10 noticias científicas de la semana

Dibujo del momento de la fusión de los dos agujeros que produjeron las ondas. Cortesía Ligo

1. Llegaron los datos

No es que no hubieran pasado por acá, es que no había habido forma de detectarlas. Pero el experimento Ligo permitió ‘ver’ por primera vez las ondas gravitaciones previstas por Albert Einstein hace 100 años, unas ondas que surgen tras colosales explosiones como la fusión de agujeros negros. Esto abre la ventana a la observación de fenómenos cuya información solo llega por medio de esas ondas, unas arrugas en el espacio tiempo.

2. Una vieja enfermedad

Deprimido por un neandertal. Sí. Se sabe por análisis previos que entre 1,5 y 4% del genoma humano proviene de los neandertales. Al estudiar cuáles serían las incidencias se encontró que los genes que aportaron esos ancestros contribuyen a desarrollar depresión, problemas de la piel y de la sangre. El estudio apareció en Science.

3. Sin visa para Europa

La Nasa anunció que una misión hacia la luna Europa de Júpiter, donde debe existir un gran océano subterráneo, no será verdad antes de finales de los años 20. ¿La razón? Escasea el dinero. Y mientras para este año hay 175 millones de dólares en el presupuesto asignado, para 2017 apenas 49,6. Con ese dinero, no se va a ningún Pereira, aunque podrá continuar el desarrollo de la misión.

4. Los caballos los prefieren alegres

Los caballos saben leer las emociones de las personas si están furiosas o no, de acuerdo con un artículo aparecido en Biology letters. El estudio se hizo con 28 caballos a los cuales se les mostraban fotos de personas iracundas o contentas. Cuando veían las primeras, miraba con el ojo izquierdo, asociado al procesamiento de amenazas. También aumentaba su frecuencia cardíaca.

5. Un largo calentamiento

El cambio climático continuará por uno o dos siglos más si se cortan las emisiones de gases de invernadero. Un nuevo estudio reveló que no es así: que en verdad se mantendrá durante milenios, unos 10, si prosiguen las emisiones crecientes en las próximas tres centurias. Hoy las proyecciones climáticas son a corto plazo. Esta mirada permite alertar sobre lo que podrá suceder en una ventana más grande. El estudio apareció en Nature Climate Change.

6. Entre lobos… no se entienden

Las distintas especies de los cánidos manejan su propio dialecto, según un estudio que analizó los aullidos, conocidas vocalizaciones de estos animales. Se estudiaron 2.000 aullidos de 21 tipos de cánidos, de los perros a los coyotes y subespecies de lobos encontrándose que cada una maneja su ‘forma de hablar’. La investigación apareció en Behavioural Processes.

7. También las estaba jalando

Cientos de galaxias cercanas que habían permanecido ocultas fueron estudiadas por primera vez, aportando luces sobre una misteriosa anomalía gravitacional: el Gran Atractor. Se hallan a unos 250 millones de años luz, pero habían permanecido ocultas por la luz de nuestra galaxia. Este hallazgo ayudaría a conocer más del Gran Atractor, esa estructura hacia la cual son jaladas cientos de miles de galaxias, incluida la nuestra. El artículo apareció en Astronomical Journal.

8. Miedo a quedar sin aire

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc) es común por el cigarrillo y por efectos de la contaminación. Un estudio reveló que en pacientes con esa condición la materia gris es menor en áreas del cerebro relacionadas con la falta de respiración, el miedo y la sensibilidad al dolor. Los niveles de degeneración de esas áreas cerebrales se impactaban por la duración de le enfermedad. Los individuos muestran más temor de falta de respiración y del ejercicio físico que puede afectar su condición. El artículo apareció en Chest.

9. La sopa universal

Al hacer colisionar átomos de plomo en el colisionador de partículas del CERN, científicos recrearon la sopa primordial del universo en miniatura, caldo llamado también el plasma quark-muón. Esa sopa se dio en las primeras billonésimas de segundo luego del Big Bang y su receta se basaba en quarks y muones. El desarrollo se presentó en Physical Review Letters. El logro permitió medir las características de ese plasma.

10. Genes dependen de los nutrientes

Los genes inciden en los alimentos que ingerimos al influir en el metabolismo, esas reacciones químicas necesarias para mantener las células, que funciona en dos sentidos: descomponer las moléculas para proveer energía al cuerpo y la producción de todos los compuestos necesitados por las células. Pero un estudio en Nature Microbiology demostró que lo contrario también es verdad: nuestros genes son afectados por el tipo de nutrientes a los que tienen acceso.

¿Cuánta masa tiene la vida sobre la Tierra?

En nuestro planeta no hay tanta vida como se pensaba y no es por la extinción continua de individuos y especies.

Científicos realizaron nuevos cálculos y redujeron la masa total de la vida en la Tierra, según el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Estimativos anteriores decían que había 1 billón de toneladas de carbono almacenadas en los organismos vivos, de los cuales 30% correspondía a microbios unicelulares en el piso marino y 55% a las plantas terrestres. Es decir, el resto de animales hacíamos parte del 15% restante.

El grupo liderado por Jens Kallmeyer, del Centro de Investigaciones de Geociencias de la Universidad de Postdam revisó la cifra y en vez de los 300.000 millones de toneladas de carbono solo habría 4.000 millones almacenados en los microbios del mar, lo que reduce la cantidad del carbono almacenado en organismos vivos en un tercio

Los datos anteriores se basaban en datos de perforaciones en el fondo marino, pero Kallmeyer dice que la mitad del océano es muy pobre en nutrientes, por lo que no se podría extrapolar lo hallado a todos los océanos.

Durante 6 años los científicos recogieron muestras de áreas alejadas de costas e islas y encontraron que había cien mil veces menos células en sedimentos de sitios del océano abierto, llamados desiertos marinos debido a la extrema ausencia de nutrientes.

Un estudio que contribuye a tener un mejor retrato de la distribución de biomasa sobre la Tierra.

Plantas carnívoras se vuelven vegetarianas

La contaminación podría estar evitando la muerte de algunas moscas, de acuerdo con un nuevo y novedoso estudio.

Sí: la polución por nitrógeno le está proporcionando a plantas carnívoras tal cantidad de nutrientes, que no necesitan atrapar muchas moscas.

La Drosera rotundifolia crece en mucha parte del norte de Europa, en hábitats llenos de material en descomposición con pocos nutrientes, por lo que deben aumentar la ingestión de nitrógeno atrapando diversidad de insectos que llegan hasta sus pegajosas hojas.

Pero no contaban con un aliado inesperado: el hombre. Las actividades humanas que incluyen la combustión de combustibles fósiles en el transporte e industria, han aumentado de manera significativa el nitrógeno depositado en los sitios donde crece la planta carnívora.

Un estudio publicado en New Phytologist muestra que esta lluvia artificial de fertilizante está llevando a que las plantas pierdan interés en insectos. Aquellas en áreas poco contaminadas obtienen el 57% del nitrógeno de los insectos, mientras que las que reciben más nitrógeno apenas toman el 22% de los desafortunados insectos.

No necesitan comer mucho si disponen de mucho nitrógeno en sus raíces, dijo Jonathan Millett, de Loughborough University, cabeza del estudio.

Pero, ¿como manejaron este cambio en su dieta? Millett dice que algunos experimentos sugieren que pueden hacer sus hojas menos pegajosas, por lo que atrapan menos insectos.

También podría contribuir el cambio de color: aquellas plantas en zonas más contaminadas son mucho más verdes que aquellas que crecen en condiciones de escasez de nutrientes. Estas tienen un color rojo que se cree es el que atrae los insectos.

Por eso sugiere que mirar el color de las plantas podría brindarles a los ecólogos una forma rápida de evaluar cuánta polución por nitrógeno ha sufrido un área.

Los científicos han teorizado que las plantas adoptan el estilo de vida carnívoro cuando no obtienen suficiente nitrógeno a través del sistema convencional apra adquirirlo: las raíces. Por eso, atrapar insectos es otra fuente, aunque no es la solución ideal: demanda mucha energía en el equipo especializado; una vez la planta ha entrado por este sendero, le resulta difícil competir con rivales no carnívoras por el escaso nitrógeno en el suelo.

Ahora buscarán replicar los hallazgos en áreas más contaminadas, como Gran Bretaña: mientras la deposición de nitrógeno por contaminación es de 1,8 kilos por hectárea año en Suecia, en varios sitios británicos se aproxima a 30 kilos.

Increíble forma de supervivencia.

Explican al fin porqué fallan las dietas

Que eso me sirve, que antes me engordé, que esta dieta es la mejor, que siga aquella, que no coma, que sí coma, que no soy capaz de aguantar hambre… ¿Por qué es tan difícil seguir una dieta?

Científicos parecen haber hallado la respuesta o parte de ella. No es sencillo aguantar hambre por una razón que no se conocía.

En el número de esta semana de Cell Metabolism apareció un artículo en el cual se demuestra que cuando las neuronas del hipotálamo tienen hambre, toman un doble camino para luchar contra la escasez de nutrientes: se comen a sí mismas, un proceso llamado autofagia y desencadenan una cascada que hace que el organismo pida más alimento.

Por eso es que cuando se trata de una dieta estricta en ingestión de alimentos, las posibilidades de fracaso son mayores.

“Este estudio identifica el eslabón perdido (entre cerebro y control de peso) como la autofagia”, dijo Vojo Deretic, jefe del Departamento de Genética Molecular y Microbiología de la Universidad de Nuevo México, quien no estuvo involucrado en el estudio, consultado por The Scientist.

No son pocas las personas que cuando intentan una dieta no logran seguirla por mucho tiempo, cayendo ante la necesidad de ingerir alimentos ricos en grasa. Estudios anteriores han demostrado que niveles aumentados de ácidos grasos flotando extracelular en el hipotálamo, región del cerebro que monitorea el estado nutricional, dispara la necesidad de comer. No se conocían los mecanismos que controlaban los niveles de esas moléculas ácidas dentro del cerebro.

La bióloga molecular Susmita Kaushik y sus colegas del Alber Eisntein College of Medicine en Bronx, Nueva York, decidieron investigar una variedad de neuronas del hipotálamo, AgRP, cuya producción de la molécula AgRP ha sido ligada al aumento en la ingestión de alimentos.

Al remover suministros de nutrientes de las neuronas in vitro y manteniendo alejada la comida de ratones, descubrieron que el hambre activa la autofagia, un proceso común que involucra la descomposición de los organelos de la célula y de las proteínas.

En esencia ambos, in vitro como en los ratones, las neuronas AgRP comienzan a comerse a sí mismas, descomponiendo pedacitos de gotas de grasa dentro de sus organelos y citoplasma.

“El estudio demuestra la naturaleza única de las neuronas del hipotálamo y su capacidad de regular la autofagia como respuesta al hambre, que es consistente con los roles de tales neuronas en la alimentación y la homeostasis (mantenimiento estable) de energía”, dijeron los autores.