Andar descalzos, ¿mejor para el cuerpo?

pies descalzos

Daniel Howell, profesor de Biología en Liberty University, en Virginia, Estados Unidos, ha estado casi permanentemente descalzo desde hace 10 años. Pocas veces usa calzado e incluso ha viajado a lejanos lugares así… sin zapatos.

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Las 10 noticias científicas de la semana (15-21)

1. Se los advertimos

En la última primavera una serie de devastadores tornados causaron estragos en Estados Unidos matando 35 personas. Más de 24 horas antes, unos pájaros pequeños, las reinitas alidoradas (Vermivora chrysoptera), volaron lejos, 1.500 kilómetros en 5 días, para alejarse de la tormenta que venía. Sí: sabían que venía y se fueron. El descubrimiento, realizado por accidente, fue publicado en Current Biology. Se fueron casi al tiempo mientras los meteorólogos anunciaban que las tormentas venían. ¿Tienen sensores? Investigadores creen que podrían escuchar el infrasonido que emiten los tornados. La foto es de Henry Streby y Gunnar Kramer.

2. Más viejos y más sanos

Por todo el planeta la gente está viviendo más que hace solo dos décadas mientras las tasas de muerte por enfermedades cardiovasculares e infecciosas se reduce, reveló un estudio en The Lancet. La expectativa global de vida para ambos sexos se incrementó de 65,3 años en 1990 a 71,5 en 2013, con mayores ganancias de las mujeres: 6,6 años frente a 5,8 para los hombres. Esto sugiere que a 2030 la expectativa de vida será 85,3 años para ellas y 78,1 para ellos. La enfermedad isquémica del corazón es la principal causa de muerte, seguida de los derrames.

3. Abrázame despacio y fuerte

Un estudio publicado en Psychological Science sugiere que los abrazos sirven para proteger del estrés y las infecciones. Los investigadores de Carnegie Mellon University demostraron así que el apoyo social fortalece las personas expuestas al virus de la gripe. Aquellos agripados que recibieron más abrazos tuvieron síntomas más benignos. También las personas con conflictos que eran abrazadas sentían menos estrés.

4. Señales marcianas

El robot Curiosity que recorre una región de Marte detectó un incremento de 10 veces en el metano del ambiente, originado por una fuente no conocida y que para algunos reabre la posibilidad de que hubiese habido vida o aún exista, algo poco probable dado el medio hostil del planeta rojo. El robot, al perforar la roca Cumberland y analizarla, encontró residuos de moléculas orgánicas. El estudio apareció en Science.

5. Tsunami espacial

La nave Voyager 1, lanzado en 1977, el aparato humano que más lejos ha llegado encontrándose hoy en el medio interestelar, está experimentando algo no pensado. Siempre se ha creído que el medio en el que navega es suave, tranquilo como una piscina, pero qué sorpresa: la nave detecta ondas de choque continuas reveló la Nasa. Un tsunami espacial provocado por las explosiones solares al encontrarse con el plasma del espacio interestelar.

6. Los perros van mal en matemáticas

Los perros no son buenos para contar. Esa cualidad, indispensable para muchos animales con el fin de evaluar si se enfrenten a un grupo rival, parece perdida. Un estudio publicado en Frontiers in Psychology muestra que se desempeñan mejor los lobos. La domesticación, dicen los investigadores, pudo afectar esa capacidad de la representación mental de las cantidades.

7. El poder de la mente

Les Baugh perdió sus dos brazos, desde el hombro, hace 40 años. Bueno, este hombre, gracias al trabajo del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins se convirtió en el primer amputado de ese tipo en usar y controlar simultáneamente dos brazos prostéticos, pero no solo eso: movió el sistema con solo pensarlo, realizando varias tareas. El anuncio lo hizo la universidad y muestra lo que ganarán en unos años personas con movimiento limitado.

8. Hombres en… embarazo

Cuando los hombres tienen un hijo, su nivel hormonal cambia. Un nuevo estudio en el American Journal of Human Biology revela que esos cambios se dan incluso antes de que nazca el bebé, unos cambios que podrían tener implicaciones para la conducta paterna. Se encontró que los hombres producen menos testosterona y estradiol. También podría deberse a cuestiones de la edad, revelaron los investigadores. Más estudios se necesitarán para conocer a qué se debe ese cambio.

9. Malo también sirve

Hace más de un año el telescopio espacial Kepler, cazador de planetas extrasolares, se averió. Se dijo que no podía volver a detectarlos pues requería mucha precisión y el daño lo impedía. Tras un reacomodo, se acaba de revelar que sigue trabajando: halló un nuevo exoplaneta, HIP 116454b, que tiene 2,5 veces el diámetro de la Tierra y su año solo dura 9 días de los nuestros, por lo que al estar tan cerca de su estrella sería un mundo muy caliente e inhóspito para la vida. El reporte lo hizo la Nasa.

10. La grasa que respiramos

Parece simple: ¿a dónde va la grasa de nuestro cuerpo cuando adelgazamos? No se quema como energía, tampoco como calor. No. Esa grasa sale… por el aire que respiramos, según un estudio publicado en el BMJ, un hallazgo que tiene implicaciones para el funcionamiento de nuestro metabolismo y también para los gases que van a la atmósfera: el dióxido de carbono que almacenan alimentos vegetales es liberado cuando enflaquecemos y respiramos esa grasa.

Nota: Al mermar la actividad científica, interrumpimos el resumen semanal por las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Reanudaremos el 18 de enero. Mil gracias a todos los que han segudio este resumen. Lo mejor para el año que viene.

Qué invento: dispositivo que borra infecciones

Este es el bio-bazo. Wyss Institute

Parece un imán atrapabacterias. Agarra hasta las que no se conocen.

Investigadores desarrollaron un método para limpiar el cuerpo de infecciones, un dispositivo inspirado en el bazo y que rápidamente podría eliminar desde la Escherichia coli hasta el ébola.

Eso dice el artículo publicado en Nature Medicine.

Se sabe que las infecciones sanguíneas son muy difíciles de tratar y pueden derivar en la sepsis, una respuesta inmunitaria a menudo fatal.

Más del 50% de las veces los médicos no logran diagnosticar la causa de una infección que ha conducido a la sepsis según una nota en Nature, por lo que usan antibióticos que atacan un rango amplio de bacterias, un procedimiento no siempre efectivo y que puede derivar en resistencia bacteriana.

Un grupo dirigido por Donald Ingber, bioingeniero del Wyss Institute for Biologically Inspired Engineering en Boston, Massachusetts, desarrolló un bio-bazo artificial para filtrar la sangre.

Este utiliza una versión modificada de MBL, una proteína en las personas que se une a las moléculas de azúcar en la superficie de más de 90 bacterias distintas, virus y hongos, así como a las toxinas liberadas por las bacterias muertas que activan la sobrerreacción inmunitaria en la sepsis.

Los investigadores recubrieron esferas de tamaño nano con esa proteína. Cuando la sangre entra por el bio-bazo, le pasa las esferas que se unen a la mayoría de los patógenos. Un imán en el dispositivo las hala luego fuera de la sangre, que luego es enrutada de nuevo hacia el paciente.

El estudio se hizo con ratas y funcionó. Luego usaron sangre humana y se removieron los patógenos en 5 horas. Quedan remanentes que pueden ser combatidos con el cuerpo y los antibióticos.

Estamos a merced de las bacterias: OMS

Cualquier infección por pequeña que sea, puede matar a cualquier persona del planeta, expresó hoy la Organización Mundial de la Salud al entregar un preocupante informe sobre el estado de los antibióticos indicando que se perderán años de ganancia de la medicina moderna.

La resistencia antimicrobiana, incluyendo la resistencia a antibióticos, no es una predicción de futuro, está ocurriendo ya en todas las regiones del planeta.

“Sin una acción urgente, coordinada de los tomadores de decisiones, el mundo se encamina a una era postantibióticos, en la cual infecciones comunes y lesiones pequeñas, que han sido tratables por décadas, pueden matar de nuevo”, dijo Keiji Fukuda, asistente del director genetal de la OMS para Seguridad de la Salud.

“Los antibióticos efectivos han sido uno de los pilares que nos han permitido vivir mas, vivir más sanos y beneficiar de la medicina moderna. A menos que tomemos acciones significativas para mejorar esfuerzos para prevenir infecciones y cambiar también cómo producimos, prescribimos y usamos antibióticos, el mundo perderá más y más de esos logros de salud pública y las implicaciones serán devastadoras”.

El reporte entregado hoy dice que la resistencia se presenta con varios agentes infecciosos pero se centra en resistencia a los antibióticos en 7 bacterias responsables de enfermedades comunes y serias como la sepsis, diarrea, neumonía, tracto urinario y gonorrea. Los resultados son preocupantes.

Entre los hallazgos que presenta el informe figuran:

La resistencia al tratamiento de última generación para la infección causada por una bacteria intestinal, Klebsiella pneumoniae se ha regado por todo el mundo. Es causante de infecciones como neumonía, de la sangre, de recién nacidos y en salas de cuidados intensivos.

La resistencia a las medicinas más usadas contra E. coli causante de infecciones urinarias es tan alta que ya no funcionan en más del 50% de los pacientes.

Falla el tratamiento con cefalosporinas para la gonorrea y hoy más de 1 millón de personas están infectadas cada día.

La resistencia genera más riesgo de muerte, al punto que las personas con Estafilococo aureus resistente a la meticilina tienen un riesgo 64% mayor de orir que los no resistentes.

Las bacterias son racistas

¿Una bacteria racista? Sí. Al menos las de la boca parecen serlo: difieren entre etnias. Cada población tiene las suyas.

Se había encontrado en el pasado una correlación entre infecciones orales y etnicidad, ahora científicos de Ohio State University halló que esa correlación sería causal parcialmente: la etnicidad parece determinar la colonización de la boca por la microbioma. El hallazgo fue publicado en Plos One.

Purnima Kumar y colegas secuenciaron placa dental y muestras de saliva de 192 personas en Estados Unidos, representando cuatro orígenes -latinos, chinos, negros hispanos y negros no hispano. Hallaron una aparecen especificidad de las comunidades microbianas por etnia. También se encontró que una máquina clasificadora era capaz de identificar con precisión a qué etnia pertenecía alguien con base en los microbios subgingivales.

“El background de la persona -en términos de lo que comió y sus estilos de vida- no parecía tener correlación con esas comunidades bacterianas en sus bocas”, según reportó Surprising Science. “Pero su origen étnico y por ende su genética similar se emparejaba con su microbioma más allá de lo que sería por azar.

Los hábitos de higiene oral determinan qué bacteria puede sobrevivir en la boca, ¿puede la composición genética jugar un rol similar? Parece que sí.

Esto podría estar vinculado con posibles implicaciones para el riesgo futuro de enfermedad.

Y pareciera que dependiendo de la persona sería el cuidado de la boca: no todo tratamiento dental serviría a todos.

¿A qué se debe esa relación genoma-microbios? Muchas más preguntas que respuestas.

Beber café reduce riesgo de muerte

¿Será que el café aleja la muerte? Descafeinado o con cafeína parece ser buen aliado de quienes lo consumen. La idea general de un estudio del National Cancer Institute de Estados Unidos es que los adultos que lo beben tienen menor riesgo de muerte que quienes no.

Era menos probable que los consumidores habituales de café en el estudio murieran por enfermedades del corazón, respiratorias, derrame, lesiones y accidentes, diabetes e infecciones. La asociación no se encontró en el caso del cáncer.

Pero, ojo: los científicos no están diciendo que esa asociación signifique que quienes toman café viven mucho más.

Los resultados fueron publicados en la reciente edición del New England Journal of Medicine.

Neal Freedman, de la División de Epidemiología del Cáncer y Genética del NCI y colegas examinaron la asociación entre consumo de café y el riesgo de muerte en 400.000 hombres y mujeres de E.U. De 50 a 71 años. La información sobre el consumo de café fue recogida una vez por cuestionario en un estudio de 1995-96. Los participantes fueron seguidos hasta que murieron o hasta el 31 de diciembre de 2008, lo que sucediera primero.

Se encontró que la asociación entre café y la reducción del riesgo de muerte aumentó con la cantidad de café consumido. En relación con hombres y mujeres que no tomaban café, quienes consumían 3 o más pocillos al día tenían cerca de un 10% menos riesgo de muerte. Tomar la bebida no se asoció con mortalidad por cáncer en las mujeres, pero hubo una ligera y marginal estadísticamente hablando asociación entre los que tomaban mucho café y el mayor riesgo de muerte por cáncer en los hombres.

“El café es una de las bebidas más consumidas, pero la asociación entre su consumo y el riesgo de muerte no ha sido clara. Hallamos que ingerirlo está asociado con un menor riesgo de muerte en general por diferentes causas”, dijo Freedman.

“Aunque no podemos inferir una relación causal entre tomar café y un menor riesgo de morir, creemos que los resultados entregan cierta seguridad de que el café no afecta adversamente la salud”.

La información proporcionada por las personas solo se tomó una vez y por tanto puede que no refleje patrones de consumo por un periodo prolongado. Tampoco se conoció cómo preparaban el café. Los investigadores piensan que es posible que el método de preparación puede afectar los niveles de algunos componentes protectores del café.

Esta bebida contiene más de 1.000 compuestos que peuden afectar potencialmente la salud. El más estudiado es la cafeína.

La cocaína encoge el cerebro

Una razón más para no consumir cocaína: quienes la consumen en sus años 30 o 40, presentan cambios cerebrales como los observados en personas de 60 o más años.

En esas personas su cerebro está envejeciendo a un ritmo rápido.

Diversos estudios han mostrado que consumidores de drogas de edad media presentan a menudo problemas que se ven más en personas de edad, tales como pérdida de memoria, mayor susceptibilidad a infecciones y tasas más altas de enfermedad cardiovascular.

También, las tasas de muerte prematura en ese grupo son 8 veces mayores que en la población en general.

Los adictos a la cocaína se desempeñan peor en tareas que involucran un área del cerebro, la corteza prefrontal, que incide en la memoria, la atención y el tiempo de reacción.

Al ver que estos drogadictos de edad media presentaban problemas similares a los de los personas de 60 y más años, Karen Ersche, de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido y colegas se dieron a la tarea de investigar si el consumo habitual de cocaína aceleraba los cambios en el cerebro.

Para eso estudiaron 120 personas de 18 a 50 años de edad. La mitad había consumido cocaína al menos durante 10 años.

Con la edad, el cerebro se encoge. Entre quienes consumían cocaína, la tasa de encogimiento fue 2 veces mayor que en el grupo de los que no consumían (3 milímetros por año versus 1,7 milímetros). El estudio apareció en Molecular Psychiatry.

Los investigadores explicaron que el consumo de alcohol, que por lo general va de la mano con el consumo de cocaína, no parece incidir en el encogimiento.

Si la población en algunos países está envejeciendo, este hallazgo suma un ingrediente a esa problemática.

Bacteria explota para matar invasora del cuerpo

Científicos han desarrollado una nueva arma de la guerra de las galaxias que se vive dentro del cuerpo humano: una bacteria sintética que ataca al microbio Pseudomonas aeruginosa causante de infecciones adquiridas en los hospitales.

En un estudio publicado en Molecular Systems Biology, los investigadores mostraron cómo la bacteria sintética alcanza al microbio, explota y lo destruye, una réplica en miniatura de las batallas diarias que se viven en el mundo exterior.

“El reporte establece un uso innovador de la biología sintética para diseñar microbios que cumplan funciones que normalmente no desempeñan, como matar otra bacteria”, dijo William Bentley, cabeza del Fischell Department of Bioengineering en la Universidad de Maryland en College Park, quien no estuvo involucrado en el estudio, citado por The Scientist.

P. aeruginosa es una bacteria que coloniza los tractos respiratorio y gastrointestinal de las personas y pronto desarrolla resistencia contra los antibióticos. Este microbio causa cerca del 10 por ciento de todas las infecciones intrahospitalarias y es muy común en pacientes inmunocomprometidos.

Las infecciones se tratan con una combinación de antibióticos, pero este método también elimina las bacterias simbióticas, lo que puede hacer que el cuerpo quede más expuesto a las bacterias nocivas.

La terapia fagia, el uso de virus específicos para destruir la bacteria es otro tratamiento potencial, aunque es complicado por el hecho de que el hospedero puede hacer anticuerpos contra el virus, evitando que ante la bacteria.

Por esto, Chueh Loo Poh y Matthew Wook Chang, de Nanyang Technological University en Singapur decidieron explorar una nueva manera de combatir los microbios. Su grupo modificó una bacteria Escherichia coli para detectar moléculas involucradas en el quorum sensing (comportamiento social de células independientes bajo ciertas señales extracelulares) en P. aeruginosa.

La liberación de las moléculas por P. aeruginosa hace que E. coli produzca pyocin S5, una proteína antibiótica que no es producida normalmente por E. coli. En el proceso de la liberación de la proteína, la bacteria modificada estalla y mueren todas.

Una guerra dentro del cuerpo. ¡Qué cosas!

En la foto cortesía, P. aeruginosa.

Sistema inmune cerebral nos conduce a prejuicios

Si cree que el primero que se alerta frente a una infección es el sistema inmunológico está… equivocado. No. Es el cerebro.

Un artículo aparecido en Current Directions in Psychological Science sugiere que nuestros cerebros contienen una especie de sistema inmune conductual que defiende contra las enfermedades aún antes de que los patógenos que las provocan entren al cuerpo.

Mark Schaller, de la University of British Columbia, coautor, sugiere que una serie de factores psicológicos se combinan para detectar y evitar potenciales infecciones en el ambiente inmediato. Es una primera línea de defensa contra las infecciones, que reduce la carga que debe soportar el sistema inmunológico como tal.

Y, tal parece, esta situación afecta nuestras interacciones con otras personas. Los científicos encontraron que cuando las personas se sienten más vulnerables frente a la infección, son menos extrovertidas.

Esto concuerda con otro estudio mundial sobre diferencias en la personalidad reveló que las personas son generalmente menos extrovertidas en países donde las enfermedades infecciosas han prevalecido históricamente. Muchos otros estudios sugieren que la amenaza de enfermedad puede contribuir a prejuicios contra personas que actúan de manera que parece inusual.

Los autores sugieren sin embargo que muchos de esos prejuicios son equivocados y muy costosos. La piel afectada, por ejemplo, puede ser percibida como infecciosa cuando no lo es. “Este sistema está diseñado para identificar cosas que pueden ser infecciosas, pero se apoya en señales imperfectas”, dijo Schaller.

“Esto nos conduce a menudo a evitar cosas y personas que no poseen ningún riesgo”.

La investigación futura en el sistema inmune conductual puede ayudar a descubrir las causas ocultas de muchos prejuicios y, por ende, estar mejor preparados para intervenir y vencerlos.

Especial fin de semana: el cáncer hoy

Un enemigo duro de roer

Con los tiempos que corren en ocasiones se pierde la perspectiva del terreno, aunque, reconocerlo se debe, no todas las cosas cambian mucho de año en año.

¿Se está ganando la batalla contra el cáncer? Difícil respuesta. En Estados Unidos, donde conmemoran los 40 años del Instituto Nacional del Cáncer las conclusiones son ambivalentes. En esas cuatro décadas se han gastado 90.000 millones de dólares en investigación y tratamientos. Cada año el costo de la enfermedad demanda 125.000 millones de dólares, que hacia 2020 serán 157.000 millones. Eso, en un solo país.

El cáncer es un enemigo nebuloso en algunos casos y elusivo en grado sumo. Hoy se reconocen más de 100 formas de cáncer, por lo que es imposible crear modelos uniformes. Para ajustar, en cada categoría los casos individuales presentan innumerables variables, que han permitido pensar en terapias personalizadas, como Provenge, autorizado en 2010.

Aún dentro de un paciente, la población de células en un tumor es muy heterogénea, haciendo improbable que una sola terapia las pueda abarcar a todos”, como explica Bruce Alberts, editor jefe de Science. Han escapado a la detección o acción de los mecanismos que defienden el cuerpo.

El paisaje se complica más al ver que aún no se conocen los mecanismos por los cuales un cáncer se extiende a otros órganos, la temida metástasis, que como explican Christine Chaffer y Robert Winberg, del Whitehead Institute for Biomedical Research y el Massachusetts Institute for Technology “provoca la mayoría de las muertes por cáncer, permaneciendo como uno de los aspectos más enigmáticos de la enfermedad”.

El cáncer es un grupo de enfermedades caracterizadas por el crecimiento descontrolado y la diseminación de células anormales, provocado por factores externos (tabaco, químicos, radiaciones y organismos infecciosos) a internos (mutaciones heredadas, hormonas, condiciones inmunológicas y mutaciones que se presentan por el metabolismo).

En las últimas décadas el estudio de esa enfermedad se ha ido extendido a otras disciplinas, de la genética y la genómica a la inmunología, sabido que el sistema inmune desempeña su papel en la protección frente al mal. “Controla no solo la cantidad del tumor, sino su calidad”, expresaron investigadores en un reciente artículo en Science.

En algunos países, las tasas de mortalidad van en descenso, pero en solo Estados Unidos se esperaban 1.500.000 nuevos casos en 2010.

La situación es mucho más difícil en los países en desarrollo o más pobres, en donde de 10 niños diagnosticados con leucemia 9 fallecen, mientras en Europa occidental la tasa de supervivencia es 85 por ciento.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer estimaba el número de nuevos casos en el planeta, en 2008, en 12.667.500, 7,1 millones en países en desarrollo y de ellos 650.100 en Suramérica, región donde se estimó que 386.000 personas murieron por la enfermedad. En el mundo murieron por esa causa 7,6 millones de personas, 28.000 cada día.

Se considera que a 2030, de acuerdo con el reporte Global Cancer Facts & Figures 2011, habrá 21.4 millones de casos nuevos y 13,2 millones por el simple hecho del crecimiento poblacional y el envejecimiento. Unos datos que podrían ir al alza por la adopción del estilo de vida occidental en países en desarrollo: cigarrillo, alcohol, dieta inapropiada, baja actividad física y factores reproductivos.

La disposición de recursos tecnológicos y médicos hace la diferencia entre la vida y la muerte. Y, junto a ellos, los estilos de vida. El citado reporte indica que las diferencias en los tipos de cáncer incluyen variaciones regionales en la prevalencia de grandes factores de riesgo, la disponibilidad y el uso de prácticas médicas como los exámenes, la disponibilidad y calidad del tratamiento y la distribución por edades.

Dos de los cuatro cánceres más comunes en hombres en 2008 (estómago e hígado) y en mujeres (cerviz y estómago) en países en desarrollo estaban relacionados con infecciones, siendo el de estómago relacionado con las infecciones el más común en todo el mundo. Cerca del 15 por ciento de todos los cánceres en el mundo son atribuibles a esa causa, un porcentaje tres veces más alto en los países en desarrollo (26%) que en los desarrollados (8%).

Todos los esfuerzos, toda la afectación y todas las pérdidas a pesar de que se considera que más de la mitad de los cánceres son potencialmente prevenibles, como aquellos vinculados con el tabaco, el alcohol y la obesidad.

Aunque cualquier persona puede desarrollar una de las formas del mal, el riesgo aumenta con la edad. En los países más desarrollados, 78% de los casos nuevos ocurren después de los 55 años o más, en comparación con el 58 por ciento en los países en desarrollo.

Se cree además que un 5 por ciento de todos los cánceres son hereditarios. Esta condición genética, junto con los factores ambientales, responde por la mayoría de todos los casos.

Cada año, 175.300 niños de 0 a 14 años desarrollan la enfermedad, el 80 por ciento de ellos en países en desarrollo, en donde el subregistro es alto por las frecuentes muertes por desnutrición y enfermedades infecciosas.

Células de cáncer de pulmón

Las estadísticas revelan con crudeza la importancia e incidencia de todas las formas de cáncer en la vida moderna. El Foro Económico Mundial enfatizó que el cáncer y otras enfermedades no comunicables (diabetes, cardiovasculares) son una de las tres causas más probables y severas de amenaza a la economía mundial, pese a lo cual se considera que son males subestimados por la comunidad mundial: menos del 1 por ciento de los fondos públicos y privados para salud están destinados a prevenir y controlar el cáncer y esos otros problemas en países de ingresos medios y bajos.

El panorama preocupa, pero la ciencia sigue enfrentando el problema y propone alternativas todos los días. En uno de los últimos anuncios, por ejemplo, Peter Rothwell, del John Radcliffe Hospital y colegas, analizaron pacientes que tomaban una aspirina al día para prevenir enfermedades del corazón y advirtieron que esas personas tenían una menor tasa de mortalidad por cáncer, un hallazgo que se compadece con estudios previos que mostraban que el uso diario de aspirina y otras medicinas antiinflamatorias no esteroides durante periodos prolongados reducían el riesgo de cáncer de colon o la recurrencia de pólipos. La aspirina podría aliviar el riesgo en otros tipos de cáncer.

Un hallazgo casi a la par del descubrimiento de que las células madre en el tejido óseo serían responsables de la metástasis a los huesos de las células cancerosas de próstata y que implicaría otros tipos como el de colon, pulmón y seno, que también tienden a dirigirse hacia los huesos, hallazgo revelado en el journal of Clinical Investigation.

Quizás, dada la complejidad de la enfermedad, ese sea el futuro: soluciones parciales para compartimentos cancerígenos específicos.

Por ahora, mantener el enemigo a raya parece ser el mayor logro, con victorias parciales y la conciencia de que la prevención es condición vital para contenerlo, una alternativa secundaria en países en desarrollo, como el nuestro, con sistemas de salud centrados más en la intervención a posteriori.