Postal de Navidad

¡Feliz Navidad!

Hace 5.000 a 10.000 años, a 1.500 años luz de nosotros, hacia la constelación de el Cisne ocurrió la muerte de una gran estrella en una explosión de supernova.

El remanente, lo que dejó la explosión, se observa en esta fotografía de NOAO (National Optical Astronomy Observatory).

Fue observada por primera vez por William Herschel en 1784. Es tan grande que algunas partes han sido catalogadas como objetos separados.

La fotografía cubre un área de cielo unas 45 veces el tamaño del que cubre la Luna llena. Una fotografía de 600 millones de pixeles.

Con esta imagen deseamos a nuestros lectores y amigos unas felices fiestas y una Nochebuena bien especial.

Cortesía T.A. Rector-Richard Cool-NOAO

Dos son buena compañía

Dos poderosos agujeros negros fueron encontrados en el centro de una lejana galaxia, orbitando uno alrededor del otro, un hallazgo gracias a astrónomos del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica (NOAO) en Tucson Arizona.
La teoría postulaba que esos agujeros podían existir, pero no había sido fácil hallarlos.
Los agujeros están separados por tan solo 1/3 de un año luz, un décimo de la distancia de la Tierra a la más cercana estrella (distinta al Sol).
Luego de que una galaxia se forma, dijeron los astrónomos, se pueden formar agujeros negros en el centro. Dado que muchas galaxias se encuentran agrupadas, algunas pueden colisionar con vecinas. LO que no se entiende muy bien es qué sucede con esos agujeros. La teoría predice que pueden seguir orbitando uno al otro y, eventualmente, chocar y conformar uno más grande.
Uno de los agujeros detectados tiene 20 millones de veces la masa del Sol, mientras el otro unos 50 millones de veces.
El hallazgo, realizado por Todd Boronson y Tod Lauer, se hizo siguiendo las huellas que, se sabe, debe dejar un sistema binario. Para ello se analizó una lista de 17.500 quásares, de 100.00 más o menos conocidos hasta hoy.
Un quasar son las versiones más luminosas de unos objetos conocidos como galaxias activas, que pueden ser cientos de veces más brillantes que toda nuestra Vía Láctea, la mayoría de ellos a miles de millones de años luz.
La ilustración es cortesía de NOAO-P. Marenfel