio y Venus. Sugiere esto que la formación de planetas se ha dado desde muy temprano y no es algo exclusivo de la última fase del universo. Recuérdese que el Sistema Solar tiene unos 4.600 millones de años. Y tiene implicaciones sobre la posibilidad de que se haya desarrollado vida mucho antes. El artículo apareció en el Astrophysical Journal.

6. Las serpientes más antiguas

Serpenteaban mucho antes de lo que se creía. Científicos reportaron en Nature Communications el hallazgo de fósiles de serpientes en Inglaterra, Portugal y Estados Unidos que datan de hace 143 a 167 millones de años, más de 70 millones de años antes de lo que se tenía registrado. Lo hallado aporta luces sobre la evolución de estos animales, sobre su cráneo y el momento en que perdieron sus patas.

7. Shssst… cerebro de bebé durmiendo

No hay descanso para los bebés mientras duermen. Un estudio revelado en Nature Communications, realizado en bebés de 9 a 16 meses, sugiere que su cerebro se mantiene activo al dormir. Comprobaron los investigadores que cuando toman una siesta, recuerdan mejor los nombres y solo tras dormir logran transferir los nombres aprendidos a los objetos nuevos similares.

8. Que se caiga el cabello

¿Se le cae el cabello? ¿Se quedó calvo? ¿Le molesta eso? Un nuevo paso hacia una posible solución dieron científicos del Sanford-Burnham Medical Research Institute al usar células madre inducidas pluripotentes para generar nuevo cabello. El artículo fue publicado en Plos One. El método provee una fuente inagotable de células del paciente para el trasplante y no está limitado por los folículos pilosos existentes.

9. Menopausia plástica

Preocupante: Mujeres en cuyos cuerpos se encuentran altos niveles de químicos hallados en plásticos, productos de cuidado personal, artículos para el hogar y el medio ambiente, experimentan la menopausia 2 a 4 años antes que las mujeres con menos cantidad de esos ingredientes, reveló un estudio en Plos One. Esos químicos están ligados a un declive en la función de los ovarios, que a su vez tiene relación con el desarrollo de enfermedad cardíaca, osteoporosis y otras condiciones.

10. Cómo revertir un huevo duro

Científicos averiguaron cómo hacer posible algo que pareciera que no lo es: cómo revertir un huevo hervido, duro, a su estado original. Y aunque no lo crea, no es un desafío a las leyes de la ciencia. Cuando se hierve un huevo, las proteínas en él se desdoblan y redoblan de una manera más intrincada. En el estudio ,os investigadores hallaron una forma de poner aparte esas proteínas en la clara del huevo y permitirles volver a su forma original. El estudio apareció en ChemBioChem y tiene aplicación para reducir costos de ciertas drogas para el cáncer y la producción de alimentos.

Cada vez más vírgenes tienen hijos

Si quiere encontrar vírgenes, pero vírgenes con hijos, solo hay un lugar al cual dirigir las miradas más allá de la Biblia: la naturaleza.

Estudio que encontró que las hembras de las serpientes crótalo se pueden reproducir sin un macho, sugiere que eso sería mucho más común de lo pensado entre animales.

La reproducción asexual es común entre invertebrados, pero se ha visto muy poco en vertebrados aunque en los últimos tiempos ha crecido la lista de vírgenes que procrean entre estos. El dragón de Komodo, el mayor lagarto del mundo, ha tenido descendencia vía partenogénesis, en la cual un huevo no fertilizado se desarrolla hasta la madurez completa.

Los nacimientos a partir de vírgenes se han documentado también en tiburones al menos dos veces; en aves como las gallinas y pavos; y en serpientes como las boas constrictor y los crótalos.

Estos casos se han observado en cautiverio, no en el medio natural. Hasta ahora. La partenogénesis era considerada como un síndrome de cautiverio, explicó Warren Booth, ecólogo molecular en la Universidad de Tulsa en Oklahoma.

Ahora el análisis genético revela ejemplos de nacimientos de vírgenes en dos especies cercanas de serpientes crótalo, Agkistrodon contortrix y Agkistrodon piscivorus, se reveló en LiveScience.

Estudios de los hijos mostró que el ADN de algunos descendientes provenía de la madre, sin contribución alguna de un padre.

Los crótalos y otras criaturas portan la meiosis, en la cual las células se dividen apra formar células sexuales, cada una de las cuales posee la mitad del material necesario para producir descendientes. En las hembras crótalo, pares de sus células sexuales probablemente se funden para generar embriones. El resultado es una descendencia que porta solo el material genético de la madre, pese a lo cual no son clones de la madre dado que no son creadas con mitades idénticas de su genoma.

Aunque esta clase de nacimientos podría explicarse por la ausencia de machos en un momento dado, en cautiverio se han observado boas que procrean por partenogénesis pese a haber machos en el sitio en la temporada de apareamiento. Al presentarse con varias hembras, excluye la posibilidad de que fuera un accidente.

Ahora se estudian otras posibles causas de vírgenes que procrean, como genética, virus, tumores y bacterias.

El estudio fue publicado en Biology letters.

El semen induce la ovulación

No parecería buena idea planificar con el método del ritmo a la luz de un sorprendente hallazgo sobre la vida secreta del semen.

Este no es solo el medio de transporte de los espermatozoides hacia su destino final. El líquido seminal contiene una sustancia que puede activar la ovulación en la hembra y varios mecanismos que apoyan las respuestas hormonales a la preñez en hembras de mamíferos, un hallazgo que podría conducir a nuevos tratamientos de fertilidad en humanos.

Como la mayoría de las hembras animales, las mujeres son ovuladoras espontáneas, o sea que liberan los óvulos de forma regular independiente de su actividad sexual. En pocas especies, como camellos y conejos, la liberación se produce en respuesta al sexo, son animales llamados ovuladores inducidos.

Por décadas se ha discutido que en esos animales la estimulación física por el seco activa respuestas hormonales en la hembra que conducen a la producción y liberación del huevo. En 1985, científicos chinos retaron tal idea al sugerir que debería haber un factor de inducción a la ovulación en el semen, una sugerencia en contravía de la sabiduría popular que pronto fue desechada.

Gregg Adams, de la University of Saskatchewan en Saskatoon, Canadá, examinaron la idea china en 2005, inyectando el fluido seminal de machos en hembra llama para ver si ovulaban sin estimulación genital. Para sorpresa, eso tuvo un poderoso efecto ovulatorio.

Eso alentó una búsqueda de aquel factor en el semen que duró 7 años. Ahora, en un estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences-PNAS, Adams y colegas dicen que lo encontraron.

Se trata de una proteína crucial apra el desarrollo y supervivencia de las neuronas sensoriales: el Factor de Crecimiento Neuronal, una molécula encontrada en el cuerpo de muchas especies.

El FCN fue hallado en el semen de toros en los años 80 y Adams y su equipo la han encontrado en el semen de muchas otras especies, incluidos los humanos.

En otros experimentos, establecieron que la molécula facilita la reproducción en muchas especies. En vacas, sin embargo, tiene otros efectos, promoviendo el desarrollo y funcionamiento del corpus luteum, una estructura endocrina temporal crucial para el mantenimiento de la preñez.

Un huevo que nadie fritó

No hubo tiempo de que naciera, tampoco de fritarlo. No se puede hablar tampoco de huevos revueltos. Científicos encontraron un huevo de hace 70 millones de años en los depósitos pétreos de los Pirineos catalanes en España.

Se cree que fue puesto por un pequeño dinosaurio terópodo come carne, con algunos rasgos de ave, habiendo llamado la especie Sankofa pyrenaica.

Un análisis de huevos de dinosaurios y aves reveló que el huego de Sankofa es de una forma intermedia entre los de los dinosaurios, que tienden a ser oblongos y simétricos y los huevos de aves modernas, que son asimétricos hacia los extremos.

Una mirada más detenida de la estructura del caparazón, sin embargo, mostró que difiere de los de las aves modernas al poseer solo dos capas, como otros huevos de dinosaurios, y no tres capas.

“El análisis pone estos nuevos huevos fósiles en una especie de transición entre las aves modernas y los pequeños dinosaurios que se alimentaban con carne”, según Darla Zelenitsky, de University of Calgary, citada por Wired Science.

El huevo tiene forma oval como una lágrima. No se han hallado otros similares según los investigadores.

El estudio apareció en el journal Paleontology.

Foto cortesía del huevo hallado

Gusanos regresaron de viaje al espacio

Con éxito, sanos y salvo, no se sabe si estresados o extrañando la Tierra, regresaron a casa gusanos que durante seis meses estuvieron en órbita alrededor del planeta entre 1.60 y 2.000 kilómetros de altura.

Los animalitos fueron alimentados todo el tiempo por un sistema de cultivo completamente automático, operado a remoto, que cada mes los transfería a un caldo de cultivo líquido.

El sistema también los filmó nadando en ese medio, por si de pronto no regresaban a casa conocer posibles cambios en su comportamiento.

En sus 6 meses en la Estación Espacial, los gusanos C. elegans, pasaron 12 generaciones. Exhibieron la misma conducta natatoria cuando fueron alimentados y actuaron similar a sus congéneres en Tierra cuando soportaron hambre.

Los resultados del estudio fueron publicados en el Journal of the Royal Society Interface y demostraron que los gusanos se podían desarrollar desde el huevo hasta la adultez, y tuvieron descendientes al mismo ritmo que sus parientes en tierra.

Los resultados sugieren que estos gusanos sirven como modelo para detectar cambios en el crecimiento animal, la reproducción y el comportamiento en respuesta a las condiciones ambientales de un vuelo espacial de larga duración.

Foto Nasa

De cómo los huevos le ayudan a bajar de peso

En las sutilezas están las diferencias. Aunque suene a literatura barata o no se crea posible, pues comer huevo en el desayuno reduciría el consumo de calorías durante el día en un 18 por ciento.
Al ingerir proteínas en la primera comida del día, el hambre merma durante el resto de la jornada de acuerdo con un estudio publicado en Nutrition Research.
En la investigación se halló que hombres que tenían un desayuno con huevo ingerían muchas menos calorías cuando tenían la posibilidad de escoger en un apetitoso bufet comparados con quienes desayunaban con base en carbohidratos.
Lo encontrado concuerda con otra investigación que revelaba que comer huevo en el desayuno como parte de una dieta baja en calorías, ayudaba a las personas a perder 65 por ciento más peso y a sentirse con más energía que quienes consumían un desayuno con donas de igual calorías y volumen.
“Hay un cuerpo creciente de evidencia que apoya la importancia de proteínas de alta calidad en la dieta en la salud y, en particular, la importancia de las proteínas en el desayuno”, dijo María Luz Fernández, autora del estudio y profesora en el departamento de ciencias de la nutrición en la Universidad de Connecticut.
En el estudio participaron 21hombres, cada uno de los cuales ingirió dos tipos distintos de desayuno. Un día, uno basado en huevos, tres revueltos con tostadas, y otro rico en carbohidratos, con una cucharadita de queso bajo en grasa y seis onzas de yogurt bajo en grasa. Ambos tenían iguales calorías.
Aquellos que comían huevo, ingerían en promedio 112 calorías menos en un bufet tres horas después del desayuno y 400 menos en el día que aquellos que habían desayunado con carbohidratos.
Exámenes de sangre mostraron mayor presencia de grelina, la hormona que estimula el hambre, en quienes consumieron carbohidratos.
“Comenzar el día con un desayuno alto en proteínas como huevos es una herramienta útil para promover la duración de la llenura y reducir el consumo de calorías”, explicó Helenbeth Reynolds, nutricionista.
Un huevo tiene cerca de 70 calorías, la mitad en la yema.
¿Cómo comerse los huevos?
Una manera, dice Reynolds, es batir un huevo en un pocillo, colocarlo 60 segundos en alto en el microondas, colocarlo encima de un muffin o una tostada y ponerle un poco de queso bajo en grasa y un tomate.
Puede mantener huevos duros en el refrigerador, por si tiene que desayunar a las carreras.