La planta más antigua: de hace 1600 millones de años

Los posibles fósiles de algas rojas. Foto Stefan Bengtson

Los posibles fósiles de algas rojas. Foto Stefan Bengtson

Científicos reportaron el que parece ser el fósil de planta más antiguo, una alga de hace 1600 millones de años. Eso sugieren en un artículo publicado en Plos Biology.  Continuar leyendo

¿Para qué los machos?

No tenemos sexo porque sí, Ni lo tienen todos los demás organismos con reproducción sexual. No.

Un estudio de la Universidad de East Anglia muestra que una fuerza evolutiva denominada selección sexual explica la persistencia del sexo como el mecanismo dominante para la reproducción.

El tema parece trivial pero no no es. Los biólogos se han preguntado hace tiempo cómo al selección evolutiva permite la existencia de machos cuando en muchas especies su única contribución a la reproducción es el esperma.

El estudio publicado en Nature presenta que la selección sexual, cuando los machos compiten y las hembras escogen sobre la reproducción, mejora la salud y protege contra la extinción, incluso debido al estrés genético por altos niveles de endogamia.

Esto ayuda a explicar porqué el sexo persiste como el mecanismo dominante para producir descendencia.

“La selección sexual opera cuando los machos compiten por la reproducción y las hembras escogen, y la existencia de dos sexos distintos alienta esos procesos y dicta quién logra reproducir sus genes en la siguiente generación, por lo que es una fuerza evolucionaria muy potente y diseminada”, según Matt Gage, autor principal.

Casi todas las especies multicelulares se reproducen mediante el sexo, pero su existencia no es fácil de explicar por las cargas altas que conlleva, la más obvia es que solo la mitad de sus descendientes -las hembras- producirán descendientes, ¿entonces por qué perder esfuerzos en producir machos?, de acuerdo con el investigador.

La investigación demuestra que la competencia entre machos para reproducirse provee beneficios importantes porque mejora la salud genética de las poblaciones. La selección sexual lo logra actuando como un filtro que remueve las mutaciones genéticas nocivas, ayudando a las poblaciones a prosperar y reduciendo la extinción a largo plazo.

Resumen de la semana científica (1-5)

1. Las criaturas que regresaron del pasado

Científicos identificaron dos animales marinos con forma de hongo que no caben en ninguna clasificación del árbol de la vida y podrían relacionarse con un grupo que pudo extinguirse hace 500 millones de años. El descubrimiento lo hicieron mientras analizaban en el Museo de Historia Natural de Dinamarca especímenes de invertebrados recogidos en 1986 en el mar de Tasmania, en las afueras de la costa sudeste de Australia. 14 individuos recogidos entre los 400 y 1.000 metros de profundidad no caben en ninguna de las clasificaciones actuales. Son multicelulares con forma de hongo, casi asimétricos y con una capa gelatinosa entre la zona interna y la externa del cuerpo. Tras un análisis minucioso encontraron semejanzas con organismos ediacaranos del período ediacárico. De confirmarse, un gran hallazgo.

2. Cacatúas van a la escuela

¿Qué tal asistir a la escuela de las cacatúas? En serio, no es broma. Científicos encontraron lo que sería la primera evidencia científica de transmisión de conocimientos sociales para usar herramientas. En un estudio con cacatúas (Cacatua goffini) observaron que aprenden a fabricar y usar herramientas de madera viendo a las otras. Con un macho, Fígaro, que construía palitos para coger nueces en el laboratorio, se puso un grupo de varias cacatúas que lo observaban. Luego replicaron ya solas lo que vieron. El estudio apareció en Proceedings of the Royal Society B.

3. El pez que enseña física

Se le llama el pez arquero pero también podría ser un buen profesor de física, de fluidos. De hace tiempo se conoce que envían chorros fuera del agua para cazar insectos que están en las ramas de las orilllas. Un estudio en Current Biology demostró que no solo son muy listos para cazar sino que usan el agua como una herramienta: cambian las propiedades hidrodinámicas del chorro. Estos peces lanzan el agua hasta 60 centímetros y su puntería es muy fina.

4. Esto sí era un monstruo

No era avión pero pesaba más que uno. No era elefante, pero su peso era el de 12 paquidermos. ¿Qué era? El dinosaurio Dreadnoughtus schrani llegó a pesar más de 59.000 kilos revelaron científicos en Scientific Reports. Un individuo muy completo fue desenterrado en una región al sur de Argentina permitiendo establecer sus gigantescas proporciones: medía 26 metros de la punta de la nariz a la cola. El nombre entregado hace honor a que era difícil que tuviera rivales, aunque era herbívoro. Ningún otro animal tan pesado ha caminado sobre la faz de la tierra.

5. Silencio que el gusano se mueve

En un estudio aparecido en Oecologia investigadores comprobaron que las plantas ‘tienen oídos’. En una serie de experimentos demostraron que reaccionan produciendo más químicos cuando ‘escuchan’ las vibraciones del gusano que se come sus hojas. Son capaces de percibir el más mínimo movimiento de las orugas al mascar. Tanto, que lo diferencian del viento y otras perturbaciones. Ya se había demostrado antes que ‘conversan’ entre sí. De tontas e insensibles no tienen… una hoja.

6. Aló, ¿con el cerebro de quién?

Una persona en la India, la otra en Francia. Sus cerebros conectados -no invasivamente- a un computador y a internet. Uno dice hola y ciao, el otro a 5.000 kilómetros oye ese mensaje. La primera comunicación cerebro a cerebro según un artículo en Plos One. En ella se usó un procedimiento por medio del cual se medía la actividad cerebral del emisor y se transmitía por internet, llegando al cerebro del receptor mediante estimulación, el que perfectamente dijo las palabras que le habían enviado. Todo un avance.

7. Genes con cafeína

Científicos descifraron el genoma del café, variedad Coffea canefora (robusta) que responde por el 30% del consumo mundial y encontraron que la cafeína evolucionó en esta planta independiente del cacao y el té, lo que sugiere que no tuvieron un ancestro común. La investigación, publicada en Science, es un paso necesario para mejorar las condiciones del grano y la resistencia de la planta a diversas enfermedades como la roya. El café analizado tiene 25.000 genes que codifican proteínas, muchos de ellos dedicados a la cafeína y otros compuestos aromáticos.

8. Hacen mapa de la ciudad donde vive la Tierra

Astrónomos determinaron que nuestra galaxia, la Vía Láctea, es parte una estructura supergigante, un gran cúmulo de galaxias que bautizaron Laniakea. El descubrimiento clarifica más las fronteras de nuestro vecindario de galaxias y establece vínculos no vistos antes entre varios cúmulos de galaxias en el universo local. El estudio apareció en Nature. Los supercúmulos son las estructuras más grandes del universo, compuestas de grupos como el Grupo Local de Galaxias al cual pertenecemos y que tiene unas pocas docenas de galaxias, y cúmulos masivos con cientos de galaxias interconectados por una red de filamentos.

9. Sí, células artificiales

Con unos pocos ingredientes, Andreas Bausch y su equipo de la Universidad Técnica de Munich (TUM), desarrollaron un modelo minimalista de una célula, que puede cambiar de forma y moverse por su cuenta, reportaron en Science. Lo que parecía una creación al azar demostró que seguía las leyes de la física. El desarrollo es un paso adelante para entender los principios que conducen a la malformación celular.

10. Seno mejor que biberón

Los efectos protectores de la leche materna en el sistema inmunitario de los bebés subsisten meses después de haber dejado de alimentarlos sugiere un estudio publicado en Science Translational Medicine, lo que explica porqué algunas personas responden distinto ante una enfermedad o la aplicación de una vacuna. Niños alimentados con biberón no muestran esa protección. El estudio se hizo con monos rhesus macacos.

Yo no estaba muerto, solo dormía

Cortesía

Morir durante 1.500 años y luego revivir. O quizás no estaba muerto. El caso es que algunas veces microorganismos congelados pueden volver a la vida en el laboratorio, como sucede con microbios que quedaron en el permafrost por miles de años.

No hace mucho se recuperó un virus que había permanecido 30.000 años atrapado en los hielos de Siberia. Cuando se trata de organismos multicelulares solo son de una o dos décadas de antigüedad, como el criptobiosis.

Esta semana científicos del British Antarctic Survey y Reading University reportaron la resucitación, por llamarla así, de un musgo que permaneció congelado más de 1.500 años en la Antártida. Los resultados aparecieron publicados en Current Biology.

“El experimento muestra que organismos multicelulares como plantas en este caso, pueden sobrevivir largas escalas de tiempo más de lo pensado hasta ahora”, expresó Peter Convey, coautor.

“Estos musgos, parte clave del ecosistema, podían sobrevivir de siglos a milenios durante períodos de avance del hielo como en la pequeña edad de hielo de Europa.

Los investigadores perforaron núcleos en la isla Signy fuera de la costa de la Antártida para obtener muestras amplias de musgo, luego las calentaron en una incubadora a temperatura de crecimiento y expuestas a la luz. A las pocas semanas, incluso los musgos más viejos comenzaron a mostrar retoños.

“Si pueden sobrevivir así, la recolonización tras una edad de hielo, una vez este retroceda, no será tan complicada como migrar distancias transoceánicas desde regiones cálidas” dijo Convey.

El hallazgo abre la posibilidad de que formas complejas de vida puedan sobrevivir también largos períodos una vez atrapadas en los hielos perennes.