¿Se vive más tomando mucho café?

Foto: Juan Antonio Sánchez

Foto: Juan Antonio Sánchez

Al fin de cuentas, ¿para qué sirve el café? Para vivir más, de acuerdo con el último estudio español presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

Quienes beben mucho café tienen menor riesgo de muerte, claro, si están sanos.

De esta bebida, la más consumida en el planeta, mucho se ha dicho y diferentes estudios sugieren beneficios para diferentes condiciones de salud, tomado en moderación. Continuar leyendo

¿Estamos ante una crisis de la soledad?

Sentirse solo deteriora la salud física y mental. Foto Chris de Nice/Flickr

Sentirse solo deteriora la salud física y mental. Foto Chris de Nice/Flickr

No solo adultos mayores. Muchas personas desde la mitad de sus años comienzan a sentirse solos. Una soledad que atropella. Un problema sentido no solo en los países desarrollados.  Continuar leyendo

Ají para… vivir más

Ají

¿El camino hacia la vejez? Comer alimentos picantes.

Es que un estudio de investigadores de la escuela de Medicina de la Universidad de Vermont mostró que el consumo del ají picante se asocia con un 13% de reducción en la mortalidad, en especial muertes debidas a enfermedad del corazón o derrame.

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Las médicas salvan más vidas que ellos

Si está hospitalizado… pida que lo atienda una médica.

Los pacientes adultos mayores hospitalizados que son tratados por una mujer tienen menos probabilidades de morir dentro de los 30 días siguientes a la admisión o de ser reingresados en los 30 días tras haber sido dados de alta, en comparación que aquellos que son tratados por hombres.

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10 noticias científicas de la semana

Foto Wikipedia commons

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1. El aire que enferma ciclistas

Científicos presentaron en Environmental Science & Technology análisis del aire que respiran los ciclistas en sus recorridos, encontrando que en zonas congestionadas los compuestos orgánicos volátiles eran 100 a 200 veces más altos y ellos absorbían 40 a 100% más en esos sitios, lo que sugiere la importancia de rodar lejos del tráfico pesado. Un alto precio por contribuir a descontaminar las ciudades. Muchos de esos compuestos son cancerígenos.

2. Qué cosa tan enorme

Astrónomos pudieron medir con precisión el agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia NGC 1332 a 73 millones de años luz de nosotros: es unos 660 millones de veces más masivo que el Sol y una nube de gas lo rodea a una velocidad de 1,8 millones de kilómetros por hora. La medición se logró con la red Alma en Chile y fue publicada en Astrophysical Journal Letters.

3. ¿Hongo esquizofrénico?

Un novedoso estudio de científicos de la John Hopkins vinculó la esquizofrenia con un mayor número de infecciones por el hongo Candida y el desorden bipolar. Personas con esos desórdenes era más probable que hubieran tenido infecciones repetidas por el hongo según el estudio en npj Schizophrenia, aunque los autores indicaron que no se puede hablar aún de causa-efecto pero el hallazgo sí permite un examen al rol de los estilos de vida, sistema inmunológico debilitado y las conexiones microbios-cerebro como contribuyentes a un mayor riesgo de esos problemas mentales.

4. Tres planetas y una enana

En torno a una estrella enana a solo 40 años luz, astrónomos detectaron 3 planetas con tamaño parecido al de la Tierra y aunque 2 de ellos residen muy cerca a la estrella, que esta sea mucho menos caliente que el Sol abriría las posibilidades de que estuvieran en zona habitable. Del tercer cuerpo no se pudo establecer la órbita. Estas estrellas son un buen objetivo en busca de otras Tierras porque constituyen 15% de las estrellas cercanas a nosotros. El logro fue publicado en Nature.

5. La onda de choque

Astrónomo detectó la segunda onda de choque producida en la fusión de cúmulos de galaxias, que se desplaza a 2.700 kilómetros por segundo. El hallazgo revelado en The Astrophysical Journal ayuda a entender más la evolución de esos objetos a tan gran escala y a estudiar fenómenos de alta energía en el medio intergrupal. La detección se hizo en el cúmulo Abell 655.

6. Robot cirujano

En otro avance en cirugía robotizada, científicos lograron una operación de tejido blando en cerdo vivo mediante un robot, sin uso de las manos humanas, logrando alto nivel de precisión según un artículo aparecido en Science Translational Medicine. Este tipo de tejidos requiere suma destreza por las situaciones inesperadas que pueden ocurrir durante la intervención. Los robots han ganado presencia como asistentes, no como cirujanos directamente, por lo cual este logro tiene más relevancia.

7. El noveno, en entredicho

A comienzos de año hubo revuelo por la publicación de un estudio que sugería la existencia del planeta 9 en nuestro Sistema Solar. Ahora otro grupo de astrónomos publicaron en Astrophysical Journal Letters el análisis de varias de los escenarios para la existencia de ese planeta y concluyeron que son muy bajas, lo que atiza la hoguera de quienes siguen en la búsqueda de ese esquivo y hasta ahora inexistente cuerpo.

8. El perro comelón

Quienes tienen perros labradores retrievers saben de su avidez por la comida y su tendencia a la obesidad. Un estudio en Cell Metabolism vincula ese comportamiento a una mutación en el gen POMC. En los perros más obesos había un enredo en la sección final del gen, lo que hace que no tengan la capacidad de sentirse llenos luego de una comida.

9. Somos más

Un nuevo estudio sobre el tema sugiere que el planeta podría albergar un billón de especies, d ellas cuales apenas se han encontrado menos de 3 millones. El estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences se basa en nuevos modelos que consideran la altísima cantidad de microbios que deben existir. Hasta ahora las investigaciones sobre la biodiversidad de la Tierra arrojan resultados muy diferentes.

10. Más carne al banquillo

Para rematar los estudios de la Organización Mundial de la Salud que vinculó el año pasado el consumo de carne con mayor riesgo de cáncer, una publicación en el Journal of the American Osteopathic Association, mostró que en un estudio con 1,5 millones de personas se encontró que la mortalidad por todo tipo de causas es más alta en quienes consumían carne, en particular la roja y la procesada.

Mujeres viven más si hay vegetación alrededor de sus casas

Foto Wikipedia Commons

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Verde intenso: las mujeres viven más años si residen en zonas con vegetación dice un estudio financiado por los Institutos de Salud de Estados Unidos.

Las mujeres que bien en las zonas con mayor verde cerca de sus hogares tienen una tasa de mortalidad 12 % menor en comparación con quienes viven en zonas con menos vegetación.

El estudio apareció en Environmental Health Perspectives.

Las diferencias fueron mayores en las tasas de mortalidad por enfermedades renales, respiratorias y cáncer.

Los investigadores también exploraron cómo un ambiente con árboles, arbustos y plantas puede reducir esas tasas. Demostraron que una mejor salud mental y las relaciones sociales son los factores más fuertes y en menor escala una mayor actividad física y la menor contaminación del aire.

Es importante saber que las plantas y los árboles entregan beneficios saludables en nuestras comunidades, así como belleza”, según Linda Birnbaum, directora del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental. “El hallazgo de una mortalidad reducida sugiere que la vegetación puede ser importante para la salud de muchas maneras”.

El estudio, conducido por científicos de Harvard y el Brigham and Women’s Hospital en Boston, examinó el verdor alrededor de los hogares de 108.300 mujeres. Mapearon los sitios y con imágenes satelitales de alta resolución para determinar el nivel de vegetación a 250 y 1.250 metros de las viviendas. Luego hicieron seguimiento a las mujeres de 2000 a 2008, rastreando los cambios en vegetación y las muertes ocurridas, 8.604 en el periodo.

De manera consistente hallaron menores tasas de mortalidad en mujeres a mayores niveles de árboles y plantas alrededor de sus hogares. Esa tendencia se vio en las distintas causas de muerte, así como por todas combinadas. Cuando compararon mujeres en las áreas más verdes con las menos verdes encontraron un 41 % de menor mortalidad por enfermedad renal, 34 % menor por enfermedad respiratoria y 13 % menos por cáncer en las zonas más verdes.

El estudio es una evidencia más en la lista de investigaciones que demuestran los beneficios que para la salud traen los espacios verdes, naturales.

¿De qué se enferman los altos?

Foto cortesía

Tener estatura alta puede ser una ventaja en muchos casos y aunque no se podría asegurar qué grupo, si los bajitos o los altos, gozan de mayores ventajas en el desenvolvimiento de su vida diaria.

Pero los altos tendrían un problema no considerado hasta ahora: las personas de mayor estatura tendrían un mayor probabilidad de desarrollar o no las llamadas enfermedades no comunicables, como diabetes, cáncer y cardiovascular.

Eso, al menos a la luz de una investigación aparecida en The Lancet Diabetes & Endrocrinology, que por lo menos resulta llamativa.

Y lo es porque no es un misterio afirmar que cada día las nuevas generaciones ganan en estatura y es común que los hijos sean más altos que sus padres. Por ejemplo, el incremento más grande en las últimas décadas se ha observado en Países Bajos: los hombres son 20 centímetros más altos que lo que fueron sus antecesores hace 150 años. En ese país se tiene el mayor consumo de leche y productos lácteos del mundo.

En el estudio se analizaron las causas y los efectos médicos de ese incremento en la estatura.

Para sorpresa se determinó que la estatura tiene un impacto importante en la mortalidad por ciertas enfermedades comunes, independiente de la masa corporal y otros factores. Estudios previos han mostrado que los altos tienen menor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes, pero uno más elevado de cáncer.

“Los datos epidemiológicos muestran que por 6,5 centímetros de estatura el riesgo de mortalidad cardiovascular se reduce 6%, pero el riesgo de cáncer aumenta 4%”, dijo el profesor Matthias Schulze.

Los autores sospechan que el incremento en la estatura es un marcador de sobrenutrición de alimentos altos en proteína animal durante las distintas fases del crecimiento. Al activarse el sistema relacionado con los factores de crecimiento tipo insulina, hace que el cuerpo sea más sensible a esta influenciando de manera positiva el metabolismo lípido. Y los datos indican que los altos tienen menos grasa en el hígado, lo que explicaría el menor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes

Pero la activación de ese sistema y otros mecanismos puede relacionarse con un mayor riesgo de ciertos cánceres, en especial de seno, colon y melanoma dado que el crecimiento celular siempre está activado.

Este hallazgo tiene implicaciones desde el punto de vista nutricional y de la prevención: prestarle más atención a la estatura y su relación con el cáncer.

Fauna del Aburrá: entre la vida y la muerte (crónica)

Loma del Escobero en la noche. Foto Manuel Saldarriaga

La aparente soledad es rota por algunos vehículos que raudos suben por la loma camino a Las Palmas. Son las 9 de la noche y todavía, por esta carretera de 11 kilómetros con fama de solitaria al llegar la oscuridad, hay movimiento.

En el segundo puente una vez las dos calzadas de El Escobero se separan, las luces amarillas de un par de luminarias bañan con misterio el lugar.

El puente tiene 4 a 5 metros de altura y una luz de unos 20. Abajo se escucha el agua fluir. También rumores, sonidos de vida, como un ronroneo ronco y hojas que se mueven por un instante.

Esa loma, como todas las que rodean el Valle de Aburrá, del Alto de San Miguel a Barbosa están llenas de vida. Y de muerte.

El Escobero es uno de los puntos de la región metropolitana donde más atropellamiento de fauna ocurre.

Aunque la demarcación es clara, 30 o 40 kilómetros de velocidad según sitio, los autos suben a 60 o 70 y bajan por esa pendiente llena de letreros de advertencia hasta a 80 kilómetros.

No es solo el exceso de velocidad, es el desconocimiento de la biodiversidad animal de la región.

“La gente no considera que hay ecosistemas importantes, nos movemos como si estuviéramos solos”, dice Carlos Delgado Vélez, investigador miembro de Aburrá Natural, una organización que estudia los animales de la zona y la muerte en carreteras.

Víctor Manuel Vélez Bedoya, biólogo de la Subdirección Ambiental del Área Metropolitana cuenta que en el Aburrá, (1,8% del territorio departamental) viven 100 de las 479 especies de mamíferos que hay en Colombia, 316 de las casi 1.900 de aves y 43 especies de anfibios y reptiles de 1.334 del país.

Las laderas de la zona suroriental han sido más estudiadas, desde el Alto de San Miguel en donde hoy se hace un inventario (se han reportado 215 de aves y 43 mamíferos), pasando por La Romera en Sabaneta, los ecosistemas de Envigado de la zona alta y con El Retiro (San Sebastián-La Castellana) y hasta el Parque Arví.

Zonas cortadas por carreteras, una fragmentación que ha incidido en el desarrollo de la vida y que preocupa pese a que como reconoce Luz Adriana Molina, subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia, con los programas de conservación se ha mejorado un Valle intervenido de sur a norte y de este a oeste.

La presencia de mamíferos y de grandes depredadores es un detalle que habla de la alta biodiversidad.

Se han avistado 4 de las 6 especies de felinos del país. Incluso con alguna de las 20 cámaras trampa instaladas por Envigado se ha detectado la presencia de puma con sus crías. Pero habitan también tigrillos lanudos, ocelotes y yaguarundíes.

Para que subsistan deben tener alimento. Y parece que existe.

La región

El Valle del Aburrá es una región con una particularidad, muy encañonado, con un sistema de bosques buenos y mejorados a lado y lado por donde se han establecido corredores de movilidad de fauna aunque el desarrollo urbanístico, en especial del suroriente, ha sido constante.

“Hay un corredor claro entre San Antonio de Prado, La Estrella, Caldas, Sabaneta, Envigado y un poco a Arví, luego a Copacabana y Girardota”, dice Juan Camilo Restrepo Llanos, funcionario de Ecosistemas en Corantioquia.

Por el occidente sigue de San Antonio a Itagüí, el cerro del Padre Amaya y a la cuchilla de Las Baldías que da a Bello.

En Medellín se han ganado los corredores de varias quebradas, algunos hasta la parte alta de las montañas, uniendo ecosistemas.

Por eso contrario a lo que podría pensarse el Aburrá es muy biodiverso.

“Si se mira lo histórico, ha disminuido por la alteración de los hábitats. No se ven, por ejemplo, aves que se reportaban en los años 50. Tampoco otras especies, quizás desplazadas”, recuerda Restrepo Llanos.

Es que en Las Baldías, el padre Amaya, Copacabana y Girardota habitaba el oso andino, que hace varios decenios se ausentó.

En la zona urbana de Medellín abundaban azulejos, golondrinas, pinches y copetones. Hoy no, cuenta Vélez Bedoya. Se han ido por las nuevas condiciones a sitios más altos.

Unas especies se adaptaron como algunos colibríes, otras ayudadas en muchos casos por el desbalance ecológico que crea la gente otorgándoles comida: las palomas y las tórtolas que ganaron muchos espacios, mientras hacia el aeropuerto y la Unidad Deportiva de Belén abundan los canarios, el Estadio y La Iguaná es tierra de loras, como la Oriental, pleno centro, entre Perú y Caracas es casa de las loritas carisucias.

Ha sido más estudiada la ladera suroriental, pero por todas hay vida en esos parches que se lograron preservar.

En El Romeral se conocen 7 especies de ratas y ratones, dice Delgado, y al suroriente hay un ratón de montaña que no se conoce al occidente. En el cerro del padre Amaya hay un anfibio es exclusivo. “La fauna es muy similar en ambos flancos de la cordillera (la Central), pero diferente a lo largo del valle” y los gradientes altitudinales, comenta la Subdirectora de Ecosistemas.

La muerte

Pero mucha de esa fauna está amenazada. La urbanización ha creado islas verdes que la hace más vulnerable y es una amenaza real.

En Sabaneta las edificaciones ocupan cada vez más espacios verdes de la ladera mientras grupos como la Mesa Ambiental se mueven para que sea realidad la protección de La Romera.

La mortalidad de individuos es alta. En el corredor de la variante Las Palmas, con volumen de tráfico urbano, y en El Escobero ocurre la mayoría.

En esta última, de enero a octubre se registraron 120 atropellamientos, 49 de ellos de mamíferos, 51 aves y los otros anfibios y reptiles, relata Juan Manuel Obando, quien está al frente de la aplicación Tayra para reportar los casos.

Los accidentes vienen en aumento. En un análisis presentado el año pasado, en la Revista EIA, se reveló que de 2008 a 2013 se registraron 53 casos con 13 especies, con 3 nuevas involucradas y un aumento en la muerte de tigrillos lanudos (11 registros en 8 años).

Pero han perecido bajos las llantas los amenazados olinguitos, zarigüeyas, serpientes, barranqueros y pavas careazules, búhos y muchos más.

El Escobero es una carretera ancha apenas se dejan las curvas que suben a El Farolito, y de pendiente media por el trayecto de la Clínica del CES. Las fincas que había de ahí al oriente han cedido paso a bares y sitios de diversión con un aumento del flujo vehicular nocturno.

La vía es de dos calzadas, de subida y bajada, separadas por pedazos de montaña, acordonadas en su mayor parte por linderos alambrados, una trampa más.

Los atropellamientos ocurridos en aquel periodo se produjeron en su mayoría entre los kilómetros 4 a 7. Y ocurren en la noche, cuando aumenta la actividad de muchas especies de mamíferos. Zorros, cusumbos y zarigüeyas quedan más expuestos al asustarse ante las luces de los autos y paralizarse sobre la vía.

El flujo vehicular, más el ruido, han hecho que algunos animales se hayan ido adaptando. La evidencia empírica revela que usan los bajos de puentes y desagües para cruzar. Se cree que zorros perro, ocelotes, pavas, comadrejas y gallinetas los utilizan.

Alternativas

Pero puentes no abundan y aunque el problema crece, las soluciones apenas están en camino. En toda la carretera solo hay 4 señales que avisan la presencia de animales, todas de subida, aunque en el empinado descenso las velocidades son, incluso, mayores.

Las advertencias se aprecian ahora en otras carreteras, vía a Santa Elena y carretera de Las Palmas en Medellín, aunque la información es insuficiente, dice Obando: debe informársele al conductor que ingresa a un área de importancia ecológica.

No son las únicas vías. Con Tayra se han reportado atropellamientos en vías del Suroeste, otra región que preocupa, en el alto de Minas y hacia La Pintada también

Molina argumenta que las carreteras son necesarias para la movilidad. El tema pasa, sostiene, por la educación de los conductores. La medida más efectiva en los países donde importa el tema, es la reducción de velocidad, según el director de Aburrá Natural. Soluciones útiles como los puentes aéreos no son apropiadas para todas las especies.

Así, mientras con afán se busca enlazar los parches boscosos para que la vida corra tranquila y se propague, las carreteras siguen siendo un obstáculo.

-Cuando quiera hacemos un recorrido, invita Delgado Vélez. Pero le advierto, prosigue: es demasiado triste . n

El aire contaminado sí mata el corazón

Foto Jaime Pérez

Confirmado: esas pequeñas partículas en el aire, que llamamos polvo, pero que puede contener muchos elementos, material particulado en términos más académicos, pueden producir la muerte por problemas cardiovasculares.

Eso dice un estudio publicado en Environmental Health Perspectives, relacionado con partículas de 2,5 micrómetros.

Los científicos concluyeron que incluso aumentos minúsculos en la cantidad de esas partículas (10 microgramos por metro cúbico de aire por ejemplo) deriva en un aumento de riesgo de muerte del 3% y 10% de aumento en el riesgo de muerte por problemas cardíacos.

Para los no fumadores el riesgo es 27% en casos de muerte por enfermedades respiratorias.

“Nuestros datos se suman al creciente número de evidencias de que el material particulado es realmente dañino para la salud, aumentando la mortalidad total en su mayoría muertes por enfermedad cardiovascular así como por enfermedades respiratorias en no fumadores”, dijo el líder de la investigación, el epidemiólogo George Thurston de NYU en Langone.

En el estudio se utilizaron datos de fuentes oficiales e independientes.

Las partículas finas contribuyen al desarrollo de enfermedades potencialmente peligrosas de corazón y pulmón al pasar las defensas del cuerpo y ser absorbidas por el flujo sanguíneo. No son expulsadas mediante la tos o los estornudos como otras partículas y contienen químicos nocivos como arsénico, selenio y mercurio. También pueden transportar contaminantes gaseosos a los pulmones, como los óxidos de nitrógeno y azufre.

El estudio involucró 566.000 hombres y mujeres. Y algo significativo fue que no se halló diferencias entre sexos, edad o nivel educativo.

Las mujeres tienen corazón más fuerte

Cosas del corazón. Esa pareciera ser la razón por la cual las mujeres viven más que los hombres, una realidad que, paradójicamente, solo comenzó a presentarse en el siglo 19.

Un estudio de investigadores de la Universidad del sur de California, las diferencias significativas en las expectativas de vida entre los sexos comenzó a la vuelta del siglo 20, tras unas dietas mejores y costumbres más sanas fueron adoptadas por quienes nacieron en el siglo 19 y comienzos del 20.

La tasa de mortalidad se redujo y comenzó a notarse una mayor longevidad de las mujeres.

Pero, ¿por qué?

Un análisis de datos globales señala al corazón como el gran culpable: la enfermedad cardiovascular, explicó la profesora de Gerontología, Eileen Crimmins.

“Nos sorprendimos al ver cómo la divergencia en la mortalidad entre hombres y mujeres, que se originó al menos hacia 1870, se concentraba en el rango de edad de 50 a 70 años y se desvanecía luego de los 80”.

El estudio analizó la duración de la vida de personas nacidas entre 1800 y 1935 en 13 naciones desarrolladas.

Se encontró que en individuos nacidos luego de 1880, las tasas de muerte de mujeres decrecía 70% más rápido que en los hombres. Incluso cuando se controlaban factores como el cigarrillo, la enfermedad cardiovascular aún seguía como la causa del exceso de la mayoría de muertes en hombres mayores de 40 años en ese periodo.

Para sorpresa, fumar solo respondía por el 30% de la diferencia en la mortalidad entre ambos sexos después de 1890.

El hallazgo genera inquietudes como si hombres y mujeres enfrentan distinto riesgo de enfermedad del corazón debido a factores biológicos inherentes o a factores protectores en distintos puntos de sus vidas. El caso es que algo hay.

El estudio apareció publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

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