Ojo parejas: el contacto reduce el dolor

Foto Pixabay

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La importancia de una caricia, de una cogida de manos. Un estudio demostró que cuando la pareja toma la mano de su mujer con dolor, la respiración y los latidos se sincronizan y el dolor se disipa.

Y mientras mejor sea la relación y la empatía con la pareja, será más fuerte el efecto analgésico y más alta la sincronización entre los dos cuando se tocan”, dijo Pavel Goldstein, cabeza del estudio, de la Universidad de Colorado en Boulder.

El estudio publicado en Scientific Reports se hizo con 22 parejas y es el último de una creciente ola de investigaciones sobre la ‘sincronización interpersonal’, “el fenómeno en el cual los individuos comienzan a verse fisiológicamente con las personas con las que están unidas”.

Hace tiempo se sabe que las personas sincronizan subconscientemente sus pasos con quien están caminando o ajustan su postura con la del amigo en una conversación. Estudios recientes también han revelado que cuando la gente ve una película emotiva o cantan juntos, sus tasas cardíaca y ritmo respiratorio se sincronizan. Y cuando líderes y seguidores tienen buena compenetración, sus ondas cerebrales siguen un mismo patrón. Cuando parejas románticas están en la presencia del otro, sus patrones cardiorrespiratorios y de ondas cerebrales se sincronizan.

Este nuevo estudio según los autores es el primero en explorar la sincronización personal en el contexto de dolor y contacto. Para los autores, podría ser mirado como una opción libre de opioides para el dolor.

La idea surgió cuando la esposa de Goldstein tenía un dolor y este le tomó la mano, lo que pareció aliviarle. Quiso entonces averiguar más.

Así, reclutó 22 parejas heterosexuales de 23 a 32 años, que llevaban tiempo juntas y las puso a seguir una serie de pruebas para imitar el escenario de un parto.

El hombre solo era observador, la mujer la que padecía el dolor. En un escenario se sentaban juntos, en otro estaban tomados de la mano y en otro en cuartos separados.

En los tres, ellas fueron sometidas a un pequeño dolor en el antebrazo.

Las parejas se sincronizaban fisiológicamente con solo estar sentadas juntas, pero cuando ella sentía dolor y él no podía tocarla se rompía la sincronización. Y cuando la tocaba se sincronizaban y el dolor disminuía.

Parece que el dolor interrumpe totalmente la sincronización entre personas y el contacto lo restablece”, dijo Goldstein.

En un estudio previo había demostrado que mientras más empatía mostrara el hombre por la mujer, más se aliviaba el dolor al tocarla. A mayor sincronización, menor dolor.

Un modo sencillo para no morir

Simple: estaba haciendo ejercicio, jugaba un encuentro de fútbol y pum, cayó redondo al suelo y cuando fueron a reanimarlo ya no había anda que reanimar. Murió. ¡Pero si era tan joven!

El síndrome de la muerte súbita. Sí, síndrome que a veces se emplea cuando no hay a nada más que echarle la culpa.

Es un misterio para la ciencia porqué atletas jóvenes, en especial los hombres, comienzan a experimentar una arritmia inusual del corazón. Con el ejercicio fuerte, el corazón deja de palpitar y la persona muere.

Un examen para ver si alguien tiene ese riesgo es muy costoso. Pero a veces lo costoso y difícil se vuelve simple. Sami Viskin, de Tel Aviv University desarrolló un test nuevo que ya utilizan médicos y que ha salvado vidas.

La prueba Viskin se basa en el descubrimiento del investigador de que anormalidades casi imperceptibles entre los pacientes normales y aquellos con riesgo podrían hacerse más visibles mediante un examen simple al lado de la cama que requiere que la persona se levante de prisa. Cuando se para, aquellos con riesgo experimentarán una diferencia medible en una porción de los laditos de su corazón llamada intervalo QT. Esa diferencia puede ser detectada con un electrocardiograma.

El estudio apareció publicado en el reciente número del Journal of the American College of Cardiology.

“Los métodos actuales de exámenes no tienen valor terapéutico real, dado que muy pocas personas que experimentan arritmias, un 20 por ciento de la población, morirán de muerte súbita”, dijo Viskin.

“Es más: existe tal traslape entre lo que es normal y lo que es anormal en un electrocardiograma que necesitamos parámetros adicionales de evaluación. Esta prueba, cuando se practica en personas con síntomas fuertes, puede darnos una mejor medición para comparar aquellos en riesgo de muerte súbita de quienes de otro modo vivirían una vida saludable”.

Descubren cómo se achantan las personas

Achantarse o sentir vergüenza es algo común que pasa con frecuencia. Momentos en los que uno quisiera desaparecer de la faz de la Tierra. Y aunque es común, ¿cómo se produce?

Grabar a personas que cantaban una melodía pop y luego se les pedía que escucharan su canto sin el acompañamiento de la música parecería una forma cruel de gozárselos, pero para científicos de la Universidad de California en San Francisco y en Berkeley, fue esa experiencia en karaoke la que permitió ver qué parte del cerebro está involucrada en el las achantadas.

Un ingrediente en el experimento fue que la mayoría de las personas tenían enfermedades neurodegenerativas, lo que ayudó a los científicos a identificar un pedazo de tejido del tamaño de un pulgar en el hemisferio derecho de una parte del cerebro llamada la corteza cingulada anterior pregenual como parte integral del sentimiento de vergüenza.

El grado en que se achantaban las personas cuando se escuchaban cantar My Girl, un hit de Temptations en 1964, dependía de la integridad de esa particular región.

“En personas sanas, escucharse les produce un reacción de achante grande”, dijo Virginia Sturm, investigadora de postdoctorado. Su presión arterial sube, los latidos del corazón aumentan y su respiración cambia, explicó. Quienes tienen algún daño neurológico en la corteza frontal media, sin embargo, respondían con más indiferencia.

“Esta región del cerebro predecía la conducta. Mientras más pequeña, menos achantada se sentía la gente”.

Conocer que las personas pierden su capacidad de sentir vergüenza y qué área cerebral gobierna esa capacidad puede ayudar a diagnosticar temprano personas con ciertas enfermedades neurodegenerativas.

El estudio fue presentado en el encuentro anual de la Academia Americana de Neurología en Hawai y hace parte de un trabajo más amplio que examina las emociones y el comportamiento social en enfermedades neurodegenerativas.

Científicos sabían desde hace años que personas en un grupo de condiciones neurodegenerativas llamadas demencia frontotemporal actúan de una manera que haría a gente sana sentirse achantada.

Esas condiciones resultan de la degeneración progresiva de los lóbulos temporal y frontal, relacionados con la toma de decisiones, la conducta, el entendimiento y la expresión de emociones y el lenguaje, incluyendo emociones como achantarse.