Faltan 5 minutos para la destrucción del mundo

No corren buenos tiempos: el reloj del fin del mundo fue adelantado 1 minuto esta semana. Ahora faltan 5 minutos para las 12, la hora en que todo acabará.

El famoso Doomsday clock había estado detenido desde 2010, cuando se retrasó 1 minuto, restando entonces 6 para la hora fatal.

¿Pero qué es esto? El reloj es un símbolo de la amenaza de inminente destrucción de la humanidad debido a armas nucleares o biológicas, el cambio climático y otros desastres provocados por el ser humano.

El adelanto de un minuto fue anunciado a comienzos de semana por Kennette Benedict, director del reconocido Bulletin of the Atomic Scientists y significa una señal de pesimismo acerca del futuro de la humanidad.

“Ahora faltan 5 minutos para medianoche”, expresó Benedict. El último movimiento databa de enero hace 2 años.

El paso adelante del minutero se debió al actual estado de los arsenales nuceares alrededor del globo, los desastres como el del reactor nuclear de Fukushima (Japón), temas de bioseguridad y la creación en laboratorio de una cepa del virus de la influenza H5N1.

El reloj del día final, Doomsday Clock fue creado en 1947 por científicos para alertar al mundo de los peligros de las armas nucleares. Ese año, se fijó en 7 minutos para las 12 de la noche, simbolizando esta el momento de la destrucción total.

Hacia 1949 se adelantó hasta estar a solo 3 minutos del momento definitivo dada la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1953, tras las primeras pruebas de la bomba de hidrógeno, el reloj marcó 2 minutos para medianoche.

En 1991 había más optimismo, al terminar la Guerra Fría y al comenzar Estados Unidos y Rusia a destruir sus arsenales. Ese año el reloj se retrasó: hasta 17 minutos para las 12.

Desde entonces se ha ido adelantando al fracasar programas de desarme nuclear, la amenazas de terrorismo nuclear y el aumento del cambio climático.

En 2010 el reloj se retrasó de 5 a 6 minutos para las 12 debido a que aumentó la esperanza de nuevos tratados nucleares y de un éxito en las negociaciones sobre el cambio climático.

Todo eso se ha desvanecido. Ahora faltan 5 para las 12. ¿Qué pasará?

De aquellos que comen física tierra: la geofagia

No es una práctica común para muchos, pero existe. De niños, sí es algo más frecuente en nuestro medio, aunque en sitios donde la comida no abunda… quién sabe.

El caso es que en los cinco continentes y en casi tos los países, se ha documentado la geofagia. ¿Que qué? Sí: comer tierra, así de simple.

Porqué se da no es sencillo de explicar. Pero investigadores realizaron un meta análisis que publicaron en The Quarterly Review of Biology para ayudar a buscar una explicación.

La razón más probable para la geofagia es la protección que podría brindar al estómago contra toxinas parásitos y patógenos.

La primera cita de geofagia en la humanidad provino de Hipócrates hace más de 2.000 años, según Sera Young, de Cornell University. Desde entonces, se ha reportado con mucha más frecuencia.

Para algunos se debe a la escasez de alimentos, aunque se sabe que no provee ningún beneficio nutricional. Otros creen que ayuda a proveerse de minerales de los que carecen, como hierro, zinc o calcio. O el beneficio protector del estómago.

Los investigadores no encontraron en su análisis datos suficientes que confirmaran la hipótesis del hambre ni tampoco la de los minerales. La tercera parece tener más datos que podrían corroborarla.

Los casos de geofagia han sido más documentados en mujeres en las primeras etapas de preñez y en niños preadolescentes. Estas dos poblaciones tienen mayor sensibilidad frente a patógenos y parásitos, dijo Young.

Es además más común en regiones tropicales, donde abundan los microbios en los alimentos.

Los datos mostraron por último que se come tierra durante episodios de estrés gastrointestinal. No se cree que la tierra sea la que provoque el problema, dado que por lo general se recoge de sitios profundos y no superficiales.

Y hay un dato adicional: las personas por lo general hierven la tierra antes de comérsela.