Cafeína… contra la demencia

La demencia afecta cada vez más a la población adulta. Foto MaxPixel

La demencia afecta cada vez más a la población adulta. Foto MaxPixel

Hacia el desarrollo de medicinas que ayuden a detener la alta incidencia de demencia en la población mundial científicos de la Universidad de Indiana identificaron 24 compuestos, incluida la cafeína, que tienen el potencial de reforzar la acción de una enzima en el cerebro para proteger contra esa condición.

El efecto protector de esa enzima, NMNAT2, fue descubierto el año pasado. El nuevo estudio apareció en Scientific Reports.

Para Hui-Chen Lu, quien condujo el estudio, el hallazgo podría ayudar a incrementar los niveles de la enzima en el cerebro para crear un bloqueo químico contra los efectos de las condiciones neurodegenerativas.

Esa enzima, habían descubierto Lu y colegas, desempeña dos papeles en el cerebro. Una función protectora para salvaguardar las neuronas del estrés y otra para combatir las proteínas tau que se acumulan en el cerebro en placas debido al envejecimiento y que están relacionadas con el declive cognitivo y la demencia.

Para identificar las sustancias con el potencial de afectar la producción de la enzima, se examinaron 1280 compuestos, incluyendo drogas existentes. Se hallaron 24 con el potencial de aumentar su producción.

Una de ellas es la cafeína, que en ratones también ha mostrado que mejora la memoria en ratones modificados para tener altos niveles de las proteínas tau.

Una investigación previa había demostrado que en esos ratones con alto nivel de las proteínas tau había menos niveles de NMNAT2.

Para confirmar el efecto de la cafeína, los científicos administraron cafeína a los ratones modificados para producir menos de ese enzima. Con la cafeína comenzaron a producir los mismos niveles que los ratones normales.

Aparte hubo otros compuestos prometedores, como rolipram, un medicamento descontinuado para la depresión, ácido retinoico y otros, pero no con un efecto tan fuerte como el de la cafeína.

Resumen científico de la semana

Imagen U. Zurich

Imagen U. Zurich

1. ¿Por qué tienes esa barriga tan grande?

Un estudio de más de 120 tetrápodos, desde tiempos prehistóricos a la actualidad, encontró que los herbívoros tienen una cavidad torácica el doble de la de los carnívoros, indicando que quienes comen plantas tienen un estómago más grande y todo parece deberse a las dificultades para la digestión de estas. En el estudio se analizaron aves, reptiles, mamíferos, dinosaurios y otros animales. Apareció en el Journal of Anatomy.

2. Daños del tabaco

En 17 tipos de cáncer científicos descubrieron las mutaciones en el genoma causadas al fumar, un avance para entender los mecanismos por los cuales el tabaco induce esos cambios que pueden derivar en cáncer en tejidos expuestos de manera directa o indirecta. La hipótesis es que los químicos del tabaco dañan el ADN en los tejidos expuestos de manera directa, pero no se entiende cómo resultan afectados los de exposición indirecta. El estudio apareció en Science. Se detectaron 150 mutaciones extras en cada pulmón por año de fumar una cajetilla al día.

3. Calientes, calientes

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente reportó que hacia 2030 el mundo emitirá 12 gigatoneladas más de gases de invernadero de lo que se debería para que la temperatura del planeta no aumente más de 1,5 °C con respecto a la era preindustrial. La temperatura con esas emisiones podría llegar hasta los 3,9 °C a fines de siglo, lo que sería catastrófico para la vida.

4. Un cerebro veloz

Mediante el estudio de cerebro de felinos, investigadores encontraron que en el guepardo es más pequeño y a sí el área del lóbulo frontal, relacionada con la sociabilidad aunque este es uno de los felinos sociales. Al tener cerebro más pequeño requiere menos energía y a eso se podría deber la gran velocidad de este carnívoro según el artículo en Frontiers in Neuroanatomy. Ese cerebro más pequeño puede ser consecuencia de un cráneo de forma inusual, una adaptación que evolucionó para las altas velocidades.

5. Hijos de… la genética

En un sorprendente hallazgo de genetistas de Uppsala University en Suecia, se identificaron 12 regiones del ADN muy relacionadas con la edad a la que tenemos nuestro primer niño y al número total de hijos, algo que siempre se ha creído ser elección personal, factores ambientales o circunstancias sociales. En el estudio tuvieron que ver 250 científicos de muchas instituciones y lugares del mundo. ADN, ADN: dime cuántos niños voy a tener. Fue publicado en Nature Genetics.

6. Zika testicular

En ratones se encontró una disminución de la fertilidad y una reducción del tamaño de los testículos a las tres semanas de una infección por zika, aparte de niveles bajos de dos hormonas relacionadas con la concepción, con lo cual el macho tiene más dificultades para preñar la hembra según el estudio aparecido en Nature. Si sucede igual en humanos, no se ha estudiado todavía.

7. Se me pegó la canción

¿Por qué hay canciones que sin quererlo tarareamos seguido horas después de haberlas escuchado? Un estudio sugiere que son canciones rápidas, con una melodía genérica fácil de recordar y con algunos intervalos, como repeticiones que las hacen distintas al promedio. El artículo apareció en Psychology ofAesthetics, Creativity and the Arts.

8. Otra espinaca para Popeye

Investigadores del MIT publicaron en Nature Materials el desarrollo de una planta de espinaca que se la quisiera Popeye: puede oler explosivos gracias a un sistema electrónico con nanotubos de carbono insertados, que en presencia del explosivo emiten luz ultravioleta leída por una cámara unida a un computador, enviando un correo a la persona interesada. Un desarrollo de la naciente y prometedora nanobiónica.

9. No es la bebida, es el estrés

Un artículo en Neuron muestra cómo los ratones sometidos a estrés ingieren más alcohol, al tener una respuesta debilitada a la dopamina inducida por alcohol y por eso bebían más que los ratones no estresados. El estrés altera el equilibrio y la respuesta de distintos tipos de neuronas, una idea de lo que puede suceder en las personas sometidas a situaciones estresantes.

10. Medellín celeste

No fue un hecho científico como tal, pero sirvió para conocer cómo se nombran los asteroides descubiertos por los astrónomos. El profesor Ignacio Ferrín, de la Universidad de Antioquia otorgó el nombre de Medellín al asteroide 366272 descubierto por él a comienzos de siglo en Venezuela, un cuerpo de 6,4 kilómetros de diámetro que gira a más de 420 millones de kilómetros del Sol.

Los cuervos son tan inteligentes como los chimpancés

Cuervo mirando la cámara. Foto cortesía Helena Osvath

Cuervo mirando la cámara. Foto cortesía Helena Osvath

A cerebro más grande, mayor inteligencia ha dicho la ciencia, pero los cuervos crean una ruptura con esa afirmación ampliamente sostenida.

Sí, un estudio reveló que estas pequeñas aves, de cerebro pequeño, son tan listas como los chimpancés y otros grandes simios.

De su capacidad para resolver problemas la literatura científica se ha nutrido en los últimos años. Y en la última investigación de científicos de Lund University en Suecia se comprueba que son tan inteligentes como esos primates pese a sus cerebros mucho más pequeños, algo que sugiere que antes que el tamaño del cerebro, es la densidad de neuronas y la estr5uctura cerebral la que juega un rol esencial en términos de inteligencia.

El tamaño cerebral absoluto no es toda la historia. Hallamos que los córvidos se desempañan también como los grandes simios pese a tener cerebro más pequeño”, comentó Can Kabadayi, estudiante de doctorado en Ciencias Cognitivas.

Medir la inteligencia no es sencillo. Una de sus claves está en el control inhibitorio y la capacidad de contener los impulsos animales para elegir un comportamiento más racional.

Científicos en Duke University hicieron un estudio en 2014 al comparar el control inhibitorio de 36 especies animales, sobre todo grandes simios y micos. Usaron el test del cilindro, en el que se pone alimento en un tubo transparente con aperturas a ambos lados. El reto para el animal es obtener la comida usando los orificios en vez de cogerla de manera directa.

Para tener éxito el animal debe mostrar control y elegir la estrategia más eficiente.

El estudio a gran escala concluyó que los grandes simios se desempeñan mejor y que el tamaño del cerebro era clave en la inteligencia.

Así, Can Kabadayi, con científicos de la Universidad de Oxford y el Max Planck Institute for Ornithology en Alemania, hicieron el test con cuervos, cuervos de Nueva Caledonia y grajillas para conocer su control inhibitorio.

Primero entrenaron las aves para obtener una recompensa de un tubo opaco con un agujero en cada extremo. Luego repitieron el experimento con uno transparente. El impulso natural sería ir directo al alimento, pero los cuervos elegían ingresar por los extremos. Los logros fueron casi del 100 %, comparable al desempeño de bonobos y gorilas.

Eso muestra que los cerebros de estas aves son muy eficientes a pesar de un tamaño absoluto más pequeño. Como lo indicó el estudio, podría haber otros factores aparte del tamaño que son importantes para la inteligencia, como la densidad neuronal”, dijo Can Kabadayi.

Aún hay mucho por entender y aprender sobre la relación entre inteligencia y tamaño cerebral, así como de la estructura del cerebro de las aves, pero este estudio muestra que los cerebros de las aves no son solo cerebros de aves después de todo”.

El estudio apareció en Royal Society Open Science.

Bacterias intestinales afectarían nuestra conducta

El cerebro: un mundo sorprendente. Foto Wikipedia Commons

El cerebro: un mundo sorprendente. Foto Wikipedia Commons

¿Pueden las bacterias en los intestinos modificar nuestra conducta? Podría ser. Esto, por extraño que parezca, tiene su razón de ser según estudios con ratones. Podrían incidir en problemas psiquiátricos.

Una investigación publicada en eLife sugiere que unas combinaciones específicas de bacterias en el intestino producen sustancias que afectan el contenido de mielina y provocan conductas de evasión social en los ratones.

O sea que enfocándose en el contenido bacteriano intestinal o sus metabolitos podría ser una forma de enfrentar desórdenes psiquiátricos y enfermedades relacionadas con la mielina, como la esclerosis múltiples.

Esta es una enfermedad autoinmune caracterizada por el daño en la mielina, esa capa aislante alrededor de los axones de las neuronas que permiten la rapidez en la conducción de los impulsos eléctricos.

La ‘mielinación’ es vital en el desempeño diario del cerebro. Un daño en la mielina deriva en la transmisión sináptica defectuosa y en síntomas clínicos. Por ejemplo, estudios previos han mostrado en modelos clínicos de depresión un adelgazamiento de la mielina y una reducción en las fibras ‘mielinadas’.

En el nuevo estudio se identificaron metabolitos producidos por bacterias intestinales que afectan el contenido de mielina en el cerebro de ratones inducidos a mostrar síntomas tipo depresión.

Los científicos transfirieron bacterias fecales del intestino de los ratones deprimidos a otros modificados para no experimentar esa condición. Esa sola transferencia de microbiota fue suficiente para producir conductas antisociales en cambios en la expresión de los genes de la mielina y en el contenido de la sustancia en los cerebros de los ratones que recibieron las bacterias.

En un paso adelante, los científicos identificaron comunidades bacterianas asociadas con niveles más altos de cresol, sustancia que puede pasar la barrera de sangre del cerebro y que en ensayos en laboratorio ha mostrado su capacidad de impedir la formación de mielina en células.

Sí, nuestras bacterias nos modifican.

Nuevos hallazgos sobre pesticidas

Foto Wikipedia

Foto Wikipedia

No solo sería quienes los usan, también podría ser quienes consumen los productos con residuos, si es que los hubiere: científicos encontraron una clase de fungicidas de uso común que provocan cambios en la expresión de genes similar a los que tienen personas con autismo y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y Huntington.

El estudio en Nature Communications describe una nueva manera como actúan químicos que tienen el potencial de afectar algunas funciones del cerebro.

Mark Zylka, profesor de UNC y su grupo expusieron neuronas de ratón a 300 químicos distintos. Luego secuenciaron ARN de esas neuronas para hallar los genes afectados al comparar con neuronas no tratadas. El estudio generó cientos de datos de expresión de genes y los investigadores usaron programas de computador para deducir cuáles químicos causaron los cambios en la expresión de genes.

Con base en eso describieron 6 grupos de químicos, dijo Zylka. Uno de ellos alteró los niveles de varios de los mismos genes que aparecen alterados en el cerebro de personas con autismo y Alzheimer, por ejemplo.

Entre los químicos del grupo se encuentran los pesticidas rotenona, piridaben y fenpyroximate y una nueva clase de fungicidas que incluyen pyraclostrobin, trifloxystrobin, fenamidone, y famoxadona. Azoxystrobin, fluoxastrobin y kresoxim-methyl están también en esta clase.

No podemos afirmar que estos químicos causan esas condiciones en la gente. Necesitamos más estudios para determinar si alguno de ellos representan un riesgo real para el cerebro humano”, dijo Zylka.

El grupo halló que esos químicos reducían la expresión de genes involucrados en la transmisión sináptica, las conexiones importantes para la comunicación entre neuronas. Si esos genes no se expresan bien nuestros cerebros no pueden funcionar bien.

Los químicos también provocaron una expresión alta de genes asociada con la inflamación del sistema nervioso, una neuroinflamación común en problemas como el autismo y las neurodegenerativas.

Hubo además un aumento en la producción de radicales libres, que pueden afectar las células y han sido asociados a varias enfermedades del cerebro.

Un tema preocupante para profundizar.

Restauran memoria en ratones con alzheimer

Manipulación de recuerdos en el hipocampo. Cortesía Riken

Manipulación de recuerdos en el hipocampo. Cortesía Riken

Padecer una enfermedad neurodegenerativa, olvidar todo y… volver a recordarlo. Retrotraer las memorias con una ayuda: la estimulación de las células cerebrales con luz.

Eso fue lo que lograron científicos: el rescate de los recuerdos en ratones con alzheimer, según artículo publicado en Nature.

La recuperación de las memorias, con el cambio de la estructura de las neuronas y del comportamiento de los ratones, se logró mediante la optogenética, un método para manipular células marcadas con haces precisos de luz.

El desarrollo sugiere que la recuperación de las memorias rotas, en vez de un almacenamiento deficiente, puede ser la base de este síntoma característico del alzheimer temprano y señala a la conexión sináptica entre las células de la memoria como cruciales en esa recuperación.

La pérdida de memoria de largo plazo referente a experiencias aprendidas es una marca de esa enfermedad y es exhibida por ratones modificados genéticamente.

Cuando el alzheimer progresa, los ratones pierden espinas en las neuronas, que fortalecen la conectividad sináptica.

Mediante estimulación con haces de alta frecuencia de luz en el circuito de la memoria en el hipocampo, los investigadores elevaron el número de espinas al de un ratón normal. Y los recuerdos reaparecieorn.

Hemos mostrado por primera vez que aumentar la conectividad sináptica en circuitos cerebrales puede ser usado para trata rla pérdida de memoria en modelos de ratones de alzheimer temprano”, dijo el líder del estudio, Dheeraj Roy.

Un avance con los humanos en la mira.

Ya saben por qué nos elevamos

Foto Wikipedia commons

Si se eleva con frecuencia, si no logra concentrarse hay noticias: científicos encontraron un tipo de célula base de la atención.

El estudio de los investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) se hizo con ratones y en él manipularon la actividad de ese tipo de neurona logrando aumentar el grado de atención en los roedores.

El artículo, publicado en Cell, agrega al entendimiento de cómo los lóbulos frontales del cerebro trabajan y controlan el comportamiento.

La corteza frontal desempeña un papel crucial en las funciones cognitivas, incluyendo procesos mentales diarios como la atención, la memoria, la toma de decisiones y la solución de problemas. Pese a esto, no se comprende bien cómo realiza esos procesos ni cuáles tipos de neuronas están involucrados.

En este trabajo, encontraron que las neuronas que expresan la parvalbúmina tienen un papel esencial en la atención y en el aumento de esta. Ya se había demostrado que también están relacionadas con el conocimiento.

El grupo de investigadores se centró en la atención pues es un proceso cognitivo afectado en varios desórdenes neuro-psiquiátricos.

Así, entrenaron ratones para cumplir una tarea que requería un alto grado de atención, y grabaron la actividad de cientos de neuronas individuales en la corteza frontal mientras los animales cumplían la tarea repetitivamente.

“Hallamos que la actividad de las células de la parvalbúmina reflejan el nivel de atención”, dijo Marie Carlén, investigadora principal.

Esas células estaban muy activas cuando el animal estaba atento y menos cuando no prestaba atención. “Las diferencias eran tan grandes que pudimos predecir si un animal podría cumplir la tarea bien o no con solo mirar la actividad de esas células”.

10 noticias científicas de la semana

Foto Wikipedia commons

1. Madre e hija comparten emociones

Es más probable que la estructura cerebral llamada sistema cortico límbico sea pasado de madre a hija que de ella a hijo o de padres a hijos de cualquier género. Ese sistema gobierna la regulación de las emociones y tiene un papel en los desórdenes del genio, incluyendo la depresión, revelando que las emociones de la hija provienen en parte de la madre. El estudio se hizo con 65 familias y fue publicado en el Journal of Neuroscience.

2. Sicae en el zika cuidado

Esta semana se activaron las alarmas por la epidemia de zika. La Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana, el Ministerio de Salud de Colombia y entidades de distintos países presentaron nuevas medidas y llamaron a reuniones urgentes dado el ritmo de expansión de esa enfermedad producida por un virus que transmite el mosquito Aedes aegypti. Para algunos, es una verdadera pandemia. Crece la preocupación por la posible afectación de los fetos y bebés en mujeres embarazadas que contraigan el mal.

3. Hongos espaciales

Un pequeño hongo que crece en un ambiente hostil como la Antártida fue llevado a la Estación Espacial Internacional y leugo de 18 meses allí en condiciones similares a las que se encontrarían en Marte, 60% de las células permanecían inalteradas, vivas, un experimento que aporta elementos par ala búsqueda de vida en el planeta rojo. También se investigó la reacción de líquenes de España y Austria. Los resultados fueron publicados en Astrobiology.

4. Gen esquizofrénico

El riesgo de que una persona desarrolle esquizofrenia aumenta si hereda una variante específica de un gen relacionado con la eliminación de la conexión entre las neuronas. El hallazgo representa la primera vez que el origen de esa enfermedad psiquiátrica es relacionado con una variante específica de un gen y con procesos biológicos. El estudio se hizo con 65.000 personas y fue publicado en Nature.

5. Envejecer

El envejecimiento es todavía uno de los procesos misteriosos en biología. Científicos hallaron una regularidad estadística sorprendente de cómo una variedad de factores ambientales y genéticos afectan el ciclo de vida del nemátodo C. elegans, lo que sugiere que el envejecimiento no tiene una sola causa molecular sino que es un proceso sistémico que involucra muchos componentes dentro de una red biológica compleja. El estudio apareció en Nature.

6. Unos bigotes muy útiles

Nuestros órganos sensoriales registran objetos y estructuras en el mundo exterior, envueltos todo el tiempo en una comunicación de doble vía con el cerebro. Un estudio en Nature Neuroscience halló que las ratas usan sus bigotes para obtener esa información en la noche. Unos grupos de terminaciones nerviosas, los mecanorreceptores, situados en la base de cada bigote actúan como pequeñas calculadoras que calculan todo el tiempo cómo la base del bigote gira, con lo que el cerebro siempre está enterado de esa información.

7. El planeta plástico

A la chica y el chico plásticos que canta la salsa hay que agregarle que vivían en un planeta de plástico, que será realidad hacia mediados de siglo. Eso sugiere un estudio publicado en Anthropocene en el cual se muestra cómo ese producto está moldeando el planeta al punto que dejará huella permanente en la geología de la Tierra durante millones de años. Para los geólogos del futuro será un ingrediente que aportará mucha información al analizar los estratos del terreno.

8. Un año muy largo

Astrónomos reportaron en Monthly Notices of the Royal Astronomcial Society que un planeta que parecía vagar solo por el espacio en verdad está ligado a una estrella que reside a un billón de kilómetros, a la que daría 900.000 años en completar un giro o año. Es el sistema más grande conocido hasta ahora. El planeta es del tipo Júpiter, mucho más grande que este pero menor a una enana marrón (llamadas estrellas fallidas).

9. Un ratón sin Y

Al incrementar la expresión de dos genes no del cromosoma Y, investigadores de la Universidad de Hawai produjeron un ratón que carece de cromosoma Y, pero que pueden producir una clase de espermatozoides que se hacen viables mediante técnicas de reproducción asistidas, según el reporte presentado en Science. Un avance que algún día podría traducirse en la superación de determinados casos de infertilidad.

10. Ojo con esa técnica

Cerca de 1.500.000 personas en el mundo sufren retinitis pigmentaria, una enfermedad heredada que causa una degeneración progresiva de la retina provocando ceguera. Mediante células madre de un paciente, científicos usaron la técnica de edición genética para corregir una de las mutaciones que con frecuencia deriva en esa enfermedad. El avance fue publicado en Nature y significa que podría llegarse a una estrategia de trasplante personalizado para una variedad de enfermedades de la retina. Los estudios proseguirán.

10 noticias científicas de esta semana

El gusano. Foto Wikipedia

1. El bicho canceroso

Un estudio entre científicos de la Universidad Bolivariana de Medellín, el CDC de Estados Unidos y varias instituciones reveló el primer caso de un tumor en humanos provocado por células ajenas, de un pequeño parásito, Hymenolepis nana, que fue detectado en una persona infectada con el VIH y que murió en Medellín hace dos años. El estudio apareció en el New England Journal of Medicine.

2. Religiosos y egoístas

Un estudio publicado en Current Biology sugiere que los niños de familias religiosas no son tan generosos y de hecho lo son menos que los de aquellas familias no creyentes. En el estudio los investigadores evaluaron la tendencia a compartir y su inclinación a juzgar y castigar a otros por su mal comportamiento. Los niños más creyentes son más dados a juzgar con mayor severidad a los demás.

3. Bacterias ayudan a combatir el cáncer

Un estudio publicados en Science sugiere que la respuesta de la inmunoterapia al cáncer está emitida por las bacterias intestinales y al introducir una en particular en el tracto digestivo de ratones se reforzó la capacidad del sistema de atacar células cancerosas. Las ganancias fueron comparables al tratamiento con drogas anticancerígenas conocidas como inhibidoras, tales como los anticuerpos anti-PDL1.

4. No, no le sirve la medicina

Científicos desarrollaron un test sanguíneo que puede identificar mutaciones claves que llevan a la resistencia de medicinas usadas en cáncer de próstata, identificando por adelantado pacientes que no responderán al tratamiento con la droga abiraterone, que es el tratamiento estándar para hombres con cáncer avanzado de ese cáncer. El avance apareció en Science Translational Medicine.

5. El Sol vs. Marte

El viento solar ha sido culpable de la desaparición de la atmósfera húmeda que alguna vez tuviera Marte, revelaron varios estudios publicados en Science y Geophysical Research Letters, basados en datos de la misión Maven de la Nasa. Al parecer, durante las tormentas solares se acrecienta la situación al expulsar gas a una tasa de 100 gramos cada segundo. Eso en millones de años es mucho.

6. Midiendo distancias

Las células de red o rejilla en el cerebro tienen una función que no se entendía bien: son el odómetro de las personas, ayudándoles a determinar la distancia viajada y el tiempo transcurrido, aún en ausencia de señales visuales. Son estas neuronas las que integran la información de esas variables para respaldar la memoria y la navegación espacial. El hallazgo apareció en Neuron.

7. Los primeros adobes galácticos

Astrónomos usaron el telescopio Hubble para hacer una excavación cosmológica al corazón de la Vía Láctea. Y, sí, encontraron vestigios de las etapas iniciales de la construcción de la galaxia. Hallaron lo que sería la primera población de enanas blancas, remanentes de estrellas que alguna vez habitaron el núcleo. Esas enanas contienen la historia de estrellas que vivieron hace 12.000 millones de años.

8. Un buen sueño

De vez en cuando viene bien dormir decía la canción. Y no es de vez en cuando, es siempre. Un estudio presentado en el congreso anual de la Sociedad de Obesidad indicó que una noche de privación del sueño y seis meses de una dieta alta en grasas desajusta la sensibilidad a la insulina, por lo que el cuerpo debe producir más y eventualmente conducir a la diabetes tipo 2. El estudio se hizo en perros.

9. Resurge la fiebre

La fiebre escarlata o escarlatina está reemergiendo luego de 100 años de ostracismo, reveló un estudio en Scientific Reports, pues aparte de un brote en Australia en Hong Kong van más de 5.000 y más de 100.000 en China. Esa fiebre es tratable y puede ser benigna, pero en ocasiones se complica y puede conducir a la muerte. Es producida por un estreptococo y se caracteriza por un brote rojizo en cara, cuello, espalda y tórax, produce dolor y fiebre alta.

10. Escarabajo bifocal

Centrada siempre en vertebrados, ahora es el turno de invertebrados. Científicos estudiaron el surgimiento d ella visión en un escarabajo, encontrando que los componentes, incluyendo lentes bifocales, se forman en la transición de las etapas larvales, incluyendo un periodo de ceguera mientras el ojo se reestructura. El estudio apareció en Comparative Physiology A y ofrece posibilidades para un trabajo comparado con vertebrados.

Descubren el odómetro cerebral

Foto Wikipedia

Navegar a ciegas. Sí, de eso se encargan unas células particulares según hallazgo reportado en Neuron. Son neustro odómetro.

Los animales se desplazan calculando su posición actual basados cuánto y cuán largo han viajado. En el nuevo estudio en Neuron se revela cómo se da eso: las neuronas denominadas células de red o rejilla integran la información del tiempo y distancia para apoyar la memoria y la navegación espacial, aún en la ausencia de señales visuales. Esto desafía el conocimiento actual sobre el papel de dichas células.

“El espacio y el tiempo son dimensiones siempre presentes gracias a las cuales los eventos pueden ser organizados en la memoria”, dice el autor senior, Howard Eichenbaum, psicólogo y neurocientífico de la Universidad de Boston. “Este descubrimiento respalda el punto de vista de que la memoria evolucionó como una función común en los mamíferos usando circuitos que organizan eventos en espacio, tiempo y posiblemente en otras dimensiones de la experiencia”.

Estudios pasados han mostrado que las células de rejilla reciben información de otras células acerca de la dirección recorrida, pero hasta ahora no había evidencia directa que mostrara que aquellas señalaran la distancia o el tiempo, dejando su rol en la integración del recorrido como especulativa.

En el nuevo estudio Eichenbaum y Benjamin Kraus responden a esa inquietud colocando ratas en bandas mientras registraban la actividad de las células de rejilla y mantuvieron la distancia o la duración fijas, mientras variaban la velocidad para eliminar la influencia de esos factores en la activación de las células.

Durante el recorrido en la banda, 92% de las células red se activaban en momentos o distancias específicos mientras las ratas corrían. Así, una célula se podría activar a los 8 segundos de correr, independiente de velocidad y distancia, mientras otra se activaría cuando había recorrido 400 centímetros, independiente de la velocidad y la duración. Cerca de la mitad de las células fueron influenciadas por el tiempo,la otra mitad por la distancia, y 41% por ambas.

O sea, las células codifican tiempo y distancia, no solo sitios en el espacio. De hecho serían el odómetro cerebral.