Ciencia curiosa

Nos inundamos nosotros mismos. Extraer agua subterránea para beber, irrigación y otros usos nos beneficia por un lado pero afecta por el otro: ha contribuido con un 6 por ciento del aumento del nivel del mar ocurrido desde 1900. Leonard Konikow, del U.S. Geological Survey en Reston, empleó datos de todo el planeta para mostrar cómo en ese lapso la extracción ha transferido cerca de 4.500 kilómetros cúbicos a los océanos. La tasa ha subido desde 1950 y en especial desde 2000, a partir del cual la extracción de agua subterránea ha contribuido con 0,40 milímetros de aumento del nivel del mar por año, según el estudio publicado en Geophysical Research Letters. Curioso.

Todo por la Luna. Uno de los mosquitos transmisores de la malaria, Anopheles funestus, prefiere picar en noches iluminadas por la Luna según estudio. Durante 35 noches consecutivas, investigadores en Mozambique atraparon mosquitos, en especial A. funestus y compararon las tasas de captura con la conducta del bicho. Fue así como hallaron que la actividad creció con la intensidad de la luz de la Luna, tanto dentro de las casas como en el exterior. Esto fue cierto en particular durante la fase creciente, informaron los científicos en Medical and Veterinary Entomology. Aunque el efecto no incidió en la eficiencia del apareamiento de los machos, sí motivó a las hembras (que son las que transmiten la malaria) a regresar por más alimento (sangre). Bien curioso.

Por un pelito. Los niños serán niños, pero solo… si tienen un gen que evita que se conviertan en niñas. ¿Cómo así? Un estudio en ratones encontró que el gen DMRT1 previene que las células de los testículos se reprogramen como células de ovario, dijeron científicos de la Universidad de Minnesota y la Universidad del Estado de Washington en Pullman en un informe en Nature. Al remover el gen en machos, hizo que las células en los testículos se transformaran en células productoras de estrógeno, incluso en ratones adultos. Curioso.

¿Podemos percibir los campos magnéticos?

Las aves en el aire lo hacen y, en el fondo del mar, las tortugas también. ¿Qué será? ¿Lo hace el ser humano sobre la superficie terrestre?

Aves y tortugas se orientan por el campo magnético de la Tierra, pero no se cree que las personas tengan esa capacidad..

Una investigación publicada esta semana en Nature Communications por la Escuela de Medicina de Harvard muestra que una proteína expresada en la retina humana puede sentir el campo magnético cuando se implanta en la mosca Drosophila, lo que reabre el tema de la biología sensorial para una mayor exploración.

En distintos animales migratorios, la flavoproteína criptocroma juega un papel en la capacidad de sentir el campo magnético. En aquellas moscas se ha mostrado que funciona como sensor magnético dependiente de la luz.

Científicos eliminaron esa proteína de la mosca, insertándole la proteína humana criptocroma 2. Luego determinaron que con ella, las moscas eran capaces de sentir y responder a un campo magnético generado con electricidad y lo hicieron de manera dependiente de la luz.

Esto demuestra que aquella proteína humana tiene la capacidad molecular para actuar en un sistema sensor magnético, lo que ayudará a investigar más el campo de la magnetorrecepción en humanos.

¿Será que sí?

Silencio que las ballenas quieren hablar

¿Aló, con la ballenita? Sabido es que las ballenas hablan, hablan dentro del mar y tienen un amplio repertorio. Y como los humanos, desarrollan sus dialectos, que varían de lado a lado del océano.

Cuando nadan juntas, las ballenas de esperma ejecutan patrones hacia otras, llamados codas. Hallazgos recientes sugieren que no sólo distintas codas significan algo diferente, sino que una ballena puede distinguir cuál es la que está hablando, basándose en las propiedades del sonido de las codas.

Las ballenas del Pacífico y del Caribe tienen diferentes repertorios de codas, tal como un dialecto regional, pero los cinco llamados habituales –un patrón de cinco clics espaciados, parecería tener una función universal de identidad dado que es usado por ellas en todos los mares.

El descubrimiento fue publicado en Animal Behavior por Ricardo Antunes, Jonathan Gordon y otros.

La gran amenaza de estas ballenas es la polución humana, recuerdan los investigadores. No sólo se arrojan toxinas al mar, sino que aumenta la polución sonora, entre otras razones por el incremento del tráfico marino, las explosiones submarinas en busca de petróleo y los sonares militares, que contribuyen al ruido del océano que enmascara la comunicación entre los cetáceos.

Shane Gero, uno de los científicos, que ha viajado continuamente a Dominica a estudiar las ballenas de esperma, recuerda que las ballenas viven en un mundo sensorial totalmente distinto, pueden sumergirse hasta 1.000 metros y necesitan del sonido para comunicarse y navegar en la oscuridad.

Las ballenas viven en unidades sociales matriarcales, compuestas por madres, hijas y abuelas. Cuando los machos alcanzan la adolescencia, son separados del grupo y viajan a los polos, hasta que están listos para procrear. Por eso no se sabe tanto de ellos, como sí de las hembras.

Las ballenas cuidan las crías de otras mientras esta se sumergen, formando una comunidad fuerte. Son nómadas, por lo que lo más importante en sus vidas son las demás.

Ya se sabe que hablan.

¡Qué guerras aquellas!

Quien no conoce la historia… la vieja y repetida frase vuelve a la palestra, aunque no cuadra del todo en la siguiente escena, que vale la pena recrear para pensar un poco en aquellos remotos tiempos en los que al igual que hoy, la vida y el progreso transcurría en guerras con vencidos y vencedores.

Sí. Una especie de martillo en el fondo del Mediterráneo cerca de la isla de Levanzo, al oeste de Sicilia hizo flotar los fantasmas de afanados guerreros. De un lado, los cartagineses en franco declive, tratando de salvarse a las carreras del embate del naciente imperio romano, en el bando contrario.

Ese martillo de bronce era usado en los barcos de guerra antiguamente. Unidos a largos palos de madera, servían para golpear las embarcaciones rivales.

El martillo debió haber sido usado hacia el año 241 antes de Cristo, en la primera de las llamadas y famosas guerras púnicas, habiendo sido parte, probablemente, de la batalla final de la primera guerra, que ganaron los romanos. Los dos bandos se enfrentaban en pos de dominar el Mediterráneo.

En ese sitio se habían hallado ya otros dos martillos. Uno en 2008 y otro un poco antes. Este tenía inscripciones en latín, por lo que debió pertenecer a un barco romano. El hallado ahora y el de 2008 no tenían inscripciones, debiendo pertenecer a los cartagineses, de acuerdo con un informe presentado en Live Science: los romanos tenían una flota naciente y poderosa, el antiguo imperio cartaginés no y tuvo que correr para construir una flota, lo que se refleja en los martillos terminados sin mayor detalle según opinión de Jeffrey Royal, arqueólogo de RPM Nautical Foundation, que investigó el hallazgo.

¿Quién ganó la batalla? Los romanos. Se han encontrado más martillos cartagineses, lo que indica que más de sus barcos fueron hundidos.

La historia contada a través de elementos aparentemente mudos en el fondo del mar. Pero cuando alguien se detiene a mirarlos, comienzan a hablar de una guerra feroz hace 2.250 años.

Tal como hoy…

La foto es de RPM.

Sin hielo ellas mueren… y el Ártico se descongela

Aunque muchos no creen y los últimos estudios dicen que creen con mayor facilidad las mujeres que los hombres, algo sucede… El cambio climático tiene nuevos datos preocupantes.

El Centro de Datos de hielo y Nieve de Estados Unidos reportó que el hielo del Ártico presentó este verano el tercer nivel más bajo de la historia, luego de 2007 y 2008.

La cobertura de hielo para agosto mostró que fue el segundo agosto con menos capa de hielo, notándose una reducción de 8,9 por ciento por década.

La reducción de la capa del Ártico no es nueva, como se observa. Pero este año vino con un ingrediente adicional que podría mostrar una conexión directa:

La pérdida de hielo en en el mar de Chukchi en esa región, hizo que de 10.000 a 20.000 morsas tuvieran que detenerse en la costa noroccidental de Alaska, algo que sucede por tercera vez en toda la historia: se había registrado en 2007 y 2009.

Las morsas han hecho un alto en su actividad marina en costas rusas antes, pero hacia Alaska no.

La pérdida de hielo amenaza con mayor intensidad las crías: estos animales se detienen sobre el hielo para descansar en ocasiones tras mantenerse en el mar procurándose la comida. En 2006, reveló la World Wildlife Foundation, varias morsas jóvenes fueron vistas nadando lejos de las playas, presumiéndose que luego murieron.

Las morsas son cuidadas por sus madres durante los primeros dos años y alimentadas durante seis o siete meses. Foto cortesía USGS

¿Cuánta agua hay en el mar?

Lógico: qué cantidad de agua la que albergan. Nadie lo duda. Se enseña en la escuela elemental. Pero, ¿cuánta agua contienen los océanos del planeta?
Científicos de la Universidad de Bonn y del German Research Centre for Geosciences y el Alfred-Wegener Institute for Polar and Marine Sciences acaban de calcular la cantidad de agua que contiene. ¿La Respuesta? Una cifra casi innombrable: tres cuatrillones de kilogramos. Un cuatrillón es un 1 seguido de 24 ceros.
Los investigadores analizaron las fluctuaciones en la distribución espacial de las masas de agua y, obvio, para sus cálculos consideraron la altura del mar y la topografía del lecho marino. Y también la temperatura y la sal.
Cuando las aguas se calientan, se expanden, así el agua tibia pesa menos que la misma cantidad de agua fría.
Los científicos determinaron además fluctuaciones estacionales de las aguas, arrojando una variación en el nivel de 7 a 8 milímetros, efecto producido por la precipitación y evaporación y el almacenamiento de agua como nieve, así como por el derretimiento de los glaciares y masas de hielo en Groenlandia y en la Antártica.

La vida no es nada fácil

Donde menos se piensa, salta la liebre. En este caso, aparece la vida. Sí, en un lugar donde ninguna persona cuerda podría afirmar que existe vida, ¡se encontraron microbios!
¿Dónde es ese inhóspito lugar? Se trata de un reservorio de agua algo salada similar al agua de mar pero enterrada bajo un glaciar de la Antártica, sitio frío, oscuro y sin oxígeno.
Tras analizar un flujo debajo del glaciar Taylor en la región oriental de la Antártica, se encontraron microbios que, se cree, al quedar en un ambiente sin luz ni alimento para realizar la fotosíntesis, se adaptaron durante los últimos 1,5 millones de años a manipular compuestos de hierro y azufre para sobrevivir.
Los microbios, de hecho, son muy similares en su naturaleza a otras especies halladas en ambientes marinos, lo que permite deducir que los encontrados bajo el glaciar son remanentes de una gran población de microbios que alguna vez habitaron un fjord o el mar en el que recibían la luz del Sol. Muchas de esas cepas marinas se extinguieron, mientras otras se adaptaron a las cambiantes condiciones cuando el glaciar Taylor se consolidó y selló con hielo lo que había allí.
En la foto, cortesía de Zina Deretsky /NSF, se aprecian esos microbios.
Sorpresas te da la vida.

De la montaña al mar

Derretimiento. Si los glaciares se descongelaran, el nivel del mar aumentaría 180 milímetros, según un estudio que publica Geophysical Research Letters.
Los datos surgieron tras analizar 86 glaciares alrededor del planeta, un estudio adelantado por David Bahr, de Regis University en Denver y colegas.
Los científicos encontraron que los glaciares perderán cerca del 27 por ciento de su volumen debido al cambio climático, antes de estabilizarse. Como consecuencia, el nivel del mar subiría 18 centímetros en 100 años. Pero de mantenerse la tendencia actual del calentamiento el aumento sería de 373 milímetros. El acabose para ciudades costeras.
En la foto, el nevado del Ruiz, al que le quedan alrededor de 15 a 20 años.

El fondo está calientito

Oiga: esto sí que es grande. A duras penas conocemos lo que hay en la superficie de la Tierra. ¿Ha pensado usted en el mar? Lo más común sería imaginarse peces, ballenas, delfines, calamares, cangrejos y camarones. O langostas. Pero el mar tiene más.
Bueno, quizás no el mar como tal, pero sí el fondo. Un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Australia, la agencia de investigación australiana (Csiro) y de Estados Unidos, encontraron varios y enormes volcanes activos cerca de las islas Fiji.
Se encuentran a lo largo de largas cadenas montañosas y otras áreas. Dos de ellos fueron llamados Dugond y Lobster (langosta).
Los volcanes, que causan terror en tierra firme, fueron detectados con un equipo de mapeo basado en sonar e imágenes digitales.
Aquellos dos tienen unas calderas o bocas a entre 1.100 y 1.500 metros de profundidad.
Para el profesor Richard Arculus, de aquella universidad y jefe científico de la misión, la formación volcánica en esa región es espectacular. “Algunos de los rasgos semejan las zonas volcánicas de la superficie de Venus”, dijo.
La vida te da sorpresas y, en este caso, el lecho marino, más activo de lo que usualmente uno se imagina.
En la fotografía adjunta del profesor Arculus, cortesía de Csiro, se aprecia el volcán Lobster.

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