Río Amazonas es viejito: 9 millones de años

Boca del Amazonas. Foto ESA

Boca del Amazonas. Foto ESA

Contribuye con un quinto de toda el agua dulce que va a los océanos y su cuenca es la más grande del planeta, pero aunque eso se dé por sabido, ¿cuándo surgió el río Amazonas?

Científicos de las Universidades de Amsterdam y Brasilia establecieron una fecha en la cual apareció el río: hace 9,4 a 9 millones de años, muchísimo antes de lo que sugieren estudios previos de otros autores.

El estudio publicado en el journal Global and Planetary Change comprendió análisis geoquímicos y palinológicos de sedimentos de una perforación para hidrocarburos, a más de 4,5 kilómetros bajo el nivel del mar.

Los resultados revelan un cambio en la composición del sedimento y material residual de plantas durante el Mioceno tardío. Esto representa un cambio en el río de das tierras bajas tropicales a los Andes, o sea el surgimiento del río transcontinental.

Otros estudios han concluido que surgió tan tarde como 1 a 1,5 millones de años o tan temprano como 2,6 millones de años.

El estudio, asimismo, ofrece una nueva perspectiva en los cambios en la composición en la cuenca de drenaje. El aumento en los restos de pastos sugiere un levantamiento de la montaña y cambios en el clima del Cuaternario que afectaron el paisaje y tal vez abrieron nuevos espacios para la colonización de los pastos.

Supernovas bombardearon la Tierra

Foto de Casiopea A, un remanente de supernova. Foto Nasa/JPL

Foto de Casiopea A, un remanente de supernova. Foto Nasa/JPL

 

De las explosiones más poderosas, las supernovas, ese grito de muerte de las estrellas grandes que eyectan sus componentes al espacio, creyéndose que objketos cercanos podrían sufrir las consecuencias.

Pero la Tierra podría haberse beneficiado. Científicos describieron en Science un sorprendente hallazgo: señas de que el planeta fue bombardeado por supernovas cercanas, al encontrar rastros de hierro 60 radiactivo en la corteza terrestres en muestras tomadas en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

Ese isótopo se halla concentrado en un periodo entre hace 3.200 y 1.700 millones de años, muy reciente en términos astronómicos, recordó Anton Wallner de The Australian National University (ANU), cabeza de la investigación.

Eso solo sugiere que hubo una serie de supernovas, no se trató de un solo evento. Los restos están bien diseminados en un periodo de 1.500 millones de años.

Wallner resaltó una coincidencia: corresponde con la edad en la que la Tierra se enfrió y pasó del Plioceno al Pleistoceno.

El grupo de científicos, de varios países e instituciones, también encontraron evidencias de hierro 60 de otra supernova hace cerca de 8 millones de años, coincidiendo con cambios en la fauna en el Mioceno tardío.

Algunas teorías sugieren que los rayos cósmicos de las supernovas podrían haber aumentado la cobertura de nubes.

Para los investigadores, la supernova en este caso se dio hace menos de 300 años luz, suficiente para ser visible durante el día y comparable con el brillo de la Luna. Obvio, no había mucha vida en la Tierra entonces.

Pero aunque el planeta hubiera estado expuesto a un bombardeo alto de rayos, la radiación habría sido débil para causar un daño biológico directo o generar extinciones masivas.

En estas explosiones se crean elementos pesados e isótopos pesados, enviados al vecindario. Uno es el hierro 60, que decae en una vida media de 2.600 millones de años, a diferencia de su primo el hierro 56.

Para su detección se requieren técnicas muy sensible que identifiquen los átomos de hierro interestelares.

El hierro 60 del espacio es cientos de millones de veces menos abundante que el que existe naturalmente en la Tierra.

Un posible origen de las supernovas es un cúmulo estelar que se ha ido alejando de la Tierra según un otro estudio. No le quedan grandes estrellas sugiriendo que explotaron como supernovas enviando ondas de componentes.

La miniatura que predijo el clima

Ahora que se habla tanto del derretimiento de los polos: el descubrimiento de un fósil, el primero de su tipo en el continente antártico, provee nueva evidencia para respaldar la teoría de que la región polar fue alguna vez más caliente.
El descubrimiento se hizo en la región de los valles secos en el este de la Antártica. Allí hallaron ostracodos muy bien preservados en lo que fuera un lago de hace 14 millones de años
El hallazgo se reportó en Proceedings of the Royal Society B y fue heco por investigadores de las universidades de Leicester, Dakota del Norte, Queen Mary, Boston y la British Geological Survey.El sitio donde se encontraron está a 77 grados Sur, a temperaturas de -25 grados, lo que hace imposible que fueran recientes.
En la foto se aprecia un ostracodo hallado en la Antártica. Mide apenas 1 milímetro pero preserva tejidos blandos como las patas y parte de la boca. La cabeza está hacia la derecha. ¡Toda una antigüedad del Mioceno medio! Cortesía Mark Williams, U. de Leicester.