Los laboratorios están llenos de animales

Rata Lobund-Wistar usada en laboratorio. Foto cancer.gov

Rata Lobund-Wistar usada en laboratorio. Foto cancer.gov

Es una cifra difícil de estimar. Y de digerir. En el mundo cada año se usan hasta 100 millones de animales para ensayos de variada naturaleza, desde probar toxicidad de nuevas medicinas hasta para estudios conductuales.

Gatos, perros, ratones, peces, gusanos se incluye en las múltiples órdenes, familias y especies utilizadas. Continuar leyendo

¡Reviven 30 años después de estar congelados!

Tartígrado revivido. Foto Megumu Tsujimoto

¿Congelado? No, solo un poco de frío. Científicos revivieron unos tartígrados, llamados también osos de agua, luego de haber permanecido congelados durante 30 años en un pedazo de musgo recogido en la Antártida en 1983 y almacenado a -20° C.

Dos individuos y un huevo fueron recuperados de la muestra fueron revividos, estableciendo una nueva marca de supervivencia para estos animales.

Luego de recuperarse de la prolongada criptobiosis, uno de ellos y el huevo eclosionado comenzaron a reproducirse tras .

Pero en cuestiones de recuperación tras años de latencia la marca la poseen nemátodos que revivieron tras permanecer almacenados secos por 39 años. Otros nemátodos congelados revivieron a los 25 años, pero la marca previa en tartígrados era de ‘solo’ 9 años: como huevos en almacenamiento seco a temperatura ambiente, y de 8 para animales.

Estos animales tiene la capacidad de apagar sus actividades metabólicas inducidos por ciertos estímulos fisiológicos como desecación y congelamiento, lo cual es denominado criptobiosis.

Los tartígrados, que miden 0,2 milímetros estaban en el musgo. En 2014 fue descongelado a 3°C por 24 horas y fue puesto en agua por horas 24 horas. Dos individuos y 1 huevo se recolectaron y fueron puestos en platos agar con algas como alimento. Uno de ellos sobrevivió y el que eclosionó del huevo se reprodujo satisfactoriamente.

Uno movió sus 4 pares de patas lentamente en el primer día. El proceso de recuperación fue lento, tomándole 2 semanas arrastrarse y comer. Puso 19 huevos, de los cuales 14 fueron exitosos. El tiempo que tomó la eclosión fue 19 días, el doble del promedio de 9,5 días.

El que se movió el primer día no se recuperó del todo y murió a los 20 días.

El que nació del huevo comió, creció y se reprodujo sin ningún contratiempo: puso 15 huevos de los que eclosionaron bien. Los descendientes fueron identificados como Acutuncus antarcticus, una especie endémica de la Antártida.

El posible daño por tan largo congelamiento paració expresarse con la lentitud para recuperarse y la demora en la eclosión, de resto no se encontró nada anómalo.

El estudio apareció en Cryobiology.

La planta carnívora más extraña

La más sofisticada herramienta de caza acaba de ser detectada en una planta brasileña.

Sí: de caza. Mediante hojas pegajosas que permanecen enterradas, la planta captura y digiere gusanos, una forma desconocida de proveerse alimento en plantas carnívoras.

La planta, Philcoxia minensis, se encuentra en las llanuras tropicales de Brasil, y aunque algunas de sus pequeñas hojas crecen sobre la superficie, la mayoría yace debajo de la superficie de las arenas blancas donde crece.

El hallazgo fue presentado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Cuando la planta fue documentada por primera vez, los científicos notaron las hojas redondeadas soportadas por yemas y terminadas por glándulas que segregan una sustancia pegajosa. Todos esos son indicativos de una planta carnívora, pero nunca se le vio en acción.

“Por lo general pensamos que las hojas solo son órganos fotosintéticos, por lo que a primera vista luce extraño que una planta tenga hojas subterráneas, donde hay poca luz”, dijo Rafael Silva Oliveira, ecólogo de la Universidad de Campiñas en Brasil, a LiveScience. “¡Por qué favorecería la evolución la persistencia de este rasgo aparentemente desfavorable?”

Al sospechar que podría ser una planta carnívora los científicos examinaron si podía digerir y absorber nutrientes de varios nemátodos que terminan atrapados por el pegajoso aditivo.

Los análisis químicos de las hojas mostraron que descompone y absorbe los gusanos. Las hojas poseen igualmente actividad enzimática digestiva similar a la conocida en plantas carnívoras, lo que indica que los gusanos nos e descomponen naturalmente.

Los investigadores especulan que las hojas atrapan los gusanos y leugo secretan enzimas que digieren los gusanos.

Datos de Nature indican que apenas 0,2% de las plantas con flores son carnívoras, dato que podría estar subestimado.

Foto cortesía PNAS