Increíble: hormigas matan rivales antes de que nazcan

Anticipándose a lo que podría sucederle en el futuro, el macho de la hormiga Cardiocondyla obscurior es capaz de identificar potenciales rivales que saldrán de la pupa y toman medidas: los eliminan.

Estos machos pueden tener alas o no. El nuevo estudio publicado en BMC Ecology demuestra que los machos dominantes son los carentes de alas.

Mediante un patrullaje constante del nido el macho muerde la hormiga que considera rival apenas sale del estado de pupa o bien la marca con un químico para que las obreras den cuenta de ella.

Cuando las hormigas eclosionan son muy vulnerables a los ataques porque su exoesqueleto no se ha endurecido lo suficiente para protegerlas y sus mandíbulas son muy débiles para morder un atacante.

Científicos de la University of Regensburg e IST en Austria investigaron la conducta de los machos C. obscurior no alados (ergatoides) en respuesta a machos pupa y hembras así como su interacción con las popas en desarrollo.

Para los machos que eclosionan sería una gran ventaja esconderse de sus atacantes; sin embargo, mientras los machos jóvenes alados usan señales químicas femeninas para evitar ser detectados, los jóvenes ergatoides son detectados con facilidad y atacados por los machos adultos.

Si la pelea se da durante el primer día tras la eclosión, el adulto siempre vencerá, pero una vez el exoesqueleto del joven se ha endurecido su chance de sobrevivir crece 14%. Cerca del 50% de los combates entre adultos y machos de 2 días de edad termina con la muerte de ambos combatientes.

Además de morderlos, los machos también rocían sus rivales con secreciones anales, lo que alienta la agresión por parte de las obreras. Los machos adultos son más dados a marcar químicamente los jóvenes de dos días que los menores, quizás convencidos de que con aquellos requieren ayuda extra para vencer. El problema es que como los dos machos quedan marcados, también recibirán el ataque de las obreras.

Los vencedores de los combates rocían más y son menos atacados por las obreras. Pero aunque esta táctica puede proveer cierto éxito es una estrategia riesgosa. Sylvia Cremer, del IST Austria, quien encabezó el estudio, dijo que “los ergatoides adultos son capaces de distinguir las pupas que contienen hembras por sus esencias, de aquellas que contienen machos. Las pupas con machos son mordidas con frecuencia mientras que las que contienen hembras o machos alados disfrazados por el olor como hembras, generan una respuesta de apareamiento. Sin embargo las chances de matar por error una hembra u obrera posiblemente evita que los machos adultos intenten destruir por completo todos los machos rivales antes de que emerjan de las pupas”.

Las hormigas C. obscurior producen hembras sexuales y machos ergatoides todo el año. En términos de la supervivencia de la colonia, esto asegura que si el macho adulto dominante muerte, hay uno nuevo para remplazarlo. El costo de producir un suministro constante de machos ergatoides es bajo en comparación con el costo de producir hembras infértiles, y cada macho que matan es reciclado como alimento para las larvas.

Una sorprendente historia del mundo en miniatura.

Foto cortesía Sylvia Cremer

Un perro de hace 33.000 años

Si los perros descendieron de múltiples ancestros es una inquietud que queda abierta tras el hallazgo de un cráneo de can de hace 33.000 años descubierto en una caverna en Siberia.

El fósil tiene la misma antigüedad que los restos de perro hallados en Bélgica hace un tiempo.

El cráneo preservado hallado en las montañas Altai es una de las más antiguas evidencias de la domesticación de ese animal y sugiere que esta pudo darse al tiempo en distintas localidades geográficas antes que en un solo evento de domesticación sugieren los investigadores.

Esto iría en contra de las evidencias que ha aportado el ADN, pero es una nueva posibilidad.

“Tanto los hallazgos belga como siberiano son especies domestyicadas según las características morfológicas”, dijo Greg Hodgins, investigador de la Universidad de Arizona, coautor del informe científico.

“Esencialmente, los lobos tienen largas y delgadas quijadas y sus dientes no están apiñados, y la domesticación deriva en un acortamiento de quijadas, ampliación de las mandíbulas y amontonamiento de dientes”.

El cráneo hallado está muy bien preservado, lo que permite un buen estudio del cráneo, dientes y mandíbulas.

“Es interesante que no parece ser un ancestro de los perros modernos”, dijo Hodgins.

Este perro vivió antes de Último Máximo Glacial, que se dio entre hace 26.000 y 19.000 años cuando las capas de hielo de la última Edad de Hielo de la Tierra alcanzaron su máxima extensión y modificaron severamente los patrones de vida de humanos y animales de ese tiempo.

Ninguno de los linajes belga y siberiano superó ese Último Máximo Glacial, pero ambos cráneos indican que la domesticación de perros por los humanos se presentó repetidamente a través de la temprana historia humana en distintos puntos geográficos.

Antes del UMG, los humanos vivían con lobos o especies de cánidos en extensas áreas separadas de Euro-Asia.

Foto N. Odonov

Descubren secreto de la hormiga supersoldado

No podría ser mejor la alternativa: si nos atacan, hacemos superhéroes, si no, pues somos común y corrientes. Eso es lo que se acaba de encontrar en uno de los insectos más sorprendentes: las hormigas.

Un género entero de hormigas que comprende más de 1.000 especies, tienen la capacidad oculta de producir supersoldados, hormigas-soldado más grandes que un soldado-hormiga normal y que pueden defender el nido contra invasores

Todo lo que se requiere es un baño con una hormona, revelaron científicos en Science.

Solo se conocen unas pocas especies del género Pheidole que producían supersoldados para detener hormigas invasoras, bloqueando la entrada a los nidos con sus enormes cabezas. Solo se han visto en 8 de más de 1.100 especies Pheidole. El nuevo estudio indica que todo el género tiene el potencial de crear esta casta de obreras guerreras.

Esas 8 especies solo se hallan al suroccidente de Estados Unidos y en el norte de México. Ehab Abouheif, biólogo de McGill University en Canadá, detectó algunos individuos gigantes en colonias de una novena especie, Pheidole morrisi, de Nueva York.

“Tienen grandes mandíbulas. Si las coge con los dedos, en verdad duele”.

Abouheif y colegas hallaron que la producción de esas grandes hormigas soldados es una extensión de los mismos eventos de desarrollo que disponen los soldados aparte de las obreras. Como larvas, su destino de adultas es determinado por la llamada hormona juvenil. Si sus niveles son bajos, la larva se desarrolla en una obrera pequeña; si el nivel es mayor, la larva crece más y eventualmente se hace un soldado. En algunas especies, hay una segunda activación. Si la hormona juvenil se excede en esta fase, la hormiga retrasa la metamorfosis aún más, crece más y se convierte en supersoldado.

Las especies de supersoldados están diseminadas por el árbol familiar Pheidole, y la subcasta se halla en especies más viejas así como en las que evolucionaron recientemente. “Un biólogo evolutivo las miraría y diría que son eventos independientes”.

No es así. Al bañar la larva con methoprene, un químico que imita la hormona juvenil, los científicos indujeron la producción de supersoldados en especies que normalmente no los tienen.

El hecho fue demostrado en tres especies, incluida P. morrisi. Abouheif afirma que halló lo mismo en otras especies Pheidole también.

O sea que los supersoldados existían en el ancestro común de todo el género. Y aunque la subcasta desapareció en la mayoría de las especies, las hormigas mantienen el potencial de producirlos. Dado que la misma hormona fija el destino de soldados y supersoldados, no habría sido posible eliminar uno sin comprometer la suerte del otro.

Un buen año para las hormigas.

Foto cortesía Science-A. Wild

Un monstruo con alas de 7 metros

Un enorme pterosaurio, con una envergadura alar de 7 metros fue descubierto en el Museo de Historia Natural de Londres cuando fue reestudiada una pequeña pieza.

Científicos de las universidades de Portsmouth y Leicester identificaron el pequeño fragmento fósil como parte de un enorme pterosaurio, que es una nueva marca en animales alados y dentados.

David Martill de la Universidad de Portsmouth y David Unwin de la de Leicester examinaron el fósil, la punta de la mandíbula que estaba en las colecciones del Museo desde 1884.

La identificación del más grande pterosaurio fue publicada en Cretaceous Research.

Unwin expresó que lo que la investigación arroja es que algunos pterosaurios dentados alcanzaban tamaños espectaculares, colocando por ahora el límite en 7 metros.

Pero ¿cómo deducir el tamaño a partir de un pequeño hueso mandibular? “Lo que tenemos es la punta de los huesos de la mandíbula superior, el premaxilar, y un diente quebrado. “Aunque la corona del diente está partida su diámetro es de 13 milímetros. Es muy grande para un pterosaurio. Una vez usted realiza los cálculos, entiende que lo que tiene entre manos es un descubrimiento sorprendente”, dijo Martill.

Los pterosaurios eran reptiles voladores, recordados por la película Jurassic Park, que vivieron en la era Mesozoica junto a los dinosaurios, entre hace 210 y 65 millones de años.

Hay cinco o seis grandes grupos de pterosaurios dentados, pero en este estudio los científicos se centraron sólo en uno, ornitocheiridos.

A diferencia de otros grupos, todos los cuales eran de tamaño relativamente modesto, de 2 a 3 metros de envergadura alar, son conocidos por haber alcanzado tamaños muy grandes, incluso gigantescos con envergaduras de 6 o más metros.

Estaban especializados en comer peces y poseían un poderoso set de dientes en las puntas de las mandíbulas para agarrar su presa mientras volaban rasantes y despacio sobre el agua.

Dibujo de un pterosaurio Coloborhynchus, cortesía Mark Witton, U. Portsmouth