Perro y humanos: una llave con 35.000 años

Hueso de lobo analizado. Cortesía Love Dalen

15.000, 30… o 40.000. ¿Hace cuántos años el hombre anda con el perro o… al revés.

Estudios genéticos han concluido que los ancestros de los perros modernos divergieron de los lobos hace cerca de 16.000 años, luego de la última edad de hielo.

Un nuevo análisis genético de un antiguo hueso de lobo Taimyr puede tener de 27.000 a 40.000 años. La publicación apareció en Current Biology.

El genoma de ese espécimen es de hace 35.000 años según datación de radiocarbono y dice que es el más reciente ancestro común de los perros y los lobos.

“Los perros pueden haber sido domesticados mucho antes de lo que se cree”, dijo Love Dalén del Museo Sueco de Historia Natural. “La otra explicación es que hubo una gran divergencia entre dos poblaciones de lobos en ese tiempo, y una de ellas luego derivó en los lobos modernos”. Para él es menos probable esta pues supondría que la segunda población de lobos también se extinguiera.

“Es posible que una población de lobos permaneció relativamente salvaje pero siguió los grupos humanos por mucho tiempo”, según el autor principal del estudio, Pontus Skoglund del Harvard Medical School y el Broad Institute.

El hallazgo se hizo mediante una pequeña pieza de hueso recogida durante una expedición a la península Taimyr en Siberia. Se determinó que era de un lobo mediante análisis genético y mediante radiocarbono se supo su edad.

El ADN mostró además que los actuales perros siberianos y los perros de Groenlandia comparten un alto número de genes con el lobo de Taimyr.

“El poder del ADN entrega evidencia directa de que un perro siberiano que uno ve caminando por las calles comparte ancestro con el lobo que recorría el norte de Siberia hace 35.000 años”, dijo.

Para ponerlo en perspectiva, “este lobo vivió justo unos pocos miles de años luego de que desaparecieran los Neandertales de Europa y los humanos modernos comenzaran a poblar Europa y Asia”.

Un perro de hace 33.000 años

Si los perros descendieron de múltiples ancestros es una inquietud que queda abierta tras el hallazgo de un cráneo de can de hace 33.000 años descubierto en una caverna en Siberia.

El fósil tiene la misma antigüedad que los restos de perro hallados en Bélgica hace un tiempo.

El cráneo preservado hallado en las montañas Altai es una de las más antiguas evidencias de la domesticación de ese animal y sugiere que esta pudo darse al tiempo en distintas localidades geográficas antes que en un solo evento de domesticación sugieren los investigadores.

Esto iría en contra de las evidencias que ha aportado el ADN, pero es una nueva posibilidad.

“Tanto los hallazgos belga como siberiano son especies domestyicadas según las características morfológicas”, dijo Greg Hodgins, investigador de la Universidad de Arizona, coautor del informe científico.

“Esencialmente, los lobos tienen largas y delgadas quijadas y sus dientes no están apiñados, y la domesticación deriva en un acortamiento de quijadas, ampliación de las mandíbulas y amontonamiento de dientes”.

El cráneo hallado está muy bien preservado, lo que permite un buen estudio del cráneo, dientes y mandíbulas.

“Es interesante que no parece ser un ancestro de los perros modernos”, dijo Hodgins.

Este perro vivió antes de Último Máximo Glacial, que se dio entre hace 26.000 y 19.000 años cuando las capas de hielo de la última Edad de Hielo de la Tierra alcanzaron su máxima extensión y modificaron severamente los patrones de vida de humanos y animales de ese tiempo.

Ninguno de los linajes belga y siberiano superó ese Último Máximo Glacial, pero ambos cráneos indican que la domesticación de perros por los humanos se presentó repetidamente a través de la temprana historia humana en distintos puntos geográficos.

Antes del UMG, los humanos vivían con lobos o especies de cánidos en extensas áreas separadas de Euro-Asia.

Foto N. Odonov

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