Un patio de recreo para niños con autismo

Se sabe que no puede ser igual al de otras personas. Los patios escolares para individuos con autismo debe tener ciertas consideraciones.

Sí, aparte de una zona central para jugar, debería contener otros elementos.

Eso es lo que está teniendo en cuenta Chelsey King, de Kansas State University, los elementos requeridos para que un niño con autismo se pueda sentir confortable e incluido.

¿Cuáles son esos elementos? El diseño incluye:

-Un jardín musical donde los niños pueden jugar con instrumentos musicales para ayudarles en sus aspectos sensoriales.

-Un jardín comestible en invernadero que permita que con sus manos interactúen con la naturaleza y se valgan de la horticultura como terapia.

-Un patio sensorial, que use distintos paneles para ayudarles a los niños a construir tolerancia hacia diferentes estimulaciones sensoriales.

-Un jardín de mariposas para alentar a los que gustan de aprender en la naturaleza en un ambiente calmado.

-Una variedad de alcobas, que provea a los niños con un lugar para retirarse cuando se sientan abrumados y quieran volver a ganar control.

King creó diferentes señales y cuadros de pinturas alrededor de esos elementos, para que sea más fácil para profesores y niños comunicarse sobre las actividades.. La investigadora diseñó además una serie de alturas en las zonas centrales de juego para que los niños puedan escapar y observar la acción a su alrededor.

“Es importante hacer sentir incluido al niño en el patio escolar sin ser sobrecargado”, dijo King. “Si tiene un espacio donde se pueda retirar o mirar a lo lejos y luego reintegrarse cuando lo decida, eso le sirve”, dijo.

Un cangrejo cultiva su propia comida

Agricultores hay en todas partes, pero en el fondo del mar no. En las profundidades cerca de las costas de Costa Rica científicos hallaron un cangrejo que cultiva jardines de bacterias en sus pinzas ¡para comérselas!

El cangrejo yeti, como se le llama por sus vellos que cubren sus brazos es apenas el segundo se su familia en ser descubierto: el primero –Kiwa hirsuta- se encontró en 2005 cerca de la Isla de Pascua.

El hallazgo y la forma como cultiva su propio jardín fue reportado en el journal Plos One.

Andrew Thurber, ecólogo marino de Oregon State University, identificó la segunda especie un año después. Abundan y se hallan a seis horas del principal puerto tico.

El nuevo cangrejo fue llamado Kiwa puravida y es también un cangrejo yeti.

En verdad Thurber hacía parte de un crucero que estudiaba fisuras de metano, sitios del piso marino donde se mezclan metano y sulfuro de hidrógeno. Mientras exploraba la vena del piso en un sumergible, el piloto Gavin Eppard advirtió esos cangrejos de 9 centímetros que movía sus brazos sobre el chorro de gas y recogió uno. “Me lo entregó”, dijo Thurber.

Los bigotes que cubren las pinzas y el cuerpo están cubiertos a la vez por jardines de bacteria simbiótica que obtienen energía de los gases inorgánicos en esas vetas submarinas. El cangrejo se come la bacteria usando partes de su boca con forma de peine con las que recoge las bacterias de los bigotes.

Las bacterias en los jardines de K. puravida están relacionadas con especies que viven en otras vetas frías y en venas hidrotermales calientes en todo el mundo. “Parece que usa esas vetas para crear una población global conectada que consume la energía que sale por ellas”, dijo Thurber.

El investigador cree que el cangrejo mueve sus pinzas en esos chorros para cultivar su jardín: el movimiento revuelve el agua alrededor, asegurando un suministro fresco de oxígeno y sulfuro que las baña y alimenta. “Es una danza extraordinaria y cómica”, agregó según un artículo en Nature.com.

Se conocen otros crustáceos que cultivan jardines e bacterias, el cangrejo Shinkaia crosnieri y el camarón Rimicaris exoculata.

(1) Video sobre el cangrejo

(2)  Video S2.

Fotos A. Thurber.

Verdes jardines afectan la fuerza de poderosos vientos

Monzones se verían afectados por… el verdor del jardín de su casa. Suena raro, pero a la luz de un estudio, parece ser así. Cuán verdes estén los jardines en Asia, afectaría la fuerza de la temporada de monzones en el verano.
Científicos que investigaban ese fenómeno climático, encontraron que la abundancia de vegetación durante los meses de invierno y primavera es un indicador importante de cuánta lluvia caerá en el verano.
Los monzones de Asia oriental influyen en la vida de un cuarto de la población mundial y son críticos para el cultivo y producción de arroz, base de la alimentación asiática.
Las predicciones de la intensidad y duración de los monzones afectan la planeación anual de la agricultura.
Cuando se incluye la cobertura del suelo en los modelos de predicción, se logra explicar cerca del 80 por ciento de la variación de las lluvias monzónicas. Para Eungul Lee, director del estudio, es un gran avance.
El estudio fue publicado en Water Resources Research. En la foto, monzón sobre región asiática.